Archivo

Archivo para la categoría ‘alemania’

Markus Orths ó el mundo debajo de una cama

Lunes, 8 de Marzo de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Es bueno encontrarse con sorpresas. Las sorpresas animan la vida, sobre todo la de “nosotros los lectores”, que últimamente andamos bastante contrariados con tanto best-seller insulso y tanta narrativa de la nueva era, con tanto argumento trillado y con tanto nombre conocido que vende más por la costumbre que por la calidad.

La sorpresa nos ha llegado esta vez de Alemania, de un autor llamado Markus Orths, muy conocido en su país, y al que aquí descubrimos el año pasado por primera vez cuando se publicó en castellano La mujer travestida, una peculiar aproximación a uno de los mitos que ha dado el País Vasco al mundo, el de la Monja Alférez, Catalina de Erauso. Ahora cambia totalmente de registro para contar una historia contemporánea de pequeño formato que desde un planteamiento inicialmente extravagante se transforma poco a poco en una lúcida parábola sobre los tiempos modernos, la incomunicación y la búsqueda de la felicidad.

Orths cuenta en La camarera (SEIX BARRAL) la historia de Lynn una joven desequilibrada que tras pasar un tiempo en un psiquiátrico comienza a trabajar de camarera en un hotel. Es un trabajo que realiza a la perfección porque la obsesión de Lynn por la limpieza es casi patológica. Pero junto a esta obsesión existe otra, la de intentar LIBRO.La camareraconocer como son las personas que se alojan en las habitaciones que limpia, porque ella es una solitaria incapaz de entablar relación con nadie. Entre limpieza y limpieza Lynn ojea en maletas y utensilios de aseo esas vidas escurridizas. Su pasión se hace tan apremiante que decide, con gran riesgo para su estabilidad laboral, esconderse debajo de la cama de una de las habitaciones, una vez a la semana, para atisbar mejor esas vidas. En esas horas que pasa allí metida, desde que el huésped regresa a la habitación a última hora, hasta que se duerme, Lynn imagina más que ve como son esas personas: un hombre solitario; una pareja que hace planes de futuro; un hombre que hace flexiones y yoga; otro hombre que refunfuña; un hombre invisible que se evapora ante el sonido del televisor; una mujer que duerme; un borracho; una mujer con gripe; un hombre chic; otro hombre apegado a sus negocios; y finalmente una pareja, él un hombre de mundo, ella una prostituta, que utilizan de vez en cuando la misma habitación. La aparición de esta pareja acaba dando un giro monumental al relato, que acaba convertido en una extraña historia de amor.

Markus Orth escribe de manera sencilla, directa y brillante. Sus diálogos son impresionantes, de una viveza sorprendente, parecen recién sacados de la calle con una grabadora. La historia es divertida y triste; también por momentos está cargada de un intenso voltaje erótico. Su protagonista Lynn es patética muchas veces, pero su búsqueda desesperada de la felicidad, a pesar de todo lo que tiene en contra –un pasado marcado por la locura, una madre incomprensible, un terapeuta idiota y un jefe aprovechado-, la agiganta a nuestros ojos. Y luego Orth crea para Lynn una “partenaire” que está a su altura, la joven prostituta Chiara, que vive al día, que se prostituye cuando quiere, que es su propia jefa y que se acuesta sólo con aquel ó aquella que le gusta. La camarera es un sabio y original tratado sobre la soledad, el amor, la locura y “la vida de los otros”. Un escritor de gran talento.

