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El giro literario de Gonzalo Garrido

El escritor y consultor de comunicación bilbaíno Gonzalo Garrido da un golpe de timón en su narrativa y nos sorprende con un enorme cambio de registro. Su primera novela, Las flores de Baudelaire, reeditada en tres ocasiones, es una novela negra ambientada en el Bilbao de 1917. Su nueva propuesta, El patio inglés, es una novela intimista y cruda.

La historia, ambientada en el Bilbao de los a√Īos 80, se estructura en la alternancia de dos narradores en primera persona. As√≠, asistimos al largo mon√≥logo interior que un padre dirige a su hijo, e intercal√°ndose en ese soliloquio, accedemos a la lectura de los diarios del hijo, un joven llamado Pablo. Ya en las primeras hojas, sabemos que ese personaje, el de Pablo, est√° inconsciente, en un hospital, atravesando horas cr√≠ticas. Tampoco se nos oculta la dram√°tica causa por la que el joven est√° en esa coyuntura, y que ha llevado al padre a un abismo de dolor e incomprensi√≥nLIBRO.El patio ingl√©s.

Por sus diarios, sabemos que Pablo estudia, sin ning√ļn entusiasmo, Derecho. ‚ÄúMi vida -dice- transcurre de un modo anodino, de casa a la universidad, de la universidad a casa. Tambi√©n suelo participar en los actos que organiza un c√≠rculo literario al que pertenezco desde hace un a√Īo. Los fines de semana, los amigos solemos dar una vuelta sin un destino definido‚ÄĚ. Este joven, extremadamente sensible, que sufre con lo que ve, tambi√©n habla en sus diarios de sus amores. Sabemos que tiene una novia, Marta, y una ex novia, Iratxe, de la que quiz√° siga enamorado. Tambi√©n tenemos noticia de su afici√≥n por la escritura, de su voracidad lectora, y de su car√°cter inconformista, alejado de la autocomplacencia. Padre e hijo relatan adem√°s un episodio relacionado con la publicaci√≥n en un conocido peri√≥dico de una comprometida carta al director firmada por Pablo, que est√° hastiado de tanta violencia. Ese hecho tendr√° consecuencias muy preocupantes. La situaci√≥n socio pol√≠tica de aquella √©poca est√° presente en este libro que no elude ning√ļn tema adscrito a la realidad, dura, que aborda.

El patio inglés no hace concesiones a la edulcoración. Los conflictos generacionales, que al parecer se repiten en esa familia de forma obstinada, y la fractura que provoca el descubrimiento de algunos secretos, forman parte de la materia esencial de este libro. También están presentes el desaliento, la mentira y la frustración que parecen poder con Pablo, un joven que se ve como una persona justa, con muchas inquietudes, que intenta hacer pasar un rato agradable a los demás, que le gustan obsesivamente las mujeres, que por supuesto no es feliz, que no sabe lo que quiere, que desea la amistad verdadera, que no es religiosa, que se considera inteligente pero no brillante, que se conoce muy bien, o no tan bien.

Como vemos, El patio inglés es un libro de personajes, o de personalidades, profundo y honesto que muestra, en su aparente sencillez, unas páginas en carne viva.

Txani Rodríguez

Cuidado con el gratis total, advierte Lanier

244_C924236.jpg‚Äú(En el mundo de la tecnolog√≠a) se olvida con mucha facilidad que “gratis” significa inevitablemente que otra persona decidir√° c√≥mo vivimos.¬†Hemos decidido no pagar a la mayor√≠a de las personas por realizar tareas √ļtiles relacionadas con las tecnolog√≠as m√°s recientes. La gente normal “comparte”, mientras las entidades que forman la √©lite de la red generan grandes fortunas inusitadas.¬†

(…) Los ordenadores m√°s potentes y mejor conectados componen ¬†el contexto en el que la informaci√≥n se convierte en dinero. Mientras tanto al gran p√ļblico se le sueltan migajas con las que hacerle creer que la incipiente econom√≠a de la informaci√≥n beneficia a la mayor√≠a de quienes proporcionan la informaci√≥n que es su raz√≥n de ser.¬†

Esta nueva economía minusvalorará a la gente normal y considerará hipervaliosos solo a quienes se encuentren en las inmediaciones de los ordenadores más potentes. 

S√≥lo sobreviviremos a la gratuidad de la informaci√≥n si se pone coto al n√ļmero de personas que ser√°n v√≠ctimas de la marginaci√≥n. Por mucho que me duela reconocerlo, podemos sobrevivir si solo acabamos con las clases medias de m√ļsicos, periodistas y fot√≥grafos. Lo que no podremos superar es que a esto se sume la destrucci√≥n de las clases medias en el transporte, la industria, la energ√≠a, la administraci√≥n, la educaci√≥n y la sanidad. Pero tanta destrucci√≥n ser√° inevitable si no introducimos mejoras en la idea b√°sica de la econom√≠a de la informaci√≥n‚ÄĚ.

Estos son p√°rrafos de ¬ŅQui√©n controla el futuro? escrito por Jaron Lanier y editado por Debate.¬† El original ingl√©s lleva el a√Īadido de Usted no es un gadget.

El autor es un investigador que ha participado en la creaci√≥n de la realidad aumentada y trabaja actualmente para Microsoft.¬†No obstante, denuncia la destrucci√≥n de las clases medias que se est√° produciendo debido al dominio digital de la informaci√≥n por unos pocos servidores sirena, como √©l los llama. Hoy en d√≠a, m√ļsicos, periodistas y fot√≥grafos trabajan gratis para la red, sea para Youtube, Facebook, Twitter o Instagram. El autor teme que los taxistas, fontaneros, electricistas… sean v√≠ctimas de la depauperaci√≥n que en el mundo del trabajo provoca Internet gracias a su gran capacidad de recopilar informaci√≥n, la¬†big data.¬†

Para que esto no acabe en una cat√°strofe social y democr√°tica, Lanier propone repensar la econom√≠a de la informaci√≥n y su propuesta concreta es la de dar micropagos a todas las personas que proporcionen datos o cualquier tipo de trabajo a la red. Esta es la idea que desarrolla en este libro. Esta u otra, pero el mundo digital necesita alternativa. No podemos dejarnos llevar por el canto de los grandes servidores sirena tipo Google.¬† Mientras, si quiere, siga disfrutando “gratis” de Whatsapp, pero desconf√≠e.

Jokin Aldazabal

Tim Powers, un raro maestro del fant√°stico

Tim Powers es un escritor de ciencia-ficci√≥n y fantas√≠a que se acerc√≥ a Philip K. Dick en sus √ļltimos a√Īos, a pesar de que su literatura est√° muy lejos de la del maestro. De aquel grupo de autores que reverenciaban al cl√°sico, Powers es el que ha conseguido mayor reconocimiento y el que ha visto m√°s difundida su obra entre nosotros. Todo se debe al entusiasmo de Alejo Cuervo que se empe√Ī√≥ en publicarla cuando dirig√≠a colecciones para otros editores y que le permaneci√≥ fiel cuando √©l mismo se convirti√≥ en editor.

Ya su primera novela publicada en castellano, Las puertas de Anubis, un steampunk, ya saben sociedad victoriana, tecnolog√≠a de vapor, aventuras extravagantes, donde ya aparec√≠an todos los tics del autor, tuvo un razonable √©xito. Despu√©s se han publicado otros trabajos, de entre los que yo destacar√≠a En costas extra√Īas, novela que fue desfigurada en su supuesta adaptaci√≥n al cine en la cuarta parte de Piratas del Caribe. Pero el caso que nos interesa es el dLIBRO.Oc√ļltame entre las tumbase La fuerza de su mirada, publicada a finales de los ochenta y que presentaba una intriga en torno a Byron, Shelley y Keats, que, casi veinticinco a√Īos despu√©s, han visto continuado su ciclo con Oc√ļltame entre las tumbas. Entre las dos novelas se sit√ļa el relato Tiempo de sembrar piedras que es una especie de ep√≠logo de la primera y que ha sido publicado en un volumen de cuentos con ese t√≠tulo donde se exhibe una muestra de la narrativa corta de Powers.

En Oc√ļltame entre las tumbas han pasado veinte a√Īos desde la muerte de los poetas mencionados, pero hay una nueva generaci√≥n: los prerrafaelitas, Dante Gabriel Rossetti y su hermana Christina principalmente, que adem√°s, eran parientes de John Polidori, aquel m√©dico secretario de Byron, que cre√≥ El vampiro y que se ha convertido ahora en uno de ellos. Junto a √©l aparecen aqu√≠ el hijo de Michael Crawford, el m√©dico protagonista de aquella aventura, y Trelawny, el acompa√Īante de los poetas originales, que ya tiene una edad pero que sigue pendiente de los fen√≥menos extra√Īos que se producen en esa Londres de mediados del siglo XIX. Y junto a Polidori est√° ahora Boadicea, la guerrera que acab√≥ con los romanos invasores. En el lado de los buenos tambi√©n se suman nuevos personajes. As√≠ que algo extra√Īo ocurre, las piezas van tomando posici√≥n, los misterios se suceden, las amenazas se concretan, el enfrentamiento es inevitable.

Voy a saltarme los detalles de la acci√≥n, solo dir√© que Powers, con el tiempo, ha potenciado sus virtudes: la creaci√≥n de atm√≥sferas, el desarrollo de los personajes, el detalle al encajar la historia y la ficci√≥n, el encanto de su prosa. Y, adem√°s, ha aprendido a corregir sus puntos d√©biles. Por ejemplo Powers es muy flojo en las escenas de acci√≥n, se aturulla, se pierde y las resuelve sin sentido, precipitadamente. Bueno, hay muy poca acci√≥n f√≠sica en Oc√ļltame entre las tumbas, pero hay una narraci√≥n delicada, sugerente, pausada, que cubre todas las posibilidades, que retrata bien a los personajes, a la sociedad, a esos poetas que tanto quiere.

Solo cabe esperar que Powers, ahora que ha vuelto a este universo insista en él y nos deje, al menos, un tercer título en una posible Trilogía de los poetas malditos.

Félix Linares

La vida actual en los relatos de Jabier Muguruza

Hilen logika ezkutua es el nuevo libro del m√ļsico y escritor Jabier Muguruza, que ya hab√≠a publicado con anterioridad Bizitza pusketan o Laura kanpoan da, entre otros trabajos. En esta ocasi√≥n, nos brinda una colecci√≥n de relatos, diecis√©is en concreto, que conforman un retrato de nuestra contemporaneidad. Los cuentos, todos inaugurados por citas de autores, no son muy extensos, algunos no rebasan las tres p√°ginas. Pero en su brevedad son capaces de reflejar situaciones o captar un instante concreto.

La primera historia es la que da el t√≠tulo al libro: Hilen logika ezkutua. Se trata de un texto de corte ensay√≠stico en el que se expone una curiosa teor√≠a sobre la muerte.LIBRO.Hilen logika ezkutuaA partir de ah√≠, Muguruza se adentra en la ficci√≥n m√°s pura y nos presenta a personajes sumidos en la cotidianidad. Vemos a estos personajes hacer la compra, celebrar sus cumplea√Īos, relacionarse con los vecinos, irse de vacaciones, participar en un cine f√≥rum, comer con amigos e incluso ir al pod√≥logo. Lo que podr√≠amos hacer cualquiera de nosotros. Pero algunas situaciones se complican, otras se cierran de modo inesperado, y las menos, como Janari-dendan, se exponen de manera casi documental. En estos cuentos domina la tercera persona y es el narrador quien nos deja escuchar conversaciones o participar de la intimidad que viven los personajes. Vemos perfectamente que son todos hijos de este tiempo extra√Īo, condicionado, entre otras cosas, por la crisis econ√≥mica, muy presente en este trabajo.

