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Lola López Mondejar, relatos sobre los aterradores lazos familiares

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Lazos de sangre es el segundo libro de cuentos de la escritora y psicoanalista murciana Lola López Mondéjar. Este trabajo está dividido en dos partes: en la primera aglutina los relatos más extensos y en la segunda, los más breves. El denominador común de todas las historias son los lazos familiares, a menudo lazos de sangre. Si cada persona es un mundo cada familia constituye una constelación de satélites. Dan para mucho, las familias. Y Mondéjar no se desliza por la vertiente aterciopelada de estas relaciones. LIBRO.Lazos de sangreSus relatos son contundentes y como ella misma los califica “poco amables”.  A menudo descansan sobre situaciones límite, de especial intensidad, pero otros se desbordan a partir de acciones en principio inocuas, como la construcción de un huerto ecológico. Sea como fuere, pequeñas y grandes miserias, dobleces e hipocresías quedan al descubierto en las páginas de este libro. Los misterios del amor, la vejez, la pérdida, las herencias, las consecuencias de una jubilación, los celos, las tragedias y los secretos familiares, todo tiene cabida en esta colección. Cabe destacar la habilidad de López Mondéjar para crear personajes hondos y con perfiles psicológicos bien definidos. También llama la atención la viveza de sus diálogos. De hecho algunos de los relatos son simplemente eso: un diálogo ingenioso. Respecto al estilo hay que señalar que tiene una sencilla apariencia y que es directo. La autora no se pierde en disquisiciones y prefiere ir al meollo de las historias, ubicando al lector en el centro de las historias con comienzos como éste: “Cuando me llamaron para decirme que mamá había muerto, estaba terminando mi tesis doctoral sobre las tortugas baula en Costa Rica, y su cuerpo sin vida yacía en algún lugar de los alrededores de Oslo.

Los lazos de sangre se tensan pronto y la génesis de muchas de estas historias parte de un momento que también se describe en este libro: aquel instante en el que el bebé distingue al extraño del familiar, a sus padres de entre el resto de personas del mundo.

Txani Rodríguez

Frantz Delplanque y el poco plácido retiro vasco del asesino a sueldo

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Imaginemos un asesino a sueldo. Imaginemos que está cansado de matar. Tiene 68 años y cree que ha llegado el momento de descansar y de disfrutar de los logros de toda una vida. Imaginemos que consigue que su jefe le diga: “Vale. OK, puedes jubilarte… a cambio claro de que no cuentes por ahí nada de lo que has hecho”. Y el asesino a sueldo responde: “Pues claro. No te preocupes. Si tu no mandas a alguien a matarme, no saldrá a la luz el libro que he escrito y he depositado en un despacho de abogados en el que cuento todas mis aventuras y todas tus tropelías”. Y el acuerdo queda firmado.

Así comienza Un gramo de odio, la primera y exitosa novela de Frantz Delplanque que le ha convertido en uno de los nuevos valores del “polar”, que es como se denomina a la novela negra en Francia. LIBRO.Un gramo de odioEl asesino se llama Jon Ayaramandi y ha decido jubilarse en su País Vasco natal en el pueblecito costero de Largos cerca de Baiona la capital de Iparralde. Ayaramandi, que no aparenta la edad que tiene gracias a un físico impresionantemente trabajo, es un tipo erudito. Lee mucho y le gusta con locura la música anglosajona que escucha a todas horas. Tiene memoria musical. Recuerda canciones a mansalva y tiene una para cada momento. Además es un tipo que tiene una gran vida interior. La conocemos porque la historia está narrada en primera persona. He aquí algunas de sus sentencias. “Todo hombre es como una bolsa sorpresa. No hay que abrirla nunca, demasiado riesgo de decepción”. “La vida no tiene muchas cosas, pero todo lo que le falta está en los libros”. “Me encanta el paro. Nada me reconforta tanto como ver a la sociedad enfrentada a sus propios fracasos”. Y he aquí algunas de sus reflexiones identitarias. “El genotipo vasco se compone de genes del padre, de la madre y del señor cura”. “Soy vasco. No me gustan los fascistas”. “Como buen vasco que soy, me cuesta cambiar de opinión”.

