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Las terceras novedades de mayo de 2012

LIBRO.Aquella edad inolvidableRAMIRO PINILLA

Aquella edad inolvidable (TUSQUETS)    227 páginas

Asombroso Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923). Cerca de los noventa mantiene una creatividad envidiable. Además de reeditarse gran parte de su obra y de triunfar con la trilogía Verdes valles, colinas rojas (Premio de la Crítica, Premio de Narrativa y Premio Euskadi), han ido apareciendo libros tan notables como La higuera y Sólo un muerto más, y su relatos reunidos en Los cuentos. Ahora publica, Aquella edad inolvidable, novela en la que vuelve los ojos al tiempo de la infancia y juventud, para contarnos la historia de un ficticio jugador del Athletic, Souto Menaya “Botas”, que logró su momento de gloria en 1943 con un gol que hizo que su equipo ganara una Copa. Pero la felicidad es efímera y una grave lesión le apartará del fútbol y le convertirá en un lisiado que trabajará ensobrando cromos. Profunda y emotiva historia sobre el amor, la familia y la dignidad.

LEOPOLDO BRIZUELALIBRO.Una misma noche

Una misma noche (ALFAGUARA)    271 páginas

Este libro ha recibido el Premio Alfaguara de novela 2012. Gracias al galardón descubrimos al escritor argentino Leopoldo Brizuela (La Plata, 1963), un autor que lleva publicando desde los veinte años libros tan interesantes, a decir de la crítica, como las novelas Inglaterra. Una fábula y Lisboa. Un melodrama, el libro de poemas Fado y el de relatos Los que llegamos más lejos. En Una misma noche se cuenta la historia de un escritor que una noche es testigo de un robo en una casa vecina. Una banda organizada, con gran logística y policía corrupto incluido es la autora del delito. El modus operandi recuerda a un asalto parecido acontecido en la misma casa tiempo atrás en plena dictadura militar argentina, cuando el protagonista y sus padres no movieron un dedo para ayudar a aquellos que “desaparecieron”. Un descenso a la ignominia y la cobardía narrado en clave de thriller. Poderoso.

LIBRO.Al este de OccidenteMIROSLAV PENKOV

Al este de Occidente (SEIX BARRAL)   285 páginas

Miroslav Penkov (Gabrovo, 1982) es un escritor estadounidense nacido en Bulgaria, que abandonó su país de origen cuando solo era un niño. Su prestigio literario lo ha ganado gracias a sus relatos, que han aparecido en muchas revistas y han sido seleccionados para aparece en antologías de “las mejores historias cortas americanas”. Al este de Occidente recoge ocho de esos relatos. Todas las historias hablan de Bulgaria, de su tumultuosa historia y de la historia en general de la Europa del Este. Sus personajes se mueven en un mundo atrapado por la nostalgia, el dolor, la ira, el absurdo y la esperanza en un futuro improbable.  Hay por ejemplo dos enamorados que se reúnen una vez cada cinco años en el río que divide sus pueblos y un nieto que intenta comprar en Internet el cadáver de Lenin para regalárselo a su abuelo comunista. Un retrato lúcido y tierno de un mundo y sus gentes.

EDOARDO NESILIBRO.La historia de mi gente

La historia de mi gente (SALAMANDRA)   153 páginas

Un tipo curioso, este Edoardo Nesi (Prato, 1964). Durante quince años codirigió con su padre y su primo la empresa textil que fundaron sus abuelos en la Toscana italiana. Durante esos años escribió también seis novelas; algunas, como Fughe da fermo, tuvieron críticas elogiosas. Pero ha sido con La historia de mi gente, que ganó el prestigioso Premio Strega, con la que ha llegado al gran público y al corazón de muchos italianos. Y es que estamos ante un libro curioso que habla sin concesiones del hundimiento de la empresa familiar gracias a las bondades de la Globalización. Un libro que arremete contra aquellos que han permitido la progresiva extinción de un modelo económico mínimamente civilizado y su reemplazo por un sistema cuyo principal objetivo es la rentabilidad a través de la codicia sin reparar en los costes humanos. Cautivadora mezcla de panfleto político  y relato autobiográfico.

Angel Wagenstein y la nostalgia sefardí

Con Lejos de Toledo, la editorial Libros del Asteroide cierra la publicación del ciclo de novelas que, sobre el destino de los judíos en la Europa del siglo XX, escribió el escritor búlgaro de origen sefardí, Angel Wagenstein; un ciclo que se completa con los libros El pentateuco de Isaac y Adiós, Shanghai.

