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Rodrigo Fresán, inclasificablemente único y genial

Lunes, 15 de Marzo de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Rodrigo Fresán es un escritor muy valiente. En numerosos lugares de su última novela ha escrito una de esas palabras disuasorias, quizá la que más, que consiguen que el lector medio se aparte de un determinado libro, o de una película, o de un disco, o de un programa de televisión, al grito de “a mí estas cosas no me gustan”. En concreto Fresán utiliza con generosidad el término ciencia-ficción en su escrito, aunque, ¡oh sorpresa!, este libro no pertenezca al género. Y si lo hace es en la excéntrica línea de los escritos de su adorado Kurt Vonnegut, es decir que lo utiliza para hablar de otras cosas. Otras referencias pueden ser Stanislaw Lem, que se interrogaba acerca del ser humano en escenarios fantásticos o Michael Chabon que en Las extraordinarias aventuras de Cavalier y Clay contaba las andanzas de dos jóvenes aficionados a la fantasía y que vivían grandes acontecimientos en sus páginas. Efectivamente unLIBRO.El fondo del cieloa de las líneas de la novela habla de unos jóvenes empeñados en escribir ciencia-ficción porque sueñan con viajes espaciales, seres extraños, geografías delirantes y personajes excesivos. Pero ellos mismos son unos seres humanos que se mueven en un ambiente muy terrenal, con sus pequeños problemas cotidianos, con sus peleas juveniles, con sus amores primerizos, con sus esfuerzos por crear, y publicar, y triunfar. Y ahí aprovecha Fresán para reconocer sus filias y rendir homenaje a sus autores favoritos, encabezados por ese Philip K. Dick que es el que conocemos y el que Fresán adora, pero que también es otro. En realidad Fresán parece querer escribir una de las novelas paranoicas de Dick con sus ensoñaciones sobre un tiempo de sórdidas maravillas y distorsiones espaciotemporales donde el resultado final es siempre la locura. Pero le ha salido una novela aún mas compleja, libre y difícilmente clasificable, al mismo tiempo que exquisitamente literaria. Dice el autor, en una larga nota final y entre muchas de las claves que ayudan a comprender mejor esta novela, que El fondo del cielo era mucho mas larga y que, por alguna razón, ha encogiendo porque el autor ha eliminado líneas narrativas y fragmentos diversos hasta que se ha quedado en lo que ahora se presenta. Sinceramente me gustaría conocer todo lo que Rodrigo ha decidido quitar de la versión final, porque además de proporcionar unas horas mas de lectura gozosa, seguramente, servirían para enlazar mejor los diferentes niveles narrativos. No es El fondo del cielo una novela de ciencia-ficción, creo que ya lo he dicho, pero me parece oportuno recordarlo para evitar malos entendidos. Y porque es una de esas novelas que no da un instrumento claro que permita recomendarla ya que, entiendo, también puede resultar razonablemente difícil para un lector medio y más si desconoce las claves en las que se mueve el autor. Debemos agradecer a Fresán que se haya atrevido con este escrito y a la editorial Random House-Mondadori que lo haya publicado. En su mano, lector, queda ahora transitar por los fascinantes mundos de este autor que tiene la virtud de escribir siempre libros diferentes, pero con el denominador común de la excelencia. Estamos seguros de que entusiasmado por su escritura nunca abandonarán a Rodrigo Fresán.

Félix Linares

Stella Gibbons, el mejor humor británico

Lunes, 15 de Marzo de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Animarse a leer La hija de Robert Poste (Impedimenta), considerada la novela cómica más perfecta de la literatura inglesa del siglo XX, es echarse al alma unas horas de gozosa diversión. Su autora, Stella Gibbons, recrea la vicisitudes a las que se enfrenta Flora, una joven que tras haber recibido una educación “cara, deportiva y larga”, queda huérfana y decide mudarse a la granja que unos parientes nada refinados poseen en la Inglaterra profunda.

