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Entradas Etiquetadas ‘Mohamed Erraji’

“Dios, patria y Barça”

Viernes, 12 de Diciembre de 2008 David Alvarado Sin comentarios

El último ídolo mediático creado por la justicia de Marruecos, el joven Yassine Belassal, condenado en primera instancia a un año y medio de prisión “únicamente por su amor hacia el FC Barcelona”, según declaró su padre, fue finalmente puesto en libertad. La Corte de Apelación de Marrakech ratificó su sentencia inculpatoria pero redujo su condena a un año, por lo cual el culé no deberá volver a la prisión donde pasó más de mes y medio antes de ser decratada su libertad provisional en espera de éste último veredicto. Su delito no fue otro que el “atentar contra los valores sagrados de la nación marroquí” tras haber cambiado el nombre de Mohamed VI por el de su club de fútbol favorito. En este sentido la ley del Reino Alauí es clara, los tribunales aplicaron el código penal al pie de la letra y Yassine fue justamente condenado aunque, afortunadamente, en última instancia no deberá pagar su “error” con la cárcel.

Yassine Belassal con su padre tras ser puesto en libertad

Yassine Belassal con su padre tras ser puesto en libertad

Una primera versión filtrada a los medios de comunicación apuntaba a que el delito de este joven oriundo de Aït Ourir, en el centro del país, fue haber escrito en la pizarra de su clase de secundaria “Dios, patria y Barça”. Yassine “mancillaba” de este modo la sacrosanta divisa de la nación marroquí, a saber, “Allah, Al Watan, Al Malik” (Dios, patria y rey). El informe policial, sin embargo, apunta a que este culé habría escrito en un muro del instituto “Dios maldiga a tu padre”, en alusión Hasan II, el progenitor del actual monarca. Ninguna foto, ninguna prueba existe para corroborar alguna de estas tesis. “Quizás nunca sepamos lo que realmente ha ocurrido, sólo mi hijo lo sabe”, volvía a testimoniar su padre a la salida del juicio de apelación en Marrakech.

En Marruecos la ley es clara a este respecto y pocos han negado la existencia de delito. “Afortunadamente nuestra justicia se mantiene vigilante ante acciones que ponen en peligro el orden público porque escribir el nombre de un equipo de fútbol en vez del de nuestro Jefe de Estado no es un hecho anodino”, destaca el periodista Karim Douichi en una de sus crónicas. Lo que sí han denunciado los movimientos de defensa de los derechos del hombre de este país es lo “desproporcionado de la condena”, pidiendo su “inmediata revocación”. Así las cosas, la estrategia de la defensa, encabezada por Mohamed El Ghaloussi, giró en torno a supuestas irregularidades durante la instrucción sumarial. Además, El Ghaloussi apeló a la “juventud” de su defendido, tachando de “simple chiquillada sin trascendencia” lo acontecido. El abogado no dejó de señalar tampoco los efectos negativos que para la imagen del país podrían derivarse de condenar a un joven bachiller por un delito de esta naturaleza.

Las acusaciones de “atentas contra los valores sagrados” se apoyan en los artículos 163 a 180 del Código Penal, fundamentalmente en el artículo 179 que estipula como “está castigado con penas de prisión de entre 1 y 5 años y multas de entre 200 y 1000 dírhams (20 y 100 euros, más o menos) toda ofensa cometida hacia la persona del rey o el heredero del trono”, así como contra los “miembros de la familia real”. Estas disposiciones se basan en el artículo 23 de la actual Constitución que reza que “la persona del rey es sagrada e inviolable”. No hay que olvidar que en Marruecos, a diferencia del “caso español”, el monarca es, a imagen y semejanza del sultán, jefe político y cabeza de la comunidad de fieles musulmanes malekítas, mayoritarios en este país, además de descendiente directo del Profeta. “La racionalización en un lenguaje jurídico del estatuto de Comendador de los Creyentes de los soberanos marroquíes han hecho de la monarquía una institución sagrada”, explica el politólogo Mohamed Tozy.
El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

