Archivo por meses: octubre 2017

A veces acertamos, tan solo a veces

Segundo programa de la temporada número 31 de Pompas de Papel. Recibimos al escritor bilbaíno y crítico de cine Iván Reguera, autor de la novela Liquidación, en la que narra el descenso a los infiernos de un crítico de cine venido a menos. También comentamos la segunda novela del vizcaíno Jon Ariza de Miguel, Haizeari begira, la historia de un hombre perdido en un pequeño hotel de una isla remota, y El ejército de los sonámbulos novela del colectivo italiano Wu Ming ambientada en los tiempos del Terror en la Revolución Francesa. Y hablamos de un cómic del gran Paco Roca, Confesiones de un hombre en pijama, y de un poema de la canadiense de origen hindú Rupi Kaur. Además recuperamos la obra maestra del peruano Ciro Alegría. Y, cómo no, tuvimos las habituales reseñas de novedades, los espacios para la creación y el concurso.

Pompas de Papel, el club de los libros de Radio Euskadi. Pincha y disfruta.

El tocho. El jinete del caballo blanco, de Theodor Storm

“Leí lo que me propongo referir sentado junto a un sillón, en casa de mi abuela, la esposa del senador Feddersen, en un librito ilustrado, encuadernado en cartón azul, y no puedo recordar ahora si era el Leipziger o el Papes Hamburguer Lesefruechten. Aún siento una sensación semejante a un escalofrío cuando recuerdo la hermosa mano de la octogenaria acariciando mi cabeza. Tanto ella como su tiempo están sepultados ya en el olvido.  En vano he buscado de nuevo aquellas hojas y, por consiguiente, no puedo asegurar la verdad de los hechos. Si alguien los negase no tendría pruebas de convicción, pero sí que puedo asegurar que, sin que nadie me los haya recordado, jamás se han apartado de mi memoria.”

Así comienza El jinete del caballo blanco, de Theodor Storm. La vida de este poeta y narrador alemán discurrió a lo largo del siglo XIX y su obra evolucionó al ritmo de los gustos literarios de la época, desde un lirismo nostálgico, donde cantaba la naturaleza del norte de Alemania, y en especial, de su Schleswig natal, a un realismo más interesado por temas sociales.

La novela corta que hoy comentamos, publicada en 1888, año de la muerte del autor, participa de ambos aspectos. Bajo la apariencia de un relato fantástico, la génesis de una leyenda popular, El jinete del caballo blanco es una poderosa evocación de la naturaleza, con una presencia constante del mar del Norte, y de los hombres que intentan domeñarlo ganando metros a las aguas por medio de la construcción de diques. Y al mismo tiempo, ofrece una interesante crónica de las tensiones sociales que se derivan de este empeño.

El autor nos cuenta la historia de Hauke Haien, el hijo de un modesto campesino de la costa frisona, que gracias a su inteligencia y aplomo se convierte en ayudante del Deichgraft, nombre con el que se conocía al encargado oficial de la construcción y conservación de diques. Una función importante en la comunidad, que Hauke ejerce en la sombra, supliendo la incapacidad y la pereza de su patrón. Cuando éste muere, Hauke se casará con su hija, la fiel y valerosa Elke, será nombrado nuevo Deichgraft y tras múltiples reformas, iniciará la gran obra de su vida: el dique indestructible. La resistencia a los cambios, favorecida por una religión oscurantista, y las envidias de otros campesinos, como su eterno rival Ole Peters, son los obstáculos a los que debe enfrentarse el testarudo Hauke, antes de que su destino trágico le convierta en leyenda.

Theodor Storm consiguió con esta novela su obra más lograda. A su inspirado retrato de la naturaleza, con la descripción del mar helado y fantasmal en invierno, o de las olas embravecidas y amenazantes del estío, hay que sumar el amplio cuadro de costumbres que nos ofrece, representado por las fiestas populares o el ciclo de las tareas comunales.

Por último, El jinete del caballo blanco es un excelente ejemplo del argumento literario primigenio, la eterna lucha entre la realidad y el deseo: en este caso, entre un entorno natural poco propicio y el esfuerzo humano por transformarlo. Encontrarán El jinete del caballo blanco de Theodor Storm, en Valdemar ediciones.

