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Fuego blanco, el retorno de Pendergast

Hace veinte a√Īos dos escritores estadounidenses, Douglas Preston y Lincoln Child, escribieron una novela que tuvo cierto √©xito. La titularon The relic y en ella aparec√≠a un personaje secundario llamado Aloysius Xabier Lilius Pendergast. Tan secundario era que cuando hicieron la pel√≠cula dos a√Īos m√°s tarde ni se molestaron en incluirle en el reparto. Pero en la tercera novela del d√ļo, El relicario, secuela de la primera, el personaje cobraba m√°s importancia. Y en la s√©ptima, Los asesinatos de Manhattan, se convert√≠a en el protagonista y no abandonar√≠a esa posici√≥n a lo largo de diez novelas m√°s hasta llegar a la actualidad tras haber protagonizado incluso dos trilog√≠as, sobre asuntos familiares, en la primera se enfrenta a su hermano y en la segunda a su hijo mientras investiga el aparente asesinato de su mujer, y habiendo creado a su alrededor toda una mitolog√≠a.

Pendergast es una estrella de la pulp fiction, un tipo qLIBRO.Fuego blancoue puede llegar a la altura de los m√°s grandes, un personaje que vende mucho m√°s que sus compa√Īeros de ficci√≥n creados por el mismo equipo y que las novelas que escriben los autores independientemente. Pero el personaje ha ido evolucionando y derivando hacia la aventura extravagante y a los poderes sobrehumanos del protagonista. Efectivamente Pendergast comenz√≥ como investigador del FBI en las primeras novelas, pero pronto se dejaba entrever que ten√≠a un pasado misterioso del que podr√≠a surgir cualquier amenaza. A sus extraordinarias dotes deductivas, que le emparentan con Sherlock Holmes, pronto se sum√≥ una fuerza sobrehumana y otras virtudes f√≠sicas que le relacionan con Doc Savage y una capacidad sorprendente para aparecer en los momentos m√°s inesperados en los lugares m√°s ins√≥litos, lo que le pondr√≠a en la l√≠nea de La Sombra, por ejemplo. Y aquellas investigaciones que propon√≠an la l√≥gica como hilo conductor, fueron mutando en aventuras extraordinarias y casi imposibles que convierten a Pendergast en un superh√©roe. Por eso sus autores, de vez en cuando, le colocan en posiciones personales donde tiene que sufrir para cumplir su misi√≥n.

Pero hay otras historias, suelen ser los libros individuales que aparecen entre las trilog√≠as, donde se recupera el estilo de las primeras aventuras, con historias muy animadas y trepidantes que no dejan respiro al lector. Y, suele a√Īadir algo mas, como ocurre en Fuego blanco donde la intriga parte de una reuni√≥n entre Arthur Conan Doyle, Oscar Wilde y otros y donde se gesta la escritura de una nueva aventura del inquilino de Baker Street que tendr√° mucho que ver con las peripecias de Aloysius. Y, de paso a la inclusi√≥n de un relato perdido de Sherlock Holmes que entra en la larga lista de pastiches en homenaje al detective. Pendergast pasa aqu√≠ a un segundo plano durante gran parte de la novela, dejando el protagonismo a una de sus pupilas, tal y como Holmes hac√≠a, por ejemplo, en El perro de Baskerville. No hay t√©rmino medio con Pendergast me temo, o te divierte hasta el entusiasmo o te aburre hasta la irritaci√≥n. Yo estoy en el primer caso. Elijan equipo.