El nonagenario Ahmed Nasser en la cárcel con sus hijos, en diciembre de 2007

“Las acusaciones por atentar contra lo sagrado conocen una cierta recrudescencia desde el primero de mayo de 2007″, apuntan desde la Asociación Marroquí de Derechos del Hombre (AMDH). En aquel momento 7 personas fueron condenadas en diferentes localidades, principalmente en Ksar El Kebir (norte) y Agadir (sur), por “proferir eslóganes ofensivos al encuentro de la monarquía” durante las manifestaciones de la fiesta del trabajo. “No todo trasciende a la opinión pública y la mayor parte de los casos pasan desapercibidos, ya que son más frecuentes en pequeñas localidades aisladas”, apunta Khadija Ryadi, presidenta de la AMDH. Por citar sólo un ejemplo, sólo durante el pasado ejercicio, la sección local de su organización en Youssoufia (centro) contabilizó casi una decena de casos similares.

El pasado 13 de febrero el nonagenario Ahmed Nasser moría en su célula de la prisión civil de Settat, al sur de Casablanca. Unos meses antes, el 4 de septiembre de 2007, un altercado con un policía en un control de carretera se salda con la doble acusación de “atenta contra los valores sagrados e insulto a un funcionario en el ejercicio de sus funciones”. El resultado de este incidente, una condena a 3 años de prisión. Unos días antes, el 5 de febrero, un joven ingeniero, Fouad Mourtada, era arrestado antes de ser condenado a 3 años de cárcel por haber creado un perfil del hermano del rey, Moulay Rachid, en la red social de Internet Facebook. A finales de agosto un blogger, Mohamed Erraji, era también condenado tras publicar un artículo en el que arremetía contra “el sistema monárquico de privilegios”. Estos últimos, con más suerte que Nasser, fueron finalmente liberados, Mourtada gracias a una gracia real y Erraji tras la sentencia en apelación.

La lenta marcha marroquí hacia el periodismo ‘on line’

Lunes, 8 de Diciembre de 2008 David Alvarado Sin comentarios

Según un estudio elaborado en su momento por IEC Marketing, “los marroquíes utilizan Internet fundamentalmente para consultar su correo, chatear y jugar”. La lectura de informaciones on line es un hábito que apenas llega a calar entre los cibernautas de este país que, por otra parte, prefieren consultar los productos periodísticos extranjeros de contrastada calidad. Al contrario, las páginas Web Made in Morocco son visitadas por los emigrantes residentes en el extranjero, que buscan mantenerse al tanto de lo que ocurre en su país de origen. “Los periódicos on line no me dicen nada. Si quiero leer un periódico prefiero la versión tradicional. Para mí Internet es precisamente aquello que no se encuentra en un soporte clásico”, declara Yasmine, estudiante de derecho de 22 años.

Captura de pantalla del portal de informaciones Yabiladi

Captura de pantalla del portal de informaciones Yabiladi

Si bien es cierto que se han registrado tímidos avances durante los últimos años, la todavía carestía – con respecto al salario medio de un marroquí,  de unos 400 euros al mes – de los equipos informáticos  y de las conexiones a Internet hace que el número de cibernautas marroquíes apenas llegue al millón (sobre una población total de 31 millones de habitantes). A esto hay que unir que buena parte de estos responden a un perfil joven, ávido de novedades y originalidad. En este sentido, los diarios on line marroquíes responden a formas tradicionales, poco o nada atractivas a los ojos de los cibernautas.

Además, el nivel de información aportada por estos es ciertamente débil si los comparamos con los formatos occidentales. “Con respecto a la versión en papel, las páginas Web de los diarios marroquíes no ofrecen nada nuevo, sino que son simples reproducciones de lo que podemos encontrar en el quiosco”, destaca Khalid, ingeniero informático. “Los ciberdiarios están perdiendo la ocasión de invertir en su futuro a través de una utilización óptima de Internet, el vector de una nueva cultura de compartir la información y de interactividad con el lector”, señala Driss Bennani, redactor jefe de Le Soir Échos.

Si bien la calidad de los sitios deja que desear, no podemos obviar que el ciberespacio recoge un cada vez mayor número de Webs de informaciones centradas en Marruecos. Durante los últimos años se ha multiplicado el número de portales que realizan una suerte de revista de prensa con los principales titulares de los periódicos del día. “Con un simple click y en pocos minutos puedo hacer un repaso por lo más importante de la actualidad”, declara Mounir, quien suele conectarse a Internet desde su puesto de trabajo. Es precisamente en la selección y jerarquización de informaciones donde reside la clave del éxito de portales como Yabiladi, EMarrakech, CasaFree o la página principal de Menara, principal proveedor de servicios de Internet del país.

Dentro de esta gama de producto, el portal de informaciones Hespress en lengua árabe ha registrado un éxito sin precedentes en Marruecos. La condena en primera instancia de su máximo responsable, Mohamed Erraji, a dos años de prisión por “atentas a lo sagrado”, tras considerar el tribunal de Agadir que faltó al respeto a Mohamed VI, marco un antes y un después en la vida de este joven y bastante rudimentario portal. Aunque para muchos Hespress es un claro ejemplo de “amateurismo periodístico”, la publicación del artículo objeto de la condena, titulado “El rey anima al pueblo a ser perezoso”, puso de relieve que Internet es, por una parte, un marco privilegiado para la libertad de expresión y, por otra, lo molesto que esto puede resultar para los poderes establecidos.

Logotipo de los Maroc Blog Awards, que este año celebra su segunda edición

Logotipo de los Maroc Blog Awards, en los que se premia a los mejores blogueros del año en Marruecos

Mención aparte merece el “fenómeno blog”. La comunidad de blogueros no hace sino aumentar día tras día y Marruecos se ha conformado en un país muy dinámico en este sentido. A pesar de los avances operados durante los últimos tiempos, todavía existen “líneas rojas” o temas tabú que hacen de estos “pequeños reductos de emancipación”, como algunos los denominan, una válvula de escape y una forma de divulgar otra suerte de realidades. Pocos dudan hoy que el blog se haya conformado como una fuente de información privilegiada, lejos de las versiones oficiales y haciéndose eco de una verdad más próxima al común de los individuos, en ocasiones, difícil de admitir por los propios poderes públicos.

Entre los muchos espacios existentes, podemos destacar Le poliquonaute marocains, Maroc multiple et pluriel, Comme une bouteille jetée à la mer!, Words for Change o Le bulletin Amazigh del periodista y militante berberista Lhoussain Azergui. Los blogs de Rachid Jankari y de Othmane, dos jóvenes de Casablanca, apuestan por un “periodismo ciudadano”, haciendo de la tolerancia y la reflexión su máxima. Mención aparte merece Al Jinane, diario íntimo de Fakir Seadi “para comprender la complejidad del mundo”, considerado como el mejor blog africano para la libertad de expresión por Reporteros Sin Fronteras. Como reza un comentario extraído de uno de estos diarios personales en Internet, “ojalá pudiéramos hacer una sociedad a imagen de nuestros blogs”.

Fatwas, (in)justicia en Marruecos y nuevos ídolos

Martes, 2 de Diciembre de 2008 David Alvarado Sin comentarios

La publicación por Salman Rushdie, en septiembre de 1988, de Los versos satánicos, provocó la inmediata airada reacción del mundo musulmán por suponer este libro, pretendidamente, una afrenta contra la figura del profeta Mahoma. En consonancia con esta percepción, durante los meses sucesivos, países como India, Pakistán, Arabia Saudí, Egipto, Somalia, Sudán, Indonesia o Qatar prohibieron la venta de la novela dentro de sus respectivos territorios nacionales. El colofón a esta ola de represalias lo puso, el 14 de febrero de 1989, una fatwa (edicto religioso en Islam) emitida por el líder y guía supremo de la revolución iraní, el Ayatolá Khomeini en persona. En esta, tras acusar a Rushdie de “blasfemo” y “apóstata”, se condenaba al escritor, así como a aquellos que hubieran participado de forma consciente en la edición del libro, a la pena capital. Teherán fue más allá y ofreció una recompensa de tres millones de dólares por la muerte del novelista británico de origen indio, quien pasó varios lustros viviendo escondido bajo protección de los servicios de seguridad del gobierno inglés.

