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Lecturas de fin de semana. Tornatore y el fútbol

Giuseppe Tornatore (Bagheria, 1956) es director de cine. Para más señas es el director de la gran Cinema Paradiso, con la que ganó un Oscar, y de otras películas estimables como Pura formalidad, La sconosciuta y Baaria. A Tornatore la escritura no le es algo ajeno porque es prácticamente el autor de todos los guiones de sus filmes.

La mejor oferta es el primer libro que ha publicado, aunque no era esa su intención. Maquetación 1Cuenta el italiano que es habitual en el trabajo de preproducción de una película que los productores le pidan un resumen de la historia que quiere llevar a la gran pantalla. Él suele ir un poco más allá y novela, antes de escribir el guión, muchas de esas historias. Este texto escrito para los inversores de La mejor oferta, que al final ha sido su última película, llegó a manos de un editor y éste le convenció para publicar el texto por su calidad. Fue un acierto.

La mejor oferta, muchos habrán visto ya la película, cuenta la peculiar relación que se establece entre un sesentón experto en arte y subastador profesional, Virgil Oldman, y una joven agorafóbica, Claire Ibbetson, que le contrata para que venda el patrimonio artístico de sus padres que acaban de fallecer. La relación entre la chica encerrada en una habitación y el huidizo y algo misógino hombre de los mil guantes –es incapaz de tocar nada con sus manos desnudas- se va estrechando poco a poco. Alrededor de los dos protagonistas se moverán otros secundarios, nunca mejor dicho, que poco a poco van ganando peso en la narración, sobre todo dos amigos de Virgil, Robert Larkin, el hombre que lo arregla todo, y Billy Whistler, un viejo pintor fracasado que ayuda a Virgil a hacerse con cuadros de retratos femeninos por un valor muy inferior al real.

La novela cuenta una historia de amor con un final sorprendente, pues los protagonistas juegan a un juego que no se desvelará hasta el final. Una historia repleta de arte y de cuadros falsos y verdaderos. Una historia sentimental que se va transformando en un thriller. La calidad del texto es innegable. Merecen ser publicados más guiones previamente novelizados de Tornatore, un excelente narrador.

Enrique Martín

Javier Gallego Crudo, de la radio al poema

Dejo constancia metódica de todas mis defunciones

en estos obituarios esqueléticos que voy colgando de las paredes

como el que tiende una colada de mudas de serpiente.

Parecen nichos en miniatura.

El registro minucioso de las veces que uno muere

cada día

a cada hora

no aniquila el dolor

pero lo transforma

en un más soportable

estado de melancolía.

LIBRO.Abolición de la pena de muerteAsí escribe Gallego Crudo. Crudamente. La voz radiofónica que agita y azota a partes iguales, muestra en este poemario titulado Abolición de la pena de muerte, su parte más íntima, más vulnerable y más herida.

Habla de ausencias y de anhelos cuando dice “y quiero que me encuentren algún día en el borde inaccesible de tus labios”.

Este poemario es un continuo morir y revivir. Un lamento interminable que en lugar de hacer que el autor se hunda, lo revitaliza de alguna manera, le refuerza. Y mientras lame sus heridas, mientras llora sus derrotas, abre un resquicio de la puerta para recibir algo de luz que si no calienta, al menos ilumina el dolor.

Y aquí entre lineas aparece un huérfano de amor, de cariño, un cuerpo derrotado, y un alma condena al fracaso que se resiste a desaparecer.

Me cosió a la vida un cirujano con el pulso tembloroso y se me estallan las costuras a cada paso que doy”. Y así, arrastrándose por la vida, sigue reptando e imaginando derrotas mejores.

Ayer me reconocí por la calle.

Estaba tan pálido que daba miedo.

No quise saludarme porque ibadistraído pero pensé

que tengo que llamarme más

y hablarles más de mí

a mis amigos.

No sabía que el periodista Javier Gallego Crudo escribía poesía, y sinceramente, fue un acierto que mis manos acabaran cogiendo de la balda de poesía un libro con una portada sangrienta que auguraba, al menos, poesía.