Enrique Martín

Linus Reichlin, estimulante novela negra alemana

Lunes, 25 de Enero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Esta es, aparentemente, una novela policíaca. De hecho está editada en una colección dedicada a esta especialidad. Y, efectivamente, comienza como un relato negro sin ahorrarnos ningún tópico: detective al borde de la jubilación enfrentado a sus jefes, turista americano que asegura haber sido amenazado de muerte, amenaza que se cumple, investigador que tiene que ponerse al trabajo, los dos hijos del asesinado que han desaparecido, investigador desconcertado, mujer ciega que parece saber algo de los implicados en el asunto, lo habitual. Pero después de cien páginas la trama deriva hacia territorios surrealistas propios de David Linch. El policía y la misteriosa mujer ciega recorren el desierto americano en busca de soluciones, pero no solo no encuentran ninguna, LIBRO.La nostalgia de los átomossino que se topan con una serie de personajes extravagantes que les hacen vivir una pesadilla. Superados por las circunstancias huyen y se encaminan a las montañas mejicanas. Y aquí vuelve a cambiar el relato. Sin abandonar totalmente el tono enloquecido de las últimas cien páginas, la búsqueda de los dos hijos del turista asesinado y de la mujer que, aparentemente, cuida de ellos empieza a emparentase con las aventuras clásicas, ya saben El tesoro de Sierra Madre, que narran la odisea de unos personajes en busca de la salvación. Y salpicando toda la novela tenemos el interés científico del policía que trata de encontrar una línea que una las creencias religiosas y la física, algo que explique las cosas que les ocurren. Esto es, mas o menos, lo que Linus Reichlin ha escrito. Pero no debemos olvidar que los personajes tienen su propia historia y sus problemas concretos, y que el autor sabe colocarlos cuidadosamente en el lugar que les corresponde. Así que no van a aburrirse con La nostalgia de los átomos (Alea), no solo por los quiebros de la historia sino porque en ella hay incidencias suficientes como para llenar una novela mucho mas gruesa, y porque los personajes son verdaderamente interesantes, y porque las sorpresas acechan cada poco tiempo, y, además, porque los diálogos son inteligentes y el humor hace su aparición con frecuencia, aunque sea para aliviar la angustia que producen otros pasajes. Esta es la primera novela de Reichlin, un periodista que tras muchos años de experiencia realizando reportajes parece haber aplicado sus experiencias en un mundo lleno de contrastes a la escritura de su novela. En un mercado en que las cosas tienen que ser como parecen, un libro como este puede tener sus dificultades de difusión por su no adscripción a un género determinado, pero ustedes ya están advertidos y no tienen disculpa para olvidarse de él. De entrada ayudarán a que conozcamos la siguiente novela de este autor que puede ser cualquier cosa, pero seguramente tendrá interés. Y estamos bastante faltos de propuestas nuevas y estimulantes.

Félix Linares

Los teléfonos móviles, la fama y Daniel Hehlmann

Lunes, 16 de Noviembre de 2009 Radio Pompas Sin comentarios

Hace un par de años un autor alemán llamado Daniel Kehlman (Munich, 1975) nos encandiló y encandiló a toda Europa con su novela La medición del mundo. La novela narraba la historia de una pasión que recorrió Europa en el siglo XVIII, la pasión por el conocimiento, cuando decenas, centenares de personas, descubrieron que la razón, por fin, podría ayudarnos a entender el mundo. Esas personas se dedicaron a formular preguntas y a responderlas, para saber cómo era en realidad el mundo, fuera de las interpretaciones religiosas. A esa labor aquellos científicos se enfrentaron de dos maneras diferentes. Unos salieron al exterior y midieron el mundo físico estando allí: fueron los grandes viajeros que recopilaron datos y pruebas. Los otros se enfrentaron a sí mismos y buscaron en el interior fórmulas que ayudaran a resolver las grandes cifras: fueron los matemáticos que en sus casas formularon teorías deslumbrantes cercanas a la alquimia. La novela arrancaba en 1828 y se centraba en las figuras del gran matemático y astrónomo Carl Friedrich Gauss y del gran naturalista y viajero Alexander von Humboldt. Humboldt viajó desde joven por todo el mundo, principalmente por Latinoamérica, y escaló montañas, navegó ríos y recorrió desiertos y selvas para recoger muestras, medir cosas y ser el primero en llegar a sitios donde se suponía nLIBRO.Famaadie había llegado. Gauss, sin embargo, prácticamente no salió de su ciudad, pero viajó casi más que Humboldt, por los vericuetos interiores de su agudo y brillante pensamiento, para extraer las verdades, los teoremas y fórmulas, que hasta entonces nadie había extraído. El libro de Kehlmann era prodigioso. Ante nuestros ojos consigue con maestría recrear un mundo que creía que los descubrimientos científicos iban, por fin, a aclarar todos los misterios y posibilitar el desarrollo de la Humanidad, la llegada del Paraíso a la Tierra.