Muchos de los personajes parecen estar cansados de sus rutinas, angustiados o desorientados, atraviesan crisis, tienen miedos, acumulan insatisfacciones. Valga como ejemplo el protagonista de Ospakizun ausarta, un hombre que decide que quiere celebrar su cumplea√Īos de un modo distinto y se lleva a su familia a comer a Madrid. Tambi√©n parecen estar algunos de esos personajes -por cierto varios son m√ļsicos- muy solos, aunque est√©n acompa√Īados, y miran con extra√Īeza al mundo, como si se hubiera puesto raro de repente. A Muguruza le basta deslizar ciertos detalles o sutilezas para que pronto comprendamos que las cosas no van bien. Afari animatua, uno de mis preferidos junto a Banatu nahian, es una muestra de lo que puede significar un gesto, de lo incomprensible que se puede volver todo en un momento.

En resumen, Hilen logika ezkutua es un retrato de esta sociedad dolorida en la que la cotidianidad puede llegar a ser muy desconcertante.

Txani Rodríguez

René Freund ó cuando necesitamos historias de amor

Hay novelas que nos cautivan, aunque sepamos que no aporten gran cosa desde el punto de vista literario. Hay novelas que nos enganchan porque nos tocan el coraz√≥n, aunque se le noten demasiado las costuras. Hay novelas que simplemente queremos que acaben bien, porque a todos ‚Äďo a casi todos- nos leyeron de ni√Īos cuentos con final feliz. La vida puede llegar a ser tan brutal, a la actualidad nos remitimos, que los lectores necesitamos de vez en cuanto un poquito de esperanza, de felicidad, aunque sepamos que en la realidad las cosas nunca funcionar√°n as√≠, como en los cuentos de hadas. Pero esto, es literatura, ¬Ņno? Y en la ficci√≥n literaria todo es posible, hasta las mentiras piadosas reconfortantes.

Dicho esto he de reconocer que El amor entre los peces del austr√≠aco Ren√© Freund, un √©xito en los pa√≠ses de lengua alemana. ha sido una novela que me ha hecho disfrutar mucho, aunque su argumento sea mas falso que una moneda falsa. A saber. Fred Firneis es un escritor de √©xito, un poeta de √©xito (ja), que sin embargo se encuentra en plena sequ√≠a creativa. LIBRO.El amore entre los peces 8La culpa de esa falta de inspiraci√≥n la tiene el haber sido abandonado por su novia Charlotte. Pero este abandono no es el √ļnica culpable del estado lamentable en el que se encuentra, porque Fred siempre ha sido un tipo bastante ‚Äúlight‚ÄĚ, bastante incompetente a la hora de comprometerse con la gente y con la vida. Hasta √©l mismo est√° sorprendido por el √©xito de su poes√≠a. A su editora, Susanne Beckmann, que est√° al borde de la quiebra si no encuentra r√°pidamente otro best seller, no se le ocurre otra cosa que enviar a su protegido y rey Midas a pasar una temporada en una caba√Īa que tiene en los Alpes austr√≠acos. All√≠ espera que Fred recupere parte de su cordura y encuentre su musa. La cordura la ir√° recuperando gracias a August, el guardabosques gigant√≥n y bonach√≥n que le pone las pilas, y su perra Aisha; y la inspiraci√≥n llegar√° de la mano de Mara, una bi√≥loga eslovaca que investiga el comportamiento de unos raros peces que habitan en el lago cercano a la caba√Īa del poeta. Todo marcha de maravilla, hasta que un d√≠a Mara desaparece y aparece la triste actriz fracasada Elisabeth Halbig. Y hasta aqu√≠ puedo contar.

La novela, como no, habla de las segundas oportunidades, aunque √©stas se produzcan de forma fraudulenta. Tambi√©n juega con el encuentro entre el urbanita aburrido y el buen salvaje, que, como no, acabar√° haciendo ver al primero lo equivocado de su actitud ante la vida (‚Äúcarpe diem‚ÄĚ √≥ vive el momento, t√≠o, vive el momento) Adem√°s contiene, como no, una interesante reflexi√≥n sobre las relaciones de amor-odio, casi maternofiliales, que se establecen, √≥ se establec√≠an antes del actual estado de cosas, entre editor/editora y escritor/escritora. Y, como no, la novela habla finalmente del amor como redenci√≥n en un mundo ca√≥tico en el que es dif√≠cil encontrar el rumbo a seguir. Por cierto, como no, la estructura de la novela se articula en torno al hollywoodiano ‚Äúchico y chico se encuentran, chico y chica se enamoran, chico y chica se separan y chico y chica se reencuentran‚ÄĚ. Eso s√≠ entre tanto t√≥pico, la novela aporta algunos momentos de dulce frescura, unas pizquitas de humor inocente, y un inesperado e ir√≥nico final casi realista.

En fin, a pesar de reconocer todo esto, me ha gustado la novela porque, de vez en cuando (a qui√©n no), me gustan los finales felices y porque me ha hecho sentir como un ni√Īo. Lo dice muy bien el autor cuando por boca de Fred asegura: ‚ÄúEnse√Īamos a los ni√Īos a rezarle a su √°ngel de la guarda pero, al hacernos mayores, los buenos esp√≠ritus nos abandonan. Y as√≠ va el mundo. ¬ŅY por qu√© nos abandonan los buenos esp√≠ritus? Porque nosotros nos olvidamos de ellos y vivimos en una realidad en la que los √ļnicos capaces de ver otros mundos son los ni√Īos o los locos‚ÄĚ. Ya s√©, ya s√©, basura new age, pero que le vamos a hacer, uno tiene que vivir con sus circunstancias y contradicciones.

Enrique Martín

Sillitoe, el corredor de fondo, se confiesa

Alan Sillitoe naci√≥ en Nottingham en 1928. Creci√≥ en el seno de una familia de clase obrera y lleg√≥ a ser uno de los autores m√°s importante de su generaci√≥n, la de los ‚Äúangry young men‚ÄĚ. Escribi√≥ m√°s de cincuenta obras pero sus dos trabajos m√°s destacables son S√°bado por la noche y domingo por la ma√Īana y La soledad del corredor de fondo. Ambos libros representan puntos de inflexi√≥n en la narrativa inglesa de posguerra y en el campo de la literatura obrera. Muri√≥ en Londres en 2010. Bien, pero ahora retrocedamos. Como dec√≠amos este escritor creci√≥ en Nottingham, una zona industrial y minera. El ambiente de su casa era casi insoportable, con un padre que casi nunca trabajaba, que beb√≠a, que pegaba a su madre, y a veces a sus hijos. Sillitoe pas√≥ fr√≠o y hambre de peque√Īo. Todo escaseaba. Y cuando √©l era un adolescente, estall√≥ la Segunda Guerra Mundial. Empez√≥ pronto a trabajar en f√°bricas. √Čl lo cuenta: la econom√≠a de guerra le fue bien. Durante un tiempo, fabric√≥ piezas para aviones y comenz√≥ a madurar la idea de ser aviador de laLIBRO.La vida sin armadurass Fuerzas Armadas. Obstinado, dec√≠a que en su naturaleza no contemplaba la idea de vivir sin metas: logr√≥ su anhelo y termin√≥ como radiotelegrafista en Malasia. Es all√≠ donde durante una noche escribe sus primeros versos. Aunque ya le hab√≠amos visto trastear en una librer√≠a de Nottingham, afanarse con los mapas, y leer con voracidad hay un acontecimiento biogr√°fico que le revela su condici√≥n de autor hasta entonces larvada: la enfermedad. Le diagnostican tuberculosis, le declaran no apto para el servicio que prestaba y le asignan una pensi√≥n. Durante su convalecencia devorar√° libros y dar√° forma a su primer relato y ya no dejar√° nunca de escribir ni de tratar de publicar ni de, as√≠ mismo acumular rechazos de revistas y editoriales. ‚ÄúEscrib√≠a ‚Äďapunt√≥- por el hecho de escribir. No ten√≠a otro objetivo que fuera que me publicaran: convencerme a m√≠ mismo de que era un escritor, lo que no era muy dif√≠cil puesto que no podr√≠a ser ninguna otra cosa, y seguir hasta que mis lectores pensaran lo mismo‚ÄĚ.

Estaba ya embebido de literatura cuando una tarde del oto√Īo de 1950 conoci√≥ en una librer√≠a a la que ser√≠a su compa√Īera para el resto de su vida: la poeta Ruth Fainlight. Ella era norteamericana y hab√≠a viajado a Nottingham con su marido, pero se enamoraron, empezaron a verse con toda la frecuencia que les era posible y se unieron para siempre. A ella le dedica las primeras palabras de amor que leemos este libro: ‚ÄúMi existencia no ten√≠a sentido sin Ruth; incluso las alegres tardes en casa de los Henderson me parec√≠an desoladoras‚ÄĚ. Con Ruth, Sillitoe viaj√≥ a Francia y, mientras ella solventaba el asunto del divorcio, el escritor viaj√≥ a Mallorca, donde conoci√≥ a Robert Graves, quien le dar√≠a un consejo fundamental: que escribiera sobre Nottingham. En 1958 public√≥ su novela S√°bado por la noche y domingo por la ma√Īana y conoci√≥ el √©xito.

Esta autobiografía, La vida sin armaduras, es un relato íntimo, absolutamente personal, minucioso, recreado con precisión, que trasciende sin duda la persona de Sillitoe para reflejar también toda una época. Es un libro tan delicioso que se lee con la fruición que desatan las mejores novelas.

Txani Rodríguez

Karmelo C. Iribarren, un poeta de verdad

LIBRO.La piel de la vidaCOMO AQUEL CIGARRILLO

La auténtica felicidad

Se quema demasiado r√°pido

Como aquel cigarrillo

A la salida del cine.

Luego solo te queda su recuerdo

Y al final, nada,

Ni eso,

No recuerdas la película

Ni la marca de tabaco.

Pero un día

-ya muy viejo y solo-

Sentado en un banco

Empiezas a llorar.

Karmelo C. Iribarren es un poeta de Donostia nacido en 1959. Acaba de publicar con la editorial Baile del Sol La piel de la vida. Un poemario que se podr√≠a decir que tiene dos partes. La primera, muy parecida a ese tono de perdedor que pulula por sus poemas. Son textos de derrota, de desarraigo, desde lo sentimental hasta social. Son poemas en los que el lector, en alg√ļn momento, se encuentra a s√≠ mismo. A veces no es m√°s que un instante, un flash, un recuerdo en las que es el t√≠tulo del poema qui√©n da la pista de la historia. Por ejemplo el poema Duda existencial: Si nada es lo que parece/ qu√© viv√≠ yo realmente. Esta primera parte del libro es la que me ha parecido m√°s interesante, y que recuerda a ese estilo tan particular que ha trabajado durante mucho tiempo el autor. Un estilo, que a veces, recuerda al realismo sucio de Bukowski, por ejemplo.

La segunda parte, dividida en dos capítulos, me ha parecido que va perdiendo la fuerza que muestra en la primera parte. Ha cambiado el tono, y ha cambiado la temática también. Aparece más romántico, más esperanzado. Como si los poemas se hubieran escrito en mejores tiempos.

En cualquier caso, siempre es interesante echar la vista a los poemas de Karmelo C. Iribarren, un poeta menos conocido de lo que debiera ser.

Goizalde Landabaso

Fuego blanco, el retorno de Pendergast

Hace veinte a√Īos dos escritores estadounidenses, Douglas Preston y Lincoln Child, escribieron una novela que tuvo cierto √©xito. La titularon The relic y en ella aparec√≠a un personaje secundario llamado Aloysius Xabier Lilius Pendergast. Tan secundario era que cuando hicieron la pel√≠cula dos a√Īos m√°s tarde ni se molestaron en incluirle en el reparto. Pero en la tercera novela del d√ļo, El relicario, secuela de la primera, el personaje cobraba m√°s importancia. Y en la s√©ptima, Los asesinatos de Manhattan, se convert√≠a en el protagonista y no abandonar√≠a esa posici√≥n a lo largo de diez novelas m√°s hasta llegar a la actualidad tras haber protagonizado incluso dos trilog√≠as, sobre asuntos familiares, en la primera se enfrenta a su hermano y en la segunda a su hijo mientras investiga el aparente asesinato de su mujer, y habiendo creado a su alrededor toda una mitolog√≠a.