Goizalde Landabaso

Redescubriendo a Leopoldo Lugones

Leopoldo Lugones vivió entre 1874 y 1938 y fue uno de los escritores argentinos más influyentes de su tiempo. Encuadrado en el movimiento modernista, su imaginación desbordante y su vasta cultura le convirtieron en una referencia para toda Latinoamérica. Cultivó la poesía –para mi gusto no ha envejecido bien-, el ensayo, la historia y la filosofía, y fue un inventor de palabras. Pero su ingenio brilló especialmente en el relato corto donde pudo concentrar su vasto saber y su sentido estético en hermosas gemas narrativas. Sin él es imposible entender el por qué de la existencia en un solo país de tantos maestros del cuento como Cortázar, Bioy Casares y sobre todo Jorge Luis Borges.

Filosofícula es una recopilación de relatos, y algunos poemas, realizada por el propio Lugones. Una recopilación en la que el autor quería dar a conocer cuáles eran los temas que le interesaban y por dónde se movían sus planteamientos éticos. Aunque, eLIBRO.Filosofículaso sí, para quitarse importancia en el prólogo escrito para la ocasión asegura que no quiere que nadie se tome en serio este volumen porque se trata de un libro “modesto y ligero, lo cual no le impide ser filosófico”.

El libro reúne, en tan solo 149 páginas, 43 relatos y siete poemas. Los relatos, aunque aparentemente no están agrupados, si que están unidos por finos hilos temáticos. Hay por ejemplo un grupo que podríamos denominar mitológicos ó fabulosos, porque transitan por ellos el rey Salomón, la cuentista Sherezade, el poderoso Hércules, Orfeo y Eurídice, el dios Pan… Hay otros que podríamos denominar renacentistas, porque en ellos abundan los Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, Dante y Beatriz, los Médicis… Hay algunos que hablan de las enseñanzas de los más grandes: Epicuro, Voltaire, Anatole France… Hay también unos cuantos que hablan de cómo el hombre primitivo se transformó en homo sapiens y encontró la belleza, el amor, la soledad, las flores, la galantería… Y hay un gran capítulo dedicado a la vida de Jesús en la que el autor hace una lectura bastante irreverente y sin embargo profunda del Nuevo Testamento. Especialmente hermoso es aquel en el que descubre que hizo San José con el regalo que los Tres Magos de Oriente hicieron al Niño Jesús. Y luego están los poemas que, como ya queda dicho, a este que comenta poco le dicen.

Un libro que es como un vademécum de buena literatura. Quizás haya algunos cuentos que nos chirríen un poco por su “esteticismo” (pasa mucho por ejemplo con otro modernista, Rubén Darío), pero son tantas las sorpresas que esconde este pequeño volumen que merece la pena patinar un poco de vez en cuando. Porque en Leopoldo Lugones está el inicio de esa gran literatura argentina que nos conquistó en el siglo XX, y si me apuran, de parte de la gran literatura escrita en castellano en el continente americano.

Enrique Martín

¡Ojo! Ha llegado Juan Gómez Bárcena

El cielo de Lima es la nueva novela del escritor cántabro Juan Gómez Bárcena. Nacido en 1984, está licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada e Historia por la Universidad Complutense de Madrid y en Filosofía por la UNED. Recibió el Premio Tormenta al Mejor Autor Revelación por su libro de relatos Los que duermen. Además, prologó y coordinó la antología Bajo treinta sobre la nueva narrativa española, publicada recientemente.

Con este nuevo trabajo, Gómez Bárcena da un golpe en la mesa de novedades literarias y se sitúa entre unos de los autores más interesantes del momento, lejos ya de la etiqueta de menor de treinta porque esta novela trasciende de esas categorías que tanto nos gustan a los críticos. LIBRO.El cielo de LimaVeamos, la historia parte de una anécdota real pero poco conocida. En 1904, dos jóvenes peruanos, interesados en conseguir un ejemplar del libro Arias tristes deciden mandarle una carta a Juan Ramón Jiménez. Pero convencidos de que si fueran una bonita joven sería más fácil  lograr ese objetivo,  se les ocurre crear el personaje de Georgina Hübner. Dos meses después, les llegará una carta del Nobel de Literatura y el ejemplar solicitado. La relación epistolar entre la muchacha imaginaria y Juan Ramón Jiménez se estrechará tanto que el escritor de Moguer terminará amando esa presencia lejana.

