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La Primera Guerra Mundial en Iparralde

Su zelaiak, la nueva novela de Mikel Peruarena, arranca, en Iparralde, un d√≠a del fat√≠dico verano de 1914. En las primeras p√°ginas nos colamos en la cotidianidad de las gentes del campo, preocupadas por las cosechas, de p√°rrocos, de carboneros, de artistas, de boxeadores, de obreros, de desgraciados matrimonios, de personas para las que emigrar a Am√©rica representaba una oportunidad‚Ķ En este primer cap√≠tulo de los cuatro que conforman la novela, se exponen las tensiones sociales, las diferentes familias pol√≠ticas, los primeros compases de un socialismo que a√ļn no hab√≠a eclosionado en Francia; en definitva, se nos acerca la realidad social de aquella √©poca. Espa√Īa estaba sumida en una grave crisis econ√≥mica y muchos trabajadores cruzaban la frontera para realizar trabajos mal pagados. De una forma impresionista, Peruarena consigue dibujar el retrato de aquellas v√≠speras. Va de un personaje a otro y consigue que nos interesen. Sumidos en sus preocupaciones, no son conscientes de que est√°n a las puertas del infierno. LIBRO.Su zelaiakSuenan las campanas, los cuervos, las aves de mal ag√ľero, parecen apostarse en las esquinas, y un bando anuncia que al d√≠a siguiente todos los hombres de entre 21 y 48 a√Īos deber√°n movilizarse. Hab√≠an asesinado al archiduque Francisco Fernando de Austria y una gran guerra se cern√≠a, macabra, sobre ellos.

La mayor√≠a de los personajes que nos han sido presentados en las primeras p√°ginas del libro parten hacia Baiona henchidos de moral. Sin embargo, bastar√°n unas semanas en frente para hundirles y mostrarles ante una realidad cruenta, de muerte, barro y sangre, de obuses, granadas y ametralladoras. Participan en una guerra en la que para avanzar 200 metros deben morir 158 hombres. En aquellos d√≠as, cuenta el autor, Joyce o Kafka hab√≠an publicado o estaban a punto de hacerlo. Quiz√° ‚Äďparece decir Peruarena– no todo estuviera perdido a pesar de que la condici√≥n humana mostrara su peor aspecto.

Los personajes de esta novela, esos hombres de Iparralde, forman parte del Regimiento de Infanter√≠a N√ļmero 49 de Baiona. Hay un coro de voces pero destaca, quiz√°, el soldado Filipe Luro, un carbonero de Arnegi, que se aferra a las cartas de la mujer que ama, Maitena, para sobrellevar mejor su realidad, una realidad, la de la guerra y el ej√©rcito, que acabar√° detestando.

No quiero adelantar nada m√°s, pero s√≠ creo que puedo decir que Peruarena pone el punto y final a la historia en un momento adecuado, y con una intenci√≥n que comparto. Su zelaiak es, en resumen, una muy buena novela, meritoria, ya que es muy dif√≠cil poner en pie una estructura as√≠ y mantener el inter√©s y la coherencia interna de la historia hasta el final. Aunque la obra maestra de Vasili Grossman transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, este libro puede recordar, por aglutinar tambi√©n retazos de la existencia de la gente que lucha, a un peque√Īo Vida y destino.

Como sabemos, en 1914 Espa√Īa se mantuvo neutral, pero no Francia. Y 6.000 almas de Iparralde perecieron en aquellas trincheras. Su zelaiak es una forma de recordarles.

Txani Rodríguez

La ciencia como ciencia-ficción

LIBRO.La biología de la toma de riesgos“En la actualidad, gracias a los avances en neurociencia y en fisiología, estamos redescubriendo la unidad de cerebro y cuerpo que Aristóteles ya había comprendido. Creo que deberíamos dar el próximo paso y seguir con este modelo en la concepción de la ciencia social. Con el desarrollo actual de nuestra comprensión de la biología humana estamos en condiciones de crear una ciencia política unificada, de la molécula al mercado. Si hiciéramos tal cosa nos encontraríamos, como le ocurrió a Aristóteles, con que la biología puede proveernos de las intuiciones conductuales que necesitamos. 