Entre tanta frase y aforismo nuestro héroe deberá dejar su retiro a la fuerza y embarcarse a su pesar en una orgía de sangre. Y todo porque el novio de su protegida Perle, casi su hija adoptiva, le pide que encuentre a su novio Al que ha desaparecido misteriosamente. Al es un atractivo discapacitado que se pasa la vida pescando y al que persigue un pasado que no consigue esquivar. Para encontrar a Al y proteger a Perle y su hija Luna, casi su nieta, Ayaramandi deberá enfrentarse a su antiguo jefe Marconi y sus secuaces, a Burger –otro asesino a sueldo con el que trabajó tiempo ha- y a la banda de la viuda Martínez. Aunque no estará solo porque en la aventura le acompañarán Valentín su antiguo conductor y cantante de un apañado grupo de rock, Jean-Luc el dueño del bar Cap’tain, la peluquera Mylene y un clan gitano con el que comenzará a tortas y que acabará adoptándole. Por el camino muchas balaceras, algunas escenas de tortura, perdidas dolorosas y la sensación de que el hombre solitario ha encontrado por fin algo parecido a una familia.

Lo interesante de la novela de Delplanque es como consigue hacernos creíble, cercana y digna de admiración la figura de un asesino profesional que llevaba a cabo sus encargos sin ninguna fisura moral. Quizás el hecho de presentárnoslo en el ocaso de su vida, luchando por primera vez por otros y no por sí mismo, y sufriendo de amor, obre el milagro. Por lo demás la novela se lee de un tirón porque la espiral de violencia que se inicia hacia la mitad del libro nos conduce a mil por hora a una conclusión angustiosa y vibrante.

El escritor, tras el éxito, trabaja en estos momentos en una segunda entrega del personaje. Larga vida a Jon Ayaramandi.

Enrique Martín

Lecturas de fin de semana. Mrozek, la desconocida joya polaca

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Slawomir Mrozek (Borzecin, 1930) es un escritor polaco que casi todos los años es candidato al premio Nobel de Literatura; el dramaturgo más conocido y popular dentro y fuera de las fronteras de su país. Pero es también un narrador dotado de un portentoso talento para desnudar, desde la sátira, las vergüenzas de la sociedad contemporánea. En los últimos años la editorial Acantilado está haciendo un verdadero esfuerzo para divulgar su obra. Ha publicado entre otros Juego de azar, La vida difícil, El árbol y la magnífica Dos cartas.LIBRO.La vida para principiantes

Ahora llega este La vida para principiantes, subtitulado Un diccionario intemporal, que se publicó como volumen unitario hace ocho años, aunque algunos relatos aparecieron sueltos en revistas y periódicos. Reúne 39 historias breves en las que aparecen de vez en cuando los absurdos y brillantes dibujos del autor. Son historias que se articulan como un diccionario. Se habla en ellas de la ambición, la anarquía, la burocracia, la cultura, la depresión, el egoísmo, la fama, la grandeza, el humanismo, la jubilación, la libertad, la literatura, el miedo, la naturaleza, el optimismo, el progreso, la revolución, el sino, la tenacidad, el turismo ó la verdad. Pero se hace desde la ironía, el humor y la mala leche, porque Mrozek no tiene un gran concepto del ser humano. En Humanismo asistimos a la disputa entre varios hombres por intentar salvar a un boy-scout que se está ahogando. Al final se ahoga. En Progreso contemplamos como las cucarachas evolucionan y acaban representado estampas de cuadros famosos. Hasta que al final lo dejan. En Cultura nos encontramos con un premio Nobel de literatura que se queda sin poder usar un wáter porque la cuidadora no sabe que es famoso. ¡Ay, la incultura! Y así hasta el final.

Como dice Jan Sidney en el magnífico epílogo “Mrozek describe el estalinismo cotidiano, el despotismo de nuestras costumbres, de nuestras formas de pensar, de las barreras que nosotros mismos levantamos”.  Lo dice de un tipo que sufrió la persecución comunista. Autor satírico, humorista: el príncipe del absurdo.

Enrique Martín

Jon Alonso, novela negra ambientada en la Alta Cocina

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El escritor navarro Jon Alonso es dueño de una amplia trayectoria narrativa. Hasta el momento ha publicado varias novelas, ensayos y  cuentos. También es un destacado traductor que, entre otras cosas, ha permitido que podamos leer en euskera no pocos relatos de Cortázar o Historia del cerco de Lisboa de José Saramago. Ahora regresa a la ficción con Zintzoen Saldoan (Txalaparta), una novela negra ambientada en el mundo de la Alta Cocina.LIBRO.Zintzoen saldoan

El protagonista de la historia es Enekoitz Ramírez, alias Lanbas, un ex miembro de ETA, ex preso y ex marchante de arte. Cuando lo conocemos está integrado en una banda de ladrones que se dedica a robar en los más exclusivos restaurantes vascos.  En la primera escena vemos a Enekoitz cenando con Florinda, su joven y atractiva compañera en la banda, en el restaurante de Kepa Pedrotegi, un reputadísimo cocinero. La velada transcurre con normalidad aunque no salen precisamente encantados del restaurante. Cual no será la sorpresa cuando al día siguiente le comunican a Enekoitz que está detenido. ¿La razón? Pedrotegi ha aparecido muerto y él, debido a su historial, se ha convertido en sospechoso. Sin embargo, dos hechos inesperados harán que salga pronto de la cárcel: el primero es que estando él encerrado se comete otro robo de grandes dimensiones; el segundo, que su abogado, Bilbao Ventura, le paga la fianza de su propio bolsillo. Por supuesto, un acto tan generoso por parte de un abogado siempre trae algo de vuelta, y a Enekoitz también le van a pedir algo, sus servicios y contactos, digamos, a cambio del favor. Le insisten en que confíe, que se va a mover en el bando de los buenos. El caso es que acepta y de ese modo, Enekoitz se cruzará con otros personajes, algunos muy potentes, e irá conociendo los tejemanejes del mundo de la alta gastronomía. La novela dibuja ese ambiente como un círculo donde casi todo se puede comprar y donde se mueven y cruzan muchos intereses.

Zintzoen saldoan es una novela entretenida, intrigante,  con buenos diálogos, con grandes dosis de humor, y muy verosímil. El hecho de que Alonso la haya situado entre carísimos fogones es todo un acierto. Estarán de acuerdo en que la cocina de élite da para mucho.

Txani Rodríguez

El notable debut literario del músico catalán Lluís Llach

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Es de suponer que la práctica totalidad de nuestros oyentes conocen al Lluís Llach músico. Pero ya saben que el cantautor anunció su retirada de  escenarios y estudios hace ya cinco años. Aunque parece que no puede dejar de escribir y ha publicado una novela cuya traducción al castellano ha sido editada hace poco por Seix Barral. Para su debut en el libro Llach se ha trasladado a un territorio bastante visitado: la guerra civil. También repasa los años anteriores y algo los posteriores, pero fundamentalmente ambienta su trabajo en los días de la guerra civil, esa sobre la que, en opinión de algunos, ya se han escrito demasiados libros. Pero Llach se ha puesto humilde y no ha intentado hacer el gran fresco sobre la época que cualquier debutante pretendería, sino que se ha conformado con escribir una sencilla historia sobre cuatro amigos y sus familias y las circunstancias que determinaron sus alejamientos y reencuentros.LIBRO.Memoria de unos ojos pintados

En realidad Memoria de unos ojos pintados es un buen melodrama donde se mezcla la política con las pulsiones amorosas, la guerra con el color local, la venganza con los sentimientos positivos y los hechos reales con peripecias inventadas. El protagonista es un niño feliz en la década de los veinte, pobre pero honrado, encantado con su vida, a la que rodea un ambiente de pobreza y solidaridad, que vive aventuras con sus amigos, todos igualmente positivos y entregados, vamos la idea que cualquier persona tiene sobre su propia infancia si esta no ha sido descaradamente desgraciada. Pero las cosas se tuercen, los hechos históricos se imponen, las circunstancias determinan que los amigos se separen, la vida les permite conocer lo peor y lo mejor del ser humano, y junto a individuos absolutamente despreciables se cruzan en sus caminos otros siempre dispuestos a ayudar.

No hay nuevas aportaciones a este género tan utilizado, pero también hay una corrección ejemplar, una buena definición de personajes, un buen trabajo de representación de la sociedad y una velocidad de narración apropiada. Como en cualquier melodrama que se precie hay que forzar las situaciones consiguiendo que ocurran cosas difíciles de encajar, pero esto es una novela, recuérdenlo. Y está muy correctamente escrita. Y es muy entretenida. Quizá podríamos repudiar, por muy usado, el truco de la narración con destino al trabajo de otros, aquí una entrevista a cargo de un cineasta en busca de documentación para hacer una película. Es posible que echemos en falta una continuación de la vida del personaje que narra la acción más allá de esa posguerra que detiene su vida y nos quedamos sin saber lo que pasa en los años posteriores hasta llegar al momento de la confesión. En fin, estamos hablando de una primera novela, y aunque su autor está acostumbrado a escribir, la verdad es que el formato es nuevo para él. Es un buen comienzo y seguramente nos esperan obras mucho mejores en el futuro. Pero de momento ya está bien. Así que recibamos con entusiasmo a Lluís Llach en la zona  de narradores.

Félix Linares

Lecturas de fin de semana. Éric Faye recrea una historia de Nagasaki

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Esta pequeña novela fue una de las sorpresas del pasado año literario en Francia. Su autor, el periodista y novelista Éric Faye (Limoges, 1963), se inspiró para escribirla en una noticia aparecida en varios diarios japoneses en mayo de 2008. En ella se hablaba de un peculiar suceso. Una mujer había sido detenida tras vivir de incógnito en una casa durante un año. Lo más curioso del asunto es que en la casa vivía también el propietario, que no se dio cuenta de que tenía un inquilino secreto hasta que comenzó a notar que desapLIBRO.La intrusaarecía comida y que algunas cosas cambiaban de sitio. ¿Cómo fue posible todo esto? Pues al parecer porque la mujer, una mujer en la cincuentena que había quedado en la indigencia tras perder su empleo, se había atrincherado en una habitación que el hombre no utilizaba y se movía a sus anchas por el piso cuando éste estaba en el trabajo.

Con esta anécdota Faye nos cuenta la historia de dos personas que no se diferencian tanto una de otra. Los dos están en la cincuentena, los dos han sido toda su vida unos solitarios y han tenido algunas aventuras amorosas. Los dos ven el presente y el futuro sin esperanzas y piensan demasiado, con melancolía, en el feliz pasado. Lo único que les diferencia es el factor suerte: el hombre pudo mantener su empleo de meteorólogo, la mujer perdió su trabajo de administrativa. Esa es la fina línea que separa la estabilidad de la miseria, la fortuna.

Éric Faye construye el relato como un artesano relojero. Pequeños retazos que van encajando poco a poco para que el reloj narrativo funcione a la perfección.  Una parte de la historia está narrada en primera persona por el hombre; otra por la mujer. Y antes del epílogo en forma de carta que ella le dirige a él para explicarse, aparece un narrador anónimo que narra la salida de la cárcel de la mujer.

Un libro delicado, como una flor, que habla de la crisis económica, de las vidas sin rumbo, del futuro sin esperanza y del pasado como nostalgia. Una historia que transcurre en Nagasaki –título original- donde el peso de la bomba todavía está presente en la vida de sus habitantes.

Enrique Martín

Moteles, Ruta 66 y la vida que pasa: el viaje de Carlos Castán

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Polvo en el neón es la quinta novela de la colección Ilustrada de Tropo Editores. Viene firmada por el escritor catalán Carlos Castán y por el fotógrafo estadounidense afincado en Huesca, Dominique Leyva. Se trata de una nouvelle acompañada, o mejor dicho, completada por imágenes del entorno de los  moteles de la mítica Ruta 66. La edición, gracias a la tipografía, a los colores del paginado, a la disposición de las fotografías y a las fotografías en sí, respira cierto aire pop y hasta lisérgico,  que puede conectar con el espíritu de Kerouac o de Burroughs. Las instantáneas recogen el imaginario común que la mayoría de nosotros guarda de esos hoteles de carretera, pero son los detalles y las perspectivas lo que las dotan de singularidad y de cierto  lirismo.LIBRO.Polvo en el neón

Vayamos ahora a la historia. La trama está atomizada y va literalmente sobre ruedas. El protagonista, Quinn, debe cubrir un trayecto en coche de un par de días para percibir la herencia de la que su hermano y él son beneficiarios: un puñado de miles de dólares y un motel destartalado. La primera parte del viaje la realiza con su amante, una provocativa joven, con la que mantiene una relación eminentemente sexual. Durante el trayecto, sabremos que Quinn ha descubierto hace poco que su mujer, a quien él evoca en bata o leyendo en la cama o custodiando un bizcocho, también se ve con otra persona. Su plácido matrimonio, quizá plácido en exceso, se descompone y esa certeza abruma y angustia a Quinn, quien parece valorar y desear más a su esposa desde que conoce  cómo está el asunto.

Mientras, al otro lado de las ventanillas, la vida para pasar velozmente. “Puede que no todo vaya bien, -dice el protagonista-, quizá las cosas se hayan torcido últimamente más allá de lo deseable, pero ahí estamos pese a todo, en la brega, sin quedarnos quietos, con la guantera lleva de mapas y música, dejando atrás, como si nada, los grandes carteles que a cada paso indican encrucijadas y bifurcaciones, lanzados sin miedo hacia las tormentas que nos esperan y las sombras que vendrán”.

A lo largo del viaje conoceremos a otros personajes como la cuñada de Quinn o su hermano, y seremos conscientes del amenazante sentido de la realidad que tiene el protagonista, que recuerda a cada poco un triste y violento episodio de su infancia que con la muerte de su tía parece haberse reavivado.

Respecto a la forma me ha llamado la atención el larguísimo fraseo de Castán y en cuanto al estilo su capacidad para construir personajes de manera muy solvente en pocos trazos. Al concluir, tendremos la impresión de que las fotografías del libro pertenecen de verdad a esos seres un tanto expuestos que hemos conocido en esta Ruta 66.

Txani Rodríguez

El México alucinado y salvaje de Yuri Herrera

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Cuando uno llega por primera vez a la literatura del mejicano Yuri Herrera (Actopán, 1970) los ojos le hacen chiribitas. Y es que Herrera tiene eso que se ha dado en llamar “voz propia”, una forma de escribir muy original que bucea en el lenguaje popular, que traslada los paisajes de la frontera con un imaginario asombroso y que utiliza metáforas de una fuerza portentosa. Sus historias acontecen en un territorio mítico, el de la frontera entre Estados Unidos y México, uno de los lugares más duros del mundo, donde el narcotráfico campa a sus anchas y donde miles de personas intentan diariamente la travesía del sur al norte en busca de un lugar donde no solo vivir mejor, sino donde sobrevivir. Un territorio de asesinos, policías corruptos, espaldas mojadas, cantantes de rancheras, prostíbulos, bares de mala muerte, palacios suntuosos, camellos inmisericordes, políticos sin escrúpulos y mucha gente desgraciada. Se han publicado ya tres novelas de Yuri Herrera.LIBRO.La transmigración de los cuerpos

En Trabajos del reino se cuenta la historia de Lobo, un acordeonista con escasa suerte, que es rescatado de su triste destino de tocar y cantar por cantinas de mala muerte por el Rey, un capo de la droga que habita una inmensa y estrambótica mansión. Lobo, transformado en El Artista, se convertirá en el trovador del Rey, en el príncipe del narcocorrido. A su lado vivirá momentos de gloria y también de desasosiego e incluso encontrará el amor de Cualquiera, la hija de la Bruja, la peligrosa compañera de El Rey.

En Señales que precederán al fin del mundo una joven intenta cumplir la misión que le ha encomendado su madre: pasar al “otro lado” y encontrar a su hermano del que no se sabe nada desde hace meses.  La chica, Makina, un personaje inolvidable, emprenderá una odisea -como si fuera una Penélope harta de esperar transformada en Ulises-, que le hará atravesar, literalmente, el infierno. A pesar de su inocencia, su coraje le hará salir airosa de todo tipo de peligros, hasta encontrar al hermano buscado y hallar una respuesta que nada soluciona.

