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Reencontrándonos con la irlandesa Iris Murdoch

Marian Taylor es una joven que acaba de enfrentar una ruptura sentimental. “Decepcionada por completo, había afrontado la pérdida con intensa racionalidad. Cuando quedó claro que Geoffrey ni la amaba ni era capaz de hacerlo, decidió que tenía que irse”. Aunque se había acomodado a su trabajo de maestra de escuela, comprendió que ni la misma ciudad, ni siquiera el mismo país, podían contenerla a ella y a él. Entonces fue cuando vio un pequeño anuncio en el que se solicitaba una institutriz para un castillo –el castillo de Gaze– situado en una remota región de Irlanda, con fama de hermosa. LIBRO.El unicornioMarian acepta el empleo pero nada más llegar  a esas tierras de paisaje singular, con acantilados de arenisca negra, roca cubierta por el musgo  y mar de oscuras aguas, le asaltan sensaciones que oscilan entre la inquietud y el pánico. Se trata de un malestar casi irracional, premonitorio. La mansión parece estar envuelta en un halo sobrenatural, atenazada por el aliento de la catástrofe que planea sobre el círculo de familiares y los sirvientes del castillo, y en el centro, Hannah, una criatura fascinante y perturbadora.

El unicornio es una historia muy adictiva que combina la novela gótica con la tradición de los cuentos de hadas y con una notable carga simbólica en la que destaca el concepto de la culpa y la expiación. La autora de este artefacto magnético es Iris Murdoch, una escritora nacida en Dublín en 1919. Pero sus padres, cuando ella apenas tenía unas semanas de vida, se mudaron a Londres donde Iris estudió en escuelas progresistas. Su ópera prima Bajo la red fue considerada por la revista Time como una de las cien mejores novelas de la literatura inglesa del siglo XXI, pero esta escritora excepcional publicó otras veinticinco novelas.

Por otra parte, es necesario destacar la excelente traducción que el escritor Jon Bilbao ha hecho de esta novela para Impedimenta. Se trata de un trabajo meritorio porque no debe de ser tarea fácil traer a otro idioma una novela tan atmosférica y simbólica como El unicornio, cuajada además de descripciones muy precisas. Y por concluir, merece la pena insistir en la idea de que es esta una de esas novelas que enganchan, que proporciona incansables horas de lectura, que es casi lo mejor que se puede decir de un libro.

Txani Rodríguez

Lander Garro y las vidas truncadas de los ochenta

Gerra txikia es el título de la nueva novela del escritor Lander Garro, una historia, que transcurre en los años 80 y que pone el foco en la familia de un refugiado en Iparralde. Xabier Ugarte, el protagonista absoluto de este libro narrado en tercera persona, cruza la frontera, acompañado por su madre y sus dos hermanos, para reencontrase con su padre a quien hace 65 días que no ve. Es un niño y aún cree que fueron las inundaciones del 83 las separaron a su familia. No tardará, a través de una prima, en aproximarse a la verdad ni en escuchar por primera vez la palabra refugiado. La realidad social y política le asaltará pronto aunque sus preocupaciones y sus miedos no dejarán de forma inmediata de ser las propias de un niño. LIBRO.Gerra txikiaZer axola zion, ordea, amnistiak edo Euskadiren askatasunak, ama ez bazegoen?”. Xabier Ugarte echa de menos a su padre y también a su madre que se ve obligada a trabajar fuera de casa.

El niño descubre pronto las contradicciones que se dan entre los grandes ideales y las necesidades diarias: “Euskadi, gudaria, polizia, errefuxiatua, erbestea… helduen mundua egunez egun osatu beharreko mapa desertua zen, eta puntu batetik bestera joateko hitz gakoak ageri zitzaizkion. Baina ez ziren bere mapa propioa osatzeko behar zituen hitzak baino garrantzitsuagoak, espada bere mapa propio hura osatzeko eragozpenak eta mehatxuak. Emango al zizkion Euskadik zapata berri batzuk?”. Sin embargo, la inocencia de la infancia irá cediendo terreno. Y algunos acontecimientos, como el descubrimiento casual de una pistola en el almacén de un amigo de su padre, harán que vaya abriendo los ojos a su realidad. La madurez está a la vuelta de la esquina, el amor también.

