Archivo de la categoría: cómic

El comictario. Freezer, de la italiana Veronica Carratello

El costumbrismo, ese género caracterizado por historias cotidianas en las que, aparentemente, no pasa nada, nos ha vuelto a dar una agradable sorpresa de la mano de Veronica Carratello, joven dibujante italiana que empieza a hacerse un hueco entre la nueva generación del cómic europeo. Su nombre empezó a conocerse el año pasado, tras ilustrar una biografía del gran David Bowie poco después de su muerte. Esa obra,  éxito de crítica y público en Italia, fue el bautismo de fuego de Veronica Carratello en la industria del cómic, y ahora vuelve a dar un paso adelante en su carrera con una historia bien diferente, una novela gráfica titulada Freezer y cuyo personaje principal es Mina, una niña de 12 años que espera con angustia la llegada de su primera menstruación. Mina, que tiene pocos amigos y sufre un cierto rechazo en el colegio, es diferente al resto de sus compañeras de clase, alegres y orgullosas cuando les viene la regla. Ella, por el contrario, que ni siquiera tiene teléfono móvil, no quiere crecer, quiere que el tiempo se congele y seguir siendo una niña. Por eso este cómic se titula Freezer, congelador en inglés, y también por otro motivo, como averiguaremos durante su lectura. Y es que los Robinson, la familia de Mina, son un grupo muy peculiar. El padre, Diego, es actor con aspiraciones, pero sólo consigue rodar algunos anuncios publicitarios. La madre, Anna, ama de casa, además de su marido y sus hijos, Mina y Elvis, se ocupa también de su hermano soltero, Erni, y de la abuela, una anciana señora que no dice ni una palabra desde que se quedó viuda. Y está también un gato negro muy listo, llamado Kafka, y un vecino puñetero, el señor Piastrelli, que no siente ninguna simpatía por los Robinson. En definitiva, un típico escenario costumbrista, pero en el que no faltan buenas dosis de ironía y humor negro, y detalles llamativos como la catisofobia (miedo a sentarse) que sufre el tío Erni, o la utilización como banda sonora durante varias viñetas del mítico tema de Simon y Garfunkel Mrs. Robinson, una de cuyas estrofas da importantes pistas sobre uno de los momentos clave de esta historia. Y poco más que decir, que no hay que destriparlo todo. Os recomiendo que busquéis un momento de relajo para disfrutar con la lectura de Freezer, un cómic que confirma el talento de su autora, Veronica Carratello, y que publica en castellano ediciones La Cúpula. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

 

Paco Roca y la sabiduría del hombre en pijama

El dibujante valenciano Paco Roca, uno de los autores imprescindibles de la última década, nos ha alegrado la vuelta al trabajo después de las vacaciones de verano con la tercera y última entrega de su serie protagonizada por “el hombre en pijama“, es decir, por él mismo. En 2011 fueron Memorias de un hombre en pijama, en 2014 Andanzas de un hombre en pijama y el círculo lo cierra Confesiones de un hombre en pijama, editada como las anteriores por Astiberri y presentada el pasado 8 de septiembre en Bilbao junto al autor por el gran Kike Martín. Las historias, publicadas en su mayoría en El País Semanal, son un reflejo de la personalidad y el pensamiento de Paco Roca, enfrentado tanto a los pequeños problemas cotidianos como a las grandes cuestiones que afectan y que, incluso, ponen en riesgo el futuro de la humanidad.

El hombre en pijama, Paco Roca en pijama, es la imagen del sueño cumplido, el dibujante que logra vivir de su profesión y lo hace trabajando cómodamente en su casa. Y es al calor del refugio hogareño donde nuestro autor le da vueltas a lo que ocurre en su entorno. Con sencillez sólo aparente Paco Roca habla de la deuda de los países, de las desigualdades sociales, del pequeño grupo de personas que acumula gran parte de la riqueza del mundo, de la habilidad de los bancos para mantenerte siempre atado o del negocio de la poderosa industria farmacéutica. Cuestiones globales que el hombre en pijama analiza de forma breve pero incisiva, situándose él mismo como víctima o como perplejo observador.

