Reflexiones extemporáneas de Oriente y Occidente

Tamazgha-Euskadi

Fulla, la muñeca que ha destronado a Barbie entre los niños musulmanes

Fula, que porta el hijab, encarna los valores islámicos contra un Occidente al que se califica de 'perverso'

Fulla, la muñeca que porta el hijab y encarna los valores islámicos

La supremacía de Barbie ha tocado a su fin, al menos en lo que respecta al mercado árabe. Hace ya algunos años que la cincuentenaria muñeca estilizada, rubia y de ojos azules del fabricante estadounidense Mattel, no goza de las simpatías de los niños musulmanes, lo cual ha derivado en un importante descenso de las ventas en estos países. “Al contrario de lo que ocurría antes, nos cuesta cada vez más agotar nuestro stock de Barbies, que ya sólo renovamos cada dos o tres años”, me confiesa el propietario de una tienda de juguetes aledaña a la medina de Rabat al que pregunto sobre esta cuestión. La principal culpable del declive de la top model norteamericana no es otra que Fulla (jazmín, en árabe), quien se ha convertido aquí en la reina absoluta de las jugueterías y en el objeto más codiciado entre las más pequeñas.

Creada en 2003, en un corto lapso de tiempo Fulla ya ha conseguido vender casi 3 millones de muñecas. Frente a un Occidente “perverso” representado por la bella y elegante Barbie, la joven muñeca encarna los valores islámicos, el respecto de las costumbres y moral propias, además de ser físicamente más parecida a las niñas de esta particular región del globo. Contrariamente a la rubia, que se presenta en minifaldas ajustadas o en traje de baño, Fulla no muestra ni su cuerpo ni sus cabellos, al portar el hijab (velo). “El principal objetivo era que nuestra muñeca se convirtiera en el icono de la mujer árabe y musulmana, un arquetipo en el que nuestras niñas se pudiera identificar fácilmente”, destaca Fawaz Abidin, su creador, quien trabaja para una sociedad siria con sede en Emiratos Árabes Unidos.

La muñeca islámica representa otra dimensión de la lucha contra un Occidente que, representado en esta ocasión por Barbie, es calificado de 'perverso'

Los juguetes y el 'choque de civilizaciones'

Esta estrategia de marketing basada en la dicotomía entre Oriente y Occidente se ha visto favorecida por las grandes cadenas de televisión por satélite árabes. A través de Al Jazeera, Rotana o MBC, junto con los spots publicitarios que se repiten hasta la saciedad, los programas infantiles han hecho de esta muñeca una suerte de heroína para las más pequeñas de la casa, que han aprendido, entre otras cosas, que “Fulla es morena como el suelo de mi país”. Su variedad de formatos y atractivo precio han hecho el resto. En Marruecos, por ejemplo, Fulla cuesta unos 90 dirhams (8 euros), mientras que para adquirir la Barbie más básica habría que pagar unos 5 euros más. Más disponible y al alcance de todos los bolsillos, Fulla es sin duda el juguete que más compran los marroquíes, sobre todo durante las fiestas musulmanas.


[Video] Homenaje a las víctimas de las inundaciones en Marruecos

Inundaciones en Marruecos

[Pulsar sobre el enlace para ver el video]

Este es un modesto video de mi cosecha, hecho con retales que he podido obtener de aquí y de allá, además de con algunas imágenes propias. Su contenido hace alusión a la catástrofe que hemos vivido en Marruecos durante los últimos meses a causa de las fuertes precipitaciones y la falta de previsión unido al laxismo y desinterés de casi todos.


Condenados a entenderse

Hoy, Madrid acoge una Reunión de Alto Nivel (RAN) entre Marruecos y España anunciada el 9 pasado de octubre en Rabat por María Teresa Fernández de la Vega y Miguel Ángel Moratinos. Se buscaba encontes poner de relieve la “buena sintonía” existente, presentándose esta RAN como la consagración de la “vuelta a la normalidad” en las relaciones bilaterales. Al menos en apariencia, se ponía fin a los desencuentros tras la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla en noviembre de 2007 y que, a modo de represalia, derivó en la retirada del embajador del Reino Alauí en España y en el anuncio unilateral del país magrebí de suspender “indefinidamente” este tipo de cumbres.

El Fassi con de la Vega y Moratinos el 9 de octubre en Rabat

“Hay margen de mejora pero nuestras relaciones son globalmente positivas, basadas en una fuerte amistad, confianza y estrecha colaboración y cooperación”, destacó la vicepresidenta primera. La visita de los dos ministros era la continuación del encuentro entre José Luís Rodríguez Zapatero y su homólogo marroquí, Abbas El Fassi, en Oujda, a finales de julio, y la antesala de una serie de visitas cruzadas entre responsables de uno y otro país. En la agenda bilateral temas ineludibles como terrorismo, emigración, tráficos ilícitos, trabajo, justicia o transporte, ámbitos este en el que tomar forma el enlace fijo, el túnel subterráneo del estrecho de Gibraltar.

