De quererlo todo y no atreverse a nada (Trejo dixit)

Juan Trejo es un novelista que ganó hace tres años el premio Tusquets de Novela con La máquina del porvenir, una inquietante narración que recorría el tiempo y el espacio con situaciones cercanas a la fantasía, sin abandonar el análisis de nuestra sociedad actual. Quizá no era una novela perfecta, pero si imaginativa y satisfactoria, gracias al entusiasmo del autor. Cuenta con otra novela anterior cuyo título, El fin de la Guerra Fría, parecía emparentarla con la premiada. Y ahora nos sorprende con La otra parte de mundo donde se cuentan las andanzas de un arquitecto procastrinador, vamos que lo deja todo para otro momento, lo que le lleva, primero a una temporada de habitar en las casas de sus amigos de las que no acaba de marcharse, después a buscar el contacto y la conversación con su hijo, que, evidentemente, no acaba de producirse, y a vagar por una Barcelona fantasmal donde cree atisbar huellas del paso de su hijo en lugares especialmente traumáticos.

Nuestro protagonista fabula y se agobia con las consecuencias de sus fantasías, cree que tiene que hacer determinadas cosas, pero, en realidad, lo único que debería hacer es poner un poco de orden en su alterado cerebro que le lleva de aquí para allá de manera poco justificada. A veces la narración se estanca, pero al poco coge fuerza y emoción y parece que Trejo encarrila una historia que, en general, tiende a la dispersión. La escritura es correcta, incluso notable en la mayor parte del libro, pero la necesidad de alcanzar una duración estándar de novela convencional para lo que quizá no debería pasar de un cuento largo, acaba lastrando las posibilidades de la historia.

Me gustó mucho La máquina del porvenir y algo menos esta, quizá porque esperaba algo en la misma línea. Posiblemente el autor ha decidido abrir un nuevo frente en su obra ya que con los títulos anteriores no ha alcanzado fama y reconocimiento, o, simplemente, le parecía un buen momento para contar esta historia que, insisto, está bien, pero circula por debajo de las posibilidades de un excelente novelista que aquí, nos parece, se ha colocado una piedra en el zapato para recorrer otro camino mas difícil. Pero creo que es encomiable esta actitud, la de arriesgarse a escribir algo diferente, algo más ambicioso, más exigente, con un protagonista sobre el que pivota toda la novela cuya forma de vida es el vacío y sus hechos las consecuencias de ese vacío. Pero una cosa les digo, de aquí saldría una película fenomenal, y baratita por cierto. Ya me veo a Javier Bardem

Bueno, perdonen la especulación y no olviden que los prejuicios siempre son malos y no debemos dejarnos guiar por ellos, así que empiecen a conocer a Juan Trejo y seguro que alguno de sus títulos les encantarán. Y presten atención porque, sin duda, nos dará grandes alegrías en el futuro.

Félix Linares

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