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Los miasmas de Samanta Schweblin

Este libro no ha sido escrito para ser degustado por estómagos delicados. Este libro te deja en estado de shock. Es una fábula, una fábula malsana envuelta en un relato tenebroso, trufado de miedos infantiles y terrores maternos. Por momentos parece una historia de horror, por momentos el delirio de un enfermo o de un loco, por momentos una parábola de la realidad argentina, de la podredumbre argentina, que es argentina como podría ser de cualquier otro país. El lector no sabe a qué carta quedarse, solo sabe de los sentimientos que provoca: escalofrío, temor irracional, temblor ante lo inesperado, ante lo que vendrá.

Es difícil resumir el argumento de esta breve e inquietante novela, ciento veinticuatro páginas. La historia se articula en torno a un diálogo que mantienen, en lo que parece un hospital, una mujer muy, muy enferma, y un niño que susurra, que guía a la enferma en la búsqueda de la verdad. Pero, ¿la voz del niño conduce a la verdad ó conduce por caminos que llevan al engaño, al desastre? El niño hace recordar a la mujer lo que ha vivido en los últLIBRO Distancia de rescateimos días. Ella, Amanda, está pasando unos días de vacaciones en una casa del interior. Está en la casa con su hija pequeña, Nina. Su marido trabaja en la capital. Enfrente, en una casa parecida a la suya, vive otra mujer. Se llama Carla. Tiene un hijo pequeño que se llama David, que pronto averiguaremos que es la voz que susurra en la habitación del hospital. Carla está convencida de que en el cuerpo de su hijo no habita su espíritu, sino “otra cosa”, que está compuesta por el recuerdo del espíritu de su hijo y de otra presencia que ocupa ese cuerpo desde que desapareció el espíritu de David. ¿Cómo ha sucedido todo esto?, se pregunta el lector. Pues porque en el ambiente de esa ciudad hay algo malsano que parece emanar de unos barriles que transportan misteriosamente y dejan “por ahí” unos obreros sonrientes. De esos barriles supura un líquido extraño que moja como el agua y deja las manos negras. ¿Contaminación? ¿Una plaga? Cuando David resultó infectado, Carla lo llevó a “la mujer de la casa verde”, que salvó el cuerpo del niño, pero no su espíritu. Y mientras tanto mueren personas, desaparecen caballos y aparecen tumbas de animales mientras la enfermedad avanza.

La novela recuerda un poco a Los pájaros de Hitchcock, pero rodada por un director de cine independiente. El mal está ahí, lo cotidiano se vuelve tenebroso, y nadie sabe muy bien qué pasa, ni por qué. En la película son los pájaros; en la novela los niños. Lo más curioso de todo es que el lenguaje de Distancia de rescate te atrapa por su extraña poesía, por su lirismo, por la peculiar cadencia del ritmo narrativo. Hay un fluir natural, dentro de lo irracional del relato; un medido in crescendo sin explosión final; un extrañamiento incomprensible que al final obligará al lector a hacer su propia interpretación de lo leído. Impresionante la escritora argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978), a la que no habíamos leído todavía. Pensamos abalanzarnos sobre sus dos libros anteriores El núcleo del disturbio y Pájaros en la boca.

Por cierto, el título de la novela, Distancia de rescate, hace referencia a la distancia de seguridad que los padres mantienen con sus hijos cuando les dejan dar su primeros pasos independientes cuando son niños pequeños. Una distancia que teóricamente hará posible que puedas llegar a tu hijo antes de que se produzca la catástrofe, lo irremediable. Pero lo que la ficción demuestra, y aquí coincide con la realidad, es que la “distancia de rescate” es un mito, porque nadie garantiza nada.

Enrique Martín

Mikel Ayllon, de batallas perdidas y mundos por venir

Ez tiro egin ambulantziei es una novela con la que el lector tiene que hacerse. Se entra con interés y un punto de desconcierto pero enseguida nos acostumbramos al espacio literario que propone el escritor, traductor y periodista Mikel Ayllón. Lo primero que nos encontramos es una serie de personajes, que parecen aislados los unos de los otros –luego veremos que no- y que parecen estar inmersos en un tiempo que avanza con una morosidad increíble. Fred es un tipo algo débil que se está quedando ciego; Montag un hombre nervioso, que cuida con celo de una maleta de madera; Karim es un musulmán que reza mirando a La Meca aunque no sepa a ciencia cierta dónde queda el templo; Telmo es un personaje angustiado, que necesita llevar piedras en los bolsillos para ayudarse a no perder contacto con la realidad y que recibe una carta que funcioLIBRO.Ez tiro egin anbulantzieinará como un revulsivo. Pronto sabremos que están en la cárcel, que se tratan, que hay otro preso, Gerard, sobre el que descansa gran parte de la acción del libro y que una mujer a la que él amó, Silvie, puede ser la respuesta a muchas de las preguntas que les atribulan.

Los presos superan días en los que los horarios los marcan las llaves. “Hemen-leemos-giltzak dira denboraren neurgailu. Giltza kolpeek esnatuko zaituzte goizero. Giltza kolpeekin ohartaraziko dizute finitu dela goiza”, pero la intriga del libro aumenta con las repentinas desapariciones de los personajes.

Ayllon maneja bien el punto de vista narrativo y sabe mantener la tensión en esta historia en la que ha arriesgado mucho, especialmente, con la estructura ya que va de atrás hacia adelante. Su escritura tiene ritmo, es plástica, llama la atención el uso de las onomatopeyas, y consigue que Ez tiro egin ambulantziei resulte un libro en el que la atmósfera creada sea un elemento fundamental.

Ez tiro egin ambulantziei, que llega respaldada por la beca Igartza, es un trabajo con un punto de irrealidad que reflexiona sobre el ocaso de un mundo antiguo y sobre uno nuevo que no termina de eclosionar, sobre las batallas perdidas y sobre las que restan por librar, sobre la vigencia de determinados conceptos revolucionarios, y, en mitad de todo eso, sobre el amor.

Txani Rodríguez

 

 

Súper, el gran divulgador de las energias alternativas

LIBRO.Ingenios eólicos“Habitualmente, la tecnología eólica se nos antoja una ciencia envuelta en un halo de inaccesible dificultad. Solemos relacionarla con los aerogeneradores gigantescos, las complicadas formulaciones de aerodińámica, la hi-tec y la ingeniería de altos vuelos.
A menudo, los tratados sobre la energía del viento son auténticos tratados teóricos y técnicos que pueden llegar a asustar a quien se acerca por primera vez a este tema.

Con este libro queremos aportar una nueva herramienta que sirva para facilitar el acercamiento de la tecnología eólica a toda la ciudadanía. Ingenios eólicos es un manual práctico especialmente dirigido a aquellas personas que deseen adquirir conocimientos básicos de energía eólica mediante el juego y la experimentación. Como digo a menudo “Aprender por las manos”. Para ello presentamos aquí esta selección de ingenios eólicos.

En cada propuesta de construcción, aparecen los materiales y herramientas necesarios para llevar a cabo el montaje en cuestión, se dan consejos para su utilización y, si procede, se hace referencia a conceptos teóricos relacionados, aportando propuestas para la experimentación y otras informaciones adicionales.”

Este es un párrafo de la introducción de Ingenios Eólicos. Propuestas para jugar, aprender y experimentar con la energía del viento, escrito por José Manuel Jiménez, Súper, y publicado por Pamiela. A la mayor parte de nuestros oyentes, la editorial Pamiela les sonará más por publicar literatura en euskara, de Atxaga o Sarrionandia, pero hay que decir que desde hace muchísimos años tiene una pequeña colección dedicada a la energía donde se publicó la realmente mítica obra de los hermanos Urkia, Energía Hidráulica y Eólica Práctica.

También en esta misma colección se ha publicado la anterior obra del mismo autor, el vizcaíno afincado en Navarra, José Manuel Jiménez. Esta obra, titulada Ingenios Solares ha resultado un superventas, ya que con su gran repercusión en Latinoamérica ha llegado a vender más de 50.000 ejemplares, maravilloso record si tenemos en cuenta el tema.