Pendergast es una estrella de la pulp fiction, un tipo qLIBRO.Fuego blancoue puede llegar a la altura de los m√°s grandes, un personaje que vende mucho m√°s que sus compa√Īeros de ficci√≥n creados por el mismo equipo y que las novelas que escriben los autores independientemente. Pero el personaje ha ido evolucionando y derivando hacia la aventura extravagante y a los poderes sobrehumanos del protagonista. Efectivamente Pendergast comenz√≥ como investigador del FBI en las primeras novelas, pero pronto se dejaba entrever que ten√≠a un pasado misterioso del que podr√≠a surgir cualquier amenaza. A sus extraordinarias dotes deductivas, que le emparentan con Sherlock Holmes, pronto se sum√≥ una fuerza sobrehumana y otras virtudes f√≠sicas que le relacionan con Doc Savage y una capacidad sorprendente para aparecer en los momentos m√°s inesperados en los lugares m√°s ins√≥litos, lo que le pondr√≠a en la l√≠nea de La Sombra, por ejemplo. Y aquellas investigaciones que propon√≠an la l√≥gica como hilo conductor, fueron mutando en aventuras extraordinarias y casi imposibles que convierten a Pendergast en un superh√©roe. Por eso sus autores, de vez en cuando, le colocan en posiciones personales donde tiene que sufrir para cumplir su misi√≥n.

Pero hay otras historias, suelen ser los libros individuales que aparecen entre las trilog√≠as, donde se recupera el estilo de las primeras aventuras, con historias muy animadas y trepidantes que no dejan respiro al lector. Y, suele a√Īadir algo mas, como ocurre en Fuego blanco donde la intriga parte de una reuni√≥n entre Arthur Conan Doyle, Oscar Wilde y otros y donde se gesta la escritura de una nueva aventura del inquilino de Baker Street que tendr√° mucho que ver con las peripecias de Aloysius. Y, de paso a la inclusi√≥n de un relato perdido de Sherlock Holmes que entra en la larga lista de pastiches en homenaje al detective. Pendergast pasa aqu√≠ a un segundo plano durante gran parte de la novela, dejando el protagonismo a una de sus pupilas, tal y como Holmes hac√≠a, por ejemplo, en El perro de Baskerville. No hay t√©rmino medio con Pendergast me temo, o te divierte hasta el entusiasmo o te aburre hasta la irritaci√≥n. Yo estoy en el primer caso. Elijan equipo.

Félix Linares

La dolorosa biografía novelada de Hasier Larretxea

En el a√Īo 2001, el escritor Hasier Larretxea gan√≥ el Premio de Iru√Īa de Poes√≠a con el trabajo Eguraldi lainotsua. En 2008 public√≥ Azken bala y tres a√Īos m√°s tarde pudimos leer su poemario Atakak. En esta ocasi√≥n, Larretxea cambia de registro y se instala en la prosa, una prosa muy l√≠rica en todo caso, muy hermosa, escrita desde la primera persona, como si se tratara de un diario √≠ntimo. ‚ÄúEguneroko bat idaztea historiarik ez izatearekin parekatzen du utzi gintuen Tom√°s Segoviak Denbora besoetan nota koadernoan. Niretzat, historia hori berreskuratzeko modu bat da idazketa‚ÄĚ.

Sabemos que Larretxea naci√≥ en el Valle del Bazt√°n, pero que vive, desde hace ocho a√Īos en Madrid.LIBRO.Larremotzetik En este trabajo, este joven hijo de un campe√≥n cortador de troncos, da cuenta de por qu√© necesito alejarse de un entorno tan hermoso como el Bazt√°n, por qu√© necesit√≥ salir y tomar aire. Nos habla de sus familiares, del entorno en el que creci√≥, de c√≥mo fue forjando su personalidad. ‚ÄúNire gela ni neu apaintzen hasi nintzen. Urteekin Lost In Traslation eta Amelieren bertsioa japoniarreko posterrak zintzilikatuko nituen, Orlegiz tindatuko nuen gela. Ortzadarraren pegatina ipiniko leihoan, Astrud, Frida Kalho‚ÄĚ.

