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Rafa Cervera, David Bowie y la Valencia de su adolescencia

Esta novela es un canto de amor a la m√ļsica y tambi√©n una historia de aprendizaje. Lo de la m√ļsica era esperado conociendo la biograf√≠a del escritor. Porque Rafa Cervera es un periodista valenciano que se ha dedicado principalmente a escribir de m√ļsica en revistas y diarios y a comentarla en radios y televisiones. Ha trabajado por ejemplo en Ruta 66, Jot Down o Radio 3 y escribe actualmente en el diario El Pa√≠s. Adem√°s ha publicado varios libros de contenido musical como Alaska y otras historias de la movida y Estricnina, dedicado al famoso fanzine de principios de la d√©cada de los ochenta. Lejos de todo es su primera novela. Lo de la historia de aprendizaje tambi√©n, porque parece beber de los recuerdos de juventud del autor.

La historia est√° articulada en torno a dos acontecimientos que transcurren con un a√Īo de diferencia y que se cuentan en paralelo. Por un lado la visita hipot√©tica de David Bowie a Valencia, una visita de la que no hay constancia pero que pudo suceder. Habr√≠a sido en la primavera de 1976 y Bowie es ya una estrella global que vive al filo del abismo. Acaba de pasar por Los √Āngeles, Berl√≠n y Par√≠s, viviendo al l√≠mite y enganchado a la coca√≠na. A la capital valenciana llega con el loco e inocente Jimmy ‚ÄďIggy Pop– y con Coco, su asistente personal. Es el momento: o se hunde para siempre o sale renacido de sus cenizas. Y otro por lado est√°, un a√Īo despu√©s, en el verano del 77 la relaci√≥n entre un adolescente de quince a√Īos con dos hermanos: El Reg√≥nzer, al que le une su pasi√≥n compartida por Bowie y que lo √ļnico que quiere en la vida es¬† convertirse en una estrella del rock, y Cara Cervera, un a√Īo mayor que los dos y que es una especie de ‚Äúfemme fatale‚ÄĚ ante la que nuestro adolescente cae rendidamente enamorado. Las dos historias est√°n unidas por un encuentro casual entre Bowie y El Reg√≥nzer, al que √©ste ve de lejos cuando el m√ļsico brit√°nico participa en una especie de fiesta montada en su honor. Ni que decir tiene que nadie cree a El Reg√≥nzer cuando dice que ese encuentro se ha producido. Un Bowie, al que Cervera describe as√≠ en esa fiesta: ‚ÄúViste camisa blanca, chaleco beige, pantal√≥n de pinzas, zapatos de ante marr√≥n. Los colores de su atuendo contrastan con lo llamativo de sus ojos; y con el rojo degradado a rubio de su pelo. Come poco y habla continuamente; sus aspavientos poseen una inusitada calidad. Resulta especial, nunca es artificioso. La cordialidad que emana hace que tarde o temprano todos olviden qui√©n es‚ÄĚ.

La novela es una delicia que bucea muy acertadamente en ese primer encontronazo con el incomprensible mundo adulto: la m√ļsica como elemento conductor de nuestros sue√Īos, los primeros y dolorosos amores, las primeras desilusiones, ese vagabundear adolescente por calles arrasadas por el calor del verano… Pero tambi√©n es un interesante acercamiento al mito, personificado por David Bowie: sus angustias, sus dudas, su miedo al fracaso, el abrumador peso del √©xito, el proceso creativo (siempre con un cuaderno encima para escribir impresiones, primeros esbozos de canciones), la b√ļsqueda de algo a lo que agarrarse para salir a flote. Brian Eno le dijo a Bowie ‚Äúrod√©ate de gente que te resulte extra√Īa en un sitio en el que no quieras estar y lim√≠tate a introducirte en √©l: haz de cualquier circunstancia una ventaja‚ÄĚ. Y Bowie, que siempre fue una persona muy curiosa, sigui√≥ esta m√°xima al pie de la letra. Y se salv√≥.

Rafa Cervera firma un debut literario hermos√≠simo, que rezuma una triste melancol√≠a. ‚ÄúVelocidad de la vida. No puedo competir con ella‚ÄĚ, se dice. Una novela en la que la m√ļsica de Bowie susurra en nuestros corazones, mientras paseamos por la vieja Valencia de la Transici√≥n, en tiempos de ilusiones y de esperanzas, tal vez desmedidas. Pero es lo que toca cuando eres joven: toca imaginar y so√Īar. Por cierto, maravillosos los dibujos de la canaria Roberta Marrero.