La obra que hoy comentamos cuenta la historia de la energía eólica y sus usos por parte del hombre, desde las más antiguas civilizaciones hasta nuestros días. Pero el abordaje es a la vez muy próximo, ya que nos da oportunidad de jugar con el viento, construyendo los más variados artilugios desde bumerangs hasta aeromotores pasando por cometas o pequeños coches eólicos. Oportunidades para jugar incluso utilizando a los niños como coartada. Pero además es un agradable tratado sobre todo lo que tiene que ver con el viento, en lo tecnológico, pero también en lo cultural e incluso lo arquitectónico.

Ingenios eólicos. Pamiela. Que lo disfruten.

Jokin Aldazabal

Karen Rusell, extraños compañeros de ficción

Hay un par de vampiros en un limonar. Padecen la sed característica de estos seres, pero tratan de evitar el morder la yugular de los seres humanos. ¿Se puede sustituir la sangre por zumo de limón? Así, de repente no parece muy buena alternativa. Y de hecho el cuento no es deslumbrante, casi disuade al lector de seguir adelante. Pero debe haber algo en la escritura de Karen Russell, de quien solo conocíamos su primera novela Tierra de caimanes de una producción que tiene solamente un libro de relatos anterior, que obliga a seguir. Segunda narración: unas mujeres son compradas por unos extraños individuos que las tendrán encerradas generando hilos de seda sacados de su propio cuerpo con destino a la industria de ese extraño lugar. La atmósfera de este relato es verdaderamente opresiva, agobiante, desesperada. E invita a seguir adelante.LIBRO.Vampiros y limones

No les voy a contar todos los cuentos porque no tendría demasiado sentido, pero si tengo que decirles que todos participan de un ambiente común, una sensación inquietante de estar en un mundo muy raro que, sin embargo es el nuestro, por muy extravagante que resulte la propuesta. Hay uno, el más breve, que cuenta un extraño torneo entre ballenas y su alimento. La rareza del argumento no es lo mejor. Lo mejor es como se cuenta. Podrían sorprendernos las abalanzas de Stephen King que aparecen en la solapilla, pero las entenderemos cuando leamos el último de los relatos, una versión corregida y aumentada, e incluso mas turbia de El cuerpo, aquella nouvelle que dio pie a la película Cuenta conmigo.

Las narraciones de Karen Russell ocurren en lugares desolados, amenazantes, imprecisos y sórdidos. Pero los personajes parecen conocerlos muy bien porque se mueven en ellos con una determinación que incluye la asunción de sus peculiaridades. Hay un western fantasmagórico que parece sacado de las brumas de la Edad Media mezclado con un laberinto kafkiano, donde salvajismo y burocracia se dan la mano por difícil que pueda parecer. Y un remedo de Los pájaros, menos impactante pero quizá más sugerente que la película de Hitchcock. No, olviden esto, es imposible ser más sugerente que una película de Hitchcock, pero el relato está muy bien. Hay un veterano de guerra y una tatuadora y ambos crean un mundo donde no hay esperanza. Y, quizá el mejor de todos, hay un cuento sobre una granja donde algunos presidentes de los Estados Unidos resucitan convertidos en caballos. Es tal el grado de identificación con los personajes que el lector acaba considerando el asunto algo absolutamente real. Lo que le sirve a la autora para desperdigar unas cuantas críticas, tampoco muchas, este es un cuento fantástico no una narración política.

Ven, al final no he podido resistirme y he mencionado todos los relatos. Lo que sí parece claro es que Karen Russell se arregla mejor con los cuentos breves, quizá porque su escritura está muy pendiente de la idea que les da cuerpo. Pero también sabe crear ambientes, siempre opresivos, siempre turbios, y sumerge a los lectores en universos a mitad de camino del sueño y la realidad. Karen tiene poco más de treinta años. Quiero pensar que tiene por delante un esplendoroso futuro literario. Y quiero pensar que nosotros vamos a poder disfrutarlo.

