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La locura, la difícil apuesta de la debutante Itxaso Martín Zapirain

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Ni, Vera (Elkar) es la primera novela de la escritora donostiarra nacida en 1981 Itxaso Martin Zapirain. Esta  licenciada en comunicación audiovisual y en antropología se ha estrenado con un tema tan duro y complejo como pueda ser la locura.

La historia está protagonizada por Martina, una joven escritora que está pasando un mal momento. Está angustiada, y con ese estado de ánimo que hace que todo, la idea de un viaje a París, por ejemplo, se haga demasiado cuesta arriba. Hay momentos en los que es incluso incapaz de mover sus manos. Su compañero, Peru, la apoya y es comprensivo, pero Martina se siente superada. Ella cree que está enlLIBRO.Ni, Veraoqueciendo. Aunque al comienzo se muestra reticente, al final accede, animada por su novia, a pedir ayuda y acude a la consulta de una psicóloga. Las preguntas que le formulan en la primera sesión son las protocolarias pero hay una que no la dejará indiferente: ¿tenía Martina antecedentes familiares? La protagonista recuerda entonces que su bisabuela paterna, Vera, estuvo internada en su psiquiátrico. Decide entonces, y a pesar de que sus familiares prefieren no responder a las preguntas de Martina, investigar qué le sucedió aquella mujer.

En cuanto a la estructura hay que destacar que la novela está dividida en seis capítulos, denominados “trances” más un epílogo. Ni, Vera está escrita en segunda persona, habla de tú a tú, pero a través de las cursivas escuchamos también las inquietudes más profundas de Martina.

Del estilo destaca la alternancia de párrafos largos con otras frases de periodo muy corto, a menudo de una sola palabra, y de la repetición como figura estilística, algo que resulta coherente con el nerviosismo y la ansiedad.

En definitiva, Ni, Vera es una novela intimista, introspectiva, desasosegante, en la que la acción no es el valor más destacado, pero que sí presenta el arrojo de acercarse a un tema difícil.

Txani Rodríguez

Lecturas de fin de semana. Nicolas Dickner, un buen escritor de Quebec

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La literatura canadiense está dividida en dos, la escrita en inglés y la escrita en francés. La primera, cuando triunfa, tiene una gran difusión en todo el mundo porque entra a través del potente mercado estadounidense. La francesa, la de Quebec, lo tiene más difícil, y solo si la obra es publicada en Francia y tiene un relativo éxito puede llegar hasta nosotros.LIBRO.Nikolski

Es lo que ha pasado con Nikolski (Txalaparta), la primera novela traducida al castellano del quebequés Nicolas Dickner (Riviere-du-Loup, 1972). Una novela entrañable que habla de las casualidades de la vida y de los extraños destinos a los que nos enfrentamos, destinos repletos de circunstancias de lo más improbables.

Es una novela protagonizada por tres jóvenes –dos chicos y una chica-, cuyas vidas se cruzan y se descruzan, que en ningún momento llegan a conocer el poderoso vínculo que les une. Ese vínculo es una persona llamada Jonas Doucet que es el padre desconocido de los dos chicos y el tío de la chica. Noah ha nacido en una autocaravana. Su madre es una india nómada que nunca ha podido estar quieta en ningún momento. Hasta que Noah decide abandonarla para ir a la gran ciudad a estudiar y convertirse en arqueólogo. Joyce, la chica, proviene de una familia legendaria de piratas y sueña con convertirse en un corsario moderno. Irá a la ciudad, trabajará en una pescadería regentada por un exiliado dominicano y se hará pirata informática. Y el tercer joven, del que desconocemos su nombre, es un chico sedentario repleto de miedos que trabaja en una librería de viejo sin mucho futuro por delante.

Los tres personajes se irán cruzando y descruzando, intentando averiguar qué fue de Jonas Doucet y sobre todo intentando dar un sentido a su vida. Al final cada uno lo conseguirá a su manera, sin finales felices a lo película de Hollywood, pero con todos los caminos abiertos para poderlos andar como uno quiera. Una novela repleta de libros, de deshechos y de ideales. Magnífica.

Enrique Martín

David Nobbs, humor y sarcasmo puramente british

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Seguro que muchos de ustedes recuerdan la serie Caída y auge de Reginald Perrin (Impedimenta), pero no todos sabrán que estaba basada en una novela homónima, escrita por David Nobbs y considerada todo un clásico de la comedia inglesa y con la que este escritor inglés alcanzó el éxito, allá por el año 1975.  Tal fue la aceptación, que el bueno de Perrin acabaría protagonizando una trilogía. Además, creó escuela entre los nuevos escritores británicos de los ochenta. Pero, esperen, que les presento: Reginal Perrin es un hombre de cuarenta años, que en principio, podría estar muy satisfecho con su vida: está casado, es padre de dos hijos ya criados, como suelLIBRO.Caída y auge de Reginald Perrine decirse, vive en una zona residencial y tiene un buen puesto de trabajo en la empresa de postres Dulcesol, un lugar donde por cierto se celebran singulares reuniones de trabajo. Tiene también un jefe un poco bobo, una suegra, un yerno, familiares gorrones, rutinas…, no le falta un detalle. Vamos, que Perrin tiene una vida normal y confortable que no le hace en absoluto feliz.

En las primeras páginas comenzamos a asistir a cambios en su comportamiento, y Perrin podría recordar vagamente al Lester Burham de American Beauty. Así veremos a nuestro antihéroe inglés colocarse de forma gratuita y algo patética en situaciones de peligro o internarse en el mundo de la infidelidad conyugal, del que se había mantenido totalmente ajeno. Pero no es suficiente y Perrin decide algo más radical: fingir su suicidio, quitarse del medio y comenzar una nueva vida. Y así lo hará. Pero ni qué decir tiene que las cosas se  complicarán.

Esta novela, profundamente british se sirve de la ironía, del sarcasmo y de situaciones límite para divertir al lector. También de los juegos de palabras a los que tan dados son los ingleses y que con tan poco éxito logran ser traducidos después al castellano. Caída y auge de Reginald Perrin no escapa de esta dificultad. En cualquier caso, el resultado es una lectura grata y que nos hará sonreír. Aunque no todo es liviano en esta novela: el libro también invita a valorar en su justa medida lo que tenemos. Y hasta aquí podemos leer.

Txani Rodríguez

Joe Haldeman y el futuro de destrucción y gloria del planeta Tierra

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El estadounidense Joe Haldeman es uno de los mitos vivientes de la ciencia-ficción. Su nombre estará asociado para siempre al género gracias a La guerra interminable, una novela que narraba el enfrentamiento interestelar absurdo entre dos mundos: una lucha que nacía de la incomunicación, de la imposibilidad de explicarse el uno al otro que ninguno suponía una amenaza. La novela, publicada en 1975, estaba basada en las experiencias del autor como soldado en la guerra de Vietnam y tuvo tanto éxito que tuvo dos secuelas, escritas veinte años después.

Aunque Haldeman ha seguido publicando con asiduidad, muchas de sus novelas permanecen inéditas en castellano. Entre las publicadas están la magnífica El engaño Hemingway, Viejo siglo XX y Rumbo a Marte la primera entrega de una trilogía que narra el primer contacto de los seres humanos con una raza extraterrestre y que está publicando La Factoría de Ideas. LIBRO.Mundos en expansiónMundos en expansión es también parte de una trilogía, concretamente la parte final. Una historia que se iniciaba en Mundos y continuaba en Mundos distantes.

La acción nos lleva al futuro de la Tierra, casi cien años más allá de nuestro tiempo. Medio millón de personas ha huido de nuestro planeta, agobiado por la superpoblación y los conflictos, y habita asteroides que orbitan alrededor de nuestro mundo. En uno de ellos, Nueva Nueva York, vive Marianne O’Hara una joven extremadamente inteligente y curiosa que antes de formar parte de la élite dirigente de su “mundo” baja a la Tierra a visitar el planeta natal. A partir de aquí se inicia una epopeya que llevará a Marianne a sufrir dos revoluciones -una en tierra extraña y otra en su propia casa-, varias guerras de exterminio -de los de abajo entre sí, de estos con los de arriba y de los de arriba con sus fundamentalistas- y una huida hacia fuera del sistema solar a la búsqueda de la salvación y de un nuevo comienzo para todos.