Estamos ante una novela de punto de vista, en el más amplio sentido de la expresión, sustentada con solvencia por el personaje de Xabier Ugarte a quien Garro dota de una viveza excepcional. Las inquietudes del niño resultan verosímiles y empatizamos enseguida con ese crío sensible que necesita de sus padres, que no termina de encontrar su lugar en el mundo. Garro recrea la época con precisión y la novela nos sorprende con detalles que a los que nacimos a finales de los 70 nos recuerdan a nuestra propia infancia. De alguna manera, y al menos en algunos aspectos, Xabier Ugarte también nos devuelve el niño que fuimos, aquel que nos mantuvo a salvo de la realidad.

Txani Rodríguez

Arno Camenisch, la Suiza menos idílica

El mundo rural europeo no ha sido muy frecuentado como argumento literario en los últimos tiempos. Hay que remontarse ya unos años a las novelas que el británico John Berger escribió sobre las penurias y esperanzas de la gente del campo para encontrar una obra de verdadera calidad artística sobre este asunto. Su trilogía “De sus fatigas” (Puerca tierra, Una vez en Europa y Lila y Flag), sobre un mundo que se desvanecía a finales del siglo pasado, sigue siendo una obra canónica.

Ahora desde Suiza nos llega un nuevo intento de poner al día este género. Lo firma Arno Camenisch (Travanasa, 1978), un escritor en lengua alemana, y también en romanche, que es el autor de la denominada “trilogía grisona” porque sus historias acontecen en el cantón suizo  de los Grisones. LIBRO.Sez NerLas novelas llevan por título Sez Ner, Detrás de la estación y Última ronda, y las tres van a ser publicadas por la magnífica editorial aragonesa Xordica.

La acción del primer libro transcurre durante un verano de nuestros días. En una cabaña rodeada de prados alpinos conviven y trabajan el quesero, su ayudante, el vaquero y el porquero. Todos cuidan de los animales de otros, de los campesinos, que de vez en cuando suben hasta las faldas del pico Sez Ner para comprobar que el trabajo se está haciendo bien. La visión que se ofrece de este mundo no es amable, más bien despiadada. Los protagonistas son auténticos salvajes, proletarios del campo, que solo piensan en dejar pasar el tiempo para cobrar al final de la estación su salario, sin excesivas quitas por la pérdida de un animal ó de algún queso.

A pesar de lo que pueda parecer no están solos. Además de las vacas, los cerdos, las cabras y sus perros (el viejo Gris y el inexperto y joven Bobo), por el lugar no deja de pasar gente: el veterinario y su hijo, los soldados de maniobras, los esforzados montañeros y los molestos turistas, los policías entrometidos, los inspectores de quesos, algún que otro cazador y una pastora que cuida a sus rebaño un poco más lejos.

Camenisch apuesta por contarlo todo de manera impresionista, a base de historias breves que ocupan un párrafo ó unas pocas líneas, historias que pueden tener una continuación ó no. Retazos de vida que conforman un gran cuadro que al final, con una cierta perspectiva, dejan ver una historia, la de unos desheredados de la Tierra que trabajan como esclavos de aquellos campesinos de estampa bucólica que se han convertido en hacendados. Unos campesinos enriquecidos que a veces utilizan a sus asalariados como reclamo turístico, vistiéndoles con hermosas camisas tradicionales –que han de devolver después de posar para las fotos- para vender un mundo que ya no existe. La lucha de clases, sin lucha, en las montañas suizas. Si John Berger levantara la cabeza…

Enrique Martín

Lecturas de fin de semana. González Esnal, un gozoso placer

Maite González Esnal (Donostia, 1943) es una mujer que vive por y para los libros. Estudio Filosofía y Letras en Barcelona. Ha traducido al euskera a Marguerite Yourcenar, Mercé Rodoreda, Gabriel Celaya y Eugenio de Andrade; ha publicado un libro sobre el bertsolarismo, y ha escrito varios libros infantiles y juveniles. Y disfruta mucho impartiendo talleres de lectura en la comarca del Bidasoa. Su nuevo libro es el primero que publica en castellano y está divido en tres partes como indica su título.