Félix Linares

Aixa de la Cruz sigue creciendo

Modelos animales es el nuevo libro de la escritora bilbaína Aixa de la Cruz. Se trata de una colección de siete relatos en los que la violencia y la crueldad irrumpen en situaciones que no anticipaban determinadas truculencias. El primer relato, que da título al volumen, está protagonizado por una joven dramaturga que reside temporalmente y gracias a una beca en Canadá. El segundo relato, que no despertará instintos maternales precisamente, recrea la angustia de una madre que acaba de dar a luz a un niño afectado por talasemia. En el tercero, una chica que regresa de una estancia en Londres para desintoxicarse, experimenta una especie de desdoblamiento de la realidad durante un viaje en tren. El cuarto relato, El cielo de Bilbao, relata las bromas cada más pesadas y peligrosas que un grupo de adolescentes gasta a una serie de víctimas que contactan por internet de forma aleatoria. Spin off es una historia que, como quien esconde una bomba de relojería, sitúa en el desierto a una pareja en la que ha existido la traición. El sexto relato está protagonizado por un joven bulímico, diana de crueles comentarios sobre su orientación sexual, que cree encontrar una tabla de salvación en los gimnasios. El libro se cierra con una cantante de rock, que escribe desde una institución penitenciaria y que descubre que una de sus canciones se utilizaba parLIBRO.Modelos animalesa torturar a presos incomunicados.

Los puntos de partida son atractivos y los desarrollos están bien resueltos. Aixa de la Cruz tiene capacidad para comprimir situaciones trascendentes en pequeños detalles y para obtener textos muy plásticos que toman, en mi opinión, más vuelo cuando la autora opta por la primera persona. Por otro lado, en la mayoría de los cuentos, la bilbaína arriesga formalmente y plantea estructuras novedosas, asumiendo así uno de los reto de la narrativa actual. De hecho, los cuentos resultan en su conjunto muy actuales. Las nuevas tecnologías están tan presentes en este libro, que los primeros videojuegos y cibercafés –en los que se alude en una de las historias- parecen aparatosos vestigios de una era muy anterior a la nuestra. También tienen presencia series de televisión tan aclamadas como 24 o Juego de Tronos. Pero hay otros rasgos más interesantes que son signos de nuestro tiempo y que la autora aborda: la ansiedad, la psicosis, el extrañamiento de la violencia que irrumpe a través de las pantallas en nuestra cotidianidad un día y otro. Un tema, el de la violencia, sobre el que Aixa de la Cruz reflexiona a través de la ironía a veces, y otras, a través de componentes más sanguinolentos y explícitos. Pero, tal y como comentábamos, los personajes, en principio, podrían ser cualquiera de nosotros, como si la línea roja que separa la locura y la cordura no fuera un vigoroso muro moral, humanista incluso, sino algo más frágil y nervioso, algo similar, tal vez, a una arteria.

“Una debe procurar desde joven que su fama la preceda”, dice la narradora del primer relato. Aixa de la Cruz nació en 1988 así que joven es y su fama también la precede: entre otras cosas fue elegida por El Cultural entre los 12 narradores menores de 40 años con mejores perspectivas.

Modelos animales llega a las librerías en un momento en el que existe un hastío notable de buenismo y muchas prevenciones quizá hacia la ternura. No me importaría leer a esta autora en otros registros, aunque esta reflexión directa sobre la violencia es un material literario de alta calidad. Y hay que decir también que quizá esté contaminada por el imaginario truculento que la acompaña día a día, ya que realiza su tesis doctoral sobre la representación de la tortura en las series norteamericanas post-11S.

Txani Rodríguez

Milena Busquets y los hijos de la gauche divine

Milena Busquets (Barcelona, 1972) escribió esta novela, una de las sensaciones de la pasada Feria de Fráncfort, pocos meses después de la muerte de su madre, Esther Tusquets, la creadora de una de las editoriales españolas más prestigiosas de la Transición, la editorial Lumen. Tusquets fue además una de las más interesantes escritoras de la denominada “gauche divine” catalana, la generación de los hijos de la burguesía ganadora de la Guerra Civil que se convirtieron en azote de la sociedad de la que provenían y enarbolaron todo tipo de banderas progresistas, entre ellas la de la oposición al régimen franquista. Seguramente pocos escritores han retratado tan bien en sus novelas a estos personajes como Tusquets, especialmente en la famosa trilogía que forman las novelas El mismo mar de todos los veranos, El amor es un juego solitario y Varada tras el último naufragio.

