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El comictario. Neil Gaiman reinterpretado por Moon y B√°

En el c√≥mic, como en todas las artes, la suma de talentos dota de especial inter√©s a la obra resultante. Es el caso del t√≠tulo que hoy nos ocupa, C√≥mo hablar con chicas en fiestas, la adaptaci√≥n de un cuento del gran escritor brit√°nico Neil Gaiman, trasladado a vi√Īetas por los famosos gemelos brasile√Īos F√°bio Moon y Gabriel B√°. Desde el minuto uno queda claro que la literatura enso√Īadora y fant√°stica de Gaiman necesita el peculiar toque del d√ļo brasileiro para llegar a buen puerto. Nadie mejor que estos gemelos, con su trazo f√°cil y su percepci√≥n del color y el movimiento, para ilustrar la historia que Neil Gaiman escribi√≥ en una sola tarde, despu√©s de un bloqueo creativo que le hab√≠a impedido entregar el cuento en el plazo fijado.

El detonante de la reacci√≥n de Gaiman fue lo que le dijo el cr√≠tico literario que le hab√≠a encargado la pieza para una antolog√≠a de relatos: “no te preocupes, no pasa nada, acabo de recibir un cuento extraordinario de una autora que lo ha escrito en s√≥lo 24 horas“. Nos imaginamos la frustraci√≥n de un Neil Gaiman que, herido en su orgullo, se puso a la tarea y escribi√≥ en tiempo r√©cord las veinte p√°ginas de C√≥mo hablar con chicas en fiestas. El cuento, por supuesto, form√≥ parte de la antolog√≠a, titulada Cosas fr√°giles y publicada en 2006, estuvo nominado al Premio Hugo y gan√≥ el Premio Locus al mejor relato corto de ciencia ficci√≥n. Ahora, once a√Īos despu√©s, llega su adaptaci√≥n al c√≥mic, y dentro de unos meses se estrenar√° la correspondiente pel√≠cula.

Los protagonistas son dos adolescentes, Vic y Enn, citados a una fiesta que organiza su amiga Alison. Vic es el guapo, el ligón que siempre triunfa con las chicas, y se dirige a la fiesta con mucho más optimismo que Enn, acostumbrado a quedarse en un segundo plano envidiando las habilidades de su amigo. Mientras caminan, Vic explica que la clave para ligar con chicas es hablar con ellas, y en el intercambio de opiniones llegan a la casa donde se celebra la fiesta. Resulta que no es a la que ellos se dirigen, pero no importa, la chica que les abre la puerta es bellísima, tiene unos enormes ojos verdes y les deja entrar con insólita facilidad. La casa está llena de mujeres, todas guapas, todas con fascinantes ojos verdes. Como es lógico, la pareja de amigos, sobre todo Vic, se las prometen muy felices, pero se van a encontrar con unas chicas que tienen demasiado mundo, demasiado universo incluso, para ellos.

Tengo que decir que, a pesar de su evidente atractivo, la lectura de Cómo hablar con chicas en fiestas te deja la sensación de que falta algo. Pero claro, es que es una historia de Gaiman, donde además de leer toca imaginar. Y en esa imaginación cada quien tendrá sus propias respuestas.

I√Īaki Calvo

El comictario. De tripas y corazón, del francés Pozla

Cuando alguien ofrece un testimonio absolutamente sincero, sin concesiones y ateni√©ndose a la cruda realidad, se suele decir que lo que ha dicho o escrito le ha salido de muy dentro, “de las tripas”. Son mensajes que suelen causar el l√≥gico impacto en los receptores, porque saben que la persona a la que est√°n escuchando o leyendo les dice la verdad con may√ļsculas, y eso es algo que siempre se agradece, sobre todo en estos tiempos marcados por la mentira, la propaganda y la manipulaci√≥n, o por el conjunto de todas ellas, la famosa y maliciosa “posverdad“. Muy lejos de ese terreno falso y pantanoso encontramos joyas como el c√≥mic que hoy nos ocupa, De tripas y coraz√≥n, el diario de un enfermo sin dobleces ni artima√Īas.