Enrique Martín

En la línea del frente con Aixa de la Cruz

Sof√≠a es una joven que lleva una vida acomodada junto a su novio Carlos. Todo bien. Pero un d√≠a, ve en el telediario a quien fuera su amor de juventud: ‚ÄúA Jokin lo escoltaban dos ertzainas y aunque caminaba encorvado lo reconoc√≠ al instante‚ÄĚ. La noticia eran unos disturbios: un rapero hab√≠a sido acusado de apolog√≠a del terrorismo, se hab√≠a atrincherado en una casa okupa, hubo cargas, muri√≥ un joven. ‚ÄúAquella noche -cuenta Sof√≠a- acusaron a Jokin de haber dejado tuerto a un polic√≠a, de un crimen de odio, de terrorismo‚ÄĚ.

Este es el desencadenante de la historia que Aixa de la Cruz relata en su nuevo trabajo La l√≠nea del frente. Volver a ver a Jokin va a cambiar su vida, tanto es as√≠ que la novela arranca con Sof√≠a en Laredo, el pueblo c√°ntabro donde su antiguo amor est√° preso y con quien ha retomado una relaci√≥n. Ella, adem√°s, est√° realizando la tesis sobre Mikel Areilza, un escritor exiliado, ex militante de ETA, que descubri√≥ mientras trataba de reconstruir la historia reciente de Euskadi, una historia de la que Sof√≠a se hab√≠a mantenido ajena. Algo, esa suerte de inacci√≥n, que ella se reprocha con dureza: ‚Äú(‚Ķ) las pelotas de goma y los tuertos por la patria y los encarcelados con motivo o sin motivo. Todo aquello hab√≠a pasado, exist√≠a en nuestro mundo, en la adolescencia que pas√© junto a Jokin. Mientras a mi alrededor la gente eleg√≠a un bando u otro, yo eleg√≠a universidades y montaba a caballo en el club de h√≠pica‚ÄĚ.

La l√≠nea del frente se estructura en torno a tres bloques: el primero y m√°s importante es el relato en primera persona de Sof√≠a; el segundo lo conforma el diario de un dramaturgo argentino que conoci√≥ a Mikel Areilza; el tercero son las escenas dialogadas, escenas teatrales, en las que se encuentra en la c√°rcel con Jokin. Habr√≠a que sumar un cuarto bloque, menos relevante, dialogado tambi√©n, que traslada la conversaci√≥n entre Sof√≠a y su √ļnico vecino. Es su √ļnico vecino porque la protagonista se instalada en la zona de playa de Laredo, en el edificio Apolo, colindante a Carlos V -seguro que a muchos oyentes les suena- fuera de temporada. ‚ÄúEs la primera vez que visito la urbanizaci√≥n en temporada baja. Como el descampado de una feria cuando se va la feria, como las zonas de bares a plena luz del d√≠a, su aspecto es postapocal√≠ptico‚ÄĚ. Personalmente, la recreaci√≥n de ese Laredo ajeno al verano, con las teselas golpeando las fachadas, me ha gustado mucho. Tambi√©n la descripci√≥n de la c√°rcel: ‚ÄúPara sellar esta brecha, edificaron el fuerte de Napole√≥n, que en 1907 se convertir√≠a en el penal de El Dueso. ¬°La c√°rcel m√°s bonita de la pen√≠nsula! ¬°Primera l√≠nea de playa! ¬ŅNo les parece un chollo para los reclusos?‚ÄĚ, le explica un gu√≠a a la protagonista.

Bien, pues estos son los mimbres principales con los que la bilba√≠na Aixa de la Cruz erige su novela. El conflicto vasco, la Cosa, que dir√≠a Zaldua, est√° presente en estas p√°ginas que, sin embargo, reflexionan sobre la identidad y sobre la ficci√≥n porque hay quien reescribe su propia historia ‚Äúcomo quien se somete a una cirug√≠a est√©tica con la identidad‚ÄĚ, leemos. Y Sof√≠a quiere conocer qu√© fue, realmente, de la vida de Jokin durante los diez a√Īos en los que dej√≥ de verle, y en cierto modo qu√© fue de la suya porque en esta historia flota una pregunta: ¬Ņcu√°nto hay de ficticio en nuestros propios recuerdos, en nuestra autobiograf√≠a?

La l√≠nea del frente, que tambi√©n incorpora alg√ļn elemento de intriga, es una historia que se lee con fruici√≥n, en la que resuena, de forma especial, la voz de Sof√≠a, su punto de vista; una voz que Aixa de la Cruz ha sabido dotar de potencia y verosimilitud; una voz que har√° que nos interesemos por qu√© piensa, qu√© teme, qu√© hace esa joven, en la intimidad de su piso de Laredo, una intimidad a la que los lectores podremos acceder, y todos sabemos c√≥mo somos las lectoras y los lectores.

Txani Rodriguez

Entre magos anda el juego de Emanuel Bergman

Aqu√≠ tenemos al en√©simo periodista que escribe una novela. Afortunadamente Bergman ha decidido no escribirla sobre temas actuales (lo decimos porque quer√°moslo o no todos estamos contaminados por la actualidad y los periodistas mucho mas, lo que es mala cosa para la ficci√≥n y no tanto para el ensayo) sino que retrocede en el tiempo para contarnos como hace cien a√Īos, en tiempos de la I Guerra Mundial, una mujer cuyo marido est√° en las trincheras conoce carnalmente a un vecino y como consecuencia nacer√° el gran protagonista del libro, un tipo al que veremos crecer en el mundo de la magia y atravesar los tiempos turbulentos de aquella √©poca en los que ser√° alabado y perseguido, amado y odiado, superviviente al fin, tanto que, a√Īos m√°s tarde, otro ni√Īo le buscar√° porque ha sabido que tiene un truco de magia para remendar los amores rotos y √©l quiere que sus padres, divorciados, vuelvan a retomar su relaci√≥n. El mago ya est√° mayor, pero la magia le arrebata de nuevo, se siente importante, se lanza a la aventura y‚Ķ se que est√°n pensando que les estoy destripando el libro, pero no es verdad. De hecho, al estar contadas las historias en cap√≠tulos alternos, solo he mencionado la acci√≥n de los dos primeros, bueno un poco m√°s, pero muy poco, en serio.

Tengo un problema con los libros as√≠ narrados. No siempre, o no en todas las historias, los cliffhangers continuados funcionan bien. Y cuando se trata la narraci√≥n con esta cadencia el escritor entiende que tiene que conseguir que el lector abandone cada episodio en cada cap√≠tulo con dolor por verse interrumpido. Pero reconozco que Bergman lo hace razonablemente bien, que no fuerza la intriga, que no retuerce el misterio, que no agiganta el peligro. Y, hay que aceptarlo, el t√≠o tiene su encanto como narrador. Sobre todo al principio, cuando nos pilla por sorpresa y cuando hay mucho que contar para ir situando al lector. Luego nos acostumbramos o quiz√° √©l se cansa, pero el nivel medio sigue siendo alto. No hay nada definitivamente nuevo en El truco (t√≠tulo que recuerda El truco final, que es como se conoce aqu√≠ la pel√≠cula de Jonathan Nolan titulada originalmente El prestigio seg√ļn la novela hom√≥nima de Christopher Priest, y que tambi√©n se desarrollaba en el mundo de la magia) pero si hay una sabia distribuci√≥n de aventuras y reflexi√≥n, de momentos emocionantes y divertidos, de personajes de ayer y de hoy perfectamente situados en sus universos, de buenos y malos a machamartillo y los necesarios personajes ambiguos y hay, sobre todo, una escritura que espolea al lector, que le lleva y le maneja y le susurra y le grita.

En definitiva esta es una  novela que lees entusiasmado y rápido y luego te arrepientes porque querrías que te hubiera durado más. Pero El truco se queda en tu cabeza y ahí permanece e incluso crece. Es de esas novelas que te hace seguir a su autor en sus próximas aventuras literarias. Está claro, esto es solo el principio. Emanuel Bergman ha venido para quedarse.

Félix Linares

Juan Kruz Igerabide y el arte de hacer lo peque√Īo, grande

El aforismo es un subg√©nero literario al que se han acercado con √©xito numerosos autores vascos. Citaremos, por ejemplo, a Ram√≥n Eder, Karmelo C.Iribarren, I√Īaki Uriarte, Karlos Linazasoro. Ya sab√©is que cuando hablamos de aforismos nos referimos a esas sentencias breves que pretenden expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada. Parece que el primero en utilizar esta f√≥rmula fue Hip√≥crates; despu√©s, han sido innumerables los escritores que nos han asombrado con sus frases luminosas, desde Nietzsche a Chesterton; desde Borges a Machado. Precisamente es la principal caracter√≠stica del aforismo, la brevedad, lo que hace que estemos ante un g√©nero dif√≠cil porque no admite trampas, no admite grandes recursos estil√≠sticos, no admite ocurrencias.

Bien, pues a todas esas dificultades se ha enfrentado con √©xito, ya lo avanzamos, el escritor guipuzcoano Juan Kruz Igerabide en su nuevo trabajo Labur txintan. Este libro, publicado por Pamiela, est√° dividido en doce cuadernos cortos en los que se reflexiona sobre la convivencia, la educaci√≥n, el amor, la felicidad, el arte, sobre el humor, sobre la vida y la muerte, sobre la religi√≥n, sobre Dios, sobre la literatura, incluso sobre los aforismos: ‚ÄĚAforismo handiak oso txikiak dira‚ÄĚ. Para trasladarnos sus ideas, Igerabide se sirve de los juegos de palabras, de los contrasentidos y del doble sentido, de la iron√≠a, de la revisi√≥n de ciertos refranes y ciertas sentencias de otros pensadores a los que cita directamente como Camus, J√ľnger, Cioran o Montaigne.

