La carne de cerdo
Esta semana la noticia más relevante en los medios de comunicación ha sido la epidemia de gripe porcina. Aunque puede llegar a ser una pandemia, debemos saber que el virus no se transmite por consumir carne de cerdo.
La carne de cerdo no goza de buena fama entre algunos consumidores, pero hemos de saber que la ingesta de carne fresca de porcino, siempre que se elijan las piezas magras y no se abuse en las cantidades ni en la frecuencia, es coherente con una dieta equilibrada y saludable.
La carne de cerdo es muy proteica, aporta de 18 a 20 gramos de proteína por cada 100 gramos, aunque ese contenido varía en función de la especie, la edad y de la parte del cerdo que consumamos. Además es rico en grasas monoinsaturadas.
Esta contiene minerales como hierro de fácil absorción o hierro hemo, zinc, fósforo, sodio y potasio. Destaca su aporte de vitaminas del grupo B, en especial de vitamina B1 o tiamina. Asimismo, la carne de cerdo es más rica en biotina, ácido pantoténico, riboflavina y piridoxina que la de otras carnes, y en ella también está presente la vitamina B12.