El autor de la obra es el dibujante franc√©s Pozla, sobrenombre de R√©mi Zaarour, un hombre joven, de s√≥lo 35 a√Īos, que pas√≥ una infancia marcada por los dolores de est√≥mago. Luego vinieron las diarreas, los diagn√≥sticos y los tratamientos fallidos, incluso las humillaciones, cuando le llegaron a decir que lo suyo no era real, sino un problema psicol√≥gico. As√≠ hasta 2011, a√Īo en el que los m√©dicos dieron con el mal que le torturaba desde ni√Īo, la enfermedad de Crohn. Esta dolencia de origen autoinmune ataca al aparato digestivo, provoca la inflamaci√≥n de los intestinos, llagas y √ļlceras, el paciente sufre diarreas y episodios de dolor agudo, en los casos m√°s graves hay que pasar por el quir√≥fano y, en ocasiones, es motivo de incapacidad laboral.

Un aut√©ntico infierno que Pozla nos cuenta a base de dibujos, muchos de ellos hechos en el hospital y en casa, durante su largo y penoso postoperatorio. Sus ilustraciones duelen, nos hacen compartir con √©l el sufrimiento que le provoca su enfermedad, pero no cae en la autocompasi√≥n sino todo lo contrario. A pesar de su padecimiento Pozla es capaz de re√≠rse de s√≠ mismo, se retrata como un pobre hombre flaco, d√©bil y desgarbado, sometido a situaciones crueles y rid√≠culas, pero retrata tambi√©n el apoyo incondicional de su mujer y su peque√Īa hija y su propia convicci√≥n y fuerza para salir adelante. Pozla confiesa que los dibujos le sirvieron como terapia, y nosotros no podemos hacer otra cosa que recomendar encarecidamente la lectura de este c√≥mic, De tripas y coraz√≥n, no s√≥lo a los enfermos de Crohn y a sus familias, sino a la sociedad en general. No os lo perd√°is.

I√Īaki Calvo

El comictario. El Heraldo, de J.G. Jones y Mark Waid

De los √°rboles del Sur cuelga una fruta extra√Īa…” As√≠ comienza la famosa canci√≥n Strange fruit, que interpretaba en los a√Īos 30 del pasado siglo la legendaria cantante de color Billie Holiday. Un tremendo alegato contra el racismo, una estremecedora denuncia de los linchamientos de personas negras en el sur de los Estados Unidos, cuyos cad√°veres ahorcados colgaban de los √°rboles como extra√Īas frutas ensangrentadas. Tomando como referencia esta canci√≥n y aquellos tiempos terribles el gran guionista Mark Waid y el sensacional dibujante J.G. Jones, nativos sure√Īos los dos, firmaron el a√Īo pasado uno de los c√≥mics m√°s pol√©micos publicados en el pa√≠s del T√≠o Sam.

Se titulaba, l√≥gicamente, Strange fruit, y una de las principales cr√≠ticas que le llovieron fue que sus dos autores eran blancos y del sur, y por ello no pod√≠an empatizar con los sufrimientos padecidos por la poblaci√≥n afroamericana. Una cr√≠tica que se demuestra absurda con la lectura de esta rompedora novela gr√°fica, ambientada en el a√Īo 1927, durante la gran inundaci√≥n del r√≠o Misisipi, la mayor en la historia de los EEUU. En v√≠speras de la cat√°strofe y con la lluvia cayendo de forma torrencial, en la peque√Īa ciudad de Chatterlee el miedo a las aguas se mezcla con las tensiones raciales. Mientras el Ku Klux Klan hace de las suyas, los blancos propietarios de las plantaciones tratan por todos los medios de obligar a los trabajadores de color a que refuercen los diques de contenci√≥n del r√≠o.