Entre estas sentencias podemos destacar algunas pol√≠ticas, como la siguiente: ‚ÄúEzkertiarrak kontrako hankarekin egiten du herren. Eskuindarrak, ez‚ÄĚ. Otras de sus frases dan, sin duda, qu√© pensar, como el siguiente: ‚ÄúLiburu onek liburu gutxiago irakurtzeko gogoa uzten dute‚ÄĚ. O como este otro: ‚ÄúDena esana dago. Orain argitu egin beharko‚ÄĚ. La naturaleza humana tambi√©n es objeto del an√°lisis de Igerabide: ‚ÄúPertsona onek eta txarrek elkarren lekua hartzen dute txandaka‚ÄĚ, dice. O: ‚ÄúHomo sapiens, sapiens; errepikatu egiten da, ziur egoteko‚ÄĚ. Labur txintan es, por tanto, un libro que tiene mucho de filosof√≠a y que demuestra que para decir algo importante de forma clara, no son necesarias siempre centenares de l√≠neas. ¬†Se trata de dar en la diana, en el centro de las ideas, e Igerabide nos deja un buen pu√Īado de aforismos que releer y que revisitar.

Juan Kruz Igerabide, que ha escrito obra dirigidas tanto al p√ļblico infantil como al juvenil y como al adulto, lleva a√Īos publicando libros de aforismos. En 1994 sac√≥ Sarean leiho; en 1998, Herrenaren arrastoan; y en 2004, Egia hezur.

 Txani Rodríguez

El f√ļtbol, la vida y la paternidad, seg√ļn Galder Reguera

Ya s√©, ya s√©: un libro sobre f√ļtbol. ‚Äú¬°Puaj!‚ÄĚ, dir√°n algunos. ‚Äú¬°Bah! No me interesa‚ÄĚ, se√Īalar√°n otros. ‚Äú¬°Buf! Para los futboleros‚ÄĚ, afirmar√° una mayor√≠a. S√≠, un libro sobre f√ļtbol. Y sobre la paternidad, y sobre los sue√Īos rotos, y sobre la trasmisi√≥n de un legado, y sobre la derrota, y sobre el compa√Īerismo, y sobre el sentido de comunidad, y sobre la literatura, y sobre la filosof√≠a, y sobre el cine, y sobre la vida. Un libro que se sirve del f√ļtbol para hablar de las cosas importantes, y tambi√©n las livianas, que marcan la vida de la gente.

Galder Reguera es bilba√≠no, fil√≥sofo y cr√≠tico de arte. Tambi√©n es responsable de actividades de la Fundaci√≥n Athletic Club. Es la persona que se encuentra tras iniciativas tan interesantes como el festival literario Letras y F√ļtbol y el cinematogr√°fico Thinking Football Film Festival. Adem√°s es profesor de √©tica en la Escuela de Entrenadores de Bizkaia. Ha publicado un libro sobre arte conceptual y otro sobre f√ļtbol. Es tambi√©n un apasionado seguidor del Athl√©tic, pasi√≥n que le fue transmitida por su Aitite. Y, esto lo sabr√°n a partir de ahora muchos, es un magn√≠fico escritor.

Hijos del f√ļtbol es el libro que todos est√°bamos esperando de √©l. Es un libro muy personal en el que se mezclan el relato autobiogr√°fico, con las reflexiones sobre las relaciones paterno filiales, sobre la sociedad en la que nos ha tocado vivir, sobre las l√≠neas de pensamiento que mueven el mundo y, c√≥mo no, sobre el mundo del f√ļtbol. Una especie de diario que recorre los √ļltimos a√Īos de vida del autor y su especial relaci√≥n con su hijo mayor que al principio del relato est√° a punto de cumplir los cinco a√Īos. Una relaci√≥n que obliga a Galder Reguera a mirarse a s√≠ mismo y a volver los ojos a las historias de su pasado, de cuando era ni√Īo y solo so√Īaba con ser futbolista y futbolista del Athl√©tic, de cuando era un adolescente autodestructivo y de cuando de joven consigui√≥ enderezar su camino. Cada paso est√° repleto de agudas divagaciones, de dolorosas confesiones, de temores expuestos en voz alta sobre las posibilidades de ‚Äúcagarla‚ÄĚ siendo padre. Es enternecedor cuando el autor nos cuenta el miedo que tiene a la p√©rdida de inocencia de su hijo, a causarle un dolor innecesario, a no saber que palabras pronunciar en el momento oportuno. Se cuestiona incluso el autor la transmisi√≥n de su pasi√≥n futbol√≠stica, por lo que rodea actualmente al mundo del f√ļtbol. Se habla mucho de la melancol√≠a de lo perdido (el futbolista retirado) o de lo que pudo haberse perdido (los sue√Īos rotos por no llegar). Tambi√©n de las desconfianzas de las izquierdas ante el f√ļtbol, del culto al goleador, de la importancia del grupo para conseguir momentos de felicidad, del f√ļtbol y el nacionalismo y de la b√ļsqueda de un ‚Äúf√ļtbol humanista‚ÄĚ, que ponga a las personas encima de todo, a personas que quieran seguir jugando al f√ļtbol porque disfrutan y no se sientan presionadas por el resultado.

