Archivo

Archivo para la categoría ‘estados unidos’

Zombies, una antología de calidad

Lunes, 1 de Marzo de 2010 Kike Martin Comments off

Advertencia previa: no me gustan las historias de zombis. No acabo de verles la gracia, o el susto, a esas masas incontroladas, hambrientas y descerebradas. No me vale la idea de que tarde o temprano todos estaremos como ellos, muertos, o la metáfora de que ya somos como ellos. No tienen el encanto de los otros famosos no-muertos, los vampiros, o la terrorífica presencia de los espectros en los mejores cuentos de terror. Me parece que los zombis no tienen demasiado recorrido como personajes. Ya sé que no son ellos los protagonistas de estas historias, sino los humanos acosados, pero todas suelen tener el mismo esquema. Me sorprende la abundancia de zombis en el cine, incluso en alguna comedia; en los cómics, hay colecciones como Los muertos vivientes y versiones zombi de superhéroes americanos; y en la literatura con series de gran éxito (en el primer número de una de ellas ya anuncian los cuatro números siguientes) y con pastiches de clásicos como las adaptaciones de Orgullo y prejuicio y LIBRO.ZombiesEl lazarillo con zombis en su interior. Incluso hay libros con consejos para sobrevivir a una invasión de muertos vivientes. Bueno, me dije, vamos a ver por qué se bendice el agua. Después de leer los números publicados de Los muertos vivientes, la serie de cómic de prestigio, sin encontrar demasiado encanto a unas aventuras que deben demasiado a la versión de George G. Romero en el cine, la he emprendido con este volumen que incluye a algunas de las mejores firmas de la literatura fantástica con la esperanza de que no me defraudarían. Bien, puedo decir que el experimento ha salido muy bien. Hay aquí una buena colección de relatos que incluyen diferentes visiones del mundo con no-muertos empezando con la versión mas o menos original de los zombis resucitados por los ritos caribeños y terminando con la extinción de la especie humana en la línea de La noche de los muertos vivientes y secuelas. Y, en medio, narraciones que nos hablan de la utilización de estos seres en la política, en los medios laborales, en la economía, en el sexo. La antología comienza con un magnífico relato de Dan Simmons sobre una maestra que sigue enseñando a niños zombi en medio de la desolación y termina con el fin del mundo representado como una obra de teatro en un cuento escrito por John Langan. En medio Michael Swanswick plantea un estremecedor panorama de tráfico de cuerpos, Jeffrey Ford nos presenta un melancólico relato de identidades cruzadas, Joe Hill una historia de amor en la que los únicos zombis son los actores que protagonizan una película del género, George R. R. Martin una desesperada historia de amor y sexo en un entorno hostil, Neil Gaiman una sórdida narración sobre imposturas y Scott Edelman una serie de intentos de narrar lo que ocurre cuando los zombis dominan la tierra, entre otras joyas. Porque la verdad es que la media de la antología es muy alta y autores totalmente desconocidos tratan con ingenio y novedad un asunto que parecía haber agotado todas sus posibilidades. Pocos son los que no están a la altura. Harlan Ellison y Robert Silverberg, facturan conjuntamente un cuento bastante tópico sobre un músico resucitado intermitentemente que no supera el aprobado y Joe Landsdale nos ofrece un western telúrico que roza el ridículo. Son las excepciones en un conjunto que merece la pena leer, en ratos perdidos, aunque, como es mi caso, no se sea fan de los zombis.

Félix Linares

“La fiesta salvaje”: los años veinte recuperados

Lunes, 1 de Febrero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Como cuenta en el prólogo el ilustrador de este libro, el genial Art Spiegelman, este largo poema narrativo es “una tragedia dura y realista de la época del jazz narrada en pareados sincopados”. Un libro publicado en 1928 que tuvo muchos problemas con la censura por su elevada temperatura erótica y que permaneció en el olvido hasta que los nuevos vientos liberadores de los sesenta lo sacaron de su ostracismo. El libro tuvo una gran influencia en una generación de escritores. El libertino y desmadrado William Burroughs le contó a Spiegelman que La fiesta salvaje (Mondadori) fue el libro que le “hizo querer ser escritor”.