Pero nos encontrar√≠amos con algo m√°s. Encontrar√≠amos que la econom√≠a comenzar√≠a a mezclarse con otras disciplinas, como la medicina, el estudio de las patolog√≠as corporales y psiqui√°tricas, as√≠ como con la epidemiolog√≠a, el estudio de las tendencias a la enfermedad del conjunto de la poblaci√≥n.¬†(…)

En el plano personal, la introducci√≥n de la biolog√≠a en la comprensi√≥n de nosotros mismos trascender√≠a los meros momentos de reconocimiento de Arist√≥teles, pues contribuir√≠a al desarrollo de una habilidad muy necesaria para la interpretaci√≥n y el control del entusiasmo, la fatiga, la ansiedad y el estr√©s que nos embargan. En el templo de Delfos estaba inscrita la m√°xima “Con√≥cete a t√≠ mismo”, ¬†lo que en nuestros d√≠as significa cada vez m√°s “conoce tu bioqu√≠mica”. Este conocimiento no resulta ser una experiencia deshumanizada. En absoluto. Es una experiencia liberadora‚ÄĚ.

Estos son párrafos de La biología de la toma de riesgos. Cómo nuestro cuerpo ayuda a afrontar el peligro en el deporte, la guerra y los mercados financieros de John Coates que ha publicado la editorial Anagrama.

Hoy en día leer sobre neurociencia supera a la lectura de ficción. Es ciencia ficción, ficción-realidad. Pronto lo convertirán en reality.  En serio, creo que nos encontramos en un apasionante periodo en el que vislumbramos grandísimos descubrimientos sobre nuestro ser, nuestra integración cuerpo-mente y nuestra forma de funcionar en la vida.

Esto es lo que intenta hacer el autor en esta obra, acercarse al modo en que pensamos y actuamos, tomando como punto de partida la asunción de riesgos de los operadores bursátiles, de los brokers. Su actividad no es diferente de la de un cazador primitivo o de un deportista de élite. Somos un mecanismo preparado para la supervivencia y que piensa, sobre todo, para poder moverse, cazar o huir. Somos un cóctel de testosterona, cortisol y dopamina. Una mezcla que a veces nos lleva a decisiones demasiado arriesgadas que pueden llevarnos  a perder una presa, perder un partido o, lo que es peor, traernos una crisis financiera. Por cierto, parece ser que una mayor participación de la mujer en el campo financiero ayuda a conjurar tales peligros.

Una obra, en dos palabras, que nos acerca a la comprensión de nosotros mismos y que ponen en tela de juicio nuestras pretensiones de racionalidad.

Jokin Aldazabal

 

 

Lo dijo Harriet y lo escribió Bainbridge

Beryl Bainbrigde termin√≥ de escribir la novela Lo que dijo Harriet a finales de la d√©cada de los 60. Sin embargo, no se public√≥ hasta el a√Īo 1972 porque el argumento resultaba demasiado inc√≥modo para la sociedad de la √©poca. Y es probable que para algunos sectores de la nuestra contin√ļe si√©ndolo. Las protagonistas son dos cr√≠as de trece a√Īos, amigas inseparables que pasan las vacaciones estivales en una localidad playera. Harriet, la m√°s bella de las dos, influye de una forma extraordinaria en la otra chica, la narradora, cuyo nombre desconocemos. La relaci√≥n, no tardamos en saberlo, es enfermiza y peligrosa.

No ser√° la primera vez que se ven involucradas en episodios turbios, LIBRO.Lo que dijo Harrietpero durante el verano en el que transcurre la acci√≥n, la narradora entabla algunas conversaciones con el se√Īor Biggs, un hombre mayor, infelizmente casado, a quien a veces se nos muestra como alguien repulsivo y otras, como un tipo elegante. Le apodan el Zar. A partir de esos primeros encuentros, Harriet dise√Īar√° distintas ocasiones que favorezcan que su joven amiga seduzca a Biggs, un personaje, como dec√≠a, dif√≠cil de definir.

Las dos protagonistas de esta novela recuerdan a unas ‚Äúlolitas‚ÄĚ mucho m√°s perversas que el personaje de Nabokov, parientes lejanas de los cr√≠os de Otra vuelta de tuerca de Henry James. En cualquier caso, tanto Harriet como la narradora tienen una profundidad incre√≠ble, resultan inquietantes; en pocas ocasiones, fr√°giles, a menudo desalmadas e inmorales. La propia narradora se sorprende a veces de la extra√Īa sabidur√≠a que poseen, impropia desde luego de sus edades. ‚Äú√Āngel sucio‚ÄĚ, la llaman en una ocasi√≥n. Y puede ser algo ajustado. La inocencia y la maldad son expuestas con maestr√≠a por la autora, diseccionadas en sus pliegues menos uniformes, en esos territorios fronterizos que hacen que los personajes se alejen de la caricatura y el planteamiento argumental de cualquier tipo de reduccionismo en torno al bien o al mal.