Desde el 13 de octubre, Marruecos cuenta con un estatuto avanzado en el seno de la UE, para cuya obtención el rol de España ha sido clave. “Somos el principal valedor de Rabat ante Bruselas, su nexo de unión ante las instituciones comunitarias”, señalaba Moratinos horas de la adopción de un estatuto que acrecienta la presencia y participación marroquí en la Unión. Diálogo político y estratégico, cooperación parlamentaria, seguridad y justicia, economía y finanzas, energía, agricultura y energía, son algunas de las dimensiones del acuerdo. “Más que un socio y menos que un miembro pleno de la Unión”, en palabras de Khalid Naciri, portavoz gubernamental.

Junto con los retos bilaterales de calado, siendo Marruecos un aliado de excepción a nivel regional y en proyectos como la Alianza de Civilizaciones, perviven temas como Ceuta y Melilla, el diferendo del Sahara Occidental o la gestión migratoria, en la base de la “episódica conflictividad” entre ambos países. A pesar de la mejora en las relaciones con Zapatero, que alcanzaron su punto más bajo en julio de 2003 durante la “crisis de Perejil”, la visita de los Reyes de España, considerada como una “grave afrenta”, avivó las reivindicaciones soberanas marroquíes sobre las ciudades autónomas. Si bien la posición oficial de Madrid en el dossier saharaui (”posición proactiva” a favor de una resolución bajo la égida de Naciones Unidas) no contraría a Rabat, molesta el apoyo de la sociedad civil española a las tesis del Polisario cuando Marruecos plantea la opción autonomista como salida última al conflicto.

Zapatero y Mohamed VI se estrechan la mano en Oujda este pasado verano

El plan para incentivar el retorno voluntario de inmigrantes, mal acogido por la opinión pública, ha generado controversia. De los 700.000 marroquíes en situación regular en España, contingente al que ha afectado sobremanera el aumento del paro, apenas 300 han abrazado el retorno voluntario. “Exigimos una gestión más eficaz, digna y respetuosa de los derechos de nuestra comunidad instalada en España”, lanzaba recientemente el titular de Exteriores, Taieb Fassi-Fihri. En contrapartida, los buenos frutos cosechados de la colaboración han significado en 2008 un descenso del 20% en los flujos irregulares y la ampliación de los canales de emigración regular en 16.000 contrataciones temporales y 2.000 indefinidas.

La economía es, quizás, el eje central en la estabilidad de las relaciones hispano-marroquíes. Marruecos es el segundo socio comercial de España fuera de la UE, aumentando un 18% las importaciones procedentes de este país el pasado año. Más de 1.000 empresarios españoles operan ya en territorio marroquí y Madrid considera que todavía hay potencial por explotar, estimándose que esta presencia se triplicará a medio plazo con la introducción en sectores incipientes como infraestructuras, energías renovables, telecomunicaciones, nuevas tecnologías y sanidad.

Lo humano y cultural se antojan otros factores de entente. En Marruecos residen oficialmente 6.403 españoles, la segunda comunidad extranjera tras los franceses. La red de colegios dependientes del ministerio de Educación continúa expandiéndose, con una cada vez mayor demanda de plazas. El español está de moda, lo que se refleja en los 15.000 estudiantes matriculados en seis institutos Cervantes que hacen de Marruecos el país donde más centros de este tipo existen. “Proximidad e historia aparte, lo que más nos une a España es nuestra lealtad al Real Madrid o al F.C. Barcelona”, sentencia Abdelhak, un oriundo de Alhucemas, en perfecto castellano.


“Dios, patria y Barça”

El último ídolo mediático creado por la justicia de Marruecos, el joven Yassine Belassal, condenado en primera instancia a un año y medio de prisión “únicamente por su amor hacia el FC Barcelona”, según declaró su padre, fue finalmente puesto en libertad. La Corte de Apelación de Marrakech ratificó su sentencia inculpatoria pero redujo su condena a un año, por lo cual el culé no deberá volver a la prisión donde pasó más de mes y medio antes de ser decratada su libertad provisional en espera de éste último veredicto. Su delito no fue otro que el “atentar contra los valores sagrados de la nación marroquí” tras haber cambiado el nombre de Mohamed VI por el de su club de fútbol favorito. En este sentido la ley del Reino Alauí es clara, los tribunales aplicaron el código penal al pie de la letra y Yassine fue justamente condenado aunque, afortunadamente, en última instancia no deberá pagar su “error” con la cárcel.

Yassine Belassal con su padre tras ser puesto en libertad

Yassine Belassal con su padre tras ser puesto en libertad

Una primera versión filtrada a los medios de comunicación apuntaba a que el delito de este joven oriundo de Aït Ourir, en el centro del país, fue haber escrito en la pizarra de su clase de secundaria “Dios, patria y Barça”. Yassine “mancillaba” de este modo la sacrosanta divisa de la nación marroquí, a saber, “Allah, Al Watan, Al Malik” (Dios, patria y rey). El informe policial, sin embargo, apunta a que este culé habría escrito en un muro del instituto “Dios maldiga a tu padre”, en alusión Hasan II, el progenitor del actual monarca. Ninguna foto, ninguna prueba existe para corroborar alguna de estas tesis. “Quizás nunca sepamos lo que realmente ha ocurrido, sólo mi hijo lo sabe”, volvía a testimoniar su padre a la salida del juicio de apelación en Marrakech.

En Marruecos la ley es clara a este respecto y pocos han negado la existencia de delito. “Afortunadamente nuestra justicia se mantiene vigilante ante acciones que ponen en peligro el orden público porque escribir el nombre de un equipo de fútbol en vez del de nuestro Jefe de Estado no es un hecho anodino”, destaca el periodista Karim Douichi en una de sus crónicas. Lo que sí han denunciado los movimientos de defensa de los derechos del hombre de este país es lo “desproporcionado de la condena”, pidiendo su “inmediata revocación”. Así las cosas, la estrategia de la defensa, encabezada por Mohamed El Ghaloussi, giró en torno a supuestas irregularidades durante la instrucción sumarial. Además, El Ghaloussi apeló a la “juventud” de su defendido, tachando de “simple chiquillada sin trascendencia” lo acontecido. El abogado no dejó de señalar tampoco los efectos negativos que para la imagen del país podrían derivarse de condenar a un joven bachiller por un delito de esta naturaleza.

Las acusaciones de “atentas contra los valores sagrados” se apoyan en los artículos 163 a 180 del Código Penal, fundamentalmente en el artículo 179 que estipula como “está castigado con penas de prisión de entre 1 y 5 años y multas de entre 200 y 1000 dírhams (20 y 100 euros, más o menos) toda ofensa cometida hacia la persona del rey o el heredero del trono”, así como contra los “miembros de la familia real”. Estas disposiciones se basan en el artículo 23 de la actual Constitución que reza que “la persona del rey es sagrada e inviolable”. No hay que olvidar que en Marruecos, a diferencia del “caso español”, el monarca es, a imagen y semejanza del sultán, jefe político y cabeza de la comunidad de fieles musulmanes malekítas, mayoritarios en este país, además de descendiente directo del Profeta. “La racionalización en un lenguaje jurídico del estatuto de Comendador de los Creyentes de los soberanos marroquíes han hecho de la monarquía una institución sagrada”, explica el politólogo Mohamed Tozy.
El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

“Las acusaciones por atentar contra lo sagrado conocen una cierta recrudescencia desde el primero de mayo de 2007″, apuntan desde la Asociación Marroquí de Derechos del Hombre (AMDH). En aquel momento 7 personas fueron condenadas en diferentes localidades, principalmente en Ksar El Kebir (norte) y Agadir (sur), por “proferir eslóganes ofensivos al encuentro de la monarquía” durante las manifestaciones de la fiesta del trabajo. “No todo trasciende a la opinión pública y la mayor parte de los casos pasan desapercibidos, ya que son más frecuentes en pequeñas localidades aisladas”, apunta Khadija Ryadi, presidenta de la AMDH. Por citar sólo un ejemplo, sólo durante el pasado ejercicio, la sección local de su organización en Youssoufia (centro) contabilizó casi una decena de casos similares.

El pasado 13 de febrero el nonagenario Ahmed Nasser moría en su célula de la prisión civil de Settat, al sur de Casablanca. Unos meses antes, el 4 de septiembre de 2007, un altercado con un policía en un control de carretera se salda con la doble acusación de “atenta contra los valores sagrados e insulto a un funcionario en el ejercicio de sus funciones”. El resultado de este incidente, una condena a 3 años de prisión. Unos días antes, el 5 de febrero, un joven ingeniero, Fouad Mourtada, era arrestado antes de ser condenado a 3 años de cárcel por haber creado un perfil del hermano del rey, Moulay Rachid, en la red social de Internet Facebook. A finales de agosto un blogger, Mohamed Erraji, era también condenado tras publicar un artículo en el que arremetía contra “el sistema monárquico de privilegios”. Estos últimos, con más suerte que Nasser, fueron finalmente liberados, Mourtada gracias a una gracia real y Erraji tras la sentencia en apelación.


De corderos y hombres

Por fin los ecos de la fiesta del sacrificio del cordero parecen tocar a su fin, al menos hasta el año próximo. Durante varias semanas los marroquíes - y por extensión buena parte de los fieles musulmanes a lo largo y ancho del mundo - se convierten en auténticos expertos en el tema, que deviene motivo central de sus vidas durante todo este tiempo. Entre los motivos abordados hasta la saciedad en estas fechas tan señaladas, las mejores razas de cordero, sus precios, las precauciones sanitarias a tomar en este año en que la peste de pequeños rumiantes ha hecho estragos en Marruecos, el traslado de los animales hasta sus respectivos hogares para que todo esté a punto el día señalado del sacrificio, la logística inherente a este tipo de operaciones, la cita con el carnicero de turno que es de confianza y que ha sido recomendado por el amigo de un amigo del pueblo, “sacrifica a una cabra si eres diabético, que dicen que os va mejor para la salud”…

Un hombre carga a hombros con un cordero para el sacrificio del Aid el Kebir en Rabat, el pasado 5 de diciembre. AFP

Un hombre carga a hombros con un cordero para el sacrificio del Aid el Kebir en Rabat, el pasado 5 de diciembre. AFP

En lo religioso, el Aid el Kebir (”fiesta grande”) - o Aid el Adha (”fiesta del sacrificio”) - simboliza la sumisión del profeta Ibrahim (el Abraham de la Biblia y la Torah) a la orden de Alá de sacrificar a su hijo Ismail (Ismael) con el objeto de poner a prueba su fe y lealtad. Según la historia, ambos, Ibrahim e Ismail, se someten sin reservas a la voluntad divina hasta que, cuando todo está a punto para el humano sacrificio, Dios detiene todo, reconociendo a ambos su buena predisposición y sumisión, enviándoles entonces un cordero del cielo como recompensa a su fe. “¿Hay algo más duro que degollar a un hijo? Aún así Ibrahim se sometió a las ordenes de Dios, poniendo de manifiesto su alto grado de adoración y de fe. A partir de esto podemos extraer la lección moral de que Dios nos pone a prueba continuamente y asegurándose que en él creemos y le obedecemos, él nos recompensa y arregla todos nuestros problemas”, explica Farid Choukir, profesor de Estudios Islámicos en la Universidad de Mohamedía.

Un ganadero muestra su producto a potenciales clientes el pasado 5 de diciembre en Rabat. AFP

Un ganadero muestra su producto a potenciales clientes el pasado 5 de diciembre en Rabat. AFP

Además de la profesión de fé que supone y de conmemorar el sacrificio de Ibrahim, el Aid el Kebir es una fecha para estar con la familia y, sobre todo, solidaria. Los musulmanes que tengan los medios de comprar un cordero tienen el deber de ayudar y compartir a los más desfavorecidos, debiendo darles a estos una tercera parte de la carne del animal o incluso más, siempre en función de las capacidades económicas de cada uno. Es posible también comprar el cordero con el fin de ofrecerlo a asociaciones de caridad que se encargan posteriormente de distribuirlo entre los pobres. En total, se estima que más de cinco millones de corderos se han sacrificado este año en Marruecos. Por último, la oración y el recogimiento también van de la mano de esta fiesta que coincide con el fin del Hajj (la peregrinación a La Meca), uno de los cinco pilares fundamentales del Islam junto con la profesión de fé, la oración, el ayuno del Ramadán y el zakat o limosna.

Un veterinario se prepara para vacunar a los corderos el 10 de septiembre en un granja de la region de Casablanca. AFP

Un veterinario se prepara para vacunar a los corderos el 10 de septiembre en un granja de la region de Casablanca. AFP

Hasta aquí la teoría. En la práctica la fiesta del cordero conlleva pequeñas rivalidades y disputas entre amigos o vecinos por el tamaño del animal, existiendo siempre una suerte de competición por “ver quién lo tiene más grande” (el cordero, claro), lo cual choca con nuestro gusto “occidental” por el animal pequeño, mucho más sabroso dicho sea de paso desde mi punto de vista. Por otra parte, sólo existe la obligación de sacrificar un cordero de parte de aquellos que más medios tengan. Es decir, si uno no se encuentra suficientemente desahogado financieramente no tiene por qué comprar él mismo un animal. Dentro de esta lógica de rivalidades y quizás de un exceso de celo en la interpretación de la religión, son muchos los que en estas épocas se embarcan en créditos al consumo para, precisamente, comprar un cordero. A pesar de la contradicción con la interdicción coránica del préstamo con interés, estos, de entre 2.500 y 4.000 dirhams (250 y 400 euros, aproximadamente), los precios a los que este año oscilaba un animal de buen tamaño, a pagar durante 12 meses, son el producto estrella de estas fechas, anunciado hasta la saciedad en los paneles publicitarios que pueblan las principales ciudades de Marruecos.

El momento del sacrificio en el hogar de una familia de las afueras de Casablanca. Web

El momento del sacrificio en el hogar de una familia de las afueras de Casablanca. Web

En cuanto a las denuncias de los defensores de los animales sobre la “crueldad” de los sacrificios, bueno, lo cierto es que estos se efectúan todos los días, no sólo con corderos sino con todo tipo de animales. La única diferencia es que en esta fiesta la matanza se realiza en la casa de cada uno, tanto en el campo como en la ciudad, lo que si podría plantear alguna que otra objección de tipo higiénico y sanitario. Aún así, sobre todo en los grandes mercados de corderos, el gobierno despliega inspectores y pone en marcha todo tipo de controles para velar por la buena salud de los animales y que no haya sorpresas inesperadas. Por otra parte, la veteranía de los que sacrifican, el haber visto ya casi de todo, unido al saber hacer de los carniceros que se suelen encargar de poner en práctica el ritual según la tradición y preceptos del Islam y de despiezar a los animales, parecen ser otra garantía…

Momento del despiece del animal una vez se ha degollado y se le ha quitado la piel. Web

Momento final del sacrificio cuando se lleva a cabo el despiece del animal una vez se ha degollado y se le ha quitado la piel. Web

Aún así, en comparación con las estrictas normas comunitarias en la materia, los controles marroquíes se antojan escasos, lo cual hace que en las fronteras de Melilla y Ceuta, donde viven decenas de miles de musulmanes, se extreme la vigilancia para evitar el contrabando de corderos. A pesar del celo de la Guardia civil de la guardia civil en los diferentes pasos fronterizos de las dos ciudades autónomas, pocos dudan que de los alrededor de 15.000 animales muertos durante la celebración del Aid el Kebir en estos emplazamientos muchos provendrían del vecino Marruecos, donde los precios son relativamente más bajos y el tamaño de los animales más grande que en España.