En su nuevo libro Fama (ANAGRAMA)  Daniel Kehlmann se olvida del pasado y se centra en el presente para intentar responder a la pregunta de por qué el hombre moderno persigue ser famoso. Lo hace a través de nueve relatos independientes entrelazados sutilmente por varios personajes que se repiten en las historias, y por un elemento común, la presencia constante del teléfono móvil. El móvil es aquí el indicador de la fama. A través del móvil un hombre corriente se hace pasar por un actor famoso. Cuando no suena el móvil el actor famoso se transforma en un don nadie. A través del móvil un escritor encumbrado se libra de un viaje de promoción infame. Cuando su móvil se queda sin batería la mujer que sustituye al escritor encumbrado se encuentra a la deriva. A través del móvil un ejecutivo consigue estar con dos mujeres a la vez y no volverse loco. Cuando su móvil se queda sin conexión el subalterno del ejecutivo al que sustituye en un congreso organiza el Apocalipsis en el que acaba cayendo su propio jefe. Al final todos los cuentos se unifican de manera sorprendente.

Kehlmann es un analista certero de la realidad: sutil, ingenioso, agudo e irónico. A veces lo que nos cuenta es irrisorio, pero otras veces es tremendamente trágico. Son las dos caras de la personalidad humana. Sus historias nos conmueven, pero también nos encolerizan, nos hacen pensar, y reír y llorar. Sus personajes son a veces odiosos y a veces cercanos, casi siempre patéticos. Kehlmann se apiada de ellos, los comprende, aunque raramente los justifique. El libro es como un juego en el que los lectores, demasiadas veces, nos sentimos identificados. La vida y todo lo demás.

Enrique Martín

El encanto negro de Ingrid Noll.

Lunes, 26 de Octubre de 2009 Radio Pompas Sin comentarios

Ingrid Noll es una autora alemana, nacida en Shanghai, que empezó a publicar, supongo que a escribir mucho antes, cuando se jubiló y ya nos ha dejado una decena de libros, uno de ellos de relatos, que debería haberla convertido en una superventas en estos tiempos en que tanto gustan las intrigas policíacas relacionadas con el mundo femenino. Su primera novela, Tu gallo está muerto, contaba una historia de amor que desembocaba inevitablemente en el asesinato, escrita con gran sentido del humor y con una narrativa implacable que emparentaba esta obra, por la creación de atmósferas angustiosas, con las ficciones escritas por Patricia Highsmith. Es cierto que las novelas de Noll son menos agobiantes que las de la americana, pero, a cambio, resultan mucho mas cotidianas, mas plausibles, quizá mas terribles por eso mismo. Y así se han seguido publicando los libros de Noll, los dos primeros por Seix Barral, los siguientes por la editorial Circe. Lo que nos lleva al motivo por el cual esta escritora no es una superventas. Resulta difícil encontrar las publicaciones de Circe que tampoco son muchas: una colección de biografías de mujeres donde encontrarán bastantes perlas y una colección de narrativa de cuidado catálogo. En un chequeo superficial por grandes librerías solo pudimos encontrar un ejemplar de La farmacéutica, quizá la novela mas famosa de Noll y el título mas reciente de esta autora: “Donde nada florece”. Les cuento algunos detalles de esta novela. En una ejemplar utilización de la narrativa acelerada la autora nos cuenta rápidamente como la protagonista regresa a casa antes de lo previsto y encuentra a su marido practicando sexo con otra mujer. Recurre a la venganza inmediata y a la fuga del hogar familiar. Su vida cambia, sus intereses son otros, su carácter le lleva a observar el mundo de manera diferente. El asunto se complica, claro. Nuestra heroína no hace grandes cosas salvo comentarios descuidados en medio de otras conversaciones, y va dejando caer opiniones que, poco a poco, van calando en sus interlocutores, convirtiéndose en algo venenoso que enferma a otros protagonistas. Las consecuencias de esas palabras es lo que convierte a esta novela en una muestra de narrativa criminal. Y no diré mas, porque como comprenderán estamos ante un trabajo que incluye el suspense entre sus virtudes. Una de las principales bazas de Noll es su dominio de la narración, su manejo del tiempo, su capacidad de contar siempre lo imprescindible para que el lector esté permanentemente interesado en la acción y, al mismo tiempo, de crear personajes plausibles, familiares, reconocibles. De ahí que pensemos que esas terribles cosas que ocurren en sus novelas le han pasado, o podrían pasarle, a alguien que conocemos. Donde nada florece es, posiblemente, la novela con menos acción de la autora. Y en ningún momento nos damos cuenta de ello, porque su sabiduría narrativa la convierte en un ejemplo mas de sutileza emocional. Encuentren este título. Tendrán un problema porque les creará adicción y ya hemos dicho que no es fácil encontrar el resto de trabajos de Ingrid Noll, pero si se los pedimos a nuestro librero quizá consigamos que esta autora se convierta en un fenómeno y muchas personas disfruten de su escritura. Será nuestra buena obra del mes.