Y ahora llega La transmigración de los cuerpos la historia más alucinada y alucinante de todas. Estamos en el mismo paisaje pero en un tiempo indefinido marcado por una plaga que azota la ciudad. Con este telón de fondo asistimos a la peripecia de El Alfaqueque un tipo feo pero que maneja la labia y la verga como pocos y que se ve inmerso en la guerra entre dos jefes mafiosos, El Delfín y El Castro, que se acusan de haber secuestrado a sus hijos respectivos. Nuestro héroe actuará de mediador para solucionar el entuerto. En la odisea, El Alfaqueque, que está locamente enamorado de su vecina la despampanante La Tres Veces Rubia, se verá acompañado por El Ñandertal, coloso de escasas luces, y la Vicky, enfermera de profesión y forense ocasional. Estamos ante una nueva versión de Romeo y Julieta en tiempos apocalípticos y con detective medrador. Una historia de amor, venganza y perdón.

Las tres novelas, que no pasan de las 150 páginas, son soberbias y se hacen con la atención del lector desde las primeras líneas. Su lectura se vuelve hipnótica y tienen tal fuerza, que a cada momento debemos pararnos, para volver atrás y releer una escena original, una descripción brillante de un personaje peculiar, ó una historia que nos deja sin aliento.  Y es que las historias de Herrera tienen algo que las entronca con los viejos mitos, con los combates entre dioses y hombres, con las viejas fábulas, con las historias en las que se nos proponían enseñanzas morales. Amores, muertes, aventuras, desgracias, efímeras alegrías, esperanzas truncadas… De todo encontramos en estas pequeñas joyas de un escritor mexicano del que no hay que olvidar el nombre: Yuri Herrera.

Enrique Martín

Lecturas de fin de semana. Julie Otsuka y la odisea de sus antepasados

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Estados Unidos es un país de exterminio y acogida. Exterminio porque eliminó prácticamente a su población original, las naciones indias; y de acogida porque se ha conformado con oleadas de inmigrantes de medio mundo. Algunas de estas oleadas son muy conocidas, la literatura y el cine las han hecho populares. Ahí están, sobre todo la oleada de los ingleses originarios, a la que siguieron la de los irlandeses, y a las que se unieron más tarde la de ciudadanos procedentes de toda la vieja Europa cuando ésta se vio asolada por las guerra, los pogromos y el hambre. Más tarde aparecieron los latinos, mejicanos sobre todo, que buscaban como los anteriores la nueva Arcadia. Y a finales del siglo XIX y principios del XX comenzaron a llegar los asiáticos. Primero los chinos para trabajar en el ferrocarril que unió las dos costas de Estados Unidos y después los japoneses contratados para trabajar en los campos californianos.LIBRO.Buda en el ático

Esta extraordinaria novela coral narra la vida de las mujeres japonesas que fueron a reunirse a través de matrimonios concertados con hombres nipones, a los que no conocían, en un país lejano y culturalmente muy diferente al suyo. La escritora estadounidense Julie Otsuka, descendiente de aquellas mujeres y aquellos hombres, nos acerca aquella odisea. Utilizando un NOS aglutinador, nos cuenta como fue el duro viaje en barco, de dónde venían, qué familias dejaron atrás, qué miedos les atenazaban. Nos cuenta como fue el primer encuentro con aquello hombres rudos, que las desvirgaron en la primera noche, que las llevaron a pensiones para japoneses, a hoteles para japoneses, a sucias habitaciones de pensiones para japoneses, a los tristes barracones donde vivían. Nos cuenta cómo fue su encuentro con esos blancos gigantescos que las explotaron junto a sus maridos, cultivando sus campos, limpiando sus casas, cuidando a sus hijos y ancianos, siendo utilizadas sexualmente… hasta que reunían el suficiente dinero para comprarse un terreno, para pagar una habitación decente, para crear un barrio japonés. Nos cuenta cómo llegaron los bebés, que nacieron en los campos, que nacieron sin ayuda, que nacían muertos y vivos, que eran deseados, que eran demasiados, que eran americanos. Nos cuenta como sus hijos fueron creciendo, olvidando las viejas tradiciones, avergonzándose de sus padres, prosperando, convirtiéndose en médicos, abogados, propietarios… aunque siguieran sin ser aceptados por la piel. Y cuenta cómo Japón bombardeó Pearl Harbour y los estadounidenses entraron en la II Guerra Mundial y cómo de golpe y porrazo los japoneses americanos se convirtieron en potenciales espías, en sospechosos, en enemigos de la nueva patria, de la única patria en el caso de las nuevas generaciones. Y cuenta cómo fueron obligados a abandonar la costa oeste, y a dejar todas sus posesiones, y cómo fueron obligados a subir a camiones y a trenes que los trasladaron a campos de internamiento en el Medio Oeste: una ignominia más, poco conocida, en la historia contemporánea de los Estados Unidos. Y cómo desapareció prácticamente su rastro del hogar de acogida. Y como los blancos echaron en falta sus buenos modales, sus palabras amables, sus jarrones y sus flores, sus cuidados y atenciones…