En la primera parte, Viajes, dedica un gran espacio a Frisia, región del norte de Holanda con idioma LIBRO.Viajes, frutas, barriospropio, el frisio que hablan medio millón de personas, lengua a la que ha sido traducido uno de sus libros. Esta parte, tiene mucho de crónica viajera, de mirada sorprendida a un mundo horizontal, donde no hay montañas y sí inmensas praderas verdes donde campan a sus anchas las vacas y los canales. Es un viaje exterior en el que hay también espacio para la ficción, sobre todo a la hora de narrar encuentros con los personajes del lugar. Luego hay otro viaje en este apartado, titulado Mirlos en el maizal que transcurre en Donostia: el viaje de una familia en los años sesenta desde el mundo rural hasta el extrarradio de una gran urbe. Un viaje teñido de melancolía y de esperanza por las nuevas expectativas que se abre.

La segunda parte del libro, Frutas, nos acerca tres cuentos que tienen a tres frutas, la granada, la manzana y el higo, como hilos conductores. Tres historias sobre el paso del tiempo. Y la tercera parte, Barrios, reúne dos relatos que vuelven la mirada al San Sebastián de los años cincuenta, y en los que se rinde homenaje a una generación que sobrevivió “separando el mal, de lo que no lo es”. A una generación que sufrió el franquismo y la escasez en silencio, y que encontró la solidaridad en las casas donde vivían apiñadas decenas de familias repletas de niños que buscaban un lugar donde prosperar.

Una escritora excelente, de gran sensibilidad, que abre una ventana a la vida y sus gozosos misterios. Merece que la encuentren sus lectores.

Enrique Martín

Augusto Cruz, buscando una película de serie B

Forrest J. Ackerman fue un famoso coleccionista de objetos relacionados con el cine fantástico, editor en ratos libres de libros y revistas y colaborador de multitud de publicaciones casi siempre hablando de las películas de serie B, porque la fantasía andaba antaño mas por esa zona que por la de las grandes superproducciones. De hecho cuando cambió el signo, a partir de La guerra de las galaxias, Ackerman pasó a la reserva y ahora es totalmente desconocido para las nuevas generaciones. Ackerman es el primer personaje que aparece en la novela Londres después de medianoche, la primera que publica el mejicano Augusto Cruz y que toma su título de una legendaria película de Tod Browning que protagonizó Lon Chaney y que se perdió hace años. Dicen que la última copia se quemó en los años sesenta, pero lo cierto es que no se proyectaba desde el comienzo del cine sonoro, cuando muchas de las películas mudas fueron destruidas, incluidas algunas obras maestras. LIBRO.Londres después de medianocheNo es el caso de esta película que los especialistas consideran bastante floja y poco digna del talento del director y de la habilidad para los disfraces del protagonista, pero al menos ha servido para que, con la disculpa de su búsqueda, hayamos podido leer una interesante novela, que cuanta con las virtudes de un principiante (entusiasmo, desmesura, emoción. ideas), aunque también, ay, con sus defectos (desequilibrio, desestructuración, ingenuidad).

Ackerman, pues, propone a quien fuera último secretario de Edgar J. Hoover, el mítico creador y director del FBI, la búsqueda de la película. Durante la primera parte el protagonista cumple con su papel de detective de manera ejemplar buscando pistas, encontrando testigos, acercándose al objetivo, mientras se cuentan historias del viejo Hollywood de manera muy entretenida. En un momento determinado la acción se vuelve más oscura, gira hacia lo fantástico, se crea una atmósfera turbia que, desaparece páginas más adelante sin explicación aparente y a partir de ese momento se incluye, en flashbacks, la peripecia vital del investigador desde su niñez hasta su entrada en los federales. Nuevo salto a la presentación del villano de la función, de nuevo momentos de la historia del protagonista, y volvemos a la acción principal emprendiendo un viaje alucinante por Méjico.