Allah superstar, cuarta novela del escritor argelino afincado en París que escribe bajo el pseudónimo de Y.B.

En 2003, Y.B., escritor oriundo de Argel instalado en París, publicaba su cuarta obra, Allah superstar (Grasset), en la que, en tono satírico y no sin grandes dosis de ironía, aludía implícitamente a la experiencia de Rushdie. En esta “novela extrema contra los extremismos”, en palabras de la crítica gala, y “post-post-colonial”, según su propio autor, el protagonista, un joven de origen magrebí crecido en la localidad de Évry, no encuentra otra solución para medrar en la vida que ser una estrella. Para esto, a la luz de varias experiencias verídicas, entre ellas la del propio Salman Rushdie, Kamel Hassani, nuestro héroe, llega a la conclusión de que la única vía para alcanzar rápidamente la notoriedad es que se dicte una fatwa contra él. En una sucesión de críticas contra el islamismo, los saudís, el terrorismo, la falsa integración de los inmigrantes y sus descendientes en Francia, el negocio del espectáculo o la comida rápida, a partir de ahí, bajo el nombre de Kamel Léon, nuestro protagonista comienza una ascensión fulgurante ante el asombro de familia y amigos. Sin verdaderas aptitudes, el origen de su éxito no es otro que, empero, una fatwa islámica.

“Una fatwa, eso es lo que necesito para estar a la moda. Es más rápida que Star Academy, dura más tiempo, viajas por el mundo entero, das conferencias, acudes a palacios, subes a escena con U2, tomas té con el papa, una cerveza o dos con Chirac, un vodka helado con Putin, un cigarro húmedo con Clinton, una gran raya con Bush Junior, una máscara de gas con Saddam Hussein, cada vez que dices una tontería todo el mundo entero te escucha porque el pobre tiene una fatwa en el culo, mientras el mundo entero está tan en la mierda como tú porque pronto será el fin del mundo para todo el mundo” (traducción propia desde el francés de un extracto de Allah superstar)

Sin menospreciar, ni mucho menos, los méritos literarios de Salman Rushdie, pocos pueden negar que su impacto mediático se ha visto magnificado por la persecución de la que fue víctima tras el veredicto del Ayatolá Khomeini. Salvando las distancias, algo similar ocurre en Marruecos con las sentencias de los jueces, sobre todo las que se dirigen hacia los profesionales de la información o incluso de los que podríamos calificar de pseudoperiodistas. Este fue el caso de Alí Lmrabet. Una sentencia judicial que le condenó a la cárcel por un “delito de prensa”, sus huelgas de hambre en prisión y la repercusión internacional que esto tuvo, hicieron de él un mito, una suerte de “ejemplo” para los periodistas del mundo, un adalid de la libertad de expresión. Sin ánimo de cuestionar tampoco al señor Lmrabet, sus méritos periodísticos pasaron a un segundo plano una vez los jueces del Reino Alauí dictaminaron su prisión.

Tras muchas presiones y la ola de solidaridad que se generó a través de todo el mundo reclamando su liberación, una vez en la calle, Lmrabet empieza a recibir premios a diestro y siniestro, comienza a colaborar con medios de comunicación punteros en todo el mundo, le llueven los contratos para publicar libros, conferencias, encuentros… ¿Quién sabe que Lmrabet fue diplomático y trabajó para el Estado de Marruecos en su momento? ¿Quién recuerda aquello que llevó a este periodista a dar con sus huesos en prisión? ¿Les suena a algunos el Démain, semanario satírico dirigido en su momento por Lmrabet y origen buena parte de sus problemas con la justicia? ¿Sus artículos en Le Journal en la época en que esta publicación, bajo los auspicios de Aboubakr Jamai, rompía moldes en Marruecos? ¿Su entrevista histórica en un país “árabe” con el mandatario israelí Benjamin Netanyahu? ¿O el reportaje sobre la inmigración clandestina para el cual él mismo Lmrabet no dudó en embarcarse en una patera rumbo a las costas españolas? No, ¿verdad? Al igual que en el caso de la fatwa de Khomeini, Lmrabet vió su carrera relanzada mundialmente “gracias” a su rol de opositor y al sinsentido de una justicia que se empecina en enviar a prisión a los que contravienen hasta el extremo los intereses del régimen en liza.