Al poco de instalarse en Cold Confort, lLIBRO.La hija de Robert Postea heroína de esta historia decide –quijotescamente- poner orden en la vida de sus familiares, unos personajes, por cierto, bastante caricaturizados. Con el propósito de organizar existencias ajenas, diseñará algunos planes de dudosa legitimidad. Por el camino de esos propósitos, Flora se enredará en intrigas amorosas, en conspiraciones domésticas y en otras situaciones muy cómicas. Además, sentirá -igual que el lector- gran curiosidad por desentrañar un secreto que se anuncia en las primeras páginas de la novela pero que sólo se desvela al final. La hija de Robert Poste es una novela ágil, con diálogos inteligentes y chispeantes, escrita por una observadora crítica con la sociedad en la que vivía. El humor es un discurso y este libro no es una excepción. Uno de los aspectos más divertidos es la parodia de cierta literatura melodramática y edulcorada que tanto gustaba en aquella época. Publicada en 1932, La hija de Robert Poste cosechó un éxito instantáneo, a pesar de que fue prohibida en la recién estrenada República de Irlanda por su defensa de la contracepción.

Txani Rodríguez

Markus Orths ó el mundo debajo de una cama

Lunes, 8 de Marzo de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Es bueno encontrarse con sorpresas. Las sorpresas animan la vida, sobre todo la de “nosotros los lectores”, que últimamente andamos bastante contrariados con tanto best-seller insulso y tanta narrativa de la nueva era, con tanto argumento trillado y con tanto nombre conocido que vende más por la costumbre que por la calidad.

La sorpresa nos ha llegado esta vez de Alemania, de un autor llamado Markus Orths, muy conocido en su país, y al que aquí descubrimos el año pasado por primera vez cuando se publicó en castellano La mujer travestida, una peculiar aproximación a uno de los mitos que ha dado el País Vasco al mundo, el de la Monja Alférez, Catalina de Erauso. Ahora cambia totalmente de registro para contar una historia contemporánea de pequeño formato que desde un planteamiento inicialmente extravagante se transforma poco a poco en una lúcida parábola sobre los tiempos modernos, la incomunicación y la búsqueda de la felicidad.

Orths cuenta en La camarera (SEIX BARRAL) la historia de Lynn una joven desequilibrada que tras pasar un tiempo en un psiquiátrico comienza a trabajar de camarera en un hotel. Es un trabajo que realiza a la perfección porque la obsesión de Lynn por la limpieza es casi patológica. Pero junto a esta obsesión existe otra, la de intentar LIBRO.La camareraconocer como son las personas que se alojan en las habitaciones que limpia, porque ella es una solitaria incapaz de entablar relación con nadie. Entre limpieza y limpieza Lynn ojea en maletas y utensilios de aseo esas vidas escurridizas. Su pasión se hace tan apremiante que decide, con gran riesgo para su estabilidad laboral, esconderse debajo de la cama de una de las habitaciones, una vez a la semana, para atisbar mejor esas vidas. En esas horas que pasa allí metida, desde que el huésped regresa a la habitación a última hora, hasta que se duerme, Lynn imagina más que ve como son esas personas: un hombre solitario; una pareja que hace planes de futuro; un hombre que hace flexiones y yoga; otro hombre que refunfuña; un hombre invisible que se evapora ante el sonido del televisor; una mujer que duerme; un borracho; una mujer con gripe; un hombre chic; otro hombre apegado a sus negocios; y finalmente una pareja, él un hombre de mundo, ella una prostituta, que utilizan de vez en cuando la misma habitación. La aparición de esta pareja acaba dando un giro monumental al relato, que acaba convertido en una extraña historia de amor.

Markus Orth escribe de manera sencilla, directa y brillante. Sus diálogos son impresionantes, de una viveza sorprendente, parecen recién sacados de la calle con una grabadora. La historia es divertida y triste; también por momentos está cargada de un intenso voltaje erótico. Su protagonista Lynn es patética muchas veces, pero su búsqueda desesperada de la felicidad, a pesar de todo lo que tiene en contra –un pasado marcado por la locura, una madre incomprensible, un terapeuta idiota y un jefe aprovechado-, la agiganta a nuestros ojos. Y luego Orth crea para Lynn una “partenaire” que está a su altura, la joven prostituta Chiara, que vive al día, que se prostituye cuando quiere, que es su propia jefa y que se acuesta sólo con aquel ó aquella que le gusta. La camarera es un sabio y original tratado sobre la soledad, el amor, la locura y “la vida de los otros”. Un escritor de gran talento.

Enrique Martín

Xabier Mendiguren Elizegi, la vida en relatos

Lunes, 8 de Marzo de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Vikingoen sorterrira (ELKAR) es el nuevo trabajo del escritor Xabier Mendiguren Elizegi. Se trata de un libro que reúne siete relatos; algunos como Galeperrak de largo aliento, con una extensión que nos recuerda la que solían manejar los grandes cuentistas norteamericanos.

