Releyó aquellas líneas y llegó a emocionarse. Eso era lo más sincero, directo y genial que nunca había escrito. Una explosión de talento anti-sistema, un prodigio de lucidez ética y estética como nunca había alcanzado. Así que, sin dudarlo un momento, quemó atropelladamente aquellas notas de juventud con urgencia, no fueran a ser vistas por alguien más.
Roberto Moso


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