No voy a contar nada más porque el misterio tiene aquí mucha importancia, pero ya ven que a Augusto Cruz le ha podido la historia y parece que no ha sabido contenerla adecuadamente. No obstante Cruz tiene habilidad para contar bien las cosas, es decir a pesar de los bandazos de la narración ésta siempre resulta interesante y lo suficientemente trufada de detalles de todo tipo para mantener la tensión del lector. Claro está que la novela gustará mas a los cinéfilos, por las muchas referencias cinematográficas que contiene, pero también puede atraer a cualquier persona que no esté interesada directamente en las películas y sí en las aventuras bien narradas. Me lo he pasado estupendamente leyendo Londres después de medianoche, pero ya saben que yo soy muy de películas. Ustedes mismos.

Félix Linares

Los días de Nevada de Bernardo Atxaga

Podría decir que en Nevadako egunak (Pamiela), el escritor de Asteasu Bernardo Atxaga da noticia de su estancia, desde agosto de 2007 a junio de 2008, en Estados Unidos, en concreto en la Universidad de Reno. Si dijera esto estaría remitiéndome al género  autobiográfico sin embargo esta definición sería limitada e imprecisa. El hecho de que el nombre de su mujer y sus hijas, que le acompañaron en aquel viaje, no se correspondan con los reales evidencia que este libro no es exactamente un diario. Nevadako egunak es un compendio de 150 textos que ofreceLIBRO.Nevadako egunak como resultado final un hibrido entre la crónica de viajes, la novela de campus, el relato, el ensayo y la biografía.

El oficio y la singular mirada de Atxaga nos permite conocer la vida en Nevada: cómo es la universidad, cuáles son los temores de esas sociedad, cuáles sus protocolos y sus anhelos. Las descripciones de un entorno habitado por mapaches, serpientes cascabel y osos, son plásticas. El desierto tiene una presencia muy potente en el libro. Y es que de alguna manera, el paisaje abierto de Nevada está vinculado al proceso creativo que ha originado este libro.

Sin embargo, Nevadako egunak no supone únicamente una mirada al exterior; también hay una mirada al interior del escritor, a su memoria y a sus sueños. Esa otra mirada es la que configura los textos más intimistas en los que destaca la relación del escritor con sus padres. Precisamente, en el texto Azken pieza que puede leerse de forma independiente, el narrador relata las horas inmediatamente posteriores a la muerte de su madre. Esos momentos en los que todo, comer, caminar, montarse en un coche, hablar con los hermanos, todo, absolutamente todo resulta raro y en cierto modo la vida ya nunca dejará de resultar eso: algo raro.

En definitiva, los seguidores de Atxaga encontrarán en Nevadako egunak un Atxaga en un registro diferente, y un libro mestizo, fronterizo, en el que los géneros se desdibujan para modelar los paisajes exteriores e interiores de aquellos días en Reno.

Txani Rodríguez

Lecturas de fin de semana. Tornatore y el fútbol

Giuseppe Tornatore (Bagheria, 1956) es director de cine. Para más señas es el director de la gran Cinema Paradiso, con la que ganó un Oscar, y de otras películas estimables como Pura formalidad, La sconosciuta y Baaria. A Tornatore la escritura no le es algo ajeno porque es prácticamente el autor de todos los guiones de sus filmes.

La mejor oferta es el primer libro que ha publicado, aunque no era esa su intención. Maquetación 1Cuenta el italiano que es habitual en el trabajo de preproducción de una película que los productores le pidan un resumen de la historia que quiere llevar a la gran pantalla. Él suele ir un poco más allá y novela, antes de escribir el guión, muchas de esas historias. Este texto escrito para los inversores de La mejor oferta, que al final ha sido su última película, llegó a manos de un editor y éste le convenció para publicar el texto por su calidad. Fue un acierto.

La mejor oferta, muchos habrán visto ya la película, cuenta la peculiar relación que se establece entre un sesentón experto en arte y subastador profesional, Virgil Oldman, y una joven agorafóbica, Claire Ibbetson, que le contrata para que venda el patrimonio artístico de sus padres que acaban de fallecer. La relación entre la chica encerrada en una habitación y el huidizo y algo misógino hombre de los mil guantes –es incapaz de tocar nada con sus manos desnudas- se va estrechando poco a poco. Alrededor de los dos protagonistas se moverán otros secundarios, nunca mejor dicho, que poco a poco van ganando peso en la narración, sobre todo dos amigos de Virgil, Robert Larkin, el hombre que lo arregla todo, y Billy Whistler, un viejo pintor fracasado que ayuda a Virgil a hacerse con cuadros de retratos femeninos por un valor muy inferior al real.