Así las cosas, desde mi particular visión, con retraso y, empero, no sin cierto alivio por el fin de la “fiebre corderil”, aid moubarak said (”féliz fiesta”) a todos los musulmanes.


La lenta marcha marroquí hacia el periodismo ‘on line’

Según un estudio elaborado en su momento por IEC Marketing, “los marroquíes utilizan Internet fundamentalmente para consultar su correo, chatear y jugar”. La lectura de informaciones on line es un hábito que apenas llega a calar entre los cibernautas de este país que, por otra parte, prefieren consultar los productos periodísticos extranjeros de contrastada calidad. Al contrario, las páginas Web Made in Morocco son visitadas por los emigrantes residentes en el extranjero, que buscan mantenerse al tanto de lo que ocurre en su país de origen. “Los periódicos on line no me dicen nada. Si quiero leer un periódico prefiero la versión tradicional. Para mí Internet es precisamente aquello que no se encuentra en un soporte clásico”, declara Yasmine, estudiante de derecho de 22 años.

Captura de pantalla del portal de informaciones Yabiladi

Captura de pantalla del portal de informaciones Yabiladi

Si bien es cierto que se han registrado tímidos avances durante los últimos años, la todavía carestía - con respecto al salario medio de un marroquí,  de unos 400 euros al mes - de los equipos informáticos  y de las conexiones a Internet hace que el número de cibernautas marroquíes apenas llegue al millón (sobre una población total de 31 millones de habitantes). A esto hay que unir que buena parte de estos responden a un perfil joven, ávido de novedades y originalidad. En este sentido, los diarios on line marroquíes responden a formas tradicionales, poco o nada atractivas a los ojos de los cibernautas.

Además, el nivel de información aportada por estos es ciertamente débil si los comparamos con los formatos occidentales. “Con respecto a la versión en papel, las páginas Web de los diarios marroquíes no ofrecen nada nuevo, sino que son simples reproducciones de lo que podemos encontrar en el quiosco”, destaca Khalid, ingeniero informático. “Los ciberdiarios están perdiendo la ocasión de invertir en su futuro a través de una utilización óptima de Internet, el vector de una nueva cultura de compartir la información y de interactividad con el lector”, señala Driss Bennani, redactor jefe de Le Soir Échos.

Si bien la calidad de los sitios deja que desear, no podemos obviar que el ciberespacio recoge un cada vez mayor número de Webs de informaciones centradas en Marruecos. Durante los últimos años se ha multiplicado el número de portales que realizan una suerte de revista de prensa con los principales titulares de los periódicos del día. “Con un simple click y en pocos minutos puedo hacer un repaso por lo más importante de la actualidad”, declara Mounir, quien suele conectarse a Internet desde su puesto de trabajo. Es precisamente en la selección y jerarquización de informaciones donde reside la clave del éxito de portales como Yabiladi, EMarrakech, CasaFree o la página principal de Menara, principal proveedor de servicios de Internet del país.

Dentro de esta gama de producto, el portal de informaciones Hespress en lengua árabe ha registrado un éxito sin precedentes en Marruecos. La condena en primera instancia de su máximo responsable, Mohamed Erraji, a dos años de prisión por “atentas a lo sagrado”, tras considerar el tribunal de Agadir que faltó al respeto a Mohamed VI, marco un antes y un después en la vida de este joven y bastante rudimentario portal. Aunque para muchos Hespress es un claro ejemplo de “amateurismo periodístico”, la publicación del artículo objeto de la condena, titulado “El rey anima al pueblo a ser perezoso”, puso de relieve que Internet es, por una parte, un marco privilegiado para la libertad de expresión y, por otra, lo molesto que esto puede resultar para los poderes establecidos.

Logotipo de los Maroc Blog Awards, que este año celebra su segunda edición

Logotipo de los Maroc Blog Awards, en los que se premia a los mejores blogueros del año en Marruecos

Mención aparte merece el “fenómeno blog”. La comunidad de blogueros no hace sino aumentar día tras día y Marruecos se ha conformado en un país muy dinámico en este sentido. A pesar de los avances operados durante los últimos tiempos, todavía existen “líneas rojas” o temas tabú que hacen de estos “pequeños reductos de emancipación”, como algunos los denominan, una válvula de escape y una forma de divulgar otra suerte de realidades. Pocos dudan hoy que el blog se haya conformado como una fuente de información privilegiada, lejos de las versiones oficiales y haciéndose eco de una verdad más próxima al común de los individuos, en ocasiones, difícil de admitir por los propios poderes públicos.

Entre los muchos espacios existentes, podemos destacar Le poliquonaute marocains, Maroc multiple et pluriel, Comme une bouteille jetée à la mer!, Words for Change o Le bulletin Amazigh del periodista y militante berberista Lhoussain Azergui. Los blogs de Rachid Jankari y de Othmane, dos jóvenes de Casablanca, apuestan por un “periodismo ciudadano”, haciendo de la tolerancia y la reflexión su máxima. Mención aparte merece Al Jinane, diario íntimo de Fakir Seadi “para comprender la complejidad del mundo”, considerado como el mejor blog africano para la libertad de expresión por Reporteros Sin Fronteras. Como reza un comentario extraído de uno de estos diarios personales en Internet, “ojalá pudiéramos hacer una sociedad a imagen de nuestros blogs”.