La situación se hace cada vez más grave y, de repente, sucede lo imprevisto: una especie de meteorito cae cerca de Chatterlee y de su interior sale un negro gigantesco, un Superman de color que atemoriza a los blancos y se convierte en la gran esperanza de la población negra, El Heraldo que da título a la versión en castellano del cómic. Pero no hay maldad en el gigante venido del espacio, y Jones y Waid juegan con la idea del superhombre y el uso de la fuerza en bien de la comunidad, aunque no por ello dejan de sazonar esta peculiar historia con matices e imágenes que provocaron la airada protesta de algunos sectores, como la del coloso negro desnudo y usando como taparrabos la bandera sudista.

Magnífica ambientación histórica, una gran galería de personajes y excelentes dibujos de J.G. Jones, que llega a recordar incluso al mítico Norman Rockwell, el ilustrador por excelencia del costumbrismo americano. Un conjunto de virtudes que hace de El Heraldo un cómic absolutamente recomendable. No os lo perdáis.

I√Īaki Calvo

El comictario. El perdón y la furia, de Altarriba y Keko

Hace casi tres a√Īos el guionista Antonio Altarriba y el dibujante Keko firmaron un c√≥mic de gran impacto visual y argumento tan potente como discutible. Se titulaba Yo, asesino, y su protagonista era un profesor de Historia del Arte de la Universidad del Pa√≠s Vasco, un psic√≥pata culto y estudioso que comet√≠a sus cr√≠menes siguiendo siempre criterios est√©ticos. Aquella novela gr√°fica, galardonada en Francia con el Gran Premio de la Cr√≠tica, destacaba sobre todo por las espl√©ndidas ilustraciones en rotundo blanco y negro de Keko, alteradas tan s√≥lo por el color rojo de la sangre derramada. Fue la f√≥rmula ideal para plasmar un mundo de locura, dolor y arte, un esfuerzo creativo que dej√≥ un profundo poso y que casi tres a√Īos despu√©s ha tenido oportunidad de reproducirse.

Oportunidad brindada ni m√°s ni menos que por el Museo del Prado, coincidiendo con la exposici√≥n Ribera. Maestro del dibujo que ha podido verse hasta mediados de febrero en la pinacoteca madrile√Īa. El Prado contin√ļa as√≠ el camino que inici√≥ el a√Īo pasado, durante la gran muestra conmemorativa del quinto centenario de la muerte de El Bosco. Aprovechando ese evento el museo public√≥ su primer c√≥mic, El tr√≠ptico de los encantados, una obra firmada por el gran dibujante Max. Algunos creyeron que aquello s√≥lo era un experimento, pero la apuesta del Prado por el noveno arte es seria y en enero de este a√Īo ve√≠a la luz su segundo c√≥mic, El perd√≥n y la furia, la nueva obra de Altarriba y Keko en la que repiten la exitosa f√≥rmula de Yo, asesino.

Otra vez el blanco y negro salpicado de rojo sangre, y otra vez profesores de arte a los que ronda la oscuridad. El protagonista principal de la trama es Osvaldo Gonz√°lez, un docente obsesionado con el gran pintor Jos√© de Ribera, El Espa√Īoleto, y especialmente con su obra Las Furias, cuatro cuadros que representan con trazo maestro el martirio de cuatro personajes de la mitolog√≠a cl√°sica, Ticio, Ixi√≥n, S√≠sifo y T√°ntalo. Al profesor universitario le atormenta que un pintor religioso como Ribera haga retratos paganos, y en su af√°n por descubrir el secreto de esas obras cae en un abismo de crimen y locura. Un descenso a los infiernos ilustrado por Keko de forma magistral, con rostros crispados, cuerpos retorcidos y un ambiente opresivo y angustioso que anticipa el tr√°gico y cruel final.

Merece la pena sumergirse en la lectura y en las im√°genes de El Perd√≥n y la furia, una obra que, seg√ļn Miguel Falomir, el nuevo director del Museo del Prado, “confirma que el c√≥mic es un arte con el mismo rango y prestigio que la pintura o la escultura“. No ser√© yo el que se lo discuta.

I√Īaki Calvo

El comictario. Vidas marcadas, de Warnauts y Raives

A finales del a√Īo pasado se publicaron dos √°lbumes de una colecci√≥n titulada Vidas Marcadas bajo el sello de la editorial Coeditum, que tiene en su cat√°logo un gran n√ļmero de cl√°sicos hist√≥ricos y de aventuras del c√≥mic francobelga, como Alix, Lefranc, Jhen, Dampierre o Vasco. Una loable labor editorial que se completa con incursiones en otros g√©neros, entre ellos el b√©lico y especialmente la Segunda Guerra Mundial. Y aqu√≠ es donde se sit√ļa Vidas Marcadas, una serie firmada por el d√ļo Warnauts-Raives y que cuenta la historia de varias personas antes, durante y despu√©s de la guerra, pero sin seguir ese orden cronol√≥gico.

El primer cap√≠tulo se titula La inocente, y nos lleva a una Alemania al borde de la derrota definitiva pero en la que el r√©gimen nazi sigue aferr√°ndose a las armas secretas que derrotar√°n al enemigo y contin√ļa la formaci√≥n de los j√≥venes, chicos y chicas, que deben ser el germen de la nueva raza aria. De uno de esos centros de adoctrinamiento se fuga Nina, una joven que s√≥lo desea reunirse con su t√≠a de Berl√≠n, su √ļltimo pariente vivo. Obligada a vestir como un chico para cruzar un pa√≠s devastado por la guerra, Nina llega a las ruinas de la capital alemana e inicia all√≠ una nueva vida basada en la reconstrucci√≥n de una ciudad y un pa√≠s bajo el trauma de la derrota y la invasi√≥n militar y el deseo de olvidar los horrores de la guerra a costa, eso s√≠, de la integridad moral de la mayor√≠a de sus habitantes.

Y tras esta desoladora narraci√≥n llega el segundo √°lbum de la serie bajo el t√≠tulo de Los nuevos tiempos, un integral que contiene dos historias. Los autores nos sit√ļan en B√©lgica, en los meses anteriores al estallido de la guerra. A un pueblo en la zona de las Ardenas vuelve Thomas, despu√©s de pasar varios a√Īos en √Āfrica. Aventurero y mujeriego, Thomas se reencuentra con Alice, su amor de juventud, casada con su hermano Charles, un personaje importante en la comunidad y af√≠n a la ideolog√≠a nacionalista que simpatiza con Hitler. Esta primera parte del √°lbum termina con el estallido de la guerra y la movilizaci√≥n general en B√©lgica. La segunda parte da un salto temporal y nos sit√ļa en los meses finales del conflicto, cuando el territorio belga es liberado por las tropas estadounidenses y empiezan los ajustes de cuentas con los colaboracionistas. Un tiempo de azar e inestabilidad en el que nada es lo que parece y el considerado traidor podr√≠a ser, en realidad, un h√©roe. Una historia compleja en un escenario endiablado.

Esto es la serie Vidas marcadas que tiene, adem√°s, la garant√≠a de origen de sus autores. Eric Warnauts es alem√°n, y Guy Raives naci√≥ en B√©lgica, concretamente en Lieja, donde se ubica la regi√≥n de las Ardenas. Ambos forman uno de los d√ļos m√°s conocidos del c√≥mic europeo, y aportan su arte y sus ra√≠ces hist√≥ricas a esta serie totalmente recomendable. No os la perd√°is.