Y otro aspecto relevante de la serie es la exposición sin complejos que Paco Roca hace de sus torpezas, temores y debilidades, un muestrario cotidiano con el que, inevitablemente, nos sentimos identificados. Cómo no hacerlo ante esa tecnología que avanza mientras no hemos conseguido aún descubrir el funcionamiento de nuestro smartphone que ya se ha quedado antiguo. O las dudas que se tienen cuando uno debe hablar en público. O la incómoda sensación de no recordar el nombre de una persona que te saluda afectuosamente. Y Paco Roca se atreve también con cuestiones tan complicadas como llevar a su hija a jugar al parque o el encuentro casual con un amor platónico de infancia y juventud en el escenario quizá más inoportuno.

Son cosas que, más o menos, nos han pasado a todos y que podrían parecer demasiado vulgares para hablar de ellas pero, como dijo Paul Auster en una de sus novelas y Paco Roca nos lo recuerda, “las cosas le pasan a quien sabe contarlas“. Huelga decir que Paco Roca sabe, y por ello disfrutamos tanto con sus obras. Confesiones de un hombre en pijama es la última de ellas. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Nacimiento y gloria de la nación Kirby

El pasado 28 de agosto se cumplieron cien años del nacimiento de Jack Kirby, dibujante conocido como “El Rey” y máximo representante del cómic de superhéroes. Un centenario que la editorial Panini conmemora con la publicación de King Size Kirby, un impresionante volumen de más de 800 páginas, una auténtica pieza de coleccionista que reúne las mejores creaciones del maestro Kirby.

Jacob Kurtzberg, que era su nombre real, nació en Nueva York en 1917 y tuvo clara su vocación casi desde la cuna. Aprendió a dibujar de forma autodidacta y encontró su primer empleo en los estudios de Max Fleisher, donde ilustró secuencias para varios cortometrajes de Popeye el marino. Tras su etapa en el cine de animación Kirby trabajó para editoriales como Fox Cómics, donde conoció al guionista Joe Simon. Los dos fueron contratados en 1940 por la editorial Timely, embrión de la futura Marvel, y en 1941 Simon y Kirby crearon al mítico Capitán América, que comparte junto a Superman el trono de hierro del cómic estadounidense de superhéroes.

Después de publicar historias bélicas contra el nazismo durante dos años, Kirby y Simon fueron llamados a filas en 1943 y el dibujante participó en el desembarco de Normandía, donde estuvo a punto de perder la vida. De vuelta a casa, el dúo creativo encontró un filón en los cómics románticos, que se vendían como rosquillas en aquella América triunfadora y optimista. En 1956 Simon dejó los cómics por la publicidad y Jack Kirby centró su arte en historias de terror y ciencia ficción, los conocidos como Relatos Asombrosos que terminaron de pulir su estilo inconfundible, de trazo rotundo y gran imaginación visual.

En la editorial Atlas, la antigua Timely, coincidió con otro monstruo del cómic, Stan Lee, el guionista por excelencia de los superhéroes. Atlas se convirtió en Marvel, y la pareja Lee-Kirby dio a luz en 1961 a la primera de sus geniales creaciones, Los 4 Fantásticos, a la que luego seguirían Los Vengadores, Hulk, Thor, Iron Man y La Patrulla X. Ahí es nada. Fue la consolidación del concepto moderno del superhéroe, marcado por sus poderes y también por sus dudas y debilidades. En 1970, Kirby abandonó Marvel por problemas con los derechos de autor y se fue a la competencia, a DC cómics. Regresó a Marvel en 1976 y, de nuevo junto a Stan Lee, actualizó el Capitán América con homenaje incluido al segundo centenario de la fundación de los EEUU.

A partir de 1978 su labor en los cómics fue más esporádica y volvió a la animación, con colaboraciones para Hannah-Barbera y la casa Disney. Murió en 1994, a los 76 años de edad. Buena parte de su legado gráfico está en King Size Kirby, un cómic imprescindible, monumental por su contenido, su tamaño y también su precio, nada menos que 100 euros, pero hay que reconocer que vale lo que cuesta. Ahorrad un poco y no os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La ciudad más fría, de Johnston y Hart

El próximo mes de agosto se estrenará la película Atómica, una historia de espías protagonizada por Charlize Theron y James McAvoy que transcurre en el Berlín de 1989, justo en los días previos a la caída del Muro. De este film sabemos que tiene espectaculares escenas de acción y que Charlize Theron interpreta a una superespía con peluca rubia y sobradamente preparada para enfrentarse a los múltiples peligros que le acechan. Una película dirigida por David Leitch, responsable junto a Chad Stahelski de la primera entrega de la ultraviolenta John Wick, y que tiene el sello característico de los estrenos veraniegos: entretenimiento sin pretensiones. Y poco tiene que ver este resultado final con el cómic en el que se basa la película, titulado La ciudad más fría, una historia de espías pura y dura, plena de intriga, con pocos disparos y una intrincada galería de personajes en la que casi nadie es lo que parece.