Si fuera una historia inventada ya estaría bien, pero  -como decíamos- la anécdota es real. A partir de ella, Bárcena reconstruye las vidas y circunstancias de los dos jóvenes que iniciaron esta extraña correspondencia. Se trata de José Gálvez y Carlos Rodríguez. Dos  aspirantes a poeta, borrachos de literatura, ricos que juegan a ser pobres en una buhardilla destartalada, “señoritos que ven la miseria desde las alturas”. Gracias a la pericia de Gómez Bárcena asistiremos al desarrollo de la relación epistolar, al surgimiento de conflictos entre los dos amigos, y al crecimiento del personaje de Carlos que irá apoderándose del argumento. La ambientación y documentación histórica de la época es precisa y evidencia que Gómez Bárcena ha trabajado a conciencia. Los amantes de la literatura disfrutarán además con multitud de referencias bibliográficas.

Lo cierto es que la originalidad en el planteamiento de esta historia y lo afortunado de su desarrollo convierten El cielo de Lima en una lectura deliciosa. Desde mi punto de vista, tiene además uno de los arranques más briosos y bien escritos que he leído en mucho tiempo. Y al final de algunos capítulos de este libro serio y ambicioso  dan ganas de levantarse y aplaudir. Creo que no se puede decir más.

Txani Rodríguez

Lecturas de fin de semana. La trabajadora de Elvira Navarro

Empezó como un susurro, pero la opinión generalizada es que nos encontramos ante uno de los mayores talentos literarios surgidos en España en los últimos años. Y es que Elvira Navarro (nacida en Huelva en 1978, que pasó su infancia y adolescencia entre Córdoba y Valencia y vive en Madrid) se ha ganado el respeto de todos con la publicación de dos novelas complementarias, La ciudad en invierno y La ciudad feliz.  Dos novelas en las que vuelca su inquietante mirada sobre la realidad de hoy.LIBRO.La trabajadora

Esta línea se mantiene en La trabajadora (Random House), en la que cuenta la historia de Elisa, correctora de profesión, que para huir del abismo de la pobreza decide alquiler una habitación a otra mujer Susana, acechada por la locura, que vive en un mundo de ficciones. La novela arranca con una voz verborreica, la de Susana, a la que Elisa acota de vez en cuando. Susana cuenta sus encuentros casi sexuales con gente de toda condición a la que conoce a través de anuncios de contactos en la prensa. Hasta que encuentra al enano homosexual Fabio, personaje al que odia, pero soporta porque es el único ser humano que consigue darle placer, si exceptuamos un antiguo novio holandés, Janssen, con el que sigue relacionándose a través Internet. A partir de aquí la novela da un giro y la veleta de la locura comienza a apuntar a Elisa, un personaje atormentado que pasea sola por la ciudad y sus extrarradios, que no soporta a su inquilina y que solo tiene un amigo, German, que fue el que le sugirió el nombre de Susana para que se convirtiera en su inquilina.  La novela viene a decir que todos estamos un poco locos, y que son pocos los centímetros que separan la excentricidad, los miedos y las manías de la locura.

Una narración que habla de las consecuencias de la crisis económica: de casas ocupadas a medio construir, de negocios cerrados, del trabajo precario, de la frágil salud física y mental que soportamos ante tanto desastre. Una novela repleta de historias que podrían funcionar de manera autónoma, como cuentos, cuentos que ofrecen más apuntes del campo de batalla y desolación en el que vivimos. Hasta el amor puede ser un engaño. Ten cuidado si rascas la superficie.

Enrique Martín

El regreso de Jorge Volpi, perdón, de J. Volpi

Seguramente se acuerdan ustedes de Jorge Volpi, uno de los más conspicuos componentes del “crack”, aquel movimiento mejicano anti “boom”, que estaba en contra de sus mayores, pero sobre todo en contra de Octacio Paz. Volpi apareció entre nosotros de manera espectacular ganando el premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral, justamente cuando esta empresa retomaba el histórico galardón tras varios años de vacío. Aquella novela, En busca de Klingsor, mezcla de historia, especulación y melodrama,  fue una auténtica revelación. Ninguna de las que le siguieron, y eran buenas, estuvo a su altura y Volpi prácticamente desapareció.