La novela cuenta una historia de amor con un final sorprendente, pues los protagonistas juegan a un juego que no se desvelará hasta el final. Una historia repleta de arte y de cuadros falsos y verdaderos. Una historia sentimental que se va transformando en un thriller. La calidad del texto es innegable. Merecen ser publicados más guiones previamente novelizados de Tornatore, un excelente narrador.

Enrique Martín

Javier Gallego Crudo, de la radio al poema

Dejo constancia metódica de todas mis defunciones

en estos obituarios esqueléticos que voy colgando de las paredes

como el que tiende una colada de mudas de serpiente.

Parecen nichos en miniatura.

El registro minucioso de las veces que uno muere

cada día

a cada hora

no aniquila el dolor

pero lo transforma

en un más soportable

estado de melancolía.

LIBRO.Abolición de la pena de muerteAsí escribe Gallego Crudo. Crudamente. La voz radiofónica que agita y azota a partes iguales, muestra en este poemario titulado Abolición de la pena de muerte, su parte más íntima, más vulnerable y más herida.

Habla de ausencias y de anhelos cuando dice “y quiero que me encuentren algún día en el borde inaccesible de tus labios”.

Este poemario es un continuo morir y revivir. Un lamento interminable que en lugar de hacer que el autor se hunda, lo revitaliza de alguna manera, le refuerza. Y mientras lame sus heridas, mientras llora sus derrotas, abre un resquicio de la puerta para recibir algo de luz que si no calienta, al menos ilumina el dolor.

Y aquí entre lineas aparece un huérfano de amor, de cariño, un cuerpo derrotado, y un alma condena al fracaso que se resiste a desaparecer.

Me cosió a la vida un cirujano con el pulso tembloroso y se me estallan las costuras a cada paso que doy”. Y así, arrastrándose por la vida, sigue reptando e imaginando derrotas mejores.

Ayer me reconocí por la calle.

Estaba tan pálido que daba miedo.

No quise saludarme porque ibadistraído pero pensé

que tengo que llamarme más

y hablarles más de mí

a mis amigos.

No sabía que el periodista Javier Gallego Crudo escribía poesía, y sinceramente, fue un acierto que mis manos acabaran cogiendo de la balda de poesía un libro con una portada sangrienta que auguraba, al menos, poesía.

Goizalde Landabaso

Redescubriendo a Leopoldo Lugones

Leopoldo Lugones vivió entre 1874 y 1938 y fue uno de los escritores argentinos más influyentes de su tiempo. Encuadrado en el movimiento modernista, su imaginación desbordante y su vasta cultura le convirtieron en una referencia para toda Latinoamérica. Cultivó la poesía –para mi gusto no ha envejecido bien-, el ensayo, la historia y la filosofía, y fue un inventor de palabras. Pero su ingenio brilló especialmente en el relato corto donde pudo concentrar su vasto saber y su sentido estético en hermosas gemas narrativas. Sin él es imposible entender el por qué de la existencia en un solo país de tantos maestros del cuento como Cortázar, Bioy Casares y sobre todo Jorge Luis Borges.

Filosofícula es una recopilación de relatos, y algunos poemas, realizada por el propio Lugones. Una recopilación en la que el autor quería dar a conocer cuáles eran los temas que le interesaban y por dónde se movían sus planteamientos éticos. Aunque, eLIBRO.Filosofículaso sí, para quitarse importancia en el prólogo escrito para la ocasión asegura que no quiere que nadie se tome en serio este volumen porque se trata de un libro “modesto y ligero, lo cual no le impide ser filosófico”.