El guión lo firma el británico Antony Johnston, que ya hizo una incursión en el género al participar en la secuela de Queen & Country, el mejor cómic de espionaje publicado en los últimos años. Para La ciudad más fría Johnston elige como escenario el Berlín de 1989, cuando la capital de la todavía República Democrática Alemana es un avispero ante la inminente caída del Muro, el gran símbolo de la Guerra Fría. La apertura del régimen soviético a cargo de Mijail Gorbachov tiene de los nervios a las potencias occidentales. Todos asumen que se avecinan grandes cambios y no saben bien cómo gestionarlos. En este ambiente de incertidumbre, un agente del MI6 británico es asesinado en Berlín cuando llevaba encima un documento clave con datos de todos los espías que operan en la ciudad. Para aclarar el crimen y recuperar la valiosa lista, Londres envía a la veterana agente Lorraine Broughton que, sobre el terreno y con gran tesón y habilidad, irá descubriendo las múltiples capas de una intriga en la que amistad, amor, verdades y mentiras, traiciones y lealtades se mezclan hasta formar un cóctel teóricamente imposible.

Un cómic en blanco y negro, como no podía ser de otra forma, ilustrado por Sam Hart, dibujante británico cuyo estilo poco detallado y de trazo suelto choca al principio, pero luego se adapta bien a un escenario cambiante y lleno de intriga. Editado en Estados Unidos en 2012, todo indica que este cómic no hubiera llegado a nuestros lares si no llega a ser por el señuelo de la adaptación cinematográfica, pero que quede claro que La ciudad más fría, publicada en castellano por Planeta Cómic, es una sólida historia de espionaje, con los mejores ingredientes del género y el necesario ritmo paso a paso que conduce al sorpresivo desenlace. Su lectura, desde luego, supera las expectativas del mero entretenimiento estival. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El Golpe de Praga, de Fromental y Hyman

La mezcla de realidad y ficción suele ser un cóctel arriesgado, pero si se acierta con los ingredientes y agita el tiempo preciso el resultado final se degusta con sumo placer. Y esto es lo que ocurre con El Golpe de Praga, un cómic fascinante ambientado en el año 1948, cuando Europa empieza a recuperarse del horror de la Segunda Guerra Mundial y la Unión Soviética confecciona de manera implacable su Telón de Acero, que tomaría cuerpo de forma definitiva ese mismo año tras el derrocamiento, instigado por Moscú, del gobierno democrático en Checoslovaquia. En este escenario de “guerra fría“, con espías de uno y otro lado pululando por doquier, el escritor británico Graham Greene llega a Viena en busca de ideas para el guión de la famosa película El tercer hombre, mítico largometraje dirigido por Carol Reed, interpretado por Joseph Cotten, Alida Valli y Orson Welles y que tiene también como protagonista principal a la capital austríaca, antaño orgullosa, destrozada por los bombardeos y cubierta de sombras, tanto arquitectónicas como humanas.

A esa Viena oscura y caótica llega Graham Greene y es recibido por su asistente, Elizabeth Montagu, otro personaje real con una biografía apasionante: hija de un noble británico, viajó por toda Europa, espió para los servicios secretos estadounidenses y, al terminar la guerra, se dedicó a su pasión, el mundo del cine, aunque sin romper del todo sus lazos con el espionaje. Esta es la persona que ayuda a Graham Greene en su periplo vienés y que le guía por una ciudad arrasada, dividida en cuatro sectores controlados por EEUU, Francia, Rusia y Gran Bretaña y donde se juega la partida que diseñaría el tablero político europeo hasta la caída del muro de Berlín 43 años después. Una intrincada telaraña en la que Graham Greene se enreda hasta el fondo, porque no sólo busca inspiración, sino también respuestas a un enigma que marcó el espionaje mundial y que implica a un amigo de su época universitaria en Cambridge, donde varios jóvenes de buena familia simpatizaron con la ideología marxista.