Las magníficas vacaciones de Mohamed VI

El Soberano Alauí saludando a sus súbditos durante un viaje oficial al Sahara Occidental

A la hora de redactar estas líneas, tres semanas después de abandonar el país, Mohamed VI todavía no ha regresado de un viaje privado a Estados Unidos. El monarca apura al máximo sus días de asueto entre Las Vegas y Nueva York, donde posee numerosas propiedades, antes de regresar a Rabat en las próximas horas. Tal y como estipulan las tradiciones del reino alauí, ante la atenta mirada de sus súbditos, que podrán seguir el evento a través de la televisión pública, el soberano debe sacrificar él mismo varios corderos para conmemorar la festividad del Aid El Ahda, que en Marruecos se celebra el martes.

Son las cuartas vacaciones de este año para el rey marroquí. A principios del 2008, Mohamed VI estuvo mes y medio en Francia. Entre finales de mayo y mediados de junio, en Tailandia, Vietnam y China. Por último, pasó el verano en su residencia de Tetuán, al norte del país. Por otra parte, con la excepción de Lalla Salma, esposa del soberano que acaba de regresar de un viaje oficial a Senegal, ni su hermano Moulay Rachid, ni sus hermanas, Meriem, Asmâa y Hasnâa, ni tan siquiera su primo, Moulay Ismail, se encuentran en Marruecos.

Algunos, como Mohamed Mustapha Ibrahimi, presidente de la Comisión de Justicia del Parlamento, afirman que «esta situación no entraña riesgo para la estabilidad del país». Otros, sin embargo, aluden al «vacío constitucional». Efectivamente, en una monarquía ejecutiva como la marroquí, donde el rey posee amplias prerrogativas, la parálisis del sistema una vez que el jefe del Estado está ausente es un hecho. La vigente Constitución de 1996 no recoge lo que se ha de hacer en estos casos. Solo el mando militar tiene capacidad de decisión y poder de acción, mientras el Gobierno debe limitarse a la gestión de los asuntos corrientes.

Entre otras cosas, sin Mohamed VI no se puede reunir el Consejo de Ministros (sí el Consejo de Gobierno, aunque con prerrogativas muy limitadas), cuyos miembros, en casos excepcionales, han tenido incluso que desplazarse al extranjero para despachar con el soberano en su lugar de descanso. Tampoco se pueden tomar decisiones de calado en el ámbito de la seguridad interna o de las relaciones internacionales, atribuciones exclusivas del rey. En su faceta de árbitro de la escena política y ante la incapacidad de los partidos para ponerse de acuerdo, la elección de un nuevo presidente del Senado en sustitución del fallecido Mustapha Oukacha también se encuentra paralizada.

Asimismo, las continuas ausencias de Mohamed VI parecen haber derivado en una cierta desazón entre sus aliados en la escena internacional, como podría ser el caso de Francia y Estados Unidos. Nicolas Sarkozy no dudó en emplear a algunos de sus responsables diplomáticos para manifestar su descontento con el soberano por su ausencia en la Cumbre de la Unión Mediterránea celebrada en París en julio. De incomprensible se podría calificar también la negativa del rey a recibir a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en Rabat en el marco de una gira magrebí.


Desmitificando Al Andalus en favor de la paz y el diálogo

Sallam, última novela del periodista Hani Nakshabandi

Sallam, última novela del periodista Hani Nakshabandi

En la era del choque-diálogo de civilizaciones, obras como Sallam (”paz”, literalmente), del periodista Hani Nakshabandi, revisten una especial significación. En esta su segunda novela, el presentador estrella de Dubai TV vuelve sobre la historia de Al Andalus. Tema este mítico en el imaginario colectivo del mundo árabe y musulmán, abordado por una pléyade de novelistas y poetas, desde los confines de Mesopotamia hasta el Magreb, es aquí tratado, sin embargo, de forma novedosa. Lejos de interpretaciones idílicas sobre la realidad de la presencia musulmana en la Península, se tocan sin complejos los conflictos comunitarios y religiosos existentes en la época. Además, lejos de esa “visión árabe” complaciente con su pretendida historia, como una suerte de autocrítica al pensamiento único imperante en este particular contexto, Nakshabandi apunta como “mientras no reconozcamos nuestros errores, no nos será nada fácil avanzar”.

La novela comienza con el viaje de un emir saudí a Granada para visitar la Alhambra, de la que queda prendado, decidiendo construir una réplica en la capital de su país, Riad. A la espera de reunir todo lo necesario para la realización de este proyecto, el emir recibe la visita de un jeque marroquí, Ibn Borjane, quien le advierte de los riesgos de llevar adelante esta empresa. “Ten cuidado, el palacio que quieres reproducir está maldito, ya ha visto marcharse a toda una nación y hará caer toda suerte de males sobre aquellos desafíen el sortilegio”, advierte Ibn Borjane. Ante la perseverancia del emir, el jeque le anuncia que la única solución para evitar la maldición es que lo construya quien lo construyó en su origen, Sallam, quien a pesar de contar con más de 1000 años todavía viviría en una desconocida ciudad magrebí.