Lo que dijo Harriet est√° basada en un crimen real que conmocion√≥ a la sociedad brit√°nica. Este dato se se√Īala en la portada del libro, as√≠ que no cre√°is que estoy destripando nada. Es el mismo crimen, por cierto, que inspir√≥ la pel√≠cula Criaturas celestiales. En fin, un artefacto literario que produce una, al menos moderada, conmoci√≥n y que atrapa tanto por lo bien narrado que est√° c√≥mo por la necesidad qu√© genera esta historia de saber cu√°les, de qu√© magnitud, ser√°n las consecuencias de lo que empieza siendo el juego degenerado de dos ni√Īas. El resultado de todo ello es un zarpazo para las almas lectoras que tarda en cicatrizar.

Txani Rodríguez

Anna Starobinets, desde Rusia con temblor

Hay muchos aficionados a la ciencia ficci√≥n que creen que los mejores autores del g√©nero est√°n en el mundo anglosaj√≥n. Puede ser verdad, pero los que usan esta frase de manera categ√≥rica se niegan a s√≠ mismos el placer de descubrir otras geograf√≠as del g√©nero. Una de las geograf√≠as literarias m√°s fruct√≠feras en este campo ha estado y est√° en Rusia. El g√©nero se desarroll√≥ mucho en este pa√≠s porque en los tiempos de la Uni√≥n Sovi√©tica era la √ļnica forma de esquivar la censura y criticar en profundidad los sistemas pol√≠ticos aut√°rquicos, totalitarios. El g√©nero se adentraba habitualmente en los territorios de la distop√≠a porque el futuro no pod√≠a ser muy halag√ľe√Īo, visto lo visto.

Grandes autores rusos de la ciencia ficci√≥n y fantas√≠a fueron los hermanos Arkadi y Bor√≠s Strugaski (Picnic junto al camino), Yevgueni Zamiatin (Nosotros), Vlad√≠mir Voin√≥vich (Mosc√ļ 2042) e Iv√°n Yefr√©mov (La nebulosa de Andr√≥meda). Y ya m√°s recientemente Aleksandr Gr√≥mov (Ant√°rtida Online) y Serg√©i Luki√°nenko (Guardianes de la Noche, Guardianes del D√≠a). Y en los √ļltimos tiempos ha aparecido como un cicl√≥n la figura de la fil√≥loga y periodista Anna Starobinets (1978), para casi todos,LIBRO.La gl√°ndula de √ćcaro la autora m√°s destacada de la nueva generaci√≥n de escritores rusos de ficci√≥n fant√°stica. Ediciones Nevsky hace ya unos a√Īos que apost√≥ por ella y ha publicado Una edad dif√≠cil, El Vivo y ahora La gl√°ndula de √ćcaro. Para este a√Īo anuncia la publicaci√≥n de Santuario 3/9.

La gl√°ndula de √ćcaro, subtitulado El libro de las metamorfosis, es un volumen que re√ļne siete relatos. Siete historias que, como dice en el pr√≥logo el escritor navarro Ismael Mart√≠nez Biurrun, se sustentan en el ‚Äútoque Starobinets‚ÄĚ, ‚Äúun √°ngulo exacto desde el que se cuenta lo m√°s descabellado sin romper el pacto de lectura realista: una forma de disponer almas ajenas en un paisaje de ciencia ficci√≥n como si fuera nuestro propio diario, nuestro √°lbum de fotos m√°s √≠ntimo‚ÄĚ. Es decir, sus historias, casi todas ellas dist√≥picas, son muy cre√≠bles porque los lectores nos identificamos con sus personajes y con los paisajes en los que viven, aunque estos sean sutilmente futuristas. Estoy de acuerdo adem√°s con el prologuista en que las historias de Starobinets revelan varios aspectos de la personalidad de su autora. A saber: su desconfianza hacia la tecnolog√≠a y hacia la supuesta bondad humana, su desprecio hacia la religi√≥n organizada y jerarquizada, y, yo a√Īadir√≠a, que su nula confianza en las relaciones humanas, en el amor. Dicho esto hay que se√Īalar tambi√©n que en sus historias hay mucho sentido del humor, c√°ustico, eso s√≠; bastante comprensi√≥n por los deslices del pr√≥jimo; y una pasi√≥n por los experimentos tipo ‚Äúfrankestein‚ÄĚ que le dan un toque naif y decimon√≥nico que a m√≠ me han cautivado.