Félix Linares

La dolorosa biografía novelada de Hasier Larretxea

En el a√Īo 2001, el escritor Hasier Larretxea gan√≥ el Premio de Iru√Īa de Poes√≠a con el trabajo Eguraldi lainotsua. En 2008 public√≥ Azken bala y tres a√Īos m√°s tarde pudimos leer su poemario Atakak. En esta ocasi√≥n, Larretxea cambia de registro y se instala en la prosa, una prosa muy l√≠rica en todo caso, muy hermosa, escrita desde la primera persona, como si se tratara de un diario √≠ntimo. ‚ÄúEguneroko bat idaztea historiarik ez izatearekin parekatzen du utzi gintuen Tom√°s Segoviak Denbora besoetan nota koadernoan. Niretzat, historia hori berreskuratzeko modu bat da idazketa‚ÄĚ.

Sabemos que Larretxea naci√≥ en el Valle del Bazt√°n, pero que vive, desde hace ocho a√Īos en Madrid.LIBRO.Larremotzetik En este trabajo, este joven hijo de un campe√≥n cortador de troncos, da cuenta de por qu√© necesito alejarse de un entorno tan hermoso como el Bazt√°n, por qu√© necesit√≥ salir y tomar aire. Nos habla de sus familiares, del entorno en el que creci√≥, de c√≥mo fue forjando su personalidad. ‚ÄúNire gela ni neu apaintzen hasi nintzen. Urteekin Lost In Traslation eta Amelieren bertsioa japoniarreko posterrak zintzilikatuko nituen, Orlegiz tindatuko nuen gela. Ortzadarraren pegatina ipiniko leihoan, Astrud, Frida Kalho‚ÄĚ.

En Larremotzetik, este escritor recrea el viaje de vuelta emocional a un lugar, el de su origen, del que nunca se sinti√≥ desvinculado aunque √©l no se sintiera c√≥modo en este entorno donde las perspectivas que se abr√≠an para su vida no encajaban con sus inquietudes ni con su sensibilidad. ‚ÄúHomosexualitateari buruz, aitak ezer gutxi erran dit, gaur artio. Lehen unetik ulertu zuen Madrilekoa. Bera izan zen, gainera, hori bulkatu zuena. Bertan lortzerik izanen nuela hirurehun biztanlera iristen ez den herri nekazarian lortu ezinezkoa. Bere espiritu librearen isla daramat nirekin. Ama negar batean, mutikoak gustuko nituela jakin zuen egun beretik hasi zen sufrikario etxean‚ÄĚ.

Sin duda, Larretxea nos hace confidentes y nos habla de sus titubeos y de sus convicciones. Como suele suceder cuando las historias est√°n llenas de verdad, el texto toma vuelo y deja de ser solo un personal√≠simo relato para convertirse tambi√©n en un retrato social y en un alegato a favor de la b√ļsqueda de la felicidad. Y todo escrito de forma encomiable. Una belleza.

Txani Rodríguez

Unni Lindell, sigue la magia… negra

Hace dos a√Īos nos hac√≠amos eco de la aparici√≥n de una nueva serie de novela negra que nos llegaba desde el norte de Europa, concretamente desde Noruega. Su responsable era y es Unni Lindell (Oslo, 1957) que antes de dedicarse a la novela criminal se hab√≠a labrado un gran prestigio como poeta y como escritora de relatos y libros infantiles, con los que ha obtenido varios premios. Cuando hicimos aquella rese√Īa se hab√≠a publicado las dos primeras entregas de la serie protagonizada por el veterano inspector jefe de la polic√≠a de Oslo, la capital noruega, Cato Isaksen y su joven y problem√°tica inspectora Marian Dhale. Se titulaban aquellas novelas La trampa de miel y El √°ngel oscuro y estaban editadas, como toda la serie en castellano por Siruela. Despu√©s apareci√≥ la tercera novela Muerte blanca y hace poco la cuarta, El beso del diablo, que es la que nos ocupa.LIBRO.El beso del diablo

En las novelas de esta escritora lo más relevante es la profundidad con la que retrata a los personajes, sobre todo a los policías, a los que se describe con personalidades complejas y graves problemas de relación. Los dos protagonistas, por ejemplo, no pueden llevarse peor. Cato es un policía a la antigua usