La extraordinaria historia de Madame de Montehermoso

Toca hoy salir del carril de la narrativa para saltar al de la biografía, vías que a veces se cruzan porque siempre hay algo inventado, bueno especulado, en la revisión de la realidad, en las autobiografías ya ni hablamos. Y lo traemos aquí porque este libro, Madame de Montehermoso, es un libro muy curioso por varios motivos. En primer lugar habla de un personaje casi desconocido, y en palabras de su editor, maltratado por la historia. Después resulta que el biógrafo es un entusiasta lo que hace de esta biografía casi una hagiografía. Y, para que nada falte, es una semblanza absolutamente desequilibrada. Reconozco que cada día me gustan más los libros imperfectos, escritos desde las tripas y no desde el cálculo. Si están pensando que este libro parece poco recomendable están ustedes muy equivocados.LIBRO.Madame de Montehermoso

En principio el personaje central es apasionante y los episodios históricos por los que atravesó, al menos durante una etapa de su vida, fascinantes. La dama en cuestión tuvo una juventud verdaderamente movida hace más de doscientos años, allá cuando las guerras napoleónicas. Casada con un individuo con el que mantenía una relación distante, las escasas referencias que aporta el biógrafo dan pie para múltiples interpretaciones, parece que cayó arrebatadamente enamorada en los brazos de José Bonaparte, el hermano de Napoleón, rey de España durante un rato. Pero el paniaguado de Pepe Botella no parecía un tipo capaz de comprometerse, sí parece que el término ya se usaba por entonces, y el destino de la marquesa resultó desdichado. Es en este punto donde conviene bramar un poco contra los historiadores capaces de reproducir el contrato de compra de una casa y no atreverse a enriquecer las peripecias de los protagonistas con alguna ingeniosa conclusión.

Bien, hablando del biógrafo, como decíamos rendido incondicionalmente a los pies de la dama, debemos asombrarnos ante la asunción de los valores de la época en la clase alta. Todo le parece bien, que, esa es otra, ¿porqué se le filtran sus filias y fobias si pretende ser tan neutral y basado solo en la documentación?, de manera que tenemos un elogioso retrato de los nobles, de los ricos, de los poderosos, por no hablar de un par de referencias a Dios que dejan bastante perplejo al lector. Así que este libro es partidario de la retratada, aunque, paradójicamente desde los tiempos actuales resulte de un políticamente incorrecto que acaba resultando simpático. Todo el mundo ocupa su lugar tradicional, cualquier acción se justifica porque así eran las cosas, los nobles e incluso sus criados eran guapos y limpios y el resto vete a saber, porque ni siquiera conocemos las inquietudes sociales y políticas de la época. Y eso teniendo en cuenta que el historiador apenas rebasa la cincuentena resulta muy curioso.

El libro lleva el subtítulo de Marquesa de los Placeres y Dama de Carrese, porque la dama, después de tanto desengaño se apartó del mundo, se montó una finca en Carrese y allí vivió hasta el final de sus días. Y así llegamos al desequilibrio de este libro porque Monsieur Ichas, vecino de la zona, dedica la mayor parte de su estudio a la estancia de la marquesa en tierras del Bearn, como si allí hubiera vivido las más grandes aventuras de su vida y liquida en unas pocas páginas los apasionantes acontecimientos que acompañaron su juventud. Parece un libro encargado por alguna oficina de turismo de la zona para potenciar las visitas acompañadas del recuerdo de una persona famosa, aunque, lo que son las cosas, acaban cobrando mayor protagonismo su marido, mas tarde su hija y después la comunidad, quedando ella en un lugar secundario.

Es pues un libro extraño, breve, fascinante. Y cuando llegamos al final descubrimos la parte más importante del mismo. En el epílogo del editor Ernesto Santaolalla encontramos, primero una reivindicación de la protagonista, acompañada de alguna anécdota curiosa y después una soflama apocalíptica, en plan Gatopardo, somos los últimos leones, etcétera, sobre los tiempos por venir que se convierte en lo mejor de la edición. Si no tienen la intención de comprar el libro, que merece la pena y mucho, no deberían perderse estas páginas incendiarias. Pueden aprovechar para leerlas en cualquier librería. Seguro que después querrán tener la edición completa y se harán con un ejemplar. Una curiosa, y breve, biografía de la Marquesa de Montehermoso, por si se preguntaban a quien pertenecían las huellas dejadas en Vitoria por el personaje, que no debe quedar en el olvido.

Félix Linares

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