Haldeman vuelve a demostrar que es un mago a la hora de crear historias complejas que acontecen ante nuestros ojos con aparente sencillez, un mago a la hora de controlar el flujo de los acontecimientos, ralentizando la acción cuando es necesario y acelerando el ritmo de la narración hasta extremos trepidantes, como en los mejores momentos de las novelas de Robert Heinlein. Además es un escritor que posee un toque poético, a lo Ray Bradbury, que no es muy habitual en la ciencia-ficción actual, un toque que no obvia la complejidad de las relaciones humanas. En esta novela por ejemplo se atreve a pronosticar que el futuro de las relaciones amorosas estará en matrimonios con tres y hasta cuatro componentes.

La trilogía Mundos es una de las lecturas más entretenidas de las que he disfrutado en los últimos tiempos. Una historia de casi cien años, repleta de emoción y de agudas reflexiones sobre nuestra sociedad, las lacras que la pueden colapsar y las virtudes que la pueden salvar. No es una obra perfecta –el segundo volumen es claramente inferior a los otros dos-, pero sí muy estimulante. Haldeman, maestro.

Enrique Martín

Lecturas de fin de semana. González Harbour, novela negra de altura

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La novela negra española escrita por mujeres era hasta hace bien poco una rareza. Estaba Alicia Giménez Bartlett y sus historias protagonizadas por la inspectora Petra Delicado, y poco más. Sin embargo en los últimos tiempos ha habido una auténtica eclosión. Han aparecido un montón de escritoras que escriben thrillers como María Zaragoza y su Dicen que estás muerta, Cristina Fallarás y Las niñas perdidas ó Vanessa Monfort y Mitología de Nueva York. Y otras más que se han atrevido a iniciar series con personajes fijos. Teresa Solana tiene dos series, la protagonizada por los hermanos Fernández y la de la suLIBRO.Verano en rojobinspectora Norma Forester; Yanet Acosta ha creado al detective Ven Cabrera; Mercedes Castro a Clara Deza, la protagonista de la magnífica Y punto; y la navarra de adopción Reyes Calderón ha publicado ya cuatro novelas con la jueza Lola MacHor al frente.

A este notable grupo se acaba de unir la periodista santanderina y subdirectora del diario El País Berna González Harbour. Ha debutado con una magnífica novela, Verano en rojo (RBA). Es la primera –ha prometido ya más- que protagoniza la comisaria María Ruiz. Como es habitual en este tipo de personajes, se trata de una mujer que se mueve en un mundo que sigue siendo todavía preponderantemente masculino y muchas veces machista. Por eso para trabajar se tiene que poner el caparazón de dura, fría, cortante y agresiva, para que sus compañeros la respeten, es decir que no vean una mujer sino una policía, y para que los delincuentes la teman. En el fondo la comisaria es un ser un tanto desnortado, solitaria e insegura en los asuntos del amor. La comisaria deberá investigar en un tórrido verano de 2010, cuando en tierras sudafricanas España camina hacia la gloria del Mundial de Fútbol, los asesinatos de dos jóvenes, uno en Madrid y otro en Santander que aparentemente nada tienen que ver entre sí.

Una novela estupenda, narrada con brío, donde la acción transita a mil por hora, con estallidos de violencia desconcertantes, y que bucea en el terrible mundo de la pedofilia, los curas, el periodismo y Facebook.

Enrique Martín

Los secretos y las infidelidades, según Xabier Etxeberria

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Udazkeneko lorea (Elkar) es la nueva novela de Xabier Etxeberria quien está desarrollando una prolífica carrera literaria, acompañado en ocasiones por su hermano Martín con quien ha firmado algunos libros a cuatro manos. Sus historias suelen estar ancladas en la contemporaneidad y protagonizadas por personajes que podrían tener la edad del autor. En esta ocasión, Etxeberria se ha centrado en los secretos, en la mentira. Suele decirse que con la verdad se va a todas partes, pero la novela reflexiona sobre las bondades de no contar todo siempre, sobre el hecho de que a veces guardarse cosas sea la única manera de preserUdazkeneko lorea AZALA.inddvar la felicidad propia y ajena.

En Udazkeneko lorea todos los personajes mienten o, al menos, no terminan de decir la verdad. Los principales son el triángulo de treintañeros formado por Mikel, un músico aficionado que trabaja en una tienda de vinilos, su novia Naroa, una médico con inquietudes profesionales y Lucía una funcionaria de la Diputación Foral de Gipuzkoa. La trama se desata con rapidez: Mikel asiste solo a una boda, conoce a Lucía y se enrollan. Después, llegarán los remordimientos, la culpa y, claro, la ocultación. Pero ni Naroa, sumida en dilema de ser o no madre, juega en su relación con todas las cartas puestas boca arriba, ni  Lucía le deja vivir tranquila un secreto, algo truculento, de su pasado.

La novela está estructurada en capítulos breves titulados con los nombres de estos tres personajes: la parte de Mikel está narrada en primera persona, la de Lucía, en segunda, y la de Naroa, en tercera. Hay otros personajes, como Milagros y Lourdes, que aunque finalmente sus presencias cobren sentido, nos resultan algo más lejanos. El resultado, en cualquier caso, es que la historia fluye, que se lee con facilidad y que engancha. El lector desembocará sin darse cuenta en el final de la novela, un final que cierra las tramas y une los personajes pero que a mí me ha dejado también algún que otro interrogante.

Txani Rodríguez

Peter Blauner, un buen novelista estadounidense de género negro

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La aparición de cualquier colección de libros siempre es una buena noticia para los aficionados. Y ejercen una atracción irrefrenable sobre mi afán coleccionista. Ocurre que en colecciones suelen editarse los géneros literarios, principalmente novela negra y fantasía en todas sus ramas. Bien, pues tenemos nueva colección de novela negra en Es Pop Ediciones. Se titula Pulpo Negro y su primer título es Luna de casino de Peter Blauner, un autor ya publicado anteriormente en castellano pero desconocido para mí porque sus otras novelas no habían sido editadas como número uno de una nueva colección. Ahora tendré que buscarlas.

Y es que Luna de casino es una excelente muestra de género negro, una historia sórdida desarrollada en un ambiente decadente, con unos personajes sacados de la realidad y obligados por las circunstancias a sobrevivir en diferentes niveles de delincuencia.LIBRO.Luna de casino Los antecedentes de los personajes que aparecen aquí están en las novelas de David Goodis, aquel de Disparen sobre el pianista ó Senda tenebrosa, que colocaba a sus creaciones en situaciones difíciles, aunque no se trataba de individuos inocentes que caían en un conflicto inopinadamente y tenían que pelear y sufrir para salir adelante. No, los personajes de Goodis, y los de Blauner, se mueven en el mundo del hampa. Anthony Russo, el protagonista de Luna de Casino, es un tipo que tiene problemas económicos y al que su padrastro quiere colocar en la Mafia, a pesar de que hay problemas para la admisión dados sus orígenes y cierta reticencia por parte del neófito. Anthony quiere salir adelante por su propio esfuerzo, ser promotor de boxeo, pagar sus deudas, arreglar las cosas con su mujer, que además es sobrina del padrino mafioso y no quiere matar a aquellos que le señala su mentor.

Las cosas se ponen muy difíciles, no se lo voy a ocultar. Pero tampoco les voy a contar más. Si les diré que hay en Blauner un estilo ajustado de contar las cosas: ni exceso de palabras, ni escasez de recursos, todo en esta novela es necesario, incluso el cambio de persona narrativa que incluye la primera para los momentos más personales y la tercera para narrar, por ejemplo, un combate de boxeo verdaderamente excepcional. Seguramente el autor ha ido midiendo sus fuerzas con la historia adaptándose a cada momento y consiguiendo siempre el mejor punto de vista. Además de Goodis, aquí podemos encontrar la sombra de varios autores de la vieja guardia (Burnett, McCoy, Thompson) pero también de Patricia Highsmith y otros creadores más personales, en un ejercicio de estilo verdaderamente asombroso. No hay motivo para sentir simpatía por Anthony, es un tipo anodino, nada brillante, mete la pata más de lo debido, se embarca en aventuras imposibles, sabes que no puede salir bien de los conflictos en los que se mete y, sin embargo, se acaba sintiendo algo por él. Quizá porque solo él confía en un boxeador acabado, o porque acaba recurriendo al chantaje para alcanzar sus metas, evidenciando así su antiheroismo. Ya he dicho que tengo que buscar las anteriores novelas de Blauner, un par de ellas, publicadas por Plaza/Janés y La Factoría de Ideas. No sabía que teníamos a un autor tan destacado suelto por nuestras librerías. Ven, todo son ventajas en los número uno de las colecciones de libros. Que haya venido para quedarse y que siga con la buena selección. Un día de estos les hablo del número dos.