I√Īaki Calvo

El comictario. El sheriff de Babilonia, de King y Gerads

La invasi√≥n de Irak en el a√Īo 2003, basada en la supuesta existencia en ese pa√≠s de armas de destrucci√≥n masiva, supuso la ca√≠da de Saddam Hussein y su r√©gimen dictatorial, pero tambi√©n el inicio de una situaci√≥n de caos y violencia que se extiende hasta nuestros d√≠as. No es f√°cil escribir historias ambientadas en esa √©poca y en ese lugar, porque siempre recaer√° sobre ellas la sombra del mensaje interesado y la falta de imparcialidad, y por ello inici√© con mucha suspicacia la lectura del c√≥mic que hoy nos ocupa, El Sheriff de Babilonia.

Tengo que decir, sin embargo, que las sospechas razonables pronto se convirtieron en una certeza: se trata de una magn√≠fica historia que recoge todos los puntos de vista y es capaz de resumir, aunque parezca imposible, la inmensa complejidad de Irak meses despu√©s de la invasi√≥n. El m√©rito le corresponde al autor de la trama, Tom King, uno de los guionistas m√°s cotizados del momento y que, adem√°s, fue durante siete a√Īos agente de operaciones de la CIA y desarroll√≥ buena parte de ese trabajo en territorio iraqu√≠. En la actualidad Tom King trabaja en exclusiva para la editorial DC, y se encarga de dos proyectos especialmente relevantes: la serie de Batman enmarcada en el universo Renacimiento y el que pretende ser el nuevo gran t√≠tulo del sello V√©rtigo, El Sheriff de Babilonia, una historia que nos lleva al Irak del a√Īo 2004, diez meses despu√©s de la ca√≠da de Bagdad.

Los protagonistas principales son Christopher Henry, un antiguo policía estadounidense que ahora entrena a los futuros agentes iraquíes; Nassir, un veterano de los cuerpos policiales de Saddam Hussein, y Saffiya, miembro de una importante familia purgada por el dictador, educada en EEUU y que forma parte del Consejo Privado para la Reconstrucción de Irak. Un día, uno de los reclutas de Christopher aparece muerto en medio de la calle y, ante la indiferencia general en un país donde la muerte es algo cotidiano, empieza una investigación que se complica página a página.

Intereses económicos, planes secretos, yihadismo incipiente, dudosas lealtades, este es el telón de fondo de una historia que transcurre en un ambiente irrespirable, bajo la presencia constante de los militares, el aire polvoriento, el miedo a un atentado y, sobre todo, la olla a presión de una población civil rota por la guerra y en la que conviven los oportunistas, los derrotados y los que arden en odio hacia el invasor. El Sheriff de Babilonia es un cómic con una trama compleja y exigente que cuenta, además, con el apoyo de los contundentes dibujos de Mitch Gerads. Una obra que merece ser leída y de la que sólo hemos disfrutado la primera entrega. Ojalá no tarde su continuación.

I√Īaki Calvo

El comictario. El Tarz√°n de Harold Foster

Hace m√°s de 80 a√Īos, all√° por la d√©cada de los 30 del pasado siglo, los peri√≥dicos estadounidenses fueron el soporte para una aut√©ntica √©poca dorada del c√≥mic. D√≠a tras d√≠a y, sobre todo, en planchas dominicales a color, la prensa publicaba las aventuras de personajes que son leyenda del noveno arte como Tarz√°n, El Pr√≠ncipe Valiente, Buck Rogers, Terry y los Piratas, Dick Tracy, Flash Gordon, Jim de la Jungla, Mandrake el Mago, Agente Secreto X-9 √≥ El Fantasma. Un universo de h√©roes que sirvieron para generar una aut√©ntica industria en torno al c√≥mic y tambi√©n para hacer que millones de √°vidos lectores se olvidaran, o soportaran mejor, los problemas sociales y econ√≥micos provocados por la Gran Depresi√≥n.