Por citar algunas historias. Hay un hombre al que su mujer le pide que se extirpe la gl√°ndula de √ćcaro para evitar sus enga√Īos amorosos y para que se convierta en un buen esposo y mejor padre. Hay una pareja que consigue viajar a la ciudad de Sity, la mega urbe a la que todo el mundo quiere ir, pero a la que no le acaban de salir bien las cosas. Hay un guionista de cine al que contratan para no llevar al cine ninguno de sus guiones, y para que haga de… ¬Ņlazarillo? Hay un chico muy enfermo al que realizan un tratamiento que le salve y le pueda convertir en un √°ngel √≥ tal vez en un demonio. Y hay una consola que todos los ni√Īos quieren, ante la que los padres claudican y que parece hacer cosas incre√≠bles, tal vez demasiado incre√≠bles.

Historias aterradoras y sin embargo l√≠ricas en la que todo y todos se transforman aparentemente para mal. Aparentemente porque en algunas historias el cambio inicialmente terror√≠fico puede venir acompa√Īado de efectos liberadores. Historias en las que lo extra√Īo se filtra en las situaciones cotidianas. Historias en las que basta una mirada para cambiar de golpe el contexto y el sentido de lo narrado. Historias que descubren un mundo muy personal, el de Anna Starobinets, que ha entrado para m√≠ desde ahora en el universo de los grandes escritores del g√©nero fant√°stico.

Enrique Martín

Garazi Kamio y los solares abandonados

‚ÄúGauak berdindu egiten du guztia‚ÄĚ. La noche nos iguala a todos. Es una frase que podemos leer en el libro Orube abandonatuak, escrito por la periodista y profesora Garazi Kamio, que ya hab√≠a publicado con anterioridad la colecci√≥n de relatos Beste norbaiteen zapatak.

La anoche nos iguala a todos, de alguna manera es as√≠, pero el d√≠a nos deja expuestos y nos singulariza en nuestras alegr√≠as y en nuestros desconsuelos. Sobre todo en nuestros desconsuelos. Los personajes de las tres historias que conforman Orube abandonatuak sufren. Me ha venido a la cabeza la c√©lebre frase de Le√≥n Tolst√≥i: ‚ÄúTodas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera‚ÄĚ porque eso precisamente sucede en estas p√°ginas. Por un lado, tenemos la historia de Mario, quien fuera detenido en el a√Īo 1939, aquella √©poca en la que el dedo acusador de cualquiera era un pasaporte directo a la c√°rcel. LIBRO.Orube abandonatuakEso le sucedi√≥ a √©l: ocho a√Īos de condena que cumpli√≥ primero en la c√°rcel de Ondarreta y despu√©s en la de Belchite. Este relato detalla el momento en el que Mario regresa a su pueblo, por fin. Ha so√Īado mucho con ese instante pero no ser√° tan feliz como √©l esperaba. La situaci√≥n pol√≠tica le sit√ļa en el bando de los perdedores, algo que ten√≠a consecuencias. Sus delatores parecen no haber tenido suficiente con los ocho a√Īos de c√°rcel que cumpli√≥ por un delito que, parece, no cometi√≥.

La segunda historia que se va entrelazando y que transcurre a finales de la d√©cada de los ochenta es la de Miren, una ex heroin√≥mana, que lucha por no recaer y arrastra su pasado. Kamio cuenta c√≥mo comenz√≥ este personaje a pincharse en los aleda√Īos del hip√≥dromo de Anoeta instigada por Germ√°n, el hombre del que estaba enamorada. Este personaje, que sobrevive a base de yogures y cerveza, est√° sumido en la depresi√≥n. Salir de casa le cuesta un enorme esfuerzo.

Maider es la protagonista del tercer relato, el m√°s cercano a nuestra actualidad. Es una chica joven que lleva en el paro m√°s de un a√Īo. Se ha inventado un trabajo nuevo y un novio, Ander, para no tener que dar explicaciones sobre su situaci√≥n real ni a su madre ni a sus amigos, que esconde un secreto que la averg√ľenza. En esta historia me ha convencido absolutamente la relaci√≥n entre madre e hija, las cosas que se dicen, lo arrojadiza que puede ser la amargura.

Estos tres personajes viven un exilio desigual pero desolador: se puede vivir fuera del lugar donde está la familia, también se puede vivir fuera de nuestras propias vidas, fuera de todo. Los tres, la autora lo escribe en todas estas historias narradas en tercera persona, se sienten como solares abandonados. Orube abandonatuak.