Vikingoen sorterrira -el pueblo, la patria, de los vikingosLIBRO.Vingoen sorterrira-, aparece nombrado en el primero de los relatos como un lugar posible, como un refugio. Los personajes de este libro viven situaciones difíciles, dolorosas y necesitan, claro, asirse a un anhelo, a una esperanza, a una posibilidad.

Los siete relatos transcurren en coordenadas que nos resultarán muy próximas y plantean situaciones bien construidas, con la familia como eje, en las que nos encontramos unos personajes dotados de la suficiente profundidad como para, algunas veces, sentirnos conmovidos ante sus circunstancias y, otras, identificados con ellos.

Entre otras historias, Mendiguren nos habla de una joven que ve en busca de su padre, de dos jóvenes con vidas paralelas pero desiguales; o de una mujer que, antes de una delicada operación, recuerda su secreta historia de amor.

Vikingoen sorterrira se sustenta en la capacidad de observación del autor, que logra dotar a sus relatos de viveza, esa rara sustancia pegada a la piel de la literatura.

Txani Rodríguez

Zombies, una antología de calidad

Lunes, 1 de Marzo de 2010 Kike Martin Comments off

Advertencia previa: no me gustan las historias de zombis. No acabo de verles la gracia, o el susto, a esas masas incontroladas, hambrientas y descerebradas. No me vale la idea de que tarde o temprano todos estaremos como ellos, muertos, o la metáfora de que ya somos como ellos. No tienen el encanto de los otros famosos no-muertos, los vampiros, o la terrorífica presencia de los espectros en los mejores cuentos de terror. Me parece que los zombis no tienen demasiado recorrido como personajes. Ya sé que no son ellos los protagonistas de estas historias, sino los humanos acosados, pero todas suelen tener el mismo esquema. Me sorprende la abundancia de zombis en el cine, incluso en alguna comedia; en los cómics, hay colecciones como Los muertos vivientes y versiones zombi de superhéroes americanos; y en la literatura con series de gran éxito (en el primer número de una de ellas ya anuncian los cuatro números siguientes) y con pastiches de clásicos como las adaptaciones de Orgullo y prejuicio y LIBRO.ZombiesEl lazarillo con zombis en su interior. Incluso hay libros con consejos para sobrevivir a una invasión de muertos vivientes. Bueno, me dije, vamos a ver por qué se bendice el agua. Después de leer los números publicados de Los muertos vivientes, la serie de cómic de prestigio, sin encontrar demasiado encanto a unas aventuras que deben demasiado a la versión de George G. Romero en el cine, la he emprendido con este volumen que incluye a algunas de las mejores firmas de la literatura fantástica con la esperanza de que no me defraudarían. Bien, puedo decir que el experimento ha salido muy bien. Hay aquí una buena colección de relatos que incluyen diferentes visiones del mundo con no-muertos empezando con la versión mas o menos original de los zombis resucitados por los ritos caribeños y terminando con la extinción de la especie humana en la línea de La noche de los muertos vivientes y secuelas. Y, en medio, narraciones que nos hablan de la utilización de estos seres en la política, en los medios laborales, en la economía, en el sexo. La antología comienza con un magnífico relato de Dan Simmons sobre una maestra que sigue enseñando a niños zombi en medio de la desolación y termina con el fin del mundo representado como una obra de teatro en un cuento escrito por John Langan. En medio Michael Swanswick plantea un estremecedor panorama de tráfico de cuerpos, Jeffrey Ford nos presenta un melancólico relato de identidades cruzadas, Joe Hill una historia de amor en la que los únicos zombis son los actores que protagonizan una película del género, George R. R. Martin una desesperada historia de amor y sexo en un entorno hostil, Neil Gaiman una sórdida narración sobre imposturas y Scott Edelman una serie de intentos de narrar lo que ocurre cuando los zombis dominan la tierra, entre otras joyas. Porque la verdad es que la media de la antología es muy alta y autores totalmente desconocidos tratan con ingenio y novedad un asunto que parecía haber agotado todas sus posibilidades. Pocos son los que no están a la altura. Harlan Ellison y Robert Silverberg, facturan conjuntamente un cuento bastante tópico sobre un músico resucitado intermitentemente que no supera el aprobado y Joe Landsdale nos ofrece un western telúrico que roza el ridículo. Son las excepciones en un conjunto que merece la pena leer, en ratos perdidos, aunque, como es mi caso, no se sea fan de los zombis.