Javier Aspiazu

El poema. Irati Iturritza, navarra

Algunos días  quedo reducida a una palabra

Diferente cada vez

Y dejo de existir

Si nadie la pronuncia.

Imagínalo:

Parar a desconocidos por la calle

Pedirles que griten la palabra

Que me griten.

Imagínate asumir

Que hay palabras

Innombrables y palabras

Que nadie querrá nombrar.

Este es un poema de Irati Iturritza, una escritora nacida en Iruñea en 1997 y que acaba de publicar un libro de poemas, su primer libro de poemas, Brazos cortos con la editorial La Bella Varsovia. Este libro, tierno a ratos, pero sobre todo oscuro y con un espíritu derrotado, es la primera obra de una autora que muestra un mundo sin aditivos, sin edulcorantes, con una mirada distante y a veces caústica. Solo tiene veinte años y parece que arrastra varias vidas tras de sí. Es un poemario con mucha fuerza, y que atrapa. Hasta ahora había participado en actividades literarias colectivas, y como decimos, gracias a la editorial La Bella Varsovia, ahora podemos leer una selección de los poemas escritos por Irati Iturritza.

Goizalde Landabaso

 

Los deslumbrantes mundos de Bernardo Atxaga

Leer a Bernardo Atxaga es siempre un placer. Aunque algunos de sus textos sean viejos, mantienen el sabor del contador de historias que, para nuestra satisfacción, sabe que ha nacido para escribirlas. Este libro, bellamente editado por la novísima editorial catalana Hurtado&Ortega, reúne viejos textos de Atxaga (de 1997) que han sido remozados, otros que aparecieron aquí y allá, y son difíciles de encontrar, y algún texto nuevo. Es un libro mezcolanza que habla de viajes y ciudades lejanas, pero en el que también nos encontramos rememoranzas del pequeño pueblo guipuzcoano, Asteasu, donde Atxaga nació como Jose Irazu. Un libro por tanto de retazos autobiográficos y de reflexiones sobre el ser y estar, sobre el tiempo que nos ha tocado vivir, sobre el país que no todos denominan igual y sobre la identidad que nos inventamos para escribir y acaba apoderándose de uno.

En la primera parte el autor viaja por Extremadura, Tenerife, París, Palencia, Marruecos, Madrid y Asteasu. Y ve cosas que los viajeros poco atentos no ven: verdades falsas e imperecederas, turistas que despotrican de los turistas, intentos inútiles de alejar a los parias, intimidades imposibles de los pastores, la desmesura del fútbol, el retorno al pasado al volver al terruño. En la segunda parte se recobran reflexiones sobre la presencia de lo antiguo en el mundo rural, sobre la ternura de los burros, sobre la intimidad de las grandes urbes, sobre los rostros infinitos de las ciudades. Hay un momento en el que el autor vuelve a Obaba, por dos veces, y otro en el que reflexiona sobre la esencia de su país Euskadi (ahora con S y antes con Z). Y le da tiempo también hablar de la literatura y de la importancia de que un libro encuentre su caja de resonancia y para zanjar definitivamente el origen y el por qué de un seudónimo literario.

Bernardo Atxaga es un escritor de verdad, un fabulador de primer orden, un mago de la palabra, un entrañable manipulador de los sentimientos, un extraordinario pensador de la vida cotidiana. Bernardo Atxaga es un escritor que parece hablarnos a cada uno al oído, para que podamos encontrar nuestras propias respuestas a las preguntas importantes de siempre. Porque Atxaga sabe mirar a las pequeñas cosas para extraer la maravilla que habita en ellas. La gente que no le lee no sabe lo que se pierde. Leerle es volver siempre a territorio conocido, al hogar y la infancia. Nada puede haber mejor.