Félix Linares

Lecturas de fin de semana. Fernández Aldasoro, la confirmación

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Hace no mucho nos hacíamos eco de la aparición de la primera novela para adultos de Alejandro Fernández Aldasoro, un bilbaíno afincado en Donostia que trabaja en el mundo de la publicidad. Se titulaba Un viajante y nos acercaba a la pequeña tragedia vital de un viajante de sastrería que vivía sus amores y desamores en plena transición. Aquella novela nos sorprendió gratamente y dijimos abiertamente que allí había madera de escritor importante y dijimos para nuestros adentros a voz en grito el viejo lema de los hermanos Marx “¡Más madera!”. Porque queríamos saber si estábamos ante flor de un día ó había un autor de largo recorrido.LIBRO.Tal vez sea suficiente

La respuesta no ha tardado en llegar. Es este Tal vez sea suficiente (Txalaparta), una especie de spin-off de la anterior novela. Porque si aquella acababa con el viajante abandonado por su amante y abandonando a su mujer y su hijo para intentar encontrarse, en esta hayamos a aquel hijo abandonado ya estudiante universitario intentando encontrar su lugar en el mundo y buscando el amor que teme encontrar.

La novela se articula en dos partes y un epílogo. En la primera parte nuestro protagonista se enfrenta a la previsión de una pitonisa que le vaticina que morirá a los 36 años y al primer gran amor frustrado  de su vida. En la segunda a un cambio total de vida y a un nuevo gran amor que se asemeja desgraciadamente al primero. Y en el epílogo… puesta está el epílogo y no vamos a destripar más.

Fernández Aldasoro ha construido una novela circular perfecta: una predicción en el futuro, un amor, otro amor y el futuro convertido en presente con los efectos de esa predicción. Y todo ello con un personaje inolvidable, que se esconde tras los libros, al que le duele vivir, que tiene miedo al amor y al abandono –quizás por la historia de su padre- y que intenta construir desde la nada su propia identidad. El libro tiene momentos inolvidables, como el de la descripción subjetiva de un paisaje volcánico con el mar al fondo ó como el de la comparación del inicio explosivo e ilusionante del amor con la música (es “muy de canción pop”). Una novela en la que además se retrata muy bien esa clase de amor tóxico basado en la dependencia: ella busca una roca, él se transforma en mentor (¡Ah, el mito de Pigmalión!); y cuando ella ha aprendido y él ya no es necesario como maestro, todo se derrumba. Un libro magnífico: su autor ha demostrado que ya no es una promesa, que se ha convertido en un escritor de tomo y lomo, en un “señor escritor”.

Enrique Martín

Peter Cameron recupera el espíritu de Holden Caulfield

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Tras el, a mi entender desacertado, título Algún día este dolor te será útil (Libros del Asteroide) hemos encontrado una novela deliciosa narrada por un personaje inolvidable. Se trata de un adolescente brillante llamado James Sveck, Lo conocemos en el verano previo a su ingreso en la Universidad de Brown. Y nos cuenta que la idea de compartir su vida con un montón de chicos de su edad le disgusta enormemente. Lo que el desearía es comprar una casa en el medio oeste y dedicarse a leer.

De familia acomodada e hijo de padres divorciados, trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y solo parece disfrutar de la compañía de su abuelo y de su compañero de trabajo.

Su negativa a ir a la unLIBRO.Algún día este dolor será útiliversidad y ciertos comportamientos poco convencionales hacen que el joven termine acudiendo a una consulta psiquiátrica.  Sin embargo, nunca dejamos de percibir al chico como alguien extraordinariamente lúcido. Su agudeza y la distancia con la que examina su entorno hacen que sus observaciones resulten ingeniosas y muy divertidas sobre el arte moderno, sobre el estilo de vida de la clase bien neoyorquina o sobre  su propia familia.

Pero además de divertida, la novela también resulta conmovedora. James habla tan poco de sus sentimientos que, cuando lo hace, llegan con fuerza y nos permiten conocer sus debilidades y sus miedos. “Creo —afirma en un pasaje— que eso es lo que me asusta: el carácter azaroso de todo. Que las personas que podrían ser importantes para ti pasen por tu lado y desaparezcan. O que pases por su lado y las dejes atrás. ¿Cómo podrías saberlo?

Algún día este dolor te será útil es un gran relato sobre el crecimiento y la pérdida, sobre la ciudad de Nueva York, posterior al 11 de septiembre y las secuelas que en un joven como James, que estudiaba en la calle de al lado de las torres gemelas, dejaron los atentados.