Tras buscarlo en Tánger y en Chauen, finalmente el emir da con Sallam. Considerándolo como un “símbolo del eterno conflicto entre el cristianismo y el Islam” y de “la bárbara colonización árabe de Al Andalus”, el constructor de la Alhambra primigenia rechaza reproducir su obra. “Tras nueve siglos, los árabes salieron de la Península tal y como entraron, siendo Al Andalus la única región del mundo donde los árabes y su religión fueron expulsados al mismo tiempo”, dice Sallam. Para éste, reconstruir el palacio sería alimentar un conflicto secular, un conflicto que debe detenerse y transformarse, primero en diálogo y después en amor. Hay que abandonar la lógica de conflicto, el esplendor perdido no debe buscar en imaginados pasados, el futuro es la concordia y no la confrontación. “La batalla debe poder cesar. No triunfaremos sobre nadie y nadie saldrá victorioso”, concluye Sallam.

NOTA A EDITORES Y PROFESIONALES DEL MUNDO DEL LIBRO: El autor, según me ha transmitido él mismo, estaría “muy interesado” (sic) en publicar su novela allende el Estrecho de Gibraltar, ya fuera en castellano o incluso en euskera (por extensión me imagino que tampoco vería con malos ojos la versión gallega y catalana de la misma). Lo único que se me ocurre al respecto, a través de ‘Tamazgha-Euskadi’, es que si a alguien que lea esto le atrae la idea o alguien conoce a alguien a quien le pudiera atraer, que deje un comentario en este post o que me envíe un correo que yo mismo transmitiré al bueno de Hani.


Bouteflika, presidente de por vida en Argelia

Ante la pasividad de Europa, pasando totalmente desapercibido, el parlamento argelino ha suprimido recientemente la limitación del número de mandatos presidenciales, abriendo así la puerta para que el actual presidente, Abdelaziz Bouteflika, pueda nuevamente presentarse a las elecciones del próximo mes de abril. En una Asamblea Nacional dominada por las formaciones de la Alianza Presidencial, con el antiguo partido único, el Frente de Liberación Nacional, a la cabeza, el proyecto de revisión constitucional fue adoptado a mano alzada, sin debate alguno, con el voto favorable de 500 de parlamentarios, registrándose además 21 votos en contra y 8 abstenciones.

De débil salud, la Asamblea Nacional ha dejado la puerta abierta a un nuevo mandato del septuagenario Abdelaziz Bouteflika

La reforma constitucional recientemente aprobada deja la puerta abierta a un nuevo mandato del septuagenario Abdelaziz Bouteflika

El nuevo artículo 74 de la Carta Magna argelina estipula que “la duración del mandato presidencial es de cinco años y el presidente es reelegible”, sin limitación alguna, frente al máximo de dos mandatos que hasta ahora se contemplaba. “Argelia tiene derecho a reforzar su estabilidad y sacar provecho del proceso de edificación del Estado y de reconstrucción nacional cuando el pueblo lo desee, libre, soberana y democráticamente”, justificaba el jefe del Ejecutivo, Ahmed Ouyahia, durante su intervención en la apertura de la sesión parlamentaria.

En un mensaje dirigido a la Asamblea Nacional tras el voto, el propio presidente saludó “el patriotismo y el sentido de las responsabilidad de los representantes del pueblo”, calificando la jornada de “histórica” y “memorable”. Bouteflika, de 71 años de edad y maltrecha salud, apuntando numerosos indicios a que este padecería un cáncer terminal de estómago, fue reelegido en 2004 para un segundo mandato tras suceder al general Lamine Zéroual, en 1999, con el beneplácito del ejército, en un contexto muy marcado por la violencia fratricida de los noventa.

Junto a la supresión del límite de mandatos, la reforma refuerza de facto los poderes del presidente, otorgándole mayores prerrogativas frente al gobierno, cuyo primer ministro mismo nombra él mismo -  ¡a partir de ahora, no necesariamente perteneciente a formación política alguna! - y una mayor independencia frente a la Asamblea Nacional. “Ya sólo cuenta el programa presidencial lo cual, es sin duda, un avance considerable”, destaca el periodista Nabil Benbachir. Y es que, al igual que la mayoría de la elite política del país, buena parte de la prensa “oficial” ha acogido la noticia con júbilo.

La reforma constitucional aprobada para perpetuar a Bouteflika en el poder fue aprobada unánimemente en la Asamblea argelina

La reforma constitucional para perpetuar a Bouteflika en el poder fue aprobada por la casi unanimidad de la Asamblea Nacional

Por su parte, la oposición, minoritaria, ha condenado sin ambages el incremento de la preponderancia de la figura presidencial encarnada por Abdelaziz Bouteflika. “Las reformas propuestas ponen en causa el equilibrio de poderes para consagrar la personalización del régimen”, apunta Said Saadi, secretario general de la Reunión por la Cultura y la Democracia. Para Saadi no cabe duda que “estamos ante nuestro tercer golpe de estado”, tras el derrocamiento militar de 1965 y las presidenciales de 2004, considerando la victoria de Bouteflika en estas como “ilegítima”.