Esta introducción no es baladí, porque Milena Busquets rinde en su segunda novela un homenaje a su madre y a esa generación que prácticamente ha desaparecido ya. LIBRO.También esto pasaráLa novela arranca en un cementerio en el que Blanca, la protagonista, rememora sus recuerdos y sentimientos durante el funeral de su madre, una mujer de fuerte personalidad que ha vivido la vida libremente. Tras esta pérdida, Blanca, de unos cuarenta años y de carácter impulsivo, se traslada a la casa familiar de Cadaqués junto a sus dos hijos, sus dos ex maridos, dos amigas, el novio de una y el hijo de otra y una niñera. Además tiene cerca a su último amante, un hombre casado. Blanca es un náufrago de su propia vida, que además ha visto desaparecer la luz que le guiaba hacia la costa, su madre. Lo único que espera es que el verano en la vieja casa –el sol, los amigos, el sexo- pueda servir para paliar su dolor y encontrar el camino.

La novela establece un claro paralelismo entre los hijos de la “gauche divine” y sus padres y concluye que no hay tantas diferencias entre las dos generaciones. Las dos generaciones vivieron sus vidas con una aparente libertad, a pesar de las dificultades. Todos sus componentes se vieron enfrentados a la necesidad del éxito, exigido por la clase social a la que pertenecían y pertenecen. Vivieron libremente el amor y se equivocaron: tuvieron esposos, amantes, hijos; se separaron, encontraron otra vez pareja, volvieron a separarse. El eterno tobogán del amor y el desamor.

Y esta es la clave de este libro, el amor. Porque esta novela es un canto al amor. “Nunca somos tan poderosos como cuando estamos enamorados y somos correspondidos”, se dice. Pero también se asegura que “no hay marcha atrás en una historia de amor”, porque “una relación es siempre una carretera de sentido único”. Aunque “una de las cosas más sorprendentes del amor es su milagrosa capacidad de regeneración”. Y en todo caso, en lo relativo a la tristeza y el dolor, como dice el título de la novela “también esto pasará”.

Milena Busquets tira de sus vivencias personales para escribir una de las historias más conmovedoras, reveladoras y honestas que uno ha podido leer en los últimos tiempos. Una historia repleta de risas y lágrimas, de derrotas y victorias, de pesadillas y sueños, de angustias y esperanzas. Una fotografía de la vida y sus recovecos.

Enrique Martín

Julen Belamuno, una ópera prima prometedora

Todos personajes de los relatos que configuran Ukabilak eta loreak se encuentran en las estribaciones de un momento, de un encuentro fortuito, de una revelación o de una decisión, que cambiará sus vidas. Son boxeadores, cineastas, funcionarios, peritos forenses, técnicos de automoción… Van a reuniones de trabajo, imaginan las vidas de los otros, atienden floristerías, visitan clubs de alterne, asumen sus derrotas. Están separados, viven en pareja, o recuperan a sus parejas. Se reúnen con viejos amigos, son traicionados en nombre de la amistad y del amor, a casi todos les pesa, de algún modo, el pasado, y se sienten solos. De hecho, en la práctica totalidad de estos cuentos vemos a los personajes luchar o recomponerse en solitario. El foco está muy centrado sobre ellos. Son, podríamos resumir, relatos de únicos protagonistas sobre la épica o la poética de la derrota.LIBRO.Ukabilak eta loreak

Todos los textos nos resultan contemporáneos. De hecho, algunos relatos ya trasladan asuntos tan propios de este frío invierno de 2015 que atravesamos como pueda ser la corrupción. El “caso Pujol”, por ejemplo, se asoma de forma tangencial a una de estas historias. Los escenarios son cotidianos, cercanos. No hay nada que resulte extraño; nadie que parezca inverosímil. Podemos citar como ejemplo de esa cercanía, Aitaren ezinean, uno de los relatos que más me ha gustado. Y me parece un acierto que el autor haya decidido ubicarlo en el Zinemaldia. El protagonista es un director nominado a la Concha de Oro que trata de reordenar los recuerdos de su padre. A la trama singular se le une la tensión de los momentos previos a la rueda de prensa en la que se da a conocer el palmarés del Festival. Lo cierto es que cuando leía este cuento, pensaba: qué poco se ha escrito sobre el Zinemaldia con el juego que podría dar.