En Lejos de Toledo el autor, a través de los ojos de Albert Cohen, un búlgaro exiliado en Israel, regresa al Plóvdiv. Wagestein describe esta ciudad, considerada una de las más hermosas de los Balcanes, como “un caos de tiempo humano amontonado sin orden, durante el cual el Maritsa no ha dejado de frotarse perezosamente en su riberas”. LIBRO.Lejos de ToledoAllí, en la ciudad de su infancia, convivieron búlgaros, judíos, turcos, armenios, albaneses, gitanos… El barrio del autor era un lugar bullicioso, con más tabernas que vecinos, según se nos relata en el libro, con corrillos de mujeres bajo las parras y poblado “por unas existencias bienintencionadas y modestas”.

Cuando el protagonista de esta novela, Albert Cohen, regrese a Plóvdiv para pronunciar una conferencia, rememorará su pasado y lo contrastará con un presente de especulación inmobiliaria y bloques prefabricados y uniformes. Allí evocará la figura de su abuelo, un hojalatero bebedor y fantasioso, testigo último de una época, y se reencontrará con un antiguo amor, Araxi. Wagestein, que aborda también el conflicto de Oriente Próximo en esta novela, nos brinda un retrato detallado de la Bulgaria contemporánea, confecciona un relato conmovedor sobre un mundo desaparecido y construye una hermosa historia de amor. De hecho, en el prólogo a Lejos de Toledo – y en el propio libro-, este autor afirma que si existe alguna razón por la que mereciera la pena que sus antepasados recorrieran “quinientos años atrás el largo y agobiante camino desde hasta Plóvdiv, es el amor por una chica: Araxi Vartaniam. ¡Sólo el amor, y nada más!”.

Txani Rodríguez

Gueorgui Gospodínov, tristezas y risas búlgaras

Al protagonista de este libro le confiesa su mujer que está embarazada, pero que él no es el padre de la criatura. Nuestro héroe se ve lanzado así a la vorágine, primero de la separación, después de la supervivencia, mas tarde de una explicación. Como es un candidato a escritor decide que la literatura puede darle algunas pistas sobre como pudieron llegar a producirse los hechos, pero en lugar de leer libros y buscar en sus páginas la información que ejerza de bálsamo, se lanza a la escritura de una novela natural.

Ahora bien, ¿qué es una novela natural? Nosotros no lo sabemos, y el autor tampoco, pero parece haber seguido la pista del cuento de Pedro Antonio de Alarcón así titulado, donde el encuentro de un libro de notas da pie a una serie de invenciones y reflexiones de la LIBRO.Una novela naturalprotagonista que trata de explicarse como es la persona que ha perdido ese diario, es decir se trata de una narración fragmentada que permite repasar una serie de elementos que son los que importan por encima del mcguffin que ha desatado la búsqueda. Y así el protagonista de Una novela natural empieza por componer un libro partiendo de fragmentos de otras novelas de autores famosos. Como no le convence el resultado trata de construir una narración basada en el vuelo de las moscas, entiende que los grafittis de los retretes pueden aportar cierta singularidad a la narración, recuerda su vida, la que mantuvo en común con su ex pareja y la otra, la de aquellos buenos viejos tiempos de la niñez y la adolescencia, y a partir de ahí abundan los cuentos y las referencias, de las mas variadas, de la música al fútbol, y la novela va cambiando de tono y de intención.

Es cierto que acaba repitiéndose y en las últimas páginas el autor pierde un poco el manejo del timón, pero también es cierto que el número de páginas brillantes de los dos primeros tercios es abrumador. Gospodínov es divertido, sorprendente, tierno cuando corresponde, y siempre entusiasta a pesar de que su personaje central tiende a la melancolía. Nos dicen que es la primera novela búlgara que se traduce en España en veinticinco años y llega con cierto retraso porque fue originalmente publicada hace diez, así que no tenemos medio de saber si este autor representa a la literatura de su país, pero si dejamos de preocuparnos por estas cuestiones, tenemos aquí un libro para disfrutar, reírnos y emocionarnos. Y, de paso, aprender algo de Bulgaria, porque gracias a los traductores se nos aclaran muchas de las cuestiones presentadas en la narración, a través de notas a pie de página reveladoras que nos ponen en el ambiente y la historia como el mejor de los documentales. Ya ven, aquí tenemos algo bueno que surge de un hecho traumático, como es una separación: humor, ingenio y buena escritura.

Félix Linares