El libro reúne, en tan solo 149 páginas, 43 relatos y siete poemas. Los relatos, aunque aparentemente no están agrupados, si que están unidos por finos hilos temáticos. Hay por ejemplo un grupo que podríamos denominar mitológicos ó fabulosos, porque transitan por ellos el rey Salomón, la cuentista Sherezade, el poderoso Hércules, Orfeo y Eurídice, el dios Pan… Hay otros que podríamos denominar renacentistas, porque en ellos abundan los Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, Dante y Beatriz, los Médicis… Hay algunos que hablan de las enseñanzas de los más grandes: Epicuro, Voltaire, Anatole France… Hay también unos cuantos que hablan de cómo el hombre primitivo se transformó en homo sapiens y encontró la belleza, el amor, la soledad, las flores, la galantería… Y hay un gran capítulo dedicado a la vida de Jesús en la que el autor hace una lectura bastante irreverente y sin embargo profunda del Nuevo Testamento. Especialmente hermoso es aquel en el que descubre que hizo San José con el regalo que los Tres Magos de Oriente hicieron al Niño Jesús. Y luego están los poemas que, como ya queda dicho, a este que comenta poco le dicen.

Un libro que es como un vademécum de buena literatura. Quizás haya algunos cuentos que nos chirríen un poco por su “esteticismo” (pasa mucho por ejemplo con otro modernista, Rubén Darío), pero son tantas las sorpresas que esconde este pequeño volumen que merece la pena patinar un poco de vez en cuando. Porque en Leopoldo Lugones está el inicio de esa gran literatura argentina que nos conquistó en el siglo XX, y si me apuran, de parte de la gran literatura escrita en castellano en el continente americano.

Enrique Martín

¡Ojo! Ha llegado Juan Gómez Bárcena

El cielo de Lima es la nueva novela del escritor cántabro Juan Gómez Bárcena. Nacido en 1984, está licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada e Historia por la Universidad Complutense de Madrid y en Filosofía por la UNED. Recibió el Premio Tormenta al Mejor Autor Revelación por su libro de relatos Los que duermen. Además, prologó y coordinó la antología Bajo treinta sobre la nueva narrativa española, publicada recientemente.

Con este nuevo trabajo, Gómez Bárcena da un golpe en la mesa de novedades literarias y se sitúa entre unos de los autores más interesantes del momento, lejos ya de la etiqueta de menor de treinta porque esta novela trasciende de esas categorías que tanto nos gustan a los críticos. LIBRO.El cielo de LimaVeamos, la historia parte de una anécdota real pero poco conocida. En 1904, dos jóvenes peruanos, interesados en conseguir un ejemplar del libro Arias tristes deciden mandarle una carta a Juan Ramón Jiménez. Pero convencidos de que si fueran una bonita joven sería más fácil  lograr ese objetivo,  se les ocurre crear el personaje de Georgina Hübner. Dos meses después, les llegará una carta del Nobel de Literatura y el ejemplar solicitado. La relación epistolar entre la muchacha imaginaria y Juan Ramón Jiménez se estrechará tanto que el escritor de Moguer terminará amando esa presencia lejana.

Si fuera una historia inventada ya estaría bien, pero  -como decíamos- la anécdota es real. A partir de ella, Bárcena reconstruye las vidas y circunstancias de los dos jóvenes que iniciaron esta extraña correspondencia. Se trata de José Gálvez y Carlos Rodríguez. Dos  aspirantes a poeta, borrachos de literatura, ricos que juegan a ser pobres en una buhardilla destartalada, “señoritos que ven la miseria desde las alturas”. Gracias a la pericia de Gómez Bárcena asistiremos al desarrollo de la relación epistolar, al surgimiento de conflictos entre los dos amigos, y al crecimiento del personaje de Carlos que irá apoderándose del argumento. La ambientación y documentación histórica de la época es precisa y evidencia que Gómez Bárcena ha trabajado a conciencia. Los amantes de la literatura disfrutarán además con multitud de referencias bibliográficas.

Lo cierto es que la originalidad en el planteamiento de esta historia y lo afortunado de su desarrollo convierten El cielo de Lima en una lectura deliciosa. Desde mi punto de vista, tiene además uno de los arranques más briosos y bien escritos que he leído en mucho tiempo. Y al final de algunos capítulos de este libro serio y ambicioso  dan ganas de levantarse y aplaudir. Creo que no se puede decir más.

Txani Rodríguez