Joseph Moncure March nació en Nueva York en 1899 y fue un poeta y ensayista muy conocido en los círculos culturales y periodistas de la ciudad. Trabajó un tiempo en The New Yorker y el éxito minoritario de este libro y de The Set-Up le sirvió para ser contratado por LIBRO.La fiesta salvajeHollywood, donde llegó a ser guionista y trabajó con el magnate Howard Hughes. Tras dejar Los Ángeles pasó a escribir documentales para el departamento de estado y columnas para el The New York Times. Murió en 1977 olvidado por todos. March fue improvisando La fiesta salvaje en el verano de 1926, delante de sus amigos, pero no encontró quien se lo publicara hasta dos años después.

La acción del libro transcurre en menos de veinticuatro horas y cuenta como la bailarina Queenie y su brutal amante Burrs montan una fiesta en su pequeño y destartalado apartamento. A ella acuden desde gente de la alta sociedad a buscavidas profesionales y personas de mal vivir. Son los locos años veinte, antes de que el crack del 29 y el ascenso del fascismo acabaran con la fiesta. Entre tanto crápula y cínico sin escrúpulos florece una inesperada historia de amor entre Queenie y uno de sus invitados Black, un hermoso e inocente mancebo. Pero el malvado Burrs y sus celos acechan entre la pequeña muchedumbre que se desmadra al compás de la música, la droga y el alcohol.

Moncure March escribió un libro musical, de una dulce cadencia, con poemas que recuerdan a estribillos de canciones, pegadizas y sencillas. Un poema donde se aúna la indecencia y la inocencia. Una historia de amor que termina abruptamente con un verso inolvidable “La puerta se abrió/ y la policía irrumpió”.

Comentario aparte ha de hacerse del trabajo como ilustrador de Art Spiegelman, el creador de Maus. Es sencillamente soberbio. Su dibujo brillante, sus asombrosos claroscuros, sus personales grises. Y los retratos que hace de cada personaje. Rozan la perfección y elevan el trabajo literario de Moncure March.

Pese a la deficiente traducción de algunos versos, pese a la aparición de algunos extraños fallos tipográficos y pese a que no se ha publicado el texto original en inglés como ya sucede con cualquier libro de poemas, esta edición es una auténtica maravilla, que hará las delicias de los amantes de la poesía, de los que no lo son y de aquellos a los que les agrada tener un libro hermoso entre las manos.

Enrique Martín

El destino y la esperanza en el estadounidense Dan Chaon

Lunes, 18 de Enero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Dan Chaon es un escritor estadounidense que aseguran es un maestro del relato corto, algo que no hemos podido comprobar porque ninguno de sus libros de cuentos ha sido publicado entre nosotros. Pero su fama previa nos ha hecho acercarnos con muchas ganas a esta su primera novela publicada en su país hace seis años, y que edita ahora en castellano La Factoría de Ideas. Me recuerdas a mí es un libro con una estructura compleja, porque la historia va dando bandazos en el tiempo, adelante y atrás, y porque está protagonizada por varios personajes a los que de entrada cuesta identificar. Sin embargo este problema se soluciona fácilmente cuando llegamos a conocer los elementos claves de las biografías de los protagonistas.

Los protagonistas son cuatro. Está Nora, una mujer que en 1966 siendo una adolescente dio en adopción a un hijo no deseado, una decisión que le atormentará toda la vida. Está Troy, ese hijo dado en adopción, que vivirá una vida marcada por sus errores y el fantasma de la madre ausente. Está Jonah, el segundo y deseado hijo de Nora, un ser dolorido que pena por vivir con el hermano desconocido. Y estáLIBRO.Me recuerdas a mí el niño Loomis, el inteligente y perspicaz hijo de Troy, que vive alejado de su padre por una sentencia judicial. Junto a ellos pululan otros actores interesantes. Judy, la tiránica abuela con la que vive el niño Loomis. Carla, la ausente y drogadicta madre de Loomis, que abandonó a su esposo Troy. Ray, el alocado primo de Troy que sin embargo tiene un agudo sentido de los negocios. Lisa Fix, la dura agente de la condicional que controla a Troy. Y Vivian, la exigente dueña del bar-restaurante donde trabaja Troy y trabajará Jonah.