Félix Linares

Yuri Herrera, un mejicano que deslumbra

Lunes, 22 de Febrero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Deslumbrado. Así se queda uno tras leer esta pequeña gran novela del mexicano Yuri Herrera, Señales que precederán al fin del mundo. La misma sensación nos provocó la lectura de la anterior, también publicada por la editorial extremeña Periférica, titulada Trabajos del reino. Y es que Herrera tiene eso que se ha dado en llamar “voz propia”, una forma de escribir muy original que bucea en el lenguaje popular, que traslada los paisajes de la frontera con un imaginario asombroso y que utiliza metáforas de una fuerza portentosa.

Las historias de Herrera (Actopán, 1970) acontecen en un territorio mítico, el de la frontera entre Estados Unidos y México, uno de los lugares más duros del mundo, donde el narcotráfico campa a sus anchas y donde miles de personas intentan diariamente la travesía del sur al norte en busca de un lugar donde no solo vivir mejor, sino donde sobrevivir. Un territorio de asesinos, policías corruptos, espaldas mojadas, cantantes de rancheras, prostíbulos, bares de mala muerte, palacios suntuosos, camellos inmisericordes, políticos sin escrúpulos y mLIBRO.Señales que precederán...ucha gente desgraciada.

En Señales que precederán al fin del mundo una joven intenta cumplir la misión que le ha encomendado su madre: pasar al “otro lado” y encontrar a su hermano del que no se sabe nada desde hace meses. La chica, Makina, un personaje inolvidable, emprenderá una odisea -como si fuera una Penélope harta de esperar transformada en Ulises-, que le hará atravesar, literalmente, el infierno. A pesar de su inocencia, su coraje le hará salir airosa de todo tipo de peligros, hasta encontrar al hermano buscado y hallar una respuesta que nada soluciona.

En Trabajos del reino, la anterior novela de Herrera, que le dio un gran prestigio a los dos lados de la frontera, se cuenta la historia de Lobo, un acordeonista con escasa suerte, que es rescatado de su triste destino de tocar y cantar por cantinas de mala muerte por El Rey, un capo de la droga que habita una inmensa y estrambótica mansión. Lobo, transformado en El Artista, se convertirá en el trovador de El Rey, en el príncipe del narcocorrido. A su lado vivirá momentos de gloria y también de desasosiego e incluso encontrará el amor de Cualquiera, la hija de La Bruja, la peligrosa compañera de El Rey.

Las dos novelas, que no llegan a las 130 páginas, son soberbias y se hacen con la atención del lector desde las primeras líneas. Su lectura se vuelve hipnótica y tiene tal fuerza, que a cada momento debemos pararnos, para volver atrás y releer una escena original, una descripción brillante de un personaje peculiar, ó una historia que nos deja sin aliento. Y es que las historias de Herrera tienen algo que las entronca con los viejos mitos, con los combates entre dioses y hombres, con las viejas fábulas, con las historias en las que se nos proponían enseñanzas morales, aunque en estos tiempos poca ética se pueda obtener de la vida miserable. Amores, muertes, aventuras, desgracias, efímeras alegrías, esperanzas truncadas… De todo encontramos en estas dos pequeña joyas que nos han descubierto a un escritor mexicano del que no hay que olvidar el nombre: Yuri Herrera.

Un apunte final para destacar el trabajo de la editorial Periférica. Alejada de los centros de poder editorial de Madrid y Barcelona, tiene su sede en Cáceres, está forjando uno de los catálogos más interesantes del momento, donde sobresalen autores como el propio Yuri Herrera, el español Pedro G. Romero, el cubano Iván de la Nuez, la canadiense Elizabeth Smart, el italiano Gianni Celati, la francesa Valerie Mréjen, el argentino Fogwill, el venezolano Israel Centeno, la rumana Ana Blandiana, el portugués Paulo José Miranda ó el colombiano Pedro Badrán. De Extremadura al mundo, ¡chapeau!

Enrique Martín

Anjel Lertxundi desnuda su alma de escritor

Lunes, 22 de Febrero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Tomemos prestadas, por precisas, las palabras de la editorial Alberdania para identificar lo que no es Eskarmentuaren paperak: no es una autobiografía pero sí tiene algo de autobiográfico, no es un libro de memorias pero le debe mucho a la memoria; cercano al dietario no está sujeto, en cambio, a la cotidianidad; y aunque habla en primera persona, tampoco podemos decir que Anjel Lertxundi haya esLIBRO.Eskarmentuaren paperakcrito sobre sí mismo. En realidad, lo que encontramos en Eskarmentuaren paperak es un ensayo que tiene como cimiento las notas de un escritor. Estamos ante un trabajo que recoge reflexiones literarias enunciadas a lo largo de una carrera que se inició hace ahora cuarenta años con la publicación de su primer libro: Hunik arrats.