Ahora aparece un tal J. Volpi diciendo que es un especulador financiero que se forró en los años anteriores al crack bursátil y que quiere confesar sLIBRO.Memorial del engañous desmanes. Y se monta toda una historia para demostrarlo. Para situarnos el tal Volpi vendría a ser Bernard Madoff con el que le unen algunas circunstancias como la denuncia de sus propios hijos, aunque no su final porque el hombre consigue escaparse y disfrutar de su mal ganado dinero en algún paraíso tropical y desde allí cuenta su peripecia. No solo se remonta en el tiempo hasta la burbuja de los tulipanes holandeses en el siglo XVI, sino que nos cuenta la historia de su familia, unos infiltrados comunistas que participaron en la fundación del Fondo Monetario Internacional, y desde entonces y hasta la actualidad se detiene en diferentes situaciones aportando teorías verdaderamente curiosas como, por ejemplo, que el desastre del Exxon Valdés, el petrolero aquel que encalló en Alaska hace veinticinco años y que provocó una enorme marea negra, fue el modelo en el que se han mirado los especuladores actuales para montar sus tinglados, porque supuso un desembolso de tal calibre en el pago de los seguros, que tuvieron que recurrir a la aportación de muchas empresas, y de aquellos pactos estos desastres. Hay más, naturalmente, más historias, más personajes reales, más momentos históricos, mas detalles escondidos. Y una estructura algo caprichosa que salta de un momento a otro, de una historia a otra, con una eficacia verdaderamente sorprendente, pivotando casi siempre sobre la muerte del padre de Jota Punto.

Memorial del engaño es un repaso al siglo XX, y a algunos anteriores, que quiere dejar claro por qué ha sucedido lo que nos ha pasado y lo hace desde la mente de la bestia, de alguien que colaboró en ello, y aunque sabemos que es Jorge Volpi quien escribe, nos llegamos a creer que, verdaderamente se trata de un especulador. A ello contribuyen las fotografías que aparecen en el volumen, sus padres, supuestamente, la gente de la caza de brujas, famosos economistas, todo plausible, todo justificable. Y, como siempre, aquí está la prosa brillante y eficaz, siempre a la altura de lo que cuenta, del bueno de Volpi. Puede que este libro no nos salve la vida, pero algunas pistas sobre la crisis ya nos da. Y si conseguimos superar el susto hasta podríamos pasar un rato divertido. Inténtenlo. Y, de paso, recuperen En busca de Klingsor que ha sido reeditada.

Félix Linares

Iban Zaldua: es el cuento, estúpido, el cuento

En Inon ez, inoiz ez, Iban Zaldua, uno de los escritores más interesantes del panorama actual, reúne 38 relatos de diversa extensión, temática y estilo.  Esta colección, publicada por Elkar, está dividida en tres partes: “Inon ez”, “Hemen,  orain” e “Inoiz ez”, a las que se le añade una última e interesante nota sobre la propia cuentística publicada bajo el título “Azken ohar gisa”. En esta salva de imaginación, originalidad y oficio, no hay ningún punto que ejerza de nexo de unión de relatos, lo que personalmente agradezco tras la lectura reciente de un buen número de libros de cuentos monotemáticos. Sin embargo, hay argumentos que van y vienen, y una voluntad constante de sorprender, de darle una vuelta de tuerca al relato, de ampliar sus márgenes.LIBRO.Inon ez, inoiz ez

En cuentos como Hiru kontzertu resuena el conflicto vasco, sus consecuencias; en Williams nos habla del adulterio, de la mentira y del difícil encaje que todo eso tiene con el cuidado de los hijos; en el inquietante Ama el argumento  principal es uno de los reversos más amargos de la senectud: la pérdida del yo. Pero quizá sea el tema de la muerte el más destacable de todos. Se aborda, por ejemplo, en el cuento que abre el libro, Inframundu, un relato con un punto de vista entre lo irónico y lo absurdo, auténtica marca de la casa en la narrativa de Iban Zaldua. Las relaciones de pareja, rayanas a veces en la obsesión tras las rupturas, dominan Lerro hori bat, lerro gorri bat. En este libro, que le habrá dado tarea al autor, tanto en el orden como en la misma selección, nos encontramos también con algunos relatos  metaliterarios como Literatura autobiografikoaren arriskuak. También destacan otros  como Dilema morala, por el dominio del diálogo.