Entre los autores de aquellos c√≥mics destacaba uno sobremanera, Harold Foster, un ilustrador publicitario canadiense que se mud√≥ a Chicago con su mujer y sus dos hijos en 1921. Conocedor de su arte, a finales de 1928, un empresario amante de la literatura y el teatro apost√≥ por √©l para adaptar al c√≥mic la novela de Edgar Rice Burroughs Tarz√°n de los monos. Fue un contrato de diez semanas para que Foster dibujara en 300 vi√Īetas la historia de Tarz√°n y, curiosamente, se public√≥ por vez primera en Inglaterra, en noviembre de 1928. Poco despu√©s, el 7 de enero del 29, la tira debut√≥ en EEUU, el mismo d√≠a que otro personaje m√≠tico, Buck Rogers, pero su estreno ingl√©s otorga a Tarz√°n el honor de ser la primera tira de aventuras protagonizada por un h√©roe adulto. Tras esta primera experiencia Foster volvi√≥ a la publicidad y fue sustituido por el dibujante Rex Maxon, que no gustaba nada a Rice Burroughs.

Tras varias peticiones expresas del escritor, Harold Foster fue finalmente contratado para dibujar la p√°gina dominical a color del hombre mono. Un trabajo que se prolong√≥ durante casi seis a√Īos, desde el 27 de septiembre de 1931 al 2 de mayo de 1937. 293 planchas maravillosas que ahora podemos disfrutar de un tir√≥n en el magn√≠fico integral publicado por Yermo Ediciones y que es el origen de este comictario. Un volumen imprescindible que recoge el soberbio trabajo de Harold Foster y se completa con abundante documentaci√≥n. A lo largo de estas p√°ginas legendarias Tarz√°n se enfrenta a todo tipo de peligros, desde egipcios a vikingos, pasando por traficantes de esclavos, ciudades misteriosas, dinosaurios prehist√≥ricos y las fieras y tribus de la selva. Todo bajo el prisma de un Harold Foster que fue perfeccionando su dibujo hasta terminar su trabajo con Tarz√°n y dar el salto a la que ser√≠a su obra definitiva, El Pr√≠ncipe Valiente. Por cierto, ¬†quien sustituy√≥ a Foster al frente de Tarz√°n fue ni m√°s ni menos que el gran Burne Hogart. Pero eso, como dir√≠a aquel, es otra historia.

I√Īaki Calvo

El comictario. Escapar, del canadiense Guy Delisle

El c√≥mic que hoy nos ocupa no es estrictamente una novedad, porque fue publicado hace ya tres meses, pero su potente argumento y el hecho de que su autor acaba de visitar Euskadi nos obliga a dedicarle, aunque con retraso, un merecido comictario. Se trata de la √ļltima obra del canadiense Guy Delisle, Escapar. Historia de un reh√©n, el minucioso y agobiante relato del cautiverio de Christophe Andr√©, trabajador de una ONG m√©dica que fue secuestrado en el C√°ucaso el 1 de julio de 1997. Christophe llevaba s√≥lo tres meses en su puesto de responsable administrativo de la oficina de la ONG ubicada en Nazr√°n, ciudad de la peque√Īa rep√ļblica de Ingusetia, al oeste de Chechenia. Esa noche, varios individuos armados le sacan a la fuerza de la cama, le meten en un coche, cruzan la frontera chechena y comienza as√≠ su particular odisea como secuestrado, sin saber bien qu√© es lo que quieren sus captores, sin poder comunicarse con ellos, porque no saben ni franc√©s ni ingl√©s, y temiendo que le maten en cualquier momento.