Podemos añadir que este ensayo es como una caja que contiene unos hilos de colores que, independientemente de las combinaciones que con ellos hagamos, constituyen de forma invariable un único tejido: la literatura. Algunos de esos hilos son aforismos ajenos, otros, conclusiones o preguntas propias. Algunos hilos hablan del euskera como lengua de escritura, otros de distintos pasajes tomados de la memoria y que alumbran de atrás hacia adelante. Hay hilos que muestran el poso que dejaron algunas lecturas, y los hay que tiran del hilo de otros autores. Hay, por tanto, muchos hilos, son todos distintos, pero componen una unidad que, además, cada lector podrá ir descubriendo en el orden que quiera.

Eskarmentuaren paperak es una lectura jugosa y enriquecedora, es una urdimbre de pensamientos bien trasladados muy estimulante. Durante la lectura, resulta inevitable no expresarle un agradecimiento mental al autor de este trabajo por haber puesto en papel estas reflexiones, lúcidas y elaboradas, y por dejarnos leerlas.

Txani Rodríguez

Gueorgui Gospodínov, tristezas y risas búlgaras

Lunes, 8 de Febrero de 2010 Kike Martin 2 comentarios

Al protagonista de este libro le confiesa su mujer que está embarazada, pero que él no es el padre de la criatura. Nuestro héroe se ve lanzado así a la vorágine, primero de la separación, después de la supervivencia, mas tarde de una explicación. Como es un candidato a escritor decide que la literatura puede darle algunas pistas sobre como pudieron llegar a producirse los hechos, pero en lugar de leer libros y buscar en sus páginas la información que ejerza de bálsamo, se lanza a la escritura de una novela natural.

Ahora bien, ¿qué es una novela natural? Nosotros no lo sabemos, y el autor tampoco, pero parece haber seguido la pista del cuento de Pedro Antonio de Alarcón así titulado, donde el encuentro de un libro de notas da pie a una serie de invenciones y reflexiones de la LIBRO.Una novela naturalprotagonista que trata de explicarse como es la persona que ha perdido ese diario, es decir se trata de una narración fragmentada que permite repasar una serie de elementos que son los que importan por encima del mcguffin que ha desatado la búsqueda. Y así el protagonista de Una novela natural empieza por componer un libro partiendo de fragmentos de otras novelas de autores famosos. Como no le convence el resultado trata de construir una narración basada en el vuelo de las moscas, entiende que los grafittis de los retretes pueden aportar cierta singularidad a la narración, recuerda su vida, la que mantuvo en común con su ex pareja y la otra, la de aquellos buenos viejos tiempos de la niñez y la adolescencia, y a partir de ahí abundan los cuentos y las referencias, de las mas variadas, de la música al fútbol, y la novela va cambiando de tono y de intención.

Es cierto que acaba repitiéndose y en las últimas páginas el autor pierde un poco el manejo del timón, pero también es cierto que el número de páginas brillantes de los dos primeros tercios es abrumador. Gospodínov es divertido, sorprendente, tierno cuando corresponde, y siempre entusiasta a pesar de que su personaje central tiende a la melancolía. Nos dicen que es la primera novela búlgara que se traduce en España en veinticinco años y llega con cierto retraso porque fue originalmente publicada hace diez, así que no tenemos medio de saber si este autor representa a la literatura de su país, pero si dejamos de preocuparnos por estas cuestiones, tenemos aquí un libro para disfrutar, reírnos y emocionarnos. Y, de paso, aprender algo de Bulgaria, porque gracias a los traductores se nos aclaran muchas de las cuestiones presentadas en la narración, a través de notas a pie de página reveladoras que nos ponen en el ambiente y la historia como el mejor de los documentales. Ya ven, aquí tenemos algo bueno que surge de un hecho traumático, como es una separación: humor, ingenio y buena escritura.