“No cabe duda que estamos ante un hecho histórico, ya que nuestra constitución, que representa medio siglo de lucha colectiva, se ha visto mancillada por un parlamento mal elegido que únicamente representa el 13,2% del cuerpo electoral del país”, se lamenta un anónimo periodista de Le Soir d’Algérie. Hace alusión este al 65% de argelinos que no acudieron a las urnas en las legislativas de 2007 y al 15% de votos nulos emitidos en estas.

“Y es que sólo un referéndum podría legitimar una reforma de calado que implicará un inquietante refuerzo de las prerrogativas presidenciales”, apunta Karim Tabbou, Primer Secretario del Frente de Fuerzas Socialistas. “Nos oponemos a este golpe de Estado, a esta regresión política y moral, opuesto a cualquier ideal democrático y de derechos del hombre”, añade Tabbou.

Nadie duda que, si la salud se lo permite, Bouteflika será reconducido a la jefatura del Estado con unos poderes que ningún otro presidente argelino jamás ha tenido antes. “¿Qué nos espera a partir de ahora? Más de lo mismo. En 9 años Bouteflika sólo nos ha traído mediocridad, anarquía y corrupción, lo cual no puede conformar un proyecto serio de sociedad. El cambio constitucional acentúa nuestros temores sobre el futuro del país”, concluye bajo pseudónimo Hoggar, el “cronista ciudadano”, como el mismo se denomina.


McDonald’s y Wikipedia en el punto de mira de Rabat

Hecho insólito, la franquicia marroquí de McDonald’s ha presentado sus excusas por un “error” cometido tras amputar el Sahara Occidental del mapa oficial vigente en Marruecos. El motivo de la discordia, unos regalos ofrecidos a los niños con los famosos menús Happy Meal presentaban la cartografía reconocida internacionalmente y no la que recoge la constitución marroquí, es decir, no incluía como parte integrante del Reino Alauí la vasta franja de territorio comprendida entre Saguia El Hamra y Río de Oro, la ex colonia española reconocida como Sahara Occidental. Constatada la “grave afrenta”, fue la Asociación Sáhara Marroquí la que dio primeramente la voz de alarma, a la cual siguió un gran eco en los medios de comunicación hasta que, finalmente, incluso algunos miembros del gobierno de Abbas El Fassi habrían manifestado sus quejas por la amputación de las “provincias del sur” - nombre que aquí se le da a la región - del Reino de Mohamed VI.

Fachada del restaurante McDonald's sito en el centro de Rabat

Fachada de un restaurante McDonald's en el centro de Rabat

Interés comercial mediante y ante el riesgo de provocar un “incidente diplomático” con Washington, la cadena de restauración, presente en Marruecos desde 1992, donde actualmente cuenta con una veintena de establecimientos en las principales capitales del país, procedió a retirar los juguetes de la discordia, al tiempo que anunció su decisión de reemplazarlos por otros más adecuados con vistas a “reparar el perjuicio cometido”. “Los juguetes incluían un pequeño mapa sobre el cual el trazado de las fronteras era incorrecto. Lamentamos profundamente este error y presentamos nuestras más sentidas excusas a nuestros clientes y conciudadanos”, reza el comunicado emitido por McDonald’s el pasado 1 de diciembre. De este modo, con el reconocimiento público de culpa y con el propósito de enmienda manifestado alto y claro, la multinacional da definitivamente por zanjada cualquier tipo de polémica territorial con el régimen de Rabat, con sus medios y con algunos elementos de su sociedad civil.

Las autoridades marroquíes emplean cada vez más recursos en el ámbito internacional, fundamentalmente en Estados Unidos, en la batalla propagandística que desde hace más de tres décadas le enfrente al Frente Polisario. Agencias de comunicación, reputados asesores, ex altos mandatarios, grupos de presión e incluso prestigiosos bufetes de abogados, todos han sido movilizados para llevar a cabo esta empresa. Así, hace apenas unos días, Covington & Burling, conocido gabinete jurídico estadounidense, interpelado sobre la legalidad de la extracción de fosfatos de parte de Marruecos en la antigua colonia española, sentenciaba que la explotación de este recurso era totalmente “legítima” a ojos de la legalidad internacional vigente.

Mapa

Mapa de Marruecos extraído de Wikipedia en el que, siguiendo la legislación internacional, no se incluye el territorio del Sahara Occidental

En este mismo orden de cosas, una nueva red de influencia ha comenzado su andadura en Norteamérica bajo el nombre de Morocco Board. Esta trama lleva a cabo actualmente una campaña dirigida contra Wikipedia, enciclopedia virtual interactiva y participativa que consideran “hostil” a las tesis marroquíes. Morocco Board insta a la diáspora marroquí a participar activamente para finalizar esta suerte de “dictadura pro Polisario” en el ciberespacio, incentivando la publicación de artículos en Wikipedia sobre Marruecos y el conflicto del Sáhara Occidental, con instrucciones precisas para evitar la censura por las normas de edición de esta enciclopedia virtual. El fin último, ganar cada vez más terreno, más adeptos, cambiar el punto de vista de amplias capas de la población, en pro de una salida autonomista bajo soberanía de Rabat para un territorio que el estado español dejó en 1975 y cuyo expediente de descolonización, más de tres décadas después, todavía permanece abierto.