Enrique Martín

Juan Bas en el territorio de la ignominia

El escritor vizcaíno Juan Bas (Bilbao, 1959) acaba de publicar en la editorial Alrevés la novela El refugio de los canallas. Guionista de cómic y de televisión y columnista en prensa, es director del festival literario Ja! Bilbao y ha publicado libros de cuentos, Páginas ocultas de la historia (con Fernando Marías) y La taberna de los 3 monos, las novelas El oro de los carlistas, Alacranes en su tinta, Voracidad (Premio Euskadi de Literatura), Ostras para Dimitri y Pájaros quemados, y varios libros difíciles de etiquetar como Tratado sobre la resaca y La resaca del amor. En El refugio de los canallas retrata la historia de ETA desde su formación hasta su abandono de las armas. La novela transcurre entre 1946 y 2015 y en ella, con un montón de personajes (se trata de una obra coral), se habla del odio, de la destrucción de la inocencia, del sinsentido del terrorismo, de la bajeza moral de algunos planteamientos, de las cloacas del estado y del patriotismo. Se trata, según Fernando Aramburu, de “una compleja polifonía de víctimas que ayer fueron verdugos, de verdugos que más tarde serán víctimas o que ya lo son aunque acaso no lo sepan”. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta de la conversación.

El comictario. Nacimiento y gloria de la nación Kirby

El pasado 28 de agosto se cumplieron cien años del nacimiento de Jack Kirby, dibujante conocido como “El Rey” y máximo representante del cómic de superhéroes. Un centenario que la editorial Panini conmemora con la publicación de King Size Kirby, un impresionante volumen de más de 800 páginas, una auténtica pieza de coleccionista que reúne las mejores creaciones del maestro Kirby.

Jacob Kurtzberg, que era su nombre real, nació en Nueva York en 1917 y tuvo clara su vocación casi desde la cuna. Aprendió a dibujar de forma autodidacta y encontró su primer empleo en los estudios de Max Fleisher, donde ilustró secuencias para varios cortometrajes de Popeye el marino. Tras su etapa en el cine de animación Kirby trabajó para editoriales como Fox Cómics, donde conoció al guionista Joe Simon. Los dos fueron contratados en 1940 por la editorial Timely, embrión de la futura Marvel, y en 1941 Simon y Kirby crearon al mítico Capitán América, que comparte junto a Superman el trono de hierro del cómic estadounidense de superhéroes.

Después de publicar historias bélicas contra el nazismo durante dos años, Kirby y Simon fueron llamados a filas en 1943 y el dibujante participó en el desembarco de Normandía, donde estuvo a punto de perder la vida. De vuelta a casa, el dúo creativo encontró un filón en los cómics románticos, que se vendían como rosquillas en aquella América triunfadora y optimista. En 1956 Simon dejó los cómics por la publicidad y Jack Kirby centró su arte en historias de terror y ciencia ficción, los conocidos como Relatos Asombrosos que terminaron de pulir su estilo inconfundible, de trazo rotundo y gran imaginación visual.

En la editorial Atlas, la antigua Timely, coincidió con otro monstruo del cómic, Stan Lee, el guionista por excelencia de los superhéroes. Atlas se convirtió en Marvel, y la pareja Lee-Kirby dio a luz en 1961 a la primera de sus geniales creaciones, Los 4 Fantásticos, a la que luego seguirían Los Vengadores, Hulk, Thor, Iron Man y La Patrulla X. Ahí es nada. Fue la consolidación del concepto moderno del superhéroe, marcado por sus poderes y también por sus dudas y debilidades. En 1970, Kirby abandonó Marvel por problemas con los derechos de autor y se fue a la competencia, a DC cómics. Regresó a Marvel en 1976 y, de nuevo junto a Stan Lee, actualizó el Capitán América con homenaje incluido al segundo centenario de la fundación de los EEUU.

A partir de 1978 su labor en los cómics fue más esporádica y volvió a la animación, con colaboraciones para Hannah-Barbera y la casa Disney. Murió en 1994, a los 76 años de edad. Buena parte de su legado gráfico está en King Size Kirby, un cómic imprescindible, monumental por su contenido, su tamaño y también su precio, nada menos que 100 euros, pero hay que reconocer que vale lo que cuesta. Ahorrad un poco y no os lo perdáis.

Iñaki Calvo