Félix Linares

Los microrrelatos asombrosos de Ángel Olgoso

Lunes, 8 de Febrero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

El escritor granadino Ángel Olgoso redondea en La máquina de languidecer (Páginas de Espuma) un centenar de cuentos escritos con un estilo impecable en los que el elemento fantástico es fundamental e interviene para explicar la realidad desde puntos de vista desacostumbrados. La forma de estos relatos, LIBRO.La máquina de languidecerel empleo de la palabra precisa, se combinan con ideas que funcionan como la columna vertebral de los textos. Por muy corto que sea el cuento, Olgoso logra recorrer el camino que separa la literatura de la mera ocurrencia, que es tantas veces el sustento mayor de algunos hiperbreves.

En esta colección encontramos cuentos románticos -en los que la muerte no parece suficiente para olvidar un gran amor-, otros de corte algo macabro, algunos en los que se revisan ciertos clásicos, otros en los que interviene la intriga y varios en los que media el humor. Este autor, que empezó a escribir microrrelatos hace treinta años cuando el género no era tan efervescente ni tan frecuentado, siempre prefirió las miniaturas a los grandes frescos, las ascuas a las hogueras, los elixires a las barricas, los dardos a los cañones.

Así que de dardos, ascuas y miniaturas se nutre La máquina de languidecer, un libro en el que Olgoso tira de oficio y talento para cincelar unas piezas en las que extrañamente conviven la brevedad, la riqueza del lenguaje y el interés argumental.

Txani Rodríguez

“La fiesta salvaje”: los años veinte recuperados

Lunes, 1 de Febrero de 2010 Kike Martin Sin comentarios

Como cuenta en el prólogo el ilustrador de este libro, el genial Art Spiegelman, este largo poema narrativo es “una tragedia dura y realista de la época del jazz narrada en pareados sincopados”. Un libro publicado en 1928 que tuvo muchos problemas con la censura por su elevada temperatura erótica y que permaneció en el olvido hasta que los nuevos vientos liberadores de los sesenta lo sacaron de su ostracismo. El libro tuvo una gran influencia en una generación de escritores. El libertino y desmadrado William Burroughs le contó a Spiegelman que La fiesta salvaje (Mondadori) fue el libro que le “hizo querer ser escritor”.

Joseph Moncure March nació en Nueva York en 1899 y fue un poeta y ensayista muy conocido en los círculos culturales y periodistas de la ciudad. Trabajó un tiempo en The New Yorker y el éxito minoritario de este libro y de The Set-Up le sirvió para ser contratado por LIBRO.La fiesta salvajeHollywood, donde llegó a ser guionista y trabajó con el magnate Howard Hughes. Tras dejar Los Ángeles pasó a escribir documentales para el departamento de estado y columnas para el The New York Times. Murió en 1977 olvidado por todos. March fue improvisando La fiesta salvaje en el verano de 1926, delante de sus amigos, pero no encontró quien se lo publicara hasta dos años después.

La acción del libro transcurre en menos de veinticuatro horas y cuenta como la bailarina Queenie y su brutal amante Burrs montan una fiesta en su pequeño y destartalado apartamento. A ella acuden desde gente de la alta sociedad a buscavidas profesionales y personas de mal vivir. Son los locos años veinte, antes de que el crack del 29 y el ascenso del fascismo acabaran con la fiesta. Entre tanto crápula y cínico sin escrúpulos florece una inesperada historia de amor entre Queenie y uno de sus invitados Black, un hermoso e inocente mancebo. Pero el malvado Burrs y sus celos acechan entre la pequeña muchedumbre que se desmadra al compás de la música, la droga y el alcohol.

Moncure March escribió un libro musical, de una dulce cadencia, con poemas que recuerdan a estribillos de canciones, pegadizas y sencillas. Un poema donde se aúna la indecencia y la inocencia. Una historia de amor que termina abruptamente con un verso inolvidable “La puerta se abrió/ y la policía irrumpió”.

Comentario aparte ha de hacerse del trabajo como ilustrador de Art Spiegelman, el creador de Maus. Es sencillamente soberbio. Su dibujo brillante, sus asombrosos claroscuros, sus personales grises. Y los retratos que hace de cada personaje. Rozan la perfección y elevan el trabajo literario de Moncure March.

Pese a la deficiente traducción de algunos versos, pese a la aparición de algunos extraños fallos tipográficos y pese a que no se ha publicado el texto original en inglés como ya sucede con cualquier libro de poemas, esta edición es una auténtica maravilla, que hará las delicias de los amantes de la poesía, de los que no lo son y de aquellos a los que les agrada tener un libro hermoso entre las manos.

Enrique Martín