El relato Ukabilak eta loreak, que da título al libro, es también una pieza destacable. La ambientación del mundo del boxeo, la recreación de los combates está muy lograda, y más aún la ternura que emanan estas páginas. Por último, quiero referirme a Egonerako egunak, un relato sobre lo importante que es tener la conciencia tranquila que refleja bien la realidad de un divorciado, y que, aunque tenga algún tramo previsible, está muy bien construido, con personajes potentes y diálogos eficaces.

En resumen, estamos ante un libro de cuentos, ocho en total, con unas extensiones considerables, que nos sitúan, de algún modo, frente a nosotros mismos, frente a nuestros miedos, a nuestras soledades y a nuestros fracasos.

Ukabilak eta loreak es la ópera prima de Julen Belamuno, nacido en Azpeitia en 1959. Intuyo que no será lo último que nos ofrezca.

Txani Rodríguez

David Foenkinos novela en verso

LIBRO.CharlotteEl día previsto, se va a Niza.

Delante de la prefectura hay una cola larguísima.

La tranquiliza ver tanta gente dócil.

Todos van bien vestidos, los enamorados se dan la mano.

Hace calor y la espera es larga.

Al cabo de un rato,

varios autobuses aparcan cerca de la plaza.

Todos se miran.

E intentan tranquilizarse.

Charlotte vuelve a acordarse del campo de Gurs.

¿Y si en lugar de censarlos sin más en realidad pretenden detenerlos?

Nada podría ser peor que volver allí.

Por lo visto, en Paris ha habido una gran redada de judíos.

Pero, aquí ¿quién sabe lo que ha pasado realmente?

¿Quién sabe lo que está pasando en Alemania o en Polonia?

Nadie.

La nueva novela de David Foenkinos está escrita en verso. Se titula Charlotte, y narra la vida de Charlotte Salomon, una pintora judía que tuvo que huir de Berlín a Francia donde vivían sus abuelos. Cuenta la historia de una mujer que tuvo que luchar contra la genética que le impulsaba a suicidarse como todas las mujeres de su familia, y contra los campos de concentración donde fue confinada. Tenía 26 años cuando fue gaseada en Auschwitz.

La nueva novela del escritor francés, muy conocido por haber escrito La delicadeza, es un tanto fría y distante. En realidad es asombrosamente escueta, muy limitada en sus formas. No hay apenas florituras. Hay un narrador que tiene toda la información y que poco a poco va liberándola. Hay momentos que parece estar constreñido, como si las formas forzaran demasiado la historia y fuera difícil de contar. Estilísticamente es una historia que probablemente ha requerido de mucho trabajo. De todos modos, yo no entiendo muy bien porque ha optado por esta forma narrativa. Es decir, por qué ha optado por escribir en verso. Si quería hacer una biografía sobre esta mujer, podía haberla hecho en el modo tradicional.

En cualquier caso, si nadie ha leído una novela en forma de poema, una novela en verso, esta puede ser una buena oportunidad.

Goizalde Landabaso

Antonio Manzini presenta al subjefe Rocco Schiavone

Erase una vez, cuando la novela negra no tenía el prestigio y la difusión actual, cuando era alimento de escasos lectores especializados, y los clásicos respetados y los autores europeos un descubrimiento, conocimos a algunos escritores italianos, Sciascia y Scerbanenco en principio, que gozaron de gran prestigio. Con el desplazamiento del interés de las nuevas generaciones de lectores a latitudes más altas, los italianos, con la excepción de Andrea Camilleri, parece que han pasado al olvido. Hace años todavía teníamos a Carlo Lucarelli y Marco Vichi, intermitentemente a Giancarlo de Cataldo, ahora a Maurizio de Giovanni y… a Antonio Manzini, recién aterrizado en nuestras librerías con la primera aventura del subjefe Rocco Schiavone, un romano trasladado al valle de Aosta por haber metido la mano en cuestiones sensibles, entiéndase un familiar de alguien importaLIBRO.Pista negrante.