El Golpe de Praga es un relato absorbente, escrito por el veterano guionista francés Jean-Luc Fromental y dibujado por el estadounidense Miles Hyman, afincado en Francia desde hace años y que ha ilustrado o adaptado al cómic novelas tan conocidas como Manhattan Transfer, El agente secreto y La Dalia Negra. Y poco más que decir. Sólo que El Golpe de Praga es una lectura imprescindible que satisfará por igual a los amantes de la historia, el cine, la literatura y el cómic. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El arte de Charlie Chan Hock Chye

Singapur es la capital y centro neurálgico de un país formado por más de sesenta islas que se ubica en el sudeste asiático, junto a Malasia e Indonesia. Su historia es una de tantas en el desmembramiento del imperio colonial británico, marcada por la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y por el sentimiento nacionalista que dio lugar a la independencia definitiva en el año 1965. De Singapur sabemos que es uno de los países más prósperos del planeta y que ha basado su crecimiento en las finanzas, la ciencia y las nuevas tecnologías. Y sabemos también que es el país que otorga el premio Lee Kwan Yew, el considerado Nobel de las ciudades que en su primera edición, en 2010, reconoció la transformación urbana de Bilbao. El galardón lleva el nombre del considerado “padre de la patria“, primer ministro de Singapur durante 31 años y que mantuvo una gran influencia hasta su muerte en Marzo de 2015.

Datos generales sobre un país poco conocido en Occidente y que es protagonista del cómic que hoy nos ocupa, una espléndida novela gráfica firmada por Sonny Liew bajo el título de El arte de Charlie Chan Hock Chye. Una historia de Singapur. Sonny Liew es el más destacado de los dibujantes que vive y trabaja en este país asiático, y ha colaborado con editoriales estadounidenses como Marvel, DC o Disney. En el año 2015, coincidiendo con el 50 aniversario de la independencia de Singapur, Liew decidió trasladar al cómic la historia de esta nación que siempre ha luchado por su libertad. Como hilo conductor de la narración creó un personaje ficticio, el dibujante Charlie Chan Hock Chye que, de la infancia a la vejez, ilustra los acontecimientos más importantes de su país, y lo hace utilizando todo tipo de géneros y estilos de dibujo. Desde las viñetas imitando al genio del manga Osamu Tezuka a los cómics de misterio de la mítica editorial EC, pasando por un superhéroe muy peculiar mezcla de La Sombra y Spiderman hasta la utilización de personajes antropomorfos o ilustraciones similares a las de la legendaria revista MAD.

Un alarde de creatividad con constantes cambios de ritmo, páginas supuestamente auténticas de Chan Hock Chye y una difícil mezcla de orgullo, alegría y amargura, que es lo que siente Sonny Liew por su país, Singapur, que goza de estabilidad política y económica pero a base de recortar las libertades. Un gran cómic, nominado este año a seis premios Eisner, y cuya edición en castellano lleva el sello de dos editoriales, la ya conocida Dibbuks y otra que acaba de llegar, Amok, que quiere dedicarse a la publicación de cómics del sudeste asiático y que ya tiene en cartera obras de Vietnam y Malasia. No os perdáis El arte de Charlie Chan Hock Chye, una nueva y brillante demostración de lo eficaz que puede ser el cómic para enseñar y aprender Historia.

Iñaki Calvo

El comictario. El cumpleaños de Kim Jong-Il, el horror

Día sí, día también, tenemos noticias procedentes de Corea del Norte en forma de misiles lanzados por el régimen de Pyongyang en abierto desafío a la comunidad internacional. El último vestigio de la Guerra Fría, la existencia de dos Coreas separadas por el famoso Paralelo 38, sigue siendo una herida sangrante en la geopolítica mundial pero, por encima de las tensiones militaristas, los grandes olvidados son los norcoreanos, una población de más de 25 millones de personas obligadas a vivir en un país donde la disidencia se castiga con la muerte y donde todo se dice y hace a mayor gloria del dirigente supremo que, desde la fundación de la República Popular Democrática de Corea en 1948, es un miembro de la dinastía Kim. Y esta población olvidada es la gran protagonista del cómic que hoy nos ocupa, El cumpleaños de Kim Jong-Il, publicado por la editorial vasca Astiberri.