Un libro magn√≠fico en el que el f√ļtbol y la vida se imbrican de manera maravillosa. ‚ÄúEn el rect√°ngulo de juego y en la grada -se dice- caben todas las historias: de √©xito y fracaso; de amor, odio e indiferencia; sobre el destino y la posibilidad o no de regatearlo; sobre la vida y sobre la muerte. El bal√≥n contiene potencialmente todas las historias. S√≥lo hay que ponerlo en movimiento. Jugar y esperar que acontezcan‚ÄĚ. Y donde al final se hace un canto a la paternidad gozosa sin miedos: ‚ÄúTener un ni√Īo es maravilloso, pero verlo crecer… eso s√≠ que es m√°gico de verdad‚ÄĚ.

Galder Reguera, por favor, sigue escribiendo.

Enrique Martín

La memoria elegante y detallista de Eduardo Halfon

El protagonista de Duelo -un trasunto del propio Halfon, conocido ya por sus lectores, que van para militancia- decide investigar la misteriosa muerte de un ni√Īo de su familia, acontecida a√Īos atr√°s. Para aclarar aquellos hechos, perdidos en la neblina del tiempo, viajar√° hasta Guatemala, el pa√≠s donde creci√≥. Ese punto de partida, permite al autor de Monasterio bucear en la memoria y recordar la historia de su familia: ‚ÄúMi abuelo se hab√≠a tapado la boca con una mano y me hab√≠a balbuceado algo en espa√Īol mientras yo descubr√≠a con espanto la dentadura postiza a su lado, sobre la mesa de noche, brillante y rosada en un vaso de agua. Jam√°s se me hab√≠a ocurrido que, al llegar a Guatemala en 1946, cuando ten√≠a apenas veinticinco a√Īos, despu√©s de la guerra, despu√©s de ser prisionero en distintos campos de concentraci√≥n,¬† mi abuelo polaco hab√≠a perdido ya todos sus dientes‚ÄĚ. Sabremos que sus abuelos paternos fueron jud√≠os √°rabes y los maternos, polacos; que emigraron primero a Guatemala, y a Estados Unidos, despu√©s, cuando el protagonista era apenas un ni√Īo; tan joven era que se habitu√≥ por completo al ingl√©s y olvid√≥ el castellano. ‚ÄúLa lengua es una escafandra‚ÄĚ, se apunta en este libro, y se reflexiona sobre lo necesaria que es la lengua para sobrevivir en un ambiente ajeno.

Dotado de una habilidad narrativa extraordinaria, Halfon, uno de los escritores m√°s singulares del panorama literario actual y due√Īo de un personal√≠simo proyecto, aborda el tema de la identidad, uno de sus grandes temas, sin ninguna duda. Esa inquietud, filtrada a lo largo de toda la novela -corta, como nos viene acostumbrando-, se manifiesta por claridad en p√°rrafos como el siguiente: ‚Äú¬ŅUsted no es de por aqu√≠, verdad don? Me pregunt√≥ ya sentado y remando hacia atr√°s con la raqueta roja. Yo me ajust√© el poncho en los hombros y tom√© un sorbo caliente de caf√©. A veces, le dije sonriendo.‚ÄĚ O en di√°logos como este: ‚ÄúD√≠game, joven, usted y sus hermanos crecieron fuera del pa√≠s, ¬Ņverdad?, me pregunt√≥ don Isidoro mientras emit√≠a un vaho de humo, y yo le dije que s√≠, que nos fuimos del pa√≠s de ni√Īos, a Estados Unidos, y pasamos muchos a√Īos all√°. Tantos a√Īos, le dije, que a veces siento que ya no soy de aqu√≠.‚ÄĚ

Duelo está planteado como un doble viaje porque hay un viaje interior, hacia los recuerdos y revelaciones del personaje; y otro físico, a su país natal, a los lugares de su infancia, donde resonarán los ecos de las voces de sus seres queridos. El relato desprende elegancia y fuerza, y alcanza grandes dotes de emoción e intensidad que el guatemalteco conjura, como suele hacer, con pinceladas eróticas o humorísticas. Chejov decía que la verosimilitud está en el detalle, y lo cierto es que Halfon trabaja muy bien el detalle; ese cuidado, es quizás, una de sus mayores fortalezas junto con una intuición, podríamos decir, para saber qué contar y qué no, qué detallar y que obviar.  Duelo es una historia sobre el amor a la familia -también sobre las heridas en las familias-, magistralmente resuelta a través de la particular mirada del autor.

