Productos de temporada: las castañas

Durante el otoño y el invierno los puestos de castañas asados son muy habituales en nuestras calles. Aunque esa sea la forma más común de consumirlas, no es la única. Además de asadas y tostadas, se pueden cocer al vapor y hervir.
Muchas personas comparan las castañas con los frutos secos, pero en realidad, en lo referente a su composición se asemejan mucho más a los cereales. Aportan 196 Kcal por cada cien gramos. La proporción de carbohidratos es muy alta (38%), sobre todo carbohidratos complejos (almidón). Para facilitar la digestión del almidón es recomendable e importante masticar bien las castañas, así, evitaremos los gases y la pesadez de estómago. Además tienen un porcentaje significativo de proteínas y fibra, lo que hace que tengan un importante efecto saciante. Un puñadito de castañas asadas puede servir de ayuda para evitar comer otros alimentos ricos en grasas. Además, su elevado contenido en fibra hace que sea un alimento interesante para evitar el estreñimiento.
No debemos olvidar que las castañas crudas y tiernas son ricas en taninos, por lo que comerlas en este estado puede producir molestias intestinales.
Es ideal para deportistas, los menores en edad en crecimiento y trabajadores de oficios duros. También son muy buenas para las mujeres que están con la lactancia, ya que además de aumentar la producción de leche, son ideales para conseguir todos los nutrientes necesarios en esa etapa de la vida.