En Larremotzetik, este escritor recrea el viaje de vuelta emocional a un lugar, el de su origen, del que nunca se sinti√≥ desvinculado aunque √©l no se sintiera c√≥modo en este entorno donde las perspectivas que se abr√≠an para su vida no encajaban con sus inquietudes ni con su sensibilidad. ‚ÄúHomosexualitateari buruz, aitak ezer gutxi erran dit, gaur artio. Lehen unetik ulertu zuen Madrilekoa. Bera izan zen, gainera, hori bulkatu zuena. Bertan lortzerik izanen nuela hirurehun biztanlera iristen ez den herri nekazarian lortu ezinezkoa. Bere espiritu librearen isla daramat nirekin. Ama negar batean, mutikoak gustuko nituela jakin zuen egun beretik hasi zen sufrikario etxean‚ÄĚ.

Sin duda, Larretxea nos hace confidentes y nos habla de sus titubeos y de sus convicciones. Como suele suceder cuando las historias est√°n llenas de verdad, el texto toma vuelo y deja de ser solo un personal√≠simo relato para convertirse tambi√©n en un retrato social y en un alegato a favor de la b√ļsqueda de la felicidad. Y todo escrito de forma encomiable. Una belleza.

Txani Rodríguez

Unni Lindell, sigue la magia… negra

Hace dos a√Īos nos hac√≠amos eco de la aparici√≥n de una nueva serie de novela negra que nos llegaba desde el norte de Europa, concretamente desde Noruega. Su responsable era y es Unni Lindell (Oslo, 1957) que antes de dedicarse a la novela criminal se hab√≠a labrado un gran prestigio como poeta y como escritora de relatos y libros infantiles, con los que ha obtenido varios premios. Cuando hicimos aquella rese√Īa se hab√≠a publicado las dos primeras entregas de la serie protagonizada por el veterano inspector jefe de la polic√≠a de Oslo, la capital noruega, Cato Isaksen y su joven y problem√°tica inspectora Marian Dhale. Se titulaban aquellas novelas La trampa de miel y El √°ngel oscuro y estaban editadas, como toda la serie en castellano por Siruela. Despu√©s apareci√≥ la tercera novela Muerte blanca y hace poco la cuarta, El beso del diablo, que es la que nos ocupa.LIBRO.El beso del diablo

En las novelas de esta escritora lo más relevante es la profundidad con la que retrata a los personajes, sobre todo a los policías, a los que se describe con personalidades complejas y graves problemas de relación. Los dos protagonistas, por ejemplo, no pueden llevarse peor. Cato es un policía a la antigua usanza que cree en los protocoles y en el trabajo metódico. Marian todo lo contrario, es caótica y parece fiarse solo de su instinto. Lo curioso es que tarde ó temprano los dos se necesitarán porque sus formas de acercarse, aunque antagónicas, resultan complementarias.

En El beso del diablo, una novela que vendi√≥ tan solo en Noruega cien mil ejemplares, cuenta una historia terrible que se inicia con el asesinato de una mujer casada y con hijos, cerca de su casa. Una mujer con una personalidad poli√©drica repleta de rincones oscuros. Los polic√≠as se encuentran con una marabunta de indicios que les llevan a todas partes y que convierte a vecinos, familiares y amigos en sospechosos. Todo se agrava a√ļn m√°s cuando el hijo peque√Īo de la fallecida es secuestrado y se inicia una carrera contrarreloj para hallarle. La historia se complica con los problemas personales de los dos polic√≠as. La mujer de Cato le amenaza con el divorcio si no dedica m√°s tiempo a su familia, y Marian tiene que lidiar con un joven adolescente del que se ha convertido en tutora por la decisi√≥n de su viejo mentor, un polic√≠a honesto que fue asesinado en la anterior novela.

Un relato apasionante, absorbente, que hace un retrato muy crudo y duro de la sociedad noruega, y en el que destaca un epílogo exento de bondad, porque en las novelas de Lindell no hay finales felices, porque nadie es inocente… no del todo.

Enrique Martín