Txani Rodríguez

Charles Cumming, la renovación de la literatura de espías

Esta es una novela de espionaje, ese g√©nero que tan poco interesa, porque los lectores se han cre√≠do aquello de que una vez desaparecida la guerra fr√≠a los argumentos para sustentarlo son escasos. Basta, no obstante, una mirada a la actualidad internacional para desenmascarar tal falacia. Algunos autores siguen trabajando en los dos grandes bloques que componen la especialidad: el agente 007 y sus ep√≠gonos (de Bourne a Ethan Hunter) y los hijos de Smiley, que ahora vuelve a la narrativa en la anunciada pr√≥xima novela de John LeCarr√©, es decir los protagonistas de las √ļltimas intrigas de Len Deighton y Alan Furst. Afortunadamente hay savia nueva y nombres que tendremos que aprendernos. Cumming es uno de ellos.

Veamos lo que dice la sinopsis de En un pa√≠s extra√Īo: al departamento correspondiente de la inteligencia brit√°nica llega una nueva jefa. Pocos d√≠as antes de incorporarse desaparece. Entonces, con el tiempo poniendo en dificultades a las vacas sagradas del ministerio se recurre a un agente que hab√≠a sido separado del servicio por sobrepasar algunos l√≠mites en una misi√≥n en Oriente. De manual. Pocas veces habremos visto m√°s t√≥picos en tan pocas l√≠neas. Es cierto que la narraci√≥n ofrece puntos interesantes al comienzo, apuntes de enigmas que ser√°n desentra√Īados m√°s adelante: un misterioso asesinato, una historia rom√°ntica hace mucho tiempo, pero despu√©s, ya digo, las escenas habituales de captaci√≥n del agente protagonista y la puesta en marcha del operativo con la eficacia y profesionalidad que uno espera de un h√©roe, no son nada sorprendentes.

Afortunadamente ah√≠ acaba todo lo que de convencional ten√≠a esta novela que ofrecer. Los caminos de la investigaci√≥n est√°n llenos de situaciones originales y de personajes at√≠picos que parecen ofrecer resistencia a las inevitables escenas de vigilancia y acci√≥n porque parece que estamos ante un asunto amoroso y algo casposillo. No voy a contar m√°s, que las novelas de espionaje tienen su intriga y el lector tiene derecho a ir descubriendo la soluci√≥n a los misterios. Pero si dir√©, insisto, que En un pa√≠s extra√Īo es una novela razonablemente diferente a las que acostumbramos a encontrarnos en este g√©nero, que, al mismo tiempo, no renuncia a las se√Īas de identidad y que el se√Īor Cumming escribe lo suficientemente bien como para que el lector se sienta gratificado con su lectura.

He aquí un hallazgo. A nada fan de la especialidad que sea usted no debería dejar pasar la oportunidad de leerlo. Y además van a hacer serie televisiva. Adelántese a sus amigos. Cuando le digan que la están viendo siempre pueden recurrir al clásico: el libro es mejor. Aunque en la serie salga Colin Firth que, por cierto, se está convirtiendo en una caricatura gracias a Kingsman. Dicho queda. Aunque duela.

Félix Linares   

Uxue Alberdi y la vida de Jenisjoplin, una entre nosotros

Jenisjoplin, as√≠ dicho, todo seguido, es el t√≠tulo de la segunda novela de Uxue Alberdi, que ya hab√≠a publicado con anterioridad Aulki-jokoa, y los libros de cuentos Aulki bat elurretan y el cortazariano Euli-giro. ¬†En esta historia la protagonista es Nagore Vargas, una joven de veintiocho a√Īos, que vive en Bilbao -corre el a√Īo 2010- y trabaja en una radio libre, minoritaria, que de un d√≠a para otro cobra una importancia inusitada. ¬ŅLa causa? Acusan al medio de colaborar con ETA y la emisora pasa a convertirse en ‚Äúla radio de Segi‚ÄĚ. Jenisjoplin arranca, por tanto, con un punto de tensi√≥n: ella y sus compa√Īeros, Karra, Irantzu y Luka, viven a la espera de que les detengan.

