Fulla, la muñeca que ha destronado a Barbie entre los niños musulmanes
La supremacía de Barbie ha tocado a su fin, al menos en lo que respecta al mercado árabe. Hace ya algunos años que la cincuentenaria muñeca estilizada, rubia y de ojos azules del fabricante estadounidense Mattel, no goza de las simpatías de los niños musulmanes, lo cual ha derivado en un importante descenso de las ventas en estos países. “Al contrario de lo que ocurría antes, nos cuesta cada vez más agotar nuestro stock de Barbies, que ya sólo renovamos cada dos o tres años”, me confiesa el propietario de una tienda de juguetes aledaña a la medina de Rabat al que pregunto sobre esta cuestión. La principal culpable del declive de la top model norteamericana no es otra que Fulla (jazmín, en árabe), quien se ha convertido aquí en la reina absoluta de las jugueterías y en el objeto más codiciado entre las más pequeñas.
Creada en 2003, en un corto lapso de tiempo Fulla ya ha conseguido vender casi 3 millones de muñecas. Frente a un Occidente “perverso” representado por la bella y elegante Barbie, la joven muñeca encarna los valores islámicos, el respecto de las costumbres y moral propias, además de ser físicamente más parecida a las niñas de esta particular región del globo. Contrariamente a la rubia, que se presenta en minifaldas ajustadas o en traje de baño, Fulla no muestra ni su cuerpo ni sus cabellos, al portar el hijab (velo). “El principal objetivo era que nuestra muñeca se convirtiera en el icono de la mujer árabe y musulmana, un arquetipo en el que nuestras niñas se pudiera identificar fácilmente”, destaca Fawaz Abidin, su creador, quien trabaja para una sociedad siria con sede en Emiratos Árabes Unidos.
Esta estrategia de marketing basada en la dicotomía entre Oriente y Occidente se ha visto favorecida por las grandes cadenas de televisión por satélite árabes. A través de Al Jazeera, Rotana o MBC, junto con los spots publicitarios que se repiten hasta la saciedad, los programas infantiles han hecho de esta muñeca una suerte de heroína para las más pequeñas de la casa, que han aprendido, entre otras cosas, que “Fulla es morena como el suelo de mi país”. Su variedad de formatos y atractivo precio han hecho el resto. En Marruecos, por ejemplo, Fulla cuesta unos 90 dirhams (8 euros), mientras que para adquirir la Barbie más básica habría que pagar unos 5 euros más. Más disponible y al alcance de todos los bolsillos, Fulla es sin duda el juguete que más compran los marroquíes, sobre todo durante las fiestas musulmanas.


