Archivo de la etiqueta: el poema

El poema. Eeva Kilpi, finlandesa

Cuando uno ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar lleno de narraciones.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.

Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.

Y cuando llegue la hora,
uno tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.

Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue

Eeva Kilpi es una poeta finalndesa nacida en 1928 en la zona de Carelia. Se licenció en letras, fue profesora y también presidenta del Club Pen finlandés.  Ha escrito mucho, poemas, narraciones e incluso novelas. Entre las novelas a destacar está una novela experimental titulada Tamara, que narraba la relación sexual entre una mujer sexualmente activa y un hombre con discapacidad. Su nombre es muy conocido sobre todo en Finlandia y en Suecia. Tiene poemas rompedores y sorprendentes para la época en la que están escritos.

Goizalde Landabaso

El poema. Krisztina Tóth, húngara

En la naturaleza del dolor
qué, fundamentalmente, no puede sondarse.
Algunos no dicen nada, pero – en un mal caso –
sólo miran dementemente mientras se mecen de esta
y esa manera a un ritmo interno;
mientras otros se ponen de pie, golpean una silla, y dejan tan-
baleando, no se dan la vuelta (de hecho lo
hacen, pero no físicamente), y sólo su espalda se queda,
atrapada en el marco del cuadro, tiempo después de temblar;
no piden una luz, se encienden a sí mismos, ni plan
alguno hecho que involucre sogas y barras;
caminan por el puente y simplemente miran hacia abajo…
¿… Cómo debería haber reaccionado? Glacialmente todavía,
metí la mano en mi bolsa y saqué
una arma para ti, ¿como en las películas?
Este poema, traducido al castellano por Marco Carrión, ha sido escrito por Krisztina Tóth, una escritora húngara nacida en Budapest en 1967. Durante un tiempo fue escultora, oficio que sentó las bases del trabajo al que finalmente se dedicaría. Estudió letras y se fue a París donde permaneció un largo tiempo. Se dedica a crear vidrieras de cristal, que comenzó siendo un pasatiempo, y acabó siendo su oficio. Es una de las poetas húngaras más conocidas. Ha publicado muchos trabajos, ha recibido varios premios, y su obra ha sido traducida a diferentes idiomas. Ella también ha traducido otros poetas al húngaro. También trabaja escribiendo artículos para revistas y periódicos.

Goizalde Landabaso

 

El poema. Arto Melleri, finlandés

No, no quiero

nacer, no quiero cambiar el dulce rumor del

líquido amniótico

por la luz, el grito que desgarra los pulmones.

No quiero que me midan,

me pesen, me subordinen al Tiempo,

ni jugar al escondite con la Muerte

en eso que llaman

Vida.

Así está bien:

viajar a cualquier parte

llevado por el cordón umibical.

No es que yo no sepa:

berreando

uno consigue el pezón en la boca, yo no quiero abrir

los ojos

frente a la torturante luz, ver todo

como si yo no

hubiese existido antes, volver a oír

algún nombre nuevo

de la boca de algún sacerdote.

Cuando las esclusas de la carne

se cierran

comienza todo de nuevo

desde el berrido y las secundinas.

El hijo del hombre nuca es tan viejo

como de recién nacido.

Este poema es uno de tantos que escribió Arto Melleri, un escritor finlandés nacido en 1956 y que falleció en Helsinki con 48 años, después de ser atropellado por un coche. Se aficionó a la lectura siendo un niño, pero su interés cultural fue más allá de la literatura, puesto que también fue muy aficionado a la música. Fueron muy conocidos sus relatos breves, sus poemas y su literatura juvenil. En los 70 publicó una serie titulada Peter Q, que se hizo muy popular.

Goizalde Landabaso

El poema. Javier Aguirre Gandarias, vasco

Yo soy la abeja de la miel

que vigila el porvenir

y digo que no se extingue

la rubia hoja de la vida.

Yo soy la mariposa en el rocío de la hierba

y afirmo

que permanece la belleza.

Yo soy la hormiga oscura de la tierra,

que cava y cava,

y sé

que no termina el dolor.

No tiene edad la rubia hoja de la vida.

No tiene edad la belleza.

No tiene edad el dolor

Este es un poema de Javier Aguirre Gandarias. Un poeta vasco nacido en Bilbao en 1941. En los años 60 fue boxeador en Barcelona, trabajó como enfermero y empezó a publicar trabajos literario sen 1977. En 2008 publicó un histórico de sus poemas titulado Sumar y restar que recogía toda su obra literaria desde 1993 hasta 2007. Sus versos, con muchas referencias a la naturaleza, son un canto a la intimidad. Es un habitual de muchas antologías de poetas vascos. A pesar de que su nombre no suena ni resuena tanto, es uno de los mejores poetas vascos actuales.

Goizalde Landabaso

El poema. Ibon Zubiela, vasco

Hoy es uno de esos lunes de marioneta rota

y resaca abstemia,

en los que acurrucada por los pliegues del tiempo

solo cabe aceptar el sometimiento

de la subjetividad inhibida

sabiéndote vacía, frustrada,

con la expulsión pospuesta

de amenazas veladas a media voz;

Toque de queda

estallando antes tus ojos

con el dolor de las cenizas de todas las puñaladas

que acusan desde el pasado,

contra la lluvia incrédula,

alquimista que dobla los relojes y  truca los semáforos

bajando la cabeza.

Hoy es uno de esos lunes en que no logro

amortizar la humanidad,

y casi todos mis sueños se rompen con tus pasos..

Este poema se titula Noviembre y está en el último poemario publicado por Ibon Zubiela bajo el título Presunción de conciencia. Zubiela es un escritor bilbaíno que nació en 1975, y tiene ya varios libros publicados. Entre ellos 75 ausencias, recuerdos y utopías o El ruido del deshielo. Ha participado en varios encuentros poéticos. Es habitual escuchar su voz recitando poesías, y siempre está cercano a este género literario que podríamos decir que es la literatura con mayúsculas.

Goizalde Landabaso

 

El poema. Seamus Heaney, irlandés

Esna egon izan ez banintz galdu egingo nuen.

Haizea altxatu

eta zirimolak egin zituen teilatua atabalkatuz

astigar zuriaren hostoekin,

eta jaikiarazi egin ninduen,

nigan zen guztia pixkanaka esnatuz,

bizi eta taupakari alanbre-hesi elektriko bat bezala:

esna egon izan ez banintz galdu egingo nuen,

ustekabean eta ia-ia era arriskutsuan

etorri eta joan egin zen,

etxera itzultzen den animalia bat bezala.

Orduan hain haize erauntsi mezularia

Igaro zen bestela bezala.

Gehiago ez itzultzeko.

Ezta orain ere.

Hauxe da SEAMUS HEANEYk idatzitako poema, eta Xabi Bordak euskaratu duen. Kaleratu berri dira Munduko poesía kaieratik beste hiru zenbaki. Seamus Heaney, Xabi Bordak euskaratutakoa; Chuya Nakahara, Hiromi Yoshidak itzulia, eta Rosalia de Castro, Koldo Izagirrek euskaratua. Seamus Heaney Irlandan jaio zen 1939an eta 2013an hil zen Dublinen. Nobel Literatura saria eman zioten 1995ean. Oxford Unibertsitateko poesia  katedraduna izan zen, eta Estatu Batuetako Harvard-en ere izan zen katedradun. Ez dago berak idatzitako liburu askorik euskaraturik, Luigi Anselmik eta Patxi Ezkiagak itzulitako liburu bana, eta Susa argitaletxearen abaroan kaleratutako poesía bilduma honi esker, bere poesiaren hautaketa egin eta euskaratu du  Xabi Borda idazleak.

Goizalde Landabaso

El poema. Miguel Sánchez-Ostiz, navarro

Te quemo la casa porque te duele,

Porque sé dónde te duele,

Porque te duele como a mí, mi lugar en el mundo,

Nuestro lugar en el mundo.

Te quemo la casa

Para perpetuar las generaciones de ofensa y agravio

Que no cesan.

“Habiendo sido saqueada y quemada mi casa

En acción de guerra…” escribían los míos,

Los tuyos,

Los nuestros.

Te quemo la casa porque no me gustas.

La casa, el escenario de tu vida y de tu muerte.

Te quemo la casa, la mesa, la cama, el papel,

Tu poca historia.

Te quemo tus pies en la tierra,

Algo más abajo que tus pies incluso.

Te niego que puedas defender la casa de tu padre,

La casa que tu quieras,

Tu propia casa.

Te quemo la memoria de tu estirpe

De tu linaje

De tus generaciones.

Y el que fue escenario de tus días mejores

Lo convierto en albergue de humos y de zarzas.

No eres de los nuestros.

Este es un poema de Miguel Sánchez-Ostiz, uno de los que conforma el poemario Fingimientos y desarraigos. Este poemario recoge todos los poemas escritos por Sánchez-Ostiz de 2001 a 2017. Anteriormente ya publicó otro poemario que recogía los poemas escritos entre 1979 y 1999. A pesar de que también escribe poesía, Sánchez-Ostiz es más conocido como ensayista y novelista. Es uno de los escritores vascos más interesantes de nuestro panorama. Por un momento ha abandonado las novelas, y las historias basadas en hechos históricos para dar espacio a sus poemas. El libro lo ha publicado la editorial Pamiela.