Bien, pues ese es el punto de partida, ese tenso comp√°s de espera, pero la novela tiene casi 300 p√°ginas y la narraci√≥n avanza y tambi√©n retrocede en el tiempo y abarca numerosos temas. En la mirada al pasado, nos encontramos con la convulsa sociedad vasca de finales de los ochenta y principios de los noventa. Los padres de Nagore, modernos, de la movida, digamos, se ganaban la vida con los bares, y entre bares y mudanzas criaron a su hija. Alberdi incluye muchos detalles en la recreaci√≥n de aquellos ambientes y la novela despliega verosimilitud y cierto tono de confidencia que le permite reflexionar, por ejemplo, sobre la diferencia de clase: ‚ÄúEz nintzen kmtra egitera ausartu, baietz egin nion buruaz, nire baitan taxuzko euskaldunak nor ziren argi neukan arren: ikastolakoak, arratsaldeetan solfeora, euskal dantzara eta ingeleseko partikularretarajoaten zirenak, azoka txikiko¬† arroparik ez zutenak, eskolarteko kiroletan makinaz inprimaturiko letra dotoredun elastiko eta galtzamotz uniformatuak zerabiltzatenak; ez guk bezala. (‚Ķ) Aitarentza ez beste guztientzat, esukaldunak haiek zirenak: Lasalden bizi ez zirenak, besteak‚ÄĚ.

Hacia adelante, la novela aporta elementos fundamentales: hay un acontecimiento que lo va a cambiar todo, lo va a llevar todo a una dimensión distinta, pero también nos encontraremos con una hermosa historia de amor, con el fortalecimiento de los vínculos familiares de Nagore, con lecturas y relecturas de la lucha social y el conflicto vasco.

Jenisjoplin, -que es la forma en la que el padre de Nagore se refiere a ella- abarca por tanto una historia social, o mejor dicho, muchas historias sociales, y una dramática historia personal. Al cerrar el libro, tuve la sensación de que pesan más los elementos humanos, digamos, que los conflictos políticos o sociales. Por eso quizás, emocione la historia concreta, porque no encontramos con un personaje creíble, el de Nagore Vargas, fuerte y frágil al mismo tiempo, que nos mostrará cómo ve ella el mundo.

A pesar de todos los temas que aborda, Janisjoplin, al fin y al cabo, es una canción de amor a la vida; una canción con mucho rock&roll.

Txani Rodríguez

 

Familia desolada-conflicto vasco, el debut de Edurne Portela

Edurne Portela era hasta hace un a√Īo una desconocida profesora vasca que impart√≠a clases en Estados Unidos. Nacida en Santurtzi en 1974, se doctor√≥ en Literaturas Hisp√°nicas en la Universidad de Chapel Hill de Carolina del Norte y dio clases de literatura espa√Īola y latinoamericana en ese pa√≠s en la Universidad de Lehigh, en Pensilvania, hasta 2015. El a√Īo pasado dej√≥ su trabajo en Norteam√©rica y decidi√≥ dedicarse a la escritura. Fruto de esa decisi√≥n, y fue aqu√≠ cuando todo cambi√≥, lleg√≥ la publicaci√≥n de El eco de los disparos. Cultura y memoria de la violencia, un ensayo que combinaba la reflexi√≥n sobre la realidad vasca con la experiencia personal, un trabajo que tuvo un gran impacto social y medi√°tico. Era el pistoletazo de salida para una carrera que Portela ha enfocado ya hacia la literatura y que entronca directamente con su trabajo anterior.

Porque su primera novela Mejor la ausencia es la radiograf√≠a de un mundo familiar desolado con el paisaje de fondo del ‚Äúconflicto vasco‚ÄĚ. La acci√≥n transcurre en la Margen Izquierda de la R√≠a de Bilbao, principalmente en la d√©cada de los ochenta. El paisaje es demoledor: desindustrializaci√≥n, paro, ETA, GAL, juventud alegre y combativa, droga… Con ese ambiente en la calle la autora nos cuenta c√≥mo es el d√≠a a d√≠a de Amaia, la hija peque√Īa de una familia vasca desestructurada. La primera vez que aparece tiene cinco a√Īos y la vamos a seguir hasta que cumpla los 19. Despu√©s vendr√° un largo ep√≠logo en el que la protagonista volver√° a sus pueblo Santurtzi, a√Īos despu√©s, derrotada, despedida de su trabajo y sin pareja, pero dispuesta a iniciar una carrera literaria.

Aunque hay muchos personajes en la novela (la madre alcoholizada, el hermano mayor drogadicto, un hermano en la borrokada y otro que es un intelectual, que pasa de su familia), Portela se centra en la relaci√≥n entre hija y padre, una relaci√≥n complicada habitualmente, pero que se complica m√°s por las peculiares relaciones del padre con la ‚Äúcosa pol√≠tica‚ÄĚ. Adem√°s el padre es un maltratador de libro, pero cuando el maltrato todav√≠a se viv√≠a como una cosa de la familia, en la que nadie de fuera ten√≠a que inmiscuirse.