Por todo ello, en muy pocas páginas pasaremos de la media sonrisa a la desazón, de la ternura al desamparo, del absurdo a la recreación histórica. Este libro de cuentos viene a demostrar que ceñirse a la realidad no tiene por qué ser una virtud en estas lides y que incluso la falta de realismo no es, de ningún modo, un defecto. En Inon ez, inoiz ez los límites de las historias no están en la realidad ni en lo posible, ni en las convenciones temporales o espaciales, sino en la mirada y lecturas –el tamiz literario- que Iban Zaldua hace de lo que tiene, más o menos, a su alrededor.

Txani Rodríguez

Alan Pauls y el pornógrafo enamorado

Alan Pauls es un escritor argentino, nacido en Buenos Aires en 1959, que a pesar de no ser muy conocido entre nosotros ganó el Premio Herralde hace diez años con la novela El pasado, llevada al cine por Héctor Babenco. Además es autor de un ensayo muy interesante sobre Jorge Luis Borges titulado El factor Borges y de una  trilogía sobre la Argentina de los años setenta del pasado siglo que conforman las novelas Historia del llanto, Historia del pelo e Historia del dinero.

Ahora la editorial Anagrama ha decidido reeditar el primer libro que publicó Alan Pauls en 1984, El pudor del pornógrafo. Estamos ante una peculiar y diferente historia de amor, que habla de deseos insatisfechos y de la búsqueda de la felicidad por tortuosos caminos. LIBRO.El pudor del pornógrafoEl protagonista es el pornógrafo del título. Un tipo que contesta cartas eróticas, suponemos que por dinero, a personas anónimas que le cuentan sus penurias y conquistas sexuales y le piden consejo para mejorar su vida lúbrica. Pero mientras escribe estas cartas, con bastante culpabilidad, el pornógrafo está enamorado de la bella Úrsula a la que contempla con ternura desde su ventana cuando ésta pasea por un parque. Llevan ya un tiempo viviendo una historia de amor platónica que excluye el contacto físico y que se alimenta de las cartas que los enamorados se escriben y que reciben gracias a un misterioso mensajero enmascarado. Pero llega un momento en la historia en el que Úrsula rompe las reglas y comienza a enviar misivas subidas de tono sobre sus posibles encuentros amorosos.

La novela recuerda por momentos a los relatos eróticos del Decamerón, a las historias de Casanova, pero hay en el argumento algo de fatalismo conductista, de melancolía existencialista que eleva la historia por encima de la media de otros relatos de corte similar. Además la utilización del género epistolar trucado (no hay feedback: solo “leemos” las cartas del pornógrafo y extractos que el propio pornógrafo ha elegido de las cartas de sus acólitos y de su amada) hace que los lectores nos transformemos en mirones privilegiados que atisban tanto los contactos carnales, reales ó inventados, como los desvaríos del alma del protagonista. Una novela que ha aguantado muy bien el paso del tiempo. Parece que no hayan pasado por ella treinta años. Parece que hubiera sido escrita ayer. Un elogio para una primera novela.

Enrique Martín

Esteban del pasado y del presente; la visión de Iñigo Aranbarri

Apirila, la cuarta novela del escritor de Azkoitia, Iñigo Aranbarri, que también ha publicado ensayo, poesía y compendios de artículos y crónicas tiene un protagonista muy concreto. Se trata de Esteban Alberdi, un hombre de mediana edad, del Urola, en paro, padre de gemelos, separado de su mujer, Teresa, quien le dijo al abandonarle que no quería vivir con un hombre sin ilusiones. Esteban vive en la casa que quedó vacía a la muerte de su madre y subsiste  con el dinero que ha recibido en herencia. Su móvil solo puede recibir llamadas y para ahorrar en calefacción acude a la biblioteca. Un día, por casualidad, lee la triste historia del griego Nikkos Kokkinias, una víctima de la situación económica actual, la víctima de lo que en un pasaje de la novela se denomina asesinato social. Esteban se pregunta en qué momento ese igual suyo griego perdió el respaldo, la protección de quienes le rodeaban y esa cuestión le desasosiega. Pero la historia da un giro cuando el personaje principal recibe un golpe en la cabeza que  le sume en un extraño letargo, en un sueño raro, profundo, por el que parece  conducirse despierto. Y será entonces cuando Apirila nos conduzca al Azkoitia del siglo XVIII.LIBRO.Apirila En esa época Esteban es un barbero, casado también con Teresa. La última cosecha del maíz y el trigo fue mala y los terratenientes, para lucrarse, lo están vendiendo fuera mientras el pueblo pasa hambre. Esa situación, el enorme descontento social y económico, desemboca en la importante matxinada de 1766, en la que también está presente la lucha de clases de unos campesinos empobrecidos.