Todos forman parte de la clase media-baja americana, de la que vive en pequeños pueblos donde la vida transcurre entre el trabajo, la familia, el supermercado y el bar. Y por donde pululan algunos personajes caídos en desgracia, que viven en caravanas, y que conforman lo que se ha dado en llamar la basura blanca, los blancos más pobres de la sociedad estadounidense. Son hombres y mujeres sin sueños, ó con sueños pequeños, que no aspiran más que a una charla entre amigos con una cerveza en la mano y algo de cariño en la intimidad. Son lo opuesto al modelo idílico de vida americana, al sueño americano, que postula que cualquiera puede triunfar en los negocios ó llegar a la Casa Blanca, sea cual sea su origen ó el color de la piel.

Con este paisaje y con estos personajes Dan Chaon escribe una apasionante historia de tropiezos, caídas y redenciones, donde relucen las presencias de los dos hermanastros. Jonah es el inestable, el que repele por su cara cruzada de cicatrices -producto del ataque de un perro cuando era un niño-, el que atrae después por su afabilidad y del que nos acabamos apartando porque atisbamos algo turbio en su interior que puede llegar a ser terriblemente peligroso. Troy es el típico buen tipo con mala suerte genética, un hombre bondadoso y tierno al que la vida vuelve esquivo, porque se cruza en su camino el tráfico de drogas en pequeña escala, y que acaba perdiendo lo que más ama, a su hijo, y trabajando en un bar de comidas rápidas. Los dos se encuentran alejados del Paraíso, al este del Edén. Jonah buscando a Troy; Troy intuyendo a Jonah. Y cuando los dos se encuentren nada es como se pudiera haber imaginado, porque la vida no es un cuento de hadas, aunque la vida esté repleta de segundas oportunidades.

Una novela magnífica, repleta de gente corriente, de vidas corrientes y sin embargo únicas. Una novela llena de historias, de mentiras, de sentimientos, de desgracias y de esperanza.

Enrique Martín

Lorrie Moore golpea a la sociedad estadounidense

Lunes, 11 de Enero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Tras el celebrado libro de relatos Pájaros de América, la escritora Lorrie Moore regresa, tras once años sin publicar, con la espléndida novela Al pie de la escalera (SEIX BARRAL), protagonizada por Tassie, una chica que, en los días en que van de los atentados del 11 de septiembre a la Guerra de Irak, abandona la granja familiar para ir a estudiar a Troy, una ciudad del medio oeste. Esta joven, que LIBRO.Al pie de la escaleratoca el bajo eléctrico, que comparte piso con una compañera que casi nunca está y que mantiene aún su inocencia, decide trabajar como canguro para un matrimonio que va a adoptar a una niña de origen afroamericano. Tassie, fuera ya de su pequeño y peculiar pueblo natal, descubre la vida urbana y sus contrastes, que la autora subraya con descripciones minuciosas y esmeradas de ambos contextos: granja y ciudad.

Pronto, Tassie se ve involucrada en el proceso de adopción y en la vida del matrimonio para el que trabaja, y que esconde -lo sabrá después- algunos secretos. Pero esta trama no supone sino el punto de enganche, de partida, del que Moore se sirve para lanzar una mirada severa sobre la clase media de su país, que aparece en esta novela como prejuiciosa e hipócrita. Ella misma define su libro como “un pequeño golpe bajo a la sociedad estadounidense”. Pero, además, Al pie de la escalera es una novela lúcida, llena de imágenes sorprendentes y por la que campa un sentido del humor que no atiende al desaliento.

Txani Rodríguez

La montaña violenta de Castel Freeman Jr.