Alguno pensará que estamos ante una novela que surge a partir de la ola creada por el triunfo de Patria de Fernando Aramburu y que Portela se sube a esa ola. Pero está equivocado quien piense esto, porque Mejor la ausencia es una novela muy diferente, en la que sobresale la figura de la protagonista, Amaia, retratada admirablemente. Un retrato soberbio al que no es ajeno el punto de vista adoptado por la autora, ya que la historia está narrada en primera persona, pero siempre desde la edad que tiene en cada momento la protagonista. Un ejercicio arriesgado y que da unos resultados magníficos.

Por cierto una novela que gustará a los muy lectores por las constantes referencias literarias que hay en ella, porque Amaia es una gran lectora. Y ahí creemos que muestra la autora sus propios gustos: García Márquez, Vargas Llosa, Juan Rulfo, Valle Inclán, Carpentier, Rosa Montero

El √ļnico pero, es el ep√≠logo, de unas cincuenta p√°ginas, en el que Amaia, tras una historia personal y profesional bastante desasosegante vuelve, con 35 a√Īos, a su casa en 2009. Una coda que no est√° mal, pero que se hace algo repetitiva. M√°s reducida habr√≠a quedado perfecta.

Una novela excelente en la que se demuestra que la literatura permite acercarse a la realidad, en este caso a la realidad de Euskadi, de maneras que no permite el ensayo académico, maneras que nos pueden hacer entender mejor lo sucedido en un tiempo de terribles canalladas.

Enrique Martín

Vicente Luis Mora, recreando la vida de un artista futuro

El punto de partida de la nueva novela de Vicente Luis Mora, merecedora del Premio Torrente Ballester, es la investigaci√≥n que una profesora de arte realiza sobre la persona y obra de Fred Cabeza de Vaca, considerado ‚Äúel artista espa√Īol m√°s universal desde Picasso‚ÄĚ. As√≠, conocemos la infancia, juventud y madurez de un hombre de talento y pocos escr√ļpulos, detestable en algunos momentos. Fred Cabeza de Vaca creci√≥ en un peque√Īo pueblo de La Rioja y estudi√≥ Filosof√≠a y Letras en Madrid. Medr√≥ como cr√≠tico de arte y enseguida logr√≥ abrirse paso como artista pl√°stico. Un acontecimiento relacionado con On Kawara, en parte fortuito, lo sit√ļa enseguida como un referente.¬† Lleg√≥ a recibir el Premio Nacional y que incluso los Rolling Stone eligieran una de sus fotograf√≠as para la portada de uno de los discos de la m√≠tica banda.

La investigaci√≥n nos permite saber tambi√©n que Fred Cabeza de Vaca era un machista, que en sus diarios se refer√≠a a las mujeres con las que hab√≠a estado con un n√ļmero, y que le encantaban los juegos de seducci√≥n y sexo. A pesar de sus m√ļltiples conquistas, parece que s√≠ am√≥ a una mujer. La novela transcurre en un futuro cercano ya que Fred naci√≥ en 1980. Ese salto temporal har√° que nos encontremos con muebles inteligentes o con un Ministerio de la Basura con una secretaria de Arte y Reciclaje o con ‚Äúbest sellers‚ÄĚ escritos directamente por un superordenador de Amazon. La estructura de esta biograf√≠a en marcha comienza de una forma est√°ndar, digamos, con una narraci√≥n en pasado, pero pronto se fracciona y se articula en torno a extractos del diario y las memorias del artista, de entrevistas p√ļblicas, transcripciones telef√≥nicas, testimonios y esquejes de la propia investigadora, Natalia, de cuya relaci√≥n con Fred podremos saber algo m√°s conforme avance la lectura.

El argumento, por tanto, es lo que os acabo de contar, pero a m√≠ me ha fascinado la imaginaci√≥n del escritor porque es capaz de recrear con much√≠sima originalidad las ideas art√≠sticas del autor, sus originales proyectos, sus llamativas intervenciones, las discusiones con otras personas del mundillo, un sinf√≠n de reflexiones, de textos‚Ķ en definitiva, consigue dotar de una extra√Īa y potente verosimilitud esta historia ficticia. El escritor malague√Īo Vicente Luis Mora consigue -salvo algunas p√°ginas relacionadas con ciertas teor√≠as art√≠sticas que resultan algo m√°s arduas- entretenernos y meternos, por completo, en la historia. Adem√°s, la novela arroja una visi√≥n ir√≥nica sobre el mundo del arte pl√°stico, sobre sus interioridades y servidumbres y sobre sus falsedades.

Txani Rodríguez