Félix Linares

El amor, según el maestro alemán Siegfried Lenz.

Lunes, 19 de Octubre de 2009 Radio Pompas 1 comentario

Siegfried Lenz (Lyck, 1926) es uno de los patriarcas de las letras alemanas. Sin ser tan conocido en el exterior como Günter Grass, es un escritor muy apreciado en su país donde se han generado grandes debates sobre sus novelas, especialmente con Lección de alemán en la que ajustaba cuentas con la historia alemana del siglo XX, con la segunda guerra mundial y el nazismo, y que muchos han comparado con El tambor de hojalata del propio Grass. Su obra ha sido muy traducida al castellano, sobre todo a finales de los ochenta y principio de los noventa cuando se publicaron la citada Lección de alemán, Campo de maniobras, La Pérdida, El usurpador y La prueba acústica. Más recientemente han aparecido Duelo con la sombra, El legado de Arne, Objetos perdidos y Qué tierno era Suleyken. En Minuto de silencio (MAEVA) el autor alemán se atreve con un asunto que raramente había tratado ó al que se había referido de refilón, el amor.
Estamos a finales de los años cincuenta ó a principios de los sesenta, no queda muy claro. Es tiempo de verano en una ciudad costera del norte de Alemania, frente al Báltico. Los jóvenes disfrutan del buen tiempo, y del mar y de las excursiones con los amigos. Christian es uno de esos jóvenes. Acaba de cumplir dieciocho años y además de disfrutar del tiempo de ocio, ayuda a su padre en su barco, descargando gruesas rocas que deberán proteger los muelles de las tormentas del invierno. Christian se sumerge tras cada operación para comprobar que las rocas han encajado bien en la escollera. Pero esta rutina se va a romper con la llegada de Stella, la profesora de inglés de Christian en el colegio. Una mujer extraordinaria, que ronda la treintena y que irradia un especial magnetismo. Siempre alegre, siempre vital, siempre dispuesta a echar una mano, a dejar a su paso un rastro de felicidad. Entre Christian y Stella hay desde hace tiempo un vínculo profundo nacido del respeto y la consideración, un vínculo que el trato fuera de las aulas agrandará hasta convertirse en amor, un amor que sólo podrá ser vivido en secreto.
Cuando comienza la novela sabemos que ese amor ha acabado de forma desgraciada, porque Stella ha muerto. Pero Lenz maneja tan bien los resortes de la narración, que eso acaba importando poco. Porque el escritor nos cuenta cómo se ha desarrollado ese amor, cómo ha ido creciendo, cómo se encuentran los amantes y cómo se separan, cómo las dudas van atenazándoles, cómo son sus citas secretas ó aquellas más abiertas entre profesora y alumno que no levantan sospechas, cómo se cuentan sus vidas, cómo es su pasión. Lo hace en primera persona, con la voz del único amante que queda vivo, Christian, una voz dolida, pero no desesperanzada porque el solo recuerdo del tiempo pasado con su amada ilumina su existencia y su futuro.
Lenz sale con nota de su aproximación al tema del amor y crea una historia hermosa, sensible, imperecedera, profundamente humana que reflexiona sobre lo efímero de la existencia, sobre la importancia de vivir el momento, de dejarse llevar, de beber hasta el final la exigua copa de la felicidad. Novela breve, novela grande.

Enrique Martín