Kamio juega con algunos elementos que se entrecruzan en estos relatos narrados en paralelo: uno de enorme significado es lo difícil que les resulta mirarse el espejo. Orube abandonatuak, que mereció el premio Agustín Zubikarai, podría haber sido un libro que no nos dijera gran cosa. Pero la autora maneja bien los detalles, ofrece una verdad, y elabora personajes potentes, muy creíbles, que nos conmueven y a los que nos gustaría decirles si los tuviéramos enfrente que no, que no son solares abandonados.

Txani Rodríguez

Jose Luis Otamendi, el gigante herido

LIBRO.Kapital publikoaZazpi urte behar izan ditu Jose Luis Otamendi idazleak Kapital Publikoa liburua kaleratzeko. Liburua esku artera ekarri eta atoan azalari begirada bota behar diozu. Gorri eta beltzean landu du Xabier Gantzarainek Gerd Arntz artista alemaniarrari gorazarre egin guran.

‚ÄúMemoria zer den ez dakit‚Ķ‚ÄĚ Horrela ematen dio hasiera poema liburuari Otamendik. Anestesiarik gabe zuzenean harira doa idazlea. Hitzez hitz irakurlea harrapatzen du amaraunean. ‚ÄúGaltzailerik gabeko herri bat gauza konplikatua da/eta irabazlerik gabekoak are konplikatuagoa dirudi‚ÄĚ.

Jose Luis Otamendiren Kapital publikoak hizpide asko du. Auzi publiko eta politikoak, gizarteari dagozkionak batetik; bestetik, eguneroko bizitzak betetzen dituen jazoera eta pertsonen gainekoak; eta azkenik, norbere baitaren baitako hausnarketa eta marmarrak. Sailkapenaren inguruan zalantza zenbait sortu zait, batez ere poema batzuk deslekuetan ikusi ditudalako. Baina orohar, esan genezake poema liburu bikaina dela. Otamendiren esku eta begirada aurkituko du bere beste poema liburuetatik datorrenak. Modu argian, samurrean eta zorrotzean unibertso oso bat harilkatuko du bere; minekin, ardura eta kezkekin, bere hausnarketekin, eta bere pozekin.

‚ÄúErabaki txikiek tarteka kontu larriez ebatzi ohi dute/eta bizi izandako egun bakoitzak/orbana uzten du barrenean‚ÄĚ. Hauxe du Gosari legea idazleak.

Kapital publikoa da, seguruen, iaz kaleratu den libururik ederrenetakoa. Zoragarrienetakoa. Zazpi urte behar izan ditugu Otamendiren poemak irakurtzeko, baina itxaroteak merezi izan du.

Goizalde Landabaso

La solvencia brit√°nica de Jonathan Coe

Cuando me preguntan cuál es mi escritor favorito, y suelo cambiar con frecuencia de respuesta, nunca he incluido el nombre de Jonathan Coe, pero tengo que reconocer que cada vez que se publica una nueva novela de este británico del 61 me siento impulsado a leerla rápidamente. Cosa que no me ocurre con algunos de los autores a los que he colocado en la cima de mi canon personal en más de una ocasión. Así que mi subconsciente seguramente tiene algo que decirme.
Descubr√≠ a Coe cuando Anagrama public√≥ Menudo reparto, su cuarta novela, las tres primeras permanecen in√©ditas, que me pareci√≥ un buen trabajo, nada deslumbrante, pero muy efectivo, con la carga justa de la iron√≠a que se espera de un ingl√©s que critica a LIBRO.Expo 58sus paisanos, pero siempre muestra la compasi√≥n suficiente hacia ellos como si no tuvieran m√°s remedio que ser as√≠. Eficaz en la escritura, implacable en la narraci√≥n, preciso en los detalles, equilibrado con sus elementos. Despu√©s ha sido m√°s po√©tico en ocasiones, m√°s desolador, m√°s cr√≠tico, m√°s agudo, seg√ļn el t√≠tulo que elijamos para leer. Todos muy interesantes, y cada uno lo suficientemente diferente a los dem√°s, salvo en un d√≠ptico que comparte personajes, como para que cada nueva novela de Coe sea una inc√≥gnita. Y siempre algo m√°s de lo que parece.
Expo 58 parece una novela de esp√≠as. Al protagonista le encargan la direcci√≥n de la taberna, perd√≥n del pub, emblema de Inglaterra en la Exposici√≥n Internacional de Bruselas del a√Īo 58. Parece un trabajo acorde con su trayectoria de funcionario oscuro, pero las entrevistas que acompa√Īan a la designaci√≥n parecen repletas de preguntas inconvenientes. As√≠ que √©l recela, de hecho se pasa la novela recelando, pero sin hacer nada para saber y arreglar lo que parece mal en su vida. La presencia de dos personajes que por una parte recuerdan a Hern√°ndez y Fern√°ndez, los gemelos detectives de Tint√≠n, y por otra a la pareja de asesinos de Diamantes para la eternidad, una aventura de James Bond, a√Īade inquietud a la trama. Y esta no se tranquilizar√° cuando empiezan a aparecer personajes esquivos, ubicuos e inquietantes. Ya digo, una novela de espionaje, si no fuera porque el protagonista est√° casado, tiene una hija, y tiene la intuici√≥n de que su vecino quiere intimar excesivamente con su se√Īora. Esta parte de la novela es la que proporciona un cap√≠tulo impagable con las cartas cruzadas de los dos esposos. Porque esa es otra de las caracter√≠sticas del autor: en algunos cap√≠tulos intenta salirse de la norma de la narraci√≥n cronol√≥gica y aborda otros estilos narrativos, lo que permite todav√≠a mayor disfrute al lector.
Esta es una novela de espionaje cuyo resultado no hubiera defraudado a Graham Greene, pero también es una novela de amor, de política internacional, una comedia, amarga pero comedia al fin y al cabo, y además muy emocionante. Y también, con un final estupendo, que es eso que echamos tanto en falta en la narrativa actual. Jonathan Coe ha vuelto a hacerlo: escribir una novela fantástica. Como todas las anteriores.

Félix Linares

Denis Johnson, la memoria de un tiempo

Denis Johnson naci√≥ en Munich, pero se cri√≥ en Tokio, Manila y Washington. Desde que comenz√≥ a publicar se convirti√≥ en un autor de culto en Estados Unidos. Algunos de sus trabajos m√°s le√≠dos son √Ārbol de humo o Hijo de Jes√ļs. La cr√≠tica ha llegado a comparar su prosa con la de Ch√©jov, que es mucho decir, pero es cierto que en Sue√Īos de trenes, su √ļltima novela, descubrimos una voz muy poderosa. En esta historia nos encontramos con Robert Grainier, un jornalero del Medio Oeste que trabaja cortando troncos en el bosque para utilizarlos luego en las nuevas infraestructuras del ferrocarril. All√≠ comparte d√≠as y noches con otros trabajadores a los que Johnson es capaz de describir ‚Äďy hacerlos de paso inolvidables- con toques de di√°logo como el siguiente: “Una vez trabaj√© en un pico de las afueras de Bisbee, Arizona, donde no est√°bamos a m√°s de diecisiete o dieciocho kil√≥metros del sol. El term√≥metro marcaba cuarenta y siete grados, y cada grado med√≠a dos palmos de largo. Y eso a la sombra. Y encima no hab√≠a sombra.

Responsable, serio, un tipo que sabe mantenerse alejado del alcohol, conoce un d√≠a en misa a la que ser√° su mujer y madre de su hija. Lleva una vida espartana pero pl√°cida y feliz. 314_RH29051.jpgSin embargo, cuando en el verano de 1920, regrese a la zona de Idaho con cuatrocientos d√≥lares en el bolsillo tras haber trabajado muy duro durante una temporada, la tragedia le estar√° esperando, agazapada en el valle donde creci√≥, compr√≥ un peque√Īo trozo de tierra, levant√≥ su caba√Īa, y form√≥ su familia. Tras la fatalidad, como si el propio Grainier hubiese sido tambi√©n devastado tendr√° que volver a empezar, a buscar razones por las que seguir vivo. Durante un tiempo vive en un terreno arrasado por un incendio y se alimenta solo de un tipo de seta que crece en zonas quemadas y de truchas. ‚ÄúAl cabo de un tiempo ‚Äďleemos- lleg√≥ a un lugar una perrilla de pelo rojizo. La perra se qued√≥ con √©l y Grainier dej√≥ de hablar solo porque le daba verg√ľenza que el animal lo viera. Se hizo con un toldo de lona y una soga en la tienda de Meadow Creek, y m√°s tarde se compr√≥ una cabra y se la llev√≥ a su campamento.‚ÄĚ Eran tiempos duros, y para reinventarse no hab√≠a libros de autoayuda, ni medicinas que ayudar√°n con su qu√≠mica a soportar el dolor ni nada de nada. Hab√≠a que sobrevivir a pelo, y al leer este libro se obtiene la sensaci√≥n de que en algunos momentos los hombres no lo ten√≠an mucho m√°s f√°cil que los animales. De hecho, algunas leyendas del valle que aluden a una mujeres-lobo y a ni√Īos-lobo, casi los emparentan. Esas leyendas, esa forma de ver el mundo, o de defenderse de √©l, esas historias at√°vicas e irracionales, tendr√°n peso en esta historia en la que tambi√©n hay indios, kootenai, en concreto. Ellos, los kootenai son en gran medida los portadores y custodios no s√© si de cierta sabidur√≠a o de cierta superstici√≥n. Por cierto que el autor sin contar gran cosa deja clar√≠simo que los indios eran para los blancos ciudadanos de segunda y las indias, mujeres de tercera.