Sus autores son dos franceses, el guionista y reportero Aurélien Ducoudray y la dibujante Mélanie Allag, que narran la odisea cotidiana de los y las habitantes de Corea del Norte a través de la visión y el testimonio de un niño, Jun Sang, que tiene ocho años al empezar la historia y dieciséis cuando termina. Su relato es el de un período terrible en la historia norcoreana, pues incluye la hambruna que el país sufrió entre 1995 y 1999, a consecuencia de unas inundaciones que devastaron los cultivos de arroz. Al inicio de la historia, la voz inocente de Jun Sang nos dice que en Corea del Norte no se celebran los cumpleaños, excepto el suyo, porque coincide con la fecha de nacimiento de “nuestro Querido Dirigente, Kim Jong-Il“. A través de sus ojos infantiles asistimos a una vida cotidiana marcada por la escasez y la presión de una férrea dictadura. La vida es difícil, pero los niños juegan y se divierten y, totalmente aleccionados por el régimen, sueñan con ser héroes en la lucha contra los “títeres del Sur y los perros americanos“.

Sin embargo, la llegada del hambre lo cambia todo. La amenaza de muerte por inanición es tan evidente que Jun Sang, su hermana y sus padres optan por huir a China y, desde allí, pasar a Corea del Sur, donde viven los abuelos paternos. El intento de fuga fracasa y toda la familia es internada en un campo de concentración donde vivirán un auténtico infierno. En esta fase de la historia el color de las páginas pasa a blanco y negro, y así se mantiene prácticamente hasta el final, donde vuelven los colores y un Jun Sang adolescente se convierte en símbolo de esperanza para quienes sueñan con la libertad en ese país-prisión que es Corea del Norte. Como antes ya ocurrió con la genial Pyongyang, de Guy Delisle, ahora El cumpleaños de Kim Jong-Il demuestra que el cómic es el medio que mejor ha sabido retratar la tragedia norcoreana. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La levedad, de la francesa Catherine Meurisse

El 7 de enero de 2015 ha pasado a la historia reciente de Europa como el día de la masacre de Charlie Hebdo en París. Ese miércoles por la mañana, dos yihadistas armados con kalashnikovs entraron en la redacción del popular semanario satírico y asesinaron a doce personas, entre ellas cinco de sus más destacados dibujantes: Wolinsky, Cabu, Tignous, Charb y Honoré. Un atentado que conmocionó al mundo y que provocó una movilización masiva en París y otras ciudades bajo el famoso lema “Je suis Charlie“. Todos fuimos Charlie esos días, y aún hoy nos estremecemos con el recuerdo de aquella matanza, aunque otros atentados, como el ocurrido recientemente en Manchester, cambian periódicamente la ubicación de un horror que siempre es el mismo, provocado por el fanatismo y el odio irracional.

Detrás de cada gran tragedia se ocultan multitud de dramas personales y, gracias al cómic, ahora conocemos uno que se remonta al 7 de enero de 2015. Su protagonista es Catherine Meurisse, una de las dibujantes de Charlie Hebdo que ese fatídico día se libró de la muerte al quedarse dormida y llegar tarde al trabajo. Catherine escuchó horrorizada los disparos que acabaron con la vida de sus amigos y compañeros y, tras la masacre, su vida se rompió. Ella misma confiesa que no era capaz de dibujar, ni siquiera de pensar. Tuvo una fase de pérdida de memoria, y su cerebro traumatizado reproducía reuniones con sus colegas muertos en las que diseñaban un nuevo número de la revista. El abismo se abría ante ella, y Catherine Meurisse comprendió que debía reencontrarse a sí misma. Es en ese momento cuando empieza un recorrido en busca de la belleza para poder superar el horror, un periplo lleno de sufrimiento que narra al detalle en el cómic titulado La levedad, que ha triunfado en Francia y ahora publica en castellano la editorial Impedimenta.