Lunes, 7 de Diciembre de 2009 Kike Martin Sin comentarios

La contraportada de este libro promete una colección de tipos extravagantes metidos en situaciones extremas a partir de una anécdota baladí. Y ni miente ni exagera. El sheriff de un pueblo de montaña en Estados Unidos encuentra a una joven que le asegura que un individuo va tras ella para vengarse de una ofensa que le hizo su novio. Como la justicia no puede intervenir porque no se ha cometido ningún delito, el policía le recomienda que pida ayuda a un individuo que puede dar solución a sus problemas. El individuo en cuestión le pone en contacto con otros dos tipos y así la rueda sigue y se nos van presentando unos cuantos personajes excéntricos, de esos que hablan lento, que parecen medir mucho sus palabras por lo que siempre arrancan repitiendo la última frase de su interlocutor, personas que no parecen muy despiertas, que tienen un pasado oscuro y relaciones extraLIBRO.La oreja de Murdockñas entre ellos y a las que no les preocupa demasiado cometer acciones violentas. Pura novela negra rural, relato de paletos, narrativa cañí estadounidense. Me parece que estas cosas quedan mejor en el cine, por eso La oreja de Murdock (Mondadori) se representa como una película en la mente del lector, poca narración, escueta descripción del escenario y mucho diálogo. Es cierto que es justamente el cine quien nos ha presentado este ambiente y a estos personajes: individuos malencarados, con barba de varios días, ropas de campo bastante ajadas, sombreros sucios, armas a la vista, una astilla en la boca y, cada cierto tiempo, un escupitajo de tabaco lanzado con precisión. Todos se pasean por bosques frondosos con claros donde se desarrolla la acción, de fondo las montañas, de cerca casas de madera, aserraderos, tabernas, coches que recorren carreteras estrechas. Lo tiene todo esta novela, incluidas las frases cortas características de gente que parece poco dada a la conversación, pero que habla y mucho. Y cuenta historias, filosofa sobre el destino, opina sobre lo que tendrían que hacer los demás y, casi siempre, deja que las cosas discurran por si mismas. Y luego están los aventureros, los que emprenden la misión que justifica la narración. No son listos, ni especialmente hábiles, si siquiera tienen un motivo para hacer lo que hacen, pero ya que se han comprometido siguen adelante. La oreja de Murdock, no se fíen del título es, simplemente, el de capítulo elegido sin demasiada fortuna, es una novela que se lee rápidamente, que quizá no deje demasiado poso (bueno, yo la leí hace cuatro meses y la recuerdo con cariño) que nos suena a algo ya conocido, que no es especialmente brillante, pero que contiene algunos retratos implacables, ciertas actitudes sorprendentes y un puñado de reflexiones curiosas. Parece que el señor Freeman Jr. tiene un buen puñado de novelas publicadas en su país. Yo soy favorable a que se publiquen algunas por aquí. ¿Quién sabe? Quizá La oreja de Murdock se ha convertido en un superventas y yo no me he enterado. Confiemos en la amabilidad de los lectores y en los caprichos del destino.

Félix Linares

Sam Savage, la vida después de “Firmin”

Lunes, 23 de Noviembre de 2009 Radio Pompas Sin comentarios

Hay algunas partes muy farragosas en este libro. Son las que corresponden a una novela que está escribiendo el protagonista. Nuestro hombre es un tipo que está convencido de que sus capacidades no son apreciadas por otras personas, por lo que no es extraño que su trato con el mundo sea de superioridad ante la mediocridad general, ante la dificultad de que un auténtico genio sea comprendido por individuos vulgares. Dirige y edita una revista literaria en la que ejerce de juez de escritos ajenos, muchos de los cuales tiene que rechazar porque no tiene espacio para publicarlos, algo absolutamente normal si tenemos en cuenta que la revista es, prácticamente, un folleto. No es mal tipo, se empeña en escribir notas de rechazo que potencien las presuntas virtudes del estilo de sus corresponsales y se disculpa por no poder dar salida a sus ambiciones literarias. Trata, al mismo tiempo, queda dicho, de escribir una novela, un horror donde se mezclan sus carencias con las circunstancias que va viviendo. Y es que su vida no va mejor que su literatura: la ruina económica le acecha, sus inquilinos no le pagan la renta, su casa se desmorona, su mujer le ha dejado, sus vecinos le vigilan, los medios de comunicación de su pueblo le ignoran, sus amigos no responden a sus cartas o lo hacen negando sus peticiones, su proyecto de gran convención de las letras con autores supuestamente famosos no encuentra viabiliLIBRO.El lamento del perezosodad.