Schiavone tiene un pasado, que Manzini irá presentando poco a poco, tiene un carácter difícil y una interpretación elástica de la ley, lo que lleva a algunos de los episodios más interesantes de la novela, un gusto por la comida, la moda y la buena vida que chocan directamente con el lugar al que le han destinado y sus habitantes, una lengua afilada y el habitual reparto de secundarios. Está su jefe, claro, y el juez, y el forense y sus subalternos, los tenderos, los taberneros, los encargados de las pistas de nieve todos perfectamente retratados. Sí, porque las cosas se ponen difíciles justamente en las alturas cuando aparece un cadáver entre la nieve. Permitan que me detenga en este punto porque estamos en un género del que no conviene contar demasiado. Si les diré que ni Rocco ni los demás protagonistas resultan ser nuevos, pero sí tienen el suficiciente encanto como para que les apreciemos. También que, a diferencia de otros autores italianos, Manzini se acerca algo más a la novela negra que sus colegas. También a la novela enigma porque el bueno de Schiavone resulta ser un lince para la investigación e, incluso, recurre a la reunión final para explicar la solución del enigma, como hacía Rex Stout siempre y Agatha Christie en las novelas de Poirot. Pero eso sí Manzini ha encontrado la manera de hacer la reunión aclaratoria definitiva. Y no contento con una ha montado dos. Este hombre es ambicioso y tiene gracia y cierto encanto y dialoga estupendamente y te lees la novela en una tarde de lluvia, bueno, esto último no es necesario, pero da ambiente. En realidad debería ser una tarde de nieve.

Así que no esperen a que termine la temporada y háganse con Pista negra esta nueva novela de la colección Salamandra Black porque les va a gustar. Por cierto no es ni necesario que les guste la novela negra, o policiaca o como la llamen ustedes, esta es una narración que tiene su propia autonomía. Y a un personaje que nos gustaría volver a encontrar.

Félix Linares

 

La pregunta de Feldman: ¿sabemos lo que queremos?

Jonah Jacobstein es un abogado de treinta y dos años que vive en Nueva York. Está satisfecho con su vida. Se codea con otros jóvenes, algunos antiguos compañeros de la universidad, llamados a alcanzar las más altas cotas de poder, acude a fiestas filantrópicas en las que las buenas causas de turno parecen ser lo de menos, chequea su móvil cada dos por tres, acaban de darle un caso importante en el bufete donde trabaja, tiene novia y, además, amante. Una tarde lluviosa se encuentra en el metro con un jasid, un anciano judío ortodoxo, que le recuerda para su fastidio las enseñanzas del Libro de Jonás, un texto bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo. “Jonás -le dice- ve a la corrupta ciudad de Nínive y diles que a pesar de todo su oro, su elegante ropa y sus grandes ejércitos, solo su cuerpo está vestido pero su alma está desnuda.” El jasid consigue que Jonah salga del metro contrariado.LIBRO.El libro de Jonah

El segundo capítulo está protagonizado por Judith, una mujer que, tras haber sido una estudiante extraordinaria, tenía por delante un futuro prometedor. Sin embargo, quedará dramáticamente marcada por el 11-S. En la novela, el punto de vista de Jonah se alternará con el de esta mujer cuyo nombre tiene también un gran simbolismo especialmente en la cultura hebrea. Una tarde, en casa de su prima, él verá un retrato de ella, y de algún modo comenzará a desatársele una tormenta que pondrá patas arriba su vida.

Esta novela es la primera del escritor norteamericano Joshua Max Feldman, sin embargo, su ambición no es la de un primerizo. El autor nos muestra con detalle el tipo de vida que llevan algunos neoyorquinos y la vacuidad, la fatuidad, que parece dominarles. La moral, la ética, la espiritualidad se doblegan ante intereses más espurios y medrar en sus carreras profesionales para conseguir un sueldo abultado que les permita vivir en un sofisticado loft parecen ser los motivos que les empujan a meter codos en su día a día. Reivindica Feldman algo más de verdad en estos tiempos, cierta pureza, que creamos en algo, parece decirnos, que no nos olvidemos de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal.

La lectura de la novela es, sin duda, gozosa, y nos dejamos llevar por el interés que despiertan sus diatribas internas y la zozobra de su vida amorosa. En el fondo, la historia tiene, como decíamos, una enorme carga de profundidad que se hubiera entendido incluso sin realizar esta revisión contemporánea del Libro de Jonás, sin armar una estructura tan compleja. El texto, en definitiva, nos sitúa ante una pregunta incómoda: ¿sabemos, de verdad, lo que queremos?

Txani Rodríguez