Un doloroso y sincero testimonio, un manual de supervivencia “guiado por el corazón” en el que las páginas en blanco y negro van cogiendo color a medida que su autora recupera la esperanza. El camino incluye la relectura de clásicos como Proust o Stendhal, el viaje a los lugares que frecuentaron y un desplazamiento clave a Roma, ciudad donde se empapa de la belleza en sitios emblemáticos como Villa Médici y Villa Borghese, el Foro, el Palatino y los Museos Vaticanos. De vuelta a París, una visita al Louvre culmina la búsqueda de Catherine, que en una reciente entrevista sentenciaba: “Primero he tenido que sobrevivir y ahora ya puedo vivir“. La levedad es un cómic impresionante, impactante, aleccionador. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

Alfonso Zapico, dibujando la revolución asturiana del 34

El guionista y dibujante de cómic asturiano Alfonso Zapico (Blimea, 1981) acaba de publicar en la editorial vasca Astiberri el segundo volumen de su trilogía La Balada del Norte. Zapico comenzó haciendo ilustraciones y diseños para agencias de publicidad, editoriales, instituciones y diarios. Pero pronto derivó hacia el mundo del cómic. Y como por aquí nadie parecía hacerle caso en ese campo  creativo, tuvo que irse a Francia para publicar su primer álbum La guerra del profesor Bertenev. Luego llegó, ya con Astiberri, Café Budapest una mirada bastante peculiar a los orígenes del conflicto árabe-israelí. Y en 2011 la bomba, Dublinés, una portentosa novela gráfica que recreaba la vida del gran escritor irlandés James Joyce y que le valió ganar el Premio Nacional del Cómic. En La Balada del Norte Zapico sigue empeñado en rescatar y contar al mundo lo que fue la fallida Revolución de Octubre de 1934 en Asturias, en plena II República Española, cuando los mineros se rebelaron contra las injusticias e intentaron cambiar para siempre una sociedad que les machacaba, que solo servía para que se enriquecieran unos pocos. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta.

El comictario. La balada del norte 2, de Alfonso Zapico

Alfonso Zapico, premio nacional del cómic y uno de los autores más respetados del medio, sigue adelante con su obra más emblemática y personal, La Balada del Norte, la impresionante crónica sobre la Revolución de Asturias de 1934, publicada por la editorial vasca Astiberri y cuyo segundo volumen acaba de ver la luz. Alfonso Zapico es hijo de la cuenca minera asturiana, familiares suyos trabajaron en los pozos y él conoce muy bien esos paisajes manchados de negro por el polvo del carbón. Por eso, y porque hoy casi nadie conoce lo que ocurrió hace 83 años, y quizá también porque el oficio de minero se extingue, Alfonso Zapico asumió el reto de contar esta historia llena de belleza y tragedia, la última revolución obrera vivida en la vieja Europa.

En el primer volumen asistimos al inicio de la revolución social promovida sobre todo por el Partido Socialista y la UGT en España y que alcanzó su mayor intensidad en Asturias. ¿Por qué? Pues porque allí estaban los mineros, trabajadores explotados y que cada día bajaban al pozo sin saber si lograrían salir vivos. Hombres duros que nada tenían que perder y, además, contaban con dinamita para volar a quien se les pusiera por delante. En esta segunda entrega de La Balada del Norte Zapico narra con mano magistral el avance y la llegada de los mineros a Oviedo, ante la impotencia de las autoridades locales. En la capital, que sufrió grandes daños por las explosiones, encontramos a los cuatro protagonistas principales de la historia, Apolonio el capataz minero, su hija Isolina, su enamorado, el joven Tristán, y el padre de éste, el marqués de Montecorvo, el dueño de la mina.

Personajes de folletín para una historia que es mucho más que eso, es la crónica de un intento revolucionario que, como tantos otros, se quemó en su propio fuego por la división de la izquierda y el fracaso de la revuelta en el resto del país. Todo resumido en una reflexión implacable: “…nos dijeron que la revolución era el sueño de todos, pero era mentira. Era el sueño de cada uno“. Sin recurrir a la propaganda, con rigor y honestidad, haciendo a las personas corrientes de ambos bandos los principales protagonistas, Alfonso Zapico cierra el volumen con el poso de tristeza de la derrota inminente y la amenaza de la represión militar liderada por un general llamado Francisco Franco.

La tragedia concluirá en el tercer y último tomo de una serie que, al principio, solo iba a tener dos entregas. Una prolongación totalmente justificada, porque para conocer la verdad sobre un hecho como la Revolución de Asturias, sepultado bajo el silencio y el olvido, no se deben ahorrar páginas. La Balada del Norte, de Alfonso Zapico, es una obra maestra. No os la perdáis.

Iñaki Calvo