De forma admirable, Guy Delisle plasma en im√°genes la vida cotidiana de Christophe Andr√© secuestrado, 111 d√≠as de cautiverio durante los cuales estuvo solo la mayor parte del tiempo. Casi cuatro meses en los que nuestro protagonista se pregunta una y otra vez cu√°ndo le van a liberar y por qu√© sus compa√Īeros de la ONG tardan tanto en sacarle de all√≠. La imagen de Christophe tumbado en una colchoneta, esposado a un radiador, con una bandeja de comida en el suelo y la sombra amenazadora de uno de sus secuestradores ilustra la portada de este c√≥mic y resume la esencia del relato. Ya en p√°ginas interiores disfrutamos con la maestr√≠a de Delisle para colocarnos en la piel del cautivo y hacernos part√≠cipes de su incesante actividad mental, sus dudas, preguntas, angustias y miedos que intenta combatir con su afici√≥n por batallas hist√≥ricas, como Austerlitz o Gettysburg, y con la esperanza de una liberaci√≥n que parece no llegar nunca. Y luego est√° la idea de la fuga, la obligaci√≥n de todo prisionero. Christophe la imagina una y otra vez, y una y otra vez se vuelve atr√°s con una mezcla de temor e impotencia. A final, 111 d√≠as despu√©s y de una forma bastante inesperada, Christophe Andr√© recupera la libertad. Volvi√≥ con los suyos y, seg√ļn leemos al final del libro, tras seis meses de descanso se incorpor√≥ a una nueva misi√≥n de M√©dicos Sin Fronteras.

Este gran cómic, publicado por la editorial vasca Astiberri, es un homenaje a todos los hombres y mujeres que, bajo las siglas de ONGs y otras organizaciones humanitarias, trabajan en zonas de conflicto. Un relato absorbente de más de 400 páginas que se leen casi de un tirón y merece un lugar destacado en vuestra biblioteca. No os lo perdáis.

I√Īaki Calvo

El comictario. Perder el autob√ļs y ser feliz, de Beka y Marko

De vez en cuando, entre la espesa bruma del trabajo diario, las relaciones familiares o la comprobaci√≥n de que en la cuenta bancaria hay menos dinero a√ļn del que nos tem√≠amos, es bueno buscar algo de luz y sentarse tranquilamente a leer un c√≥mic como el que hoy nos ocupa, sin grandes intrigas internacionales, feroces luchas a muerte, tiroteos ni explosiones. Una historia sencilla sobre las cosas peque√Īas de la vida y la b√ļsqueda de la felicidad titulada El d√≠a que el bus volvi√≥ a partir sin ella.

Ella es Clementine, una joven independiente, con casa y trabajo pero poco segura de s√≠ misma, sin fortuna en el amor y con un profundo sentimiento de vac√≠o e insatisfacci√≥n. Leves incidentes cotidianos, como no despertarse a tiempo para hacer el “saludo al scomic-el-dia-qeu-el-busol” del yoga o ir a la panader√≠a y ver c√≥mo se llevan el √ļltimo y delicioso cruas√°n, aumentan la frustraci√≥n de Clementine y le llevan a apuntarse a un retiro de fin de semana con un grupo de meditaci√≥n. A mitad de trayecto hacen una parada para comprar alimentos en una tienda ecol√≥gica, Clementine va al ba√Īo y, al salir, ve con tristeza que el peque√Īo autob√ļs en el que viajan se ha ido sin ella. Y es aqu√≠ donde aparece el otro gran protagonista de la historia, Antoine, due√Īo de la tienda ecol√≥gica y todo un maestro en buscar sentido a la vida y disfrutar de lo que nos ofrece.

Ese comercio perdido en medio de la nada es, en realidad, un lugar m√°gico, el destino impensado al que llegan, por casualidad, personas con problemas existenciales. Antoine les acoge con amabilidad y confianza, les hace sentirse c√≥modos y les narra cuentos y f√°bulas “zen“, donde lo bueno y lo malo son conceptos l√≠quidos, dependiendo de la persona, el momento y sus verdaderos deseos. En medio de acciones simples y reconfortantes, como cocinar sin prisas, dar un paseo por el bosque o charlar tranquilamente al calor de la chimenea, Clementine nota c√≥mo el vac√≠o interior se va llenando y disfruta con la llegada de otros dos visitantes, una antigua amiga de Antoine y un desconocido que tambi√©n est√° buscando su camino despu√©s de, supuestamente, haber cumplido todos sus sue√Īos.