De todas formas la habilidad narrativa que Johnson despliega en esta novela breve es asombrosa. En pocas p√°ginas cuenta mucho y lo que cuenta se fija en la memoria porque se ilumina perfectamente un lugar concreto, en un valle en concreto, en una √©poca concreta. Lo que m√°s me ha impresionado de esta novela es que parece -por el lenguaje que usa, por las im√°genes que crea, por los personajes que presenta- que el narrador de Sue√Īos de trenes nos habla realmente desde el coraz√≥n de un bosque del Oeste americano y desde aquellas d√©cadas centrales del siglo XX. La historia est√° tan bien contada, de una forma tan precisa, tan pl√°stica y tan vivaz que se convierte en inolvidable. Se trata de una de esas novelas que yo creo se recuerdan con nitidez durante mucho tiempo.

Txani Rodríguez

Andy Weir regenera la ciencia ficción

Hac√≠a muchos a√Īos que una novela de ciencia-ficci√≥n no hab√≠a recabado tantos parabienes como El marciano de Andy Weir. Alabanzas que han llegado tanto desde el campo de los aficionados al g√©nero, como desde el campo de la ciencia y el de los aficionados a la literatura en general. Y es que El marciano funciona sobre todo como una gran novela de aventuras que sin embargo tiene un aire cl√°sico de tragedia griega. Es la historia de un hombre abandonado por los dioses en un lugar inh√≥spito, un hombre que ha de valerse de sus propios medios para sobrevivir. En el libro resuenan los ecos del Robinson Crusoe de Daniel Defoe y La tempestad de Shakespeare. Una novela que reflexiona sobre conceptos como el de hero√≠smo, culpa, traici√≥n, lealtad, honor, compa√Īerismo… y todo, sin embargo, con un sentido del humor envidiable.

El marciano cuenta la historia de Mark Watney, un astronauta de la Ares 3, la tercera nave terrestre en llegar a Marte. Mark ha sido uno de los primeros hombres en poner el pie en el planeta rojo. Pero todo se tuerce r√°pidamente. Durante el sexto d√≠a de la misi√≥n, y mientras los astronautas est√°n realizando sus primeros experimentos y paseos por el planeta,LIBRO.El marciano se desata una tormenta de polvo terrible. La comandante de la nave toma la decisi√≥n de abandonar Marte. En la confusi√≥n Mark es alcanzado por una antena arrancada por el viento, y sus compa√Īeros le dan por muerto. A partir de entonces se inicia una carrera contra el reloj para encontrar la manera de sobrevivir hasta que llegue el Ares 4, dentro de a√Īo y medio. Mark no puede comunicar con la Tierra, y la NASA, como sus compa√Īeros en la nave, no sabe que est√° vivo. Hasta que una observadora de las im√°genes que una sonda que orbita en torno a Marte env√≠a, desvela que hay movimientos extra√Īos en la base marciana, desvela que hay alguien vivo. Se inicia la odisea.

La novela est√° muy bien escrita y muy bien estructurada. La acci√≥n se articula en torno al diario de a bordo que escribe Mark, diario que se combina con lo que acontece en la NASA desde el momento en el que descubren que han abandonado a un astronauta en Marte y lo que sucede en el Ares 3 cuando les cuentan que su compa√Īero est√° todav√≠a vivo. A pesar del sentimiento de culpa que sienten todos, los cient√≠ficos y el mundo se movilizan para salvar a ese ser perdido en un planeta hostil, aunque en el rescate se pierdan otras vidas y millones de d√≥lares. Los seres humanos somos as√≠, capaces de movilizarnos por una persona, e incapaces de hacerlo por un mill√≥n: a la persona le vemos la cara, al mill√≥n no, se ha transformado en masa.