Goizalde Landabaso

El poema. Martin Bidaur, vasco

Heriotzaz lagun zaharrez bezala

mintzatu edo idazteagatik ere,

beti harrapatzen nau ezustean

norbait galtzearen kolpeak.

Berriro sekula topatzeko aukerarik gabe.

Lagun zaharrik ez dut,

ez naiz haietaz mintzatzen.

Oroitzapen guztiak sutan gordetzen dira,

errautsa arnasten dut airea baino.

Bihotzak badaki errautsekin zer egin.

Ez dut idazten.

Isilik gelditzen naiz.

Ez naiz mintzatzen.

Isilik ibiltzen naiz.

Baina ezin gogoa apaldu.

Ez dago akaberarako prestatzerik;

garaia heldu artean ezin

bakerik adostu galerarekin.

Nola luzatzen ote du hildakoak eskua?

Beharbada ez zaio inori axola.

Hauxe da Martin Bidaurrek idatzitako poema bat. Susa argitaletxeak kaleratu berri duen poema liburua da. Martin Bidaurren lehenengo poema liburua da. Bera ibilia da literaturarekin lotutako gazte bandekin, Itu bandarekin batez ere, eta honek kaleratzen zuen aldizkarian, Lekore aldizkarian,  irakurri ahal izan ditugu bere poemetako zenbait. Duela hilabete batzuk Errime taldearekin kaleratu du poesia eta musika uztartzen dituen lana. Martin Bidaur 1996an jaio zen Okzitaniako Tolosan, Touloussen, beste izen batekin, Peru Iparragirre izenarekin. Hauxe da bere lehenengo poema liburua, esan bezala, Susa argitaletxearekin kaleratutakoa eta Itzulera izena daukana.

Goizalde Landabaso

El poema. Martxel Mariskal, vasco

Ozenegi dago musika,

gertuegi dago eguzkia.

Zure begiek hitz gehiegi egiten dute esaten dutenerako.

Zure begiek negar gehiegi egiten dute sentitzen dutenerako.

Laburregia da bizitza,

gozamenean dabilenarentzat.

Astunegi doa bizitza,

sufrimenduaren gatibuarentzat.

Kirrinkari datoz soinuak ;

erregarri daude argiak.

Nekatu egiten nau zure energiak,

baina ez zure asperdurak bezainbeste.

Haurregiak dira helduak,

eta helduegiak haurrak.

Gehiegizkoa da hau dena.

Demasekoa zait ahalegina.

Laiak arrastaka bizkar gainean,

pianoaren hortz-hagin hautsiak baratzean.

Apalegi dator kantua,

lehorregi gure esperantza.

Martxel Mariskalen poema bat da hau.  Azken Zakatzak liburuan agertzen den poemetako bat. Susa argitaletxean kaleratu zuen duela hilabete batzuk egilearen lehen poema liburua. Aurretiaz bazuen idatzia beste eleberri bat Hiru argitaletxearekin: Me llamo Ezekiel y así será siempre. Bera, Hondarribiakoa, idazle, musikari eta letra egilea da. Beti Mugan taldean baxu jole gisa aritu zen, eta ostean, Lisabö taldearen abestietako askoren letra egitea izan zen.

Goizalde Landabaso

El poema. Rupi Kaur, canadiense

Salir del vientre de mi madre

fue mi primer acto de desaparición.

Aprender a empequeñecer por una familia

a la que le gusta da invisibilidad de sus hijas

fue el segundo.

El arte de estar vacío

es simple:

creerles cuando dicen

que no eres nada

repetírtelo a ti misma

como un deseo

no soy nada

no soy nada

no soy da

tan a menudo.

La única razón por la que sabes

que sigues viva es

por el peso de tu pecho.

Este es un poema de la escritora indú nacionalizada canadiense Rupi Kaur. Una escritora que nació en la ciudad india de Punjabi, pero que siendo muy pequeña, con cuatro años, emigró a Toronto en Canadá que es donde se ha criado. De pequeña se refugiaba en la pintura y en el dibujo. Comenzó a escribir para hacer frente a los traumas de la vida, y acabó estudiando escritura en la Universidad Waterloo de Ontario. Ha llegado a nuestras manos un poemario escrito y dibujado por ella titulado Otras maneras de usar la boca.

Goizalde Landabaso