Estamos ante una historia grata y reconfortante, aunque a veces resulte bienintencionada en exceso. A√ļn as√≠, merece la pena pararse un rato y disfrutar con la lectura de este c√≥mic, El d√≠a que el bus volvi√≥ a partir sin ella, con gui√≥n de Beka, que es el nombre art√≠stico de la pareja formada por Bertrand Escaich y Caroline Roque, y dibujos de Marko Armspach, artista de Iparralde que le da a la historia el toque sereno que necesita. Label vasco para un bonito c√≥mic publicado por la donostiarra Harriet Ediciones, a cuya cabeza se sit√ļa el veterano guionista Gregorio Muro Harriet.

I√Īaki Calvo

El comictario. El Solar, del gran Alfonso López

Sea por cosas del destino, o por casualidad, lo cierto es que en poco m√°s de un mes se han publicado varios c√≥mics relacionados con la Guerra Civil, todos ellos excelentes. Hace dos semanas habl√°bamos de la s√©ptima entrega de Paracuellos, la serie de Carlos Gim√©nez sobre los hogares del Auxilio Social. Luego le lleg√≥ el turno a Doctor Uriel, la azarosa historia de un m√©dico humanista en pleno conflicto b√©lico firmada por Sento Llobell. Dos obras maestras a cargo de dos ilustres veteranos a las que ahora a√Īado una tercera, El Solar, un vistazo √°cido e ir√≥nico sobre el oscuro per√≠odo de la posguerra a cargo tambi√©n de otro gran veterano, Alfonso L√≥pez.

Con una prosa rica en juegos de palabras y di√°logos chispeantes, el autor nos sumerge en la Espa√Īa de 1947, el “Und√©cimo a√Īo triunfal del glorioso Alzamiento Nacional“. Es la √©poca de la autarqu√≠a, el hambre y la escasez, en la que los pr√≥ximos al franquismo se enriquecen y el gran contingente formado por los perdedores de la guerra intenta sobrevivir cada d√≠a a duras penas. Corre el mes de enero y la dictadura cierra el √ļltimo campo de concentraci√≥ncomic-el-solar que manten√≠a en funcionamiento, ubicado en Miranda de Ebro. De all√≠ sale el prisionero Pepe Gazuza despu√©s de cumplir su condena y, como tantos otros, marcha a “la ciudad” (cualquier ciudad) en busca de un pariente, en este caso su hermano, que le ayude a reiniciar su vida.

Como tambi√©n era habitual en esos tiempos, el pariente ha huido a otro lugar mejor, y nuestro Pepe Gazuza, solo en la ciudad, se aloja en la t√≠pica y t√≥pica pensi√≥n llena de personajes pintorescos: la patrona que mira el c√©ntimo con lupa, el ex-combatiente de la Divisi√≥n Azul que hace gala de su devoci√≥n fascista, un viajante que vende maracas, un jud√≠o en tr√°nsito hacia su futuro pa√≠s y una misteriosa y bella mujer rubia, llamada Ingrid, de la que Pepe Gazuza se enamora perdidamente. Y fuera de la pensi√≥n encontramos otra galer√≠a de personajes, como la chica que va del pueblo a la ciudad para servir, el militar nazi de paso por Espa√Īa hacia un refugio donde ocultarse e, incluso, un “topo“, una de las tantas personas que, tras el triunfo franquista, vivieron ocultas en s√≥tanos y buhardillas para evitar la c√°rcel o el pared√≥n.

Una √©poca cruel y tenebrosa retratada de forma magistral por Alfonso L√≥pez, con ese toque de humor negro y cr√≠tica social que caracterizaba las grandes obras de Luis Garc√≠a Berlanga o de Fernando Fern√°n G√≥mez. El Solar es el retrato de un pa√≠s miserable en el que triunfaban las maracas de Mach√≠n y las faenas del torero Manolete. Hasta Franco hace una breve aparici√≥n, cagando en el campo. Una forma como otra cualquiera de denunciar que el dictador se cagaba, sin ning√ļn problema, en cualquier lugar de Espa√Īa.

I√Īaki Calvo