Un par de apuntes m√°s. El libro es de ciencia ficci√≥n hard, es decir, estamos hablando de un libro muy cient√≠fico que disfrutar√°n especialmente los interesados en este campo. Pero los que no sepan nada de ello, tranquilos. Los hechos cient√≠ficos pueden ser tratados por el lector como hechos fant√°sticos (yo lo hago a veces). Y adem√°s lo que importa es el conjunto. Porque El marciano es un relato de aventuras, repleto de emociones, de giros argumentales, de sorpresas, de peque√Īas y grandes epopeyas. Un libro vital y veros√≠mil del que Ridley Scott, el director de Blade Runner y Alien, est√° rodando en estos momentos una pel√≠cula. Tiene buen material. Que no la pifie.

El género de la ciencia ficción no está muerto. Solo hay que tener ideas y el talento que posee el estadounidense Andy Weir.

Enrique Martín

Unai Elorriaga, buceando en la violenta realidad

No hay un instante de paz. Mientras en alg√ļn lugar del mundo, la poblaci√≥n se despereza l√°nguidamente, en otro, puede estar d√°ndose una situaci√≥n terror√≠fica. Iazko hezurrak, la √ļltima novela del escritor vizca√≠no Unai Elorriaga, est√° protagonizada por Irene Arrias, una joven nacida en Algorta en 1971. Al mismo tiempo, que conoceremos los pormenores de su vida, tendremos noticia de numerosos conflictos que existen en paralelo. Por un lado, vemos c√≥mo este personaje empieza a andar, c√≥mo va a la ikastola, c√≥mo entra despu√©s en la universidad, c√≥mo encuentra trabajo en una empresa, c√≥mo se enamora, c√≥mo compran su casa‚Ķ y al mismo tiempo, vinculados por alg√ļn tipo de coincidencia temporal o espacial, conoceremos hechos cruentos acontecidos en Ruanda, en Palestina, en Irlanda, en Argentina… Gran parte de esos relatos sobre la crueldad nos llegan LIBRO.Iazko hezurraka trav√©s de la propia Irene Arrias que parece estar obsesionada con la violencia, puede que desde que leyera, con 21 a√Īos, Operaci√≥n Ogro, o puede que antes. El caso es que sabemos que investiga detalles de genocidios, de masacres, que mira v√≠deos de contenido violento. ‚ÄúIrenek Arriasek ‚Äďleemos- indarkeriak konparatzeko ohitura hartu zuen, ia egunero egiten zuen, Balkanak, Argentina, europa eta Afrika, Ruandako, euskal herrietakoa. Konturatu zen, ordea, ezin dela gehiegi konparatau, beti dela desberdina, beti dela gauza bera‚ÄĚ.

Sin mirar muy lejos, a pocos metros de su casa, han sucedido hechos como el asesinato de Eustakio Mendizabal ‚ÄúTxikia‚ÄĚ, o el asesinato del juez Jose Mar√≠a Lid√≥n. Irene Arrias vivi√≥ los a√Īos del plomo; cerca de su casa hab√≠a un cuartel de la Guardia Civil. Casi lleg√≥ a acostumbrarse a las bombas, a confundirlas con truenos, como se√Īala Mario Benedetti en uno de sus relatos. Por otro lado, la muerte de su t√≠o y el encuentro fortuito con una ni√Īa una madrugada, parecen haberle dejado tambi√©n un poso de extra√Īeza. Hacia el final, la situaci√≥n de la protagonista se enrarecer√°. Y curiosamente, al mismo tiempo que el relato gana en tensi√≥n y en suspense, al mismo tiempo que, desde mi punto de vista, empatizamos m√°s esa trama de ficci√≥n, tambi√©n se subraya la carga dial√©ctica y ensay√≠stica de esta novela dif√≠cil de calificar. Estructurada en cuatro partes, intercala al final de las tres primeras unos relatos relativamente ajenos a la trama principal. Aunque tambi√©n relacionados con la violencia y muy desasosegantes, podr√≠an resultar algo m√°s prescindibles.

Iazko hezurrak, cargado tambi√©n de referencias a otros escritores como Faulkner, Lobo Antunes o Cort√°zar, por citar a algunos, es un libro ambicioso, muy trabajado, alejado de esa literatura que pretende entretener sin m√°s a los lectores. De hecho, nos sit√ļa frente a la realidad de una violencia que no cesa y, de alguna manera, hace que nos preguntemos hasta qu√© punto el ser humano puede soportar esa horrible certeza mir√°ndola de frente y con lucidez.

Txani Rodríguez