Celia Gámez y el ‘Chotis de las diputadas’
Por segunda vez en apenas un año, Iñaki Berazategi sorprendió a nuestra audiencia invitando -metafóricamente, se entiende- a Celia Gámez a su espacio. En la primera ocasión rozamos la indignación con el chulesco chotis Ya hemos pasao, donde la novia del régimen franquista se mofaba con saña del No pasarán republicano.

A pesar de lo insidioso de su letra -y no digamos de la forma de cantarlo-, la pieza no dejaba de ser todo un testimonio de lo que supuso la victoria del bando nacional en la guerra de 1036. Y también podemos tomar como testimonio de los primeros años de la II República el Chotis de las diputadas con que nos obsequió Iñaki el pasado domingo.
Concretando más, y como deja adivinar el título, la canción nos da muchas pistas de la presencia de la mujer en la política en aquella época. En la letra aparecen algunos de los parlamentarios más ilustres del momento -Besteiro, Cordero, Pérez Madrigal- y hasta se hace mención de la “mil pesetas saneás” que cobraban mensualmente los diputados y las diputadas. Ya era polémico entonces el asunto de la retribución de los políticos.
¿Y a quién podía ir dirigida la canción? Lo cierto es que no hay muchas opciones, pues entre los 470 escaños de las primeras cortes republicanas sólo hubo tres ocupados por mujeres, concretamente, por Clara Campoamor (Acción Republicana), Victoria Kent (Partido Radical Socialista) y Margarita Nelken (PSOE). Lo significativo es que en las elecciones que dieron paso a esa legislatura sólo habían podido votar los hombres. Las mujeres lo hicieron en las de 1933, y ello después de un amplísimo debate que llegó a enfrentar a las tres diputadas.
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En las últimas semanas hemos dedicado tres entregas de La Memoria a la no muy conocida colección de discos que se editó en 1931 bajo el título Canciones populares españolas. La primera sorpresa es encontrarse con Federico García Lorca en su faceta de pianista, acompañando a una de las artistas más célebres de la época, 
La ayuda soviética al gobierno republicano durante la Guerra Civil ha sido –tradicionalmente- uno de los asuntos más controvertidos de cuantos tienen que ver con el conflicto. La apertura parcial de los archivos rusos ha contribuido a poner en circulación nuevas claves para poder interpretar mejor la intervención de la Unión Soviética en la guerra. Varios trabajos e investigaciones recientes han permitido conocer, más allá de los tópicos manejados por los historiadores franquistas y la historiografía tributaria de la “Guerra Fría”, aspectos fundamentales sobre la naturaleza de la intervención soviética en la guerra, aunque aún persisten zonas de sombra.
Ocurrió hace mucho tiempo, más de setenta años. El hecho es desconocido por casi todos los actuales habitantes de Bilbao y Donostia, pero sucedió que el 20 de enero de 1937, en plena Guerra Civil, el Arenal y el Casco Viejo de Bilbao se transformaron por unas horas en los equivalentes a la donostiarra Plaza de la Constitución y sus aledaños y sirvieron de escenario para la celebración de la tradicional tamborrada de San Sebastián.
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