Todo eso y mucho mas lo cuenta nuestro héroe a través de unas cartas a mitad de camino entre la llamada de auxilio y la prepotencia infantil. Sam Savage es un escritor muy literario, les recuerdo que su anterior novela es Firmin, la historia de aquel ratón de biblioteca con multitud de referencias a títulos y autores, que ha llegado a la escritura de libros después de haberse leído todos los demás. Si su anterior libro era una declaración de amor a la buena literatura esta novela es el retrato del escritor torpe, ese que jamás llegará a crear una obra no ya interesante, sino siquiera presentable. Es un buen truco eso de tener como voz narrativa la de un mal escritor, te puedes permitir escribir mal. Pero debe ser difícil hacerlo porque al mismo tiempo tienes que presentar ideas, personajes, situaciones y páginas que, además de estar escritas de manera desmañada, deben tener su gracia porque esta es una novela que parece ser humorística. Y patética, porque nuestro hombre se niega a aceptar su condición y se enfrenta a la conspiración que el mundo ha urdido contra él, a pesar de que todas las evidencias apuntan a su mediocridad y al desinterés de los supuestos conspiradores.

Una buena muestra del carácter del protagonista es la nota en la que informa a sus corresponsales de que la revista no puede seguir adelante, que su ruina económica le impide mantener sus delirios literarios, escrita como una carta aséptica en la que se cuelan algunos resentimientos. El lamento del perezoso (Seix Barral) es una novela que se lee rápidamente porque las desgracias de su protagonista son materia disfrutable, pero podemos preguntarnos cuantas personas la recibirán como una fantasía improbable. Y es que parece imposible que alguien se haga pasar por una persona con capacidades e influencias muy superiores a las propias y que llegue a mandar cartas a los periódicos alabando sus propias virtudes. ¿Imposible? Sam Savage es un tipo agudo y sabe de lo que escribe. No le menosprecien. Aunque quizá El lamento del perezoso hubiera quedado mejor con algunas páginas menos. Pero esto es solo la opinión de alguien que ya empieza a considerar excesivos todos los libros. Ustedes mismos.

Félix Linares

Jetta Carleton, sus hermanas y la felicidad perdida

Lunes, 23 de Noviembre de 2009 Radio Pompas Sin comentarios

Cuatro hermanas (Libros del Asteroide) es la única novela que escribió la autora estadounidense Jetta Carleton. Publicada por primera vez en 1962, permaneció durante cuatro meses en la lista de los libros más vendidos del New York Times. Y ahora acaba de ser recuperada en Estados Unidos con honores de clásico. Lo cierto es que estamos ante un trabajo delicioso y conmovedor que, como siempre sucede con los buenos textos, el tiempo ha respetado.LIBRO.Cuatro hermanas

Cuatro hermanas es una novela río que transcurre en una granja de Missouri, a la que cada verano regresan las tres hijas del matrimonio Soames. Hubo una cuarta hermana, que falleció. Poco a poco, se va desvelando la historia de esta familia en la que el amor soporta con firmeza el paso de los años. Las victorias y las decepciones, los amores y los desamores de las protagonistas se evocan con singular precisión, para conformar una novela luminosa sobre la que también se ciernen sombras.

Aunque los sentimientos son fundamentales en esta historia, Cuatro hermanas es, más bien, una novela de sensaciones que ofrece con gran plasticidad pasajes delicados que recrean, por ejemplo, la descripción del momento exacto en el que florecen las damas de noches o la aparición de un arco iris lunar. Carleton captura con maestría instantes muy hermosos, frágiles y fugaces, como las tardes cálidas y alegres en esa granja de Missouri, donde, indefectiblemente, algún verano se convertirá en el último.

Txani Rodríguez

Dennis Lehane, novela negra americana.