Para recrear esa época, es notorio el trabajo de documentación que ha realizado Iñigo Aranbarri, que ha recuperado los nombres reales de algunos de los protagonistas de la revuelta. Aparecen también otros personajes más conocidos, como el Conde de Peñaflorida, creador de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Este conde fue también músico y Esteban tendrá oportunidad de escuchar la representación de algunas de sus partituras. Pero además de todo esto, Aranbarri reconstruye los usos y costumbres de la época. Así, nos sorprenden las antiguas funciones del barbero, el empleo de las sanguijuelas, las formas populares de reunión, los detalles sobre la gastronomía o el programa de las fiestas de aquel entonces.

Aranbarri, para tejer esta novela que cabalga  entre el presente y el pasado, ha tenido que superar escollos que se desprendían del planteamiento mismo de la historia. Y lo cierto es que el lector, vencido cierto estupor inicial, entrará en la lógica interna de esta narración que nos hace reflexionar sobre el carácter obstinado de la historia. En Apirila las crisis económicas marcan a los personajes y resulta inevitable reflexionar sobre cuánto se parecía el Esteban del siglo XVIII al actual o sobre los puntos que tienen en común  aquella sociedad y la nuestra.

Txani Rodríguez

Chris Womersley, Australia en negro

Hay un tipo herido en una pensión de mala muerte. Es un joven que tiene un arma y un puñado de billetes que tendría que haber repartido pero que ha decidido quedarse. No es mal comienzo para una novela negra. Allí también se aloja un médico al que han retirado la licencia, drogadicto y abandonado por su mujer que busca algo, no sabemos que, seguramente no lo sabe ni él. Vaya, parece que el reparto de personajes cumple con las expectativas. Y luego aparece un asesino, un tipo que confió en el herido, que le recomendó ante sus jefes y ahora estos le exigen que recupere lo que aquel se ha llevado y, de paso, liquide a quien les traicionó. Y el hombre, que ya tiene una edad, tiene que ponerse en marcha para cumplir su última misión con un espíritu cansado y toda la mala leche que proporciona un trabajo a destiempo. Todo parece estar terminando para estos personajes. LIBRO.Por mal caminoEstán atrapados en una espiral demencial y no ven la forma de salir de ella. Y cada paso que dan parece que les sumerge más en el agujero. Y así comienza su camino, una fuga alucinada por extraños y solitarios caminos, ahora en coche y tras extraños encuentros en tren y después en carro, abandonando la civilización mientras ellos mismos se van volviendo más salvajes.

Por mal camino, que es un título que puede servir para todo, parece aquí tan ajustado a lo que se cuenta que ningún otro podría representar mejor a esta novela, es un primer trabajo muy meritorio. Chris Womersley, su autor, parece haber estado haciendo mil cosas antes de dedicarse a la literatura, ya saben los habituales oficios del artista antes de serlo, pero parece haber entrado con buen pie en el universo de las letras porque ya ha escrito otros dos libros que, si son tan buenos como este, se han ganado nuestra atención. Womersley es australiano, un país del que no suelen llegar muchos ejemplos de novela negra y los que hemos tenido oportunidad de leer no se diferencian demasiado de los aspectos más tópicos de la novela estadounidense de detectives y narcotraficantes, pero Por mal camino es una narración que nos acerca a los aspectos más desesperados de los que han emprendido un camino hacia la destrucción. Nuestros héroes no tienen claro que es lo que quieren hacer, solo salir adelante, pero el destino parece empeñado en ponerles obstáculos. Tampoco estamos hablando de asesinos fríos y capaces de salir de cualquier situación de peligro por sus propios medios, sino más bien de personas que han cometido un error y después son arrastrados por sus circunstancias. No se puede contar demasiado de una novela negra, así que dejaré aquí mi recomendación y la noticia del descubrimiento de un autor nuevo que puede darnos algunas alegrías.

Félix Linares