El caso de Salman Rushdie es el de un buen escritor y el de Alí Lmrabet el de un periodista que ha hecho muestra de su arrojo. Hay casos en los que el elemento de agravio, la (in)justicia marroquí a modo de fatwa, incluso puede llegar a crear estrellas de la nada, a imagen del protagonista de la novela de Y.B. Sólo por citar el más reciente, cabe el caso de Mohamed Erraji, a quien le ha sido otorgado en Madrid hace apenas unos días el premio del Club Internacional de Prensa al bloguero de mayor impacto de 2008. Erraji, trabajador en un hammam (baño público), al igual que miles de personas de todo el planeta – al igual que yo mismo, aquí -, aprovechaba sus ratos libres para escribir sus impresiones en su Blog, El Mundo de Erraji, que con el tiempo se convertiría en una suerte de portal de informaciones en lengua árabe, Hespress.

El joven Mohamed Erraji, condenado en primera instancia a dos años de prisión por "atentas a lo sagrado"

En uno de sus post, bajo el título “el rey anima al pueblo a ser perezoso”, este joven de Agadir (sur), criticaba el sistema de privilegios vigente en Marruecos y, sobre todo, su distribución discrecional en función de la proximidad con la figura de Mohamed VI. El texto fue considerado como “atentatorio” e “irreverente” contra el monarca, siendo condenado en primera instancia a dos años de prisión por “atentar contra lo sagrado”, en alusión a la dimensión religiosa del soberano Alauí. Constatadas irregularidades de forma, habiendo Erraji demandado excusas hasta el extremo, señalando que en ningún momento había querido ofender a Mohamed VI y habiéndose desatado un movimiento por su liberación en el país magrebí, la justicia finalmente puso fin al encierro del bloguero, quien pasó varias semanas en la prisión de Inezghane.

“Lo cierto es que nunca pensé que ese artículo pudiera ocasionarme tantos problemas. Yo no suelo escribir sobre temas políticos. Sí era consciente de que la monarquía es una de las llamadas líneas rojas (los temas que se consideran intocables: la religión, la monarquía y la integridad territorial) pero nunca vi una transgresión de ellas en mi artículo” (Público, 26/11/2008)

Al igual que ocurrió con Alí Lmrabet, Erraji, alguien que en ningún momento ha demostrado aptitudes periodísticas ni la valentía suficiente para defender sus postulados – al menos en Marruecos porque en España parece que se ha soltado -, considerando el artículo de la discordia como un “accidente de ruta”, se ha erigido en una suerte de ídolo. En el Estado español, especialmente proclive a acoger con los brazos abiertos a aquellos que, lo merezcan o no, “molesten” al Majzén (nombre que recibe el régimen tradicional marroquí), parecen haberle echo ya un hueco. Este es el enésimo ejemplo de un artículo que hubiera pasado totalmente desapercibido, sin apenas repercusión, de no haber ocurrido nada. Sin embargo, a través de una actuación de oficio de la justicia marroquí, el inocente post de un Blog ha sido el detonante de que Rabat vuelva a quedar en evidencia ante el mundo y de que una nueva estrella haya nacido. ¿Es consciente Marruecos de la capacidad que tiene para crear héroes fuera de sus fronteras? ¿Acaso los poderes de este país todavía no se han percatado de la notoriedad que adquieren todos aquellos que, en uno u otro momento, han padecido la (in)justicia de sus instituciones? Que tomen nota.