Decía mi admirado Fernando Poblet que las entrevistas, cuando son buenas, debería cobrarlas el entrevistado. Si es así, le debemos medio Potosí a Drogas… y el otro medio a sus colegas Óscar Beorlegui e Iñigo ‘el Punki’, que nos surtieron de sabrosas confidencias antes de la charla. Lo mío, sin embargo, no tiene precio: mira que empezar la conversación preguntándole si cuando se mira al espejo le gustabalo que veía… Juro que me refería a si estaba satisfecho de su trayectoria y de su forma de conducirse en la vida. Él me respondió lo que imagináis. Y también me coló otra por la escuadra cuando le dije que nada debía de ser comparable a la sensación de estar en el escenario con el público rugiendo enfrente. “Hombre, cuando estoy haciendo el amor con mi socia…” comenzó su respuesta.
Ahí lo tenéis, un grande de verdad. Tres décadas de carretera a sus espaldas, con altos, bajos y calmas chichas, pero siempre tratando de ser fiel a sí mismo y disfrutando de su trabajo… más que de su resultado. Había quien daba por amortizados a los Barri, y en estas nos salen con un pedazo disco acompañado por un libro cuyas páginas dan aún más sentido a las canciones. La tierra está sorda es el título de esa obra que tiene su origen, cuenta Enrique Villarreal, en la propia vergüenza que le daba haberse enterado muy tarde de lo que había pasado en 1936 en esa Navarra que fue -como decía el legendario libro publicado por Altaffaylla- de la esperanza al terror. Seguro que ese volumen es uno de los más de cincuenta que Drogas ha leído desde que se empeñó en ponerse al día. Ese aprendizaje, nos decía, recompensa un trabajo así, “aunque sea el disco de la historia de Barricada que menos vaya a vender”. Mi apuesta: será uno de los más vendidos.
Los oyentes, felices por haber escuchado palabras con sentido, pusieron la guinda y el dato que no todo el mundo sabe: el apodo Drogas lo lleva Enrique porque sus padres tenían una droguería. ¡Aaaahhh!
No fuimos originales. Como en nueve de cada diez entrevistas radiofónicas que se le han hecho a Pablo Guerrero, la canción que sonó antes del saludo fue su gran himno A cántaros. Eso nos dio pie a otra pregunta… tampoco original: ¿Todavía tiene que llover? Y sí, parece que sí, que el extremeño está resuelto a seguir pidiendo que nos moje ese aguacero que reclamaba en esa canción que tiene uno de los comienzos más hermosos del mundo: Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes.
Aunque no pudimos presenciarlo -¡y bien que lo lamentamos!-, estamos seguros de que el público se emocionó al volverla a escuchar ayer domingo en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Claro que no debió de ser el único momento donde los pelos se pusieron como escarpias. En ese concierto estuvieron junto a Guerrero otros dos trovadores con miles de kilómetros y cientos de canciones a sus espaldas, Luis Pastor -que sustituía a José Antonio Labordeta, que anda pachucho- y el imposible de definir Paco Ibáñez. Nos consta que buenos amigos, como Jabier Muguruza, estuvieron también el ajo.
Queda pendiente, eso sí, una charla más larga y, sobre todo, en vivo con Pablo Guerrero. El teléfono no ayuda mucho en algunas conversaciones. Con todo, la que mantuvimos el pasado sábado con él forma parte de nuestra cajita de pequeños tesoros. Quedamos agradecidos a José Ángel Serrano, organizador del Festival contra la Censura, todas las facilidades que nos puso… que nos pone siempre, en realidad.
Juantxo Agirre Mauleon invitó el pasado sábado a Planeta Aranzadi al historiador, divulgador, novelista y medio millón de cosas más Iñaki Egaña. Desde París, y con no pocas dificultades de sonido, el investigador nos habló de su trabajo más reciente, Los crímenes de Franco en Euskal Herria, publicado -casi no podía ser de otra manera- por nuestra querida editorial Txalaparta. Las quinientas páginas del volumen son, según Egaña, una especie de guinda a todos sus estudios anteriores. Como en él es habitual, más que un libro de Historia, es un libro de historias, las vividas por las miles de personas con nombre y apellidos que sufrieron la represión desde que comenzó en nuestra tierra la larga noche de piedra (así la llamó Celso Emilio Ferreiro) del franquismo.
A pesar de algunas resistencias, el compromiso por la recuperación de la memoria se ha demostrado imparable. Está claro que no es, como temimos muchos, una moda. Eso se lo debemos, entre otras instituciones, a Aranzadi, que tiene un montón de frentes abiertos. Pronto tendremos noticias, por ejemplo, de la búsqueda de los restos del que fuera president del Fútbol Club Barcelona Josep Sunyol, fusilado en la sierra de Guadarrama en unas circunstancias donde se mezcló la tragedia con el absurdo, como nos contó Egaña.
Más Que Palabras llega a su undécima temporada en Radio Euskadi con los mismos objetivos con que nació: estar a la altura de una audiencia muy exigente y demostrar que la Radio Pública puede ser seria y entretenida.
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