Una dura y hermosa novela, narrada con una gran economía de medios, con las palabras justas, palabras que a veces son duras, a veces poéticas, pero que iluminan una parte de la Historia para que no se pierda, para que no se diga aquello de que “nosotros los americanos –estadounidenses- no tuvimos campos de concentración”. Julie Otsuka ganó con este libro el prestigioso Premio PEN/Faulkner. Ojalá que se publican más libros suyos.

Enrique Martín

El acoso y derribo de la ciencia, según Manuel Lozano Leyva

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Basar nuestro consumo de energía en el gas, el carbón y el petroleo, como hemos hecho hasta ahora, es un desastre ecológico que no resistirá el planeta y una miseria geoestratégica. Las energías renovables que conocemos hoy no se bastarán por sí mismas jamás. Jamás, porque el mayor delirio actual, el alemán de aprovechar la inmensidad y el calor del Sahara, supone suministrar el 15% de la electricidad que necesita Europa.

China está a las puertas de iniciar el negocio del siglo XXI: la exportación masiva de reactores de bajo coste basados en diseños mejorados de de la ya casi obsoleta generación II. Cuando Alemania se percate de los problemas de todo tipo que generan los lignitos pardos y la hulla del Rhur, así como el gas de Rusia, para generar la ingente cantidad de energía que necesita su industria, siempre le quedará la posibilidad de comprar reactores chinos instalados llave en mano.

Afrontar la tecnología nuclear es inevitable, pero la gran lección de Fukushima es que lo hemos de hacer de manera serena, competente y sensata, o en caso contrario, estamos abocados a un mundo inestable, inseguro e injusto”.

LIBRO.El fin de la CienciaEste párrafo forma parte de la obra El fin de la Ciencia (Debate), de Manuel Lozano Leyva. El autor es catedrático de Física Nuclear y ha trabajado incluso en el CERN de Ginebra y el título juega con la ambigüedad entre fin de la ciencia como objetivo y fin de la ciencia como fruto de las amenazas que se ciernen sobre la misma.

Comenzando con una breve historia de la ciencia y la tecnología, el autor nos lleva desde los comienzos de la búsqueda científica griega  hasta el actual complejo de investigación público y privado que involucra a millones de personas en todo el mundo.  En este repaso conocemos el sistema usado en la investigación, basado en la publicidad de los estudios, su revisión por pares y su necesaria replicabilidad. Nada que ver con las pseudociencias mencionadas en la segunda parte del libro, que son implacablemente refutadas y ridiculizadas como parte de esas amenazas a la ciencia que además en tiempos de crisis tienden a tener mayor predicamento. Tras repasar los peligros que suponen para la ciencia tanto las religiones como los negacionismos o los catastrofismos, pasa a la parte positiva y esperanzadora de la ciencia. Positiva y esperanzadora pero con grandes nubarrones en el horizonte, tales como la energía, el medio ambiente, el agua, la alimentación o la salud.

Es una visión a veces irónica de la ciencia, salpicada de cierto humor, pero siempre muy eficaz para despertar en nosotros la capacidad crítica y de debate de la que tan necesitados estamos, teniendo en cuenta que no podemos abordar gran parte de los debates político-económicos sin una base de juicio científico-técnica.

Jokin Aldazabal