El autor es Peter Cameron, un autor muy interesante y reconocido, cuya obra ha llegado a España algo diluida al haber sido publicada por distintas editoriales. Cameron ha construido un personaje que recuerda al protagonista de El guardián entre el centeno. Y si Holden Caulfield decía que lo que le maravilla de un libro es que cuando lo terminas desearías que quien lo escribió fuera amigo tuyo y pudieras llamarlo por teléfono siempre que quisieras, al acabar esta novela lo que apetecería, si fuera posible, es llamar no al escritor sino al protagonista, a ese adolescente neoyorquino, y poder preguntarle qué tal va la vida.

Txani Rodríguez

Yoko Ogawa, infancia, adolescencia y juventud en Japón

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La editorial Funambulista continúa acercando a los lectores la obra de la notable y original escritora japonesa Yoko Ogawa (Okayama, 1962). Seguramente esto ha sido posible gracias al éxito, al boca a boca, de una novela tan estimulante y tierna como La formula preferida del profesor. Antes de este libro, esta misma editorial publicó El embarazo de mi hermana y posteriormente Perfume de hielo y La residencia de estudiantes.

Este verano he podido leer los tres libros de Ogawa a los que todavía no había hincado el diente. El primero de ellos ha sido Hotel Iris, publicado por Ediciones B hace diez años y que fue el primer libro traducido al castellano de la escritora japonesa. Una novela de iniciación que relata la relación entre una joven de 17 años que trabaja en un pequeño hotel de verano que regenta su madre y un hombre maduro y solitario que malvive de sus traducciones de ruso. Entre los dos surge un amor aparentemente puro y tierno, que esconde una malsana relación masoquista de posesión y entrega.LIBRO.La piscina

El segundo libro ha sido otra novela de Funambulista que se publicó el año pasado, La niña que iba en hipopótamo a la escuela. La historia de una niña humilde de doce años, Tomoko, que tiene que vivir en la casa de sus tíos ricos cuando su padre muere. Allí establecerá una intensa relación con su prima Mina, un año menor que ella, que sufre asma crónica y que se traslada a la escuela en un hipopótamo enano por temor a los humos de los tubos de escape de los coches. Una novela que indaga en los secretos de una aparente familia feliz compuesta por una abuela alemana que huyó del nazismo, un padre que huye de sus responsabilidades conyugales, una madre que se refugia en la búsqueda de erratas en letra impresa para ocultar su dolor y una fiel y anciana cocinera que es el alma de la casa.

Y el tercer libro que he leído de Yoko Ogawa, es el último publicado entre nosotros por Funambulista, una novela breve ó un relato largo titulado La piscina. Otra de esas historias morbosas, tan del gusto de la autora, que se acerca a la vida de la adolescente Aya, la hija de un matrimonio que regenta un orfanato que se ha sentido siempre abandonada por su padres a los que acusa de dar a otros niños el cariño que cree le han negado a ella. Aya está obsesionada con el cuerpo de Jun, un chico del mismo orfanato, al que observa en secreto mientras practica saltos de trampolín, y con el pequeño Rie en el que centra su ira contra el mundo, aterrorizándole constantemente.

Los tres libros, escritos en 1996, 2006 y 1990, respectivamente, demuestran la maestría de la autora a la hora de diseccionar la infancia y la juventud y a la hora de describir las extrañas relaciones de amor y odio que establecemos los humanos con aquellas personas que tenemos más cerca. Historias de relaciones humanas en las que subyace siempre algo inquietante, una inquietud que no tiene porque derivar en un final trágico ó desesperanzado porque la solidaridad y la comprensión a veces se imponen sobre el lado tenebroso de la vida. E historias en las que los deportes –la natación, el voleibol ó los saltos de trampolín- adquieren una gran relevancia como metáfora del coraje con el que hay que enfrentarse al mundo y sus retos.

Un apunte final. Un gran aplauso para las maravillosas traducciones de Héctor Jiménez Ferrer y de Yoshiko Sugiyama –a veces juntos y a veces por separado- en los libros de Funambulista y de Jordi Mas en el de Ediciones B. Gracias a ellos estamos descubriendo la literatura de una excelente escritora contemporánea, Yoko Ogawa.

Enrique Martín