Lunes, 12 de Octubre de 2009 Radio Euskadi Sin comentarios

Dennis Lehane saltó a la fama cuando Clint Eastwood dirigió Mystic River basándose en su novela del mismo título. Para entonces la editorial RBA había publicado esta y otras dos novelas protagonizadas por una curiosa pareja de detectives: Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Curiosamente los títulos elegidos, Desapareció una noche y Plegarias de la noche, son la cuarta y quinta novelas de la serie, las dos últimas. Ahora, años mas tarde la editorial publica la primera, Un trago antes de la guerra, y esperemos que pronto ponga en el mercado las otras dos. En la bibliografía de Lehane destaca también la novela Shutter Island en la que se basa la última película de Martin Scorsesse de estreno aplazado a la primavera. Volviendo a Kenzie y Gennaro y a Un trago antes de la guerra debemos decir que, curiosamente, esta no parece una primera novela. Por una parte está muy bien escrita y hace alarde de esas virtudes que adornan toda la literatura de Lehane: tema interesante, análisis social y político, progresión implacable, escenas muy bien medidas, frases cortas, duras e impactantes y cierta incorrección política. Y, por otra, parece que los personajes ya tienen un recorrido anterior, una vida que aunque no nos han contado tiene una importancia capital en algunos momentos de esta novela, detalles que el autor consigue incorporar a la narración con gran naturalidad. La propia situación de los dos investigadores es muy curiosa. Patrick está enamorado de Angela, pero ella está casada con un individuo que la maltrata, algo difícil de entender en una mujer que lleva pistola y no duda en utilizarla contra los delincuentes. Pero Lehane se las arregla para conseguir que la relación resulte plausible, al igual que la que mantiene Patrick con la figura de su padre, un héroe para la sociedad, pero una obsesión maligna para él. Pues bien, estos dos tipos se encuentran con un encargo en apariencia menor: encontrar a una limpiadora que se ha llevado algo sin importancia que, ya sabemos, acabará teniendo una influencia capital en las interioridades políticas de Boston, la ciudad de Lehane y donde se desarrollan todas sus novelas. El resto es lo habitual, la intriga va a mas, las cosas se descontrolan, alguien dispara, alguien muere, los protagonistas son amenazados, los policías también les persiguen, ellos se defienden. En el terreno de la historia el autor no es original, pero en el tratamiento resulta verdaderamente hipnótico. Resulta difícil dejar de leer esta novela, y el resto de su obra naturalmente, porque al margen de estar en un territorio bien conocido por el lector de novela negra hace tiempo que no nos encontrábamos con un escritor de semejante potencia. Un escritor, por cierto, que siempre queda bien en su traslación al cine. Recuerden Adios, pequeña, adios, donde Ben Affleck adaptaba la obra aquí conocida como Desapareció una noche. Parece que, al margen de la valía de los directores, las tramas de Lehane siempre tienen interés, acción y desesperación suficiente como para garantizar el interés de los espectadores. Pero no esperen a que hagan la película. Tienen las novelas de este escritor en su librería favorita.Félix Linares

Eudora Welty, “La hija del optimista” y el viejo sur.

Lunes, 28 de Septiembre de 2009 Radio Pompas Sin comentarios

El misterio, pensó Laurel, no radica en lo poco que conocemos a quienes nos rodean, El regreso de Eudora Weltysino quizás en lo mucho que los conocemos realmente”. Esta reflexión de la protagonista de esta novela condensa toda la intención de una obra que fue galardona con el Premio Pulitzer en el año 1973. Su autora Eudora Welty participa de la tradición de la más brillante novela sureña junto con autores como William Faulkner, Truman Capote o Carson MacCullers.

La hija del optimista (IMPEDIMENTA) relata una historia nada extraordinaria, en principio. Laurel, una mujer viuda de mediana edad cuya personalidad y circunstancias se desvelan de forma muy medida, viaja a Nueva Orleans para cuidar de su padre, un juez ya jubilado, que es ingresado para someterse a una operación. El juez no saldrá con vida de ese hospital y Laurel debe emprender un viaje de vuelta a casa, con el féretro de su padre, y con la compañía de la segunda esposa de éste: una mujer frívola, torpe y cándidamente egoísta.
Una vez en la casa en la que creció, Laurel se reencontrará con sus antiguos conocidos y con su pasado, en el que no todo quedó absolutamente cerrado. La novela, entre otras cosas, habla sobre la perspectiva que otorga el paso del tiempo y, de alguna manera, sobre la honestidad. “¿Hay alguien -se pregunta la protagonista- que al ver dormida a otra persona pueda estar absolutamente seguro de que ha sido justo con ella?” Esta novela no responde explícitamente a esa pregunta pero, sin duda, ofrece mucho más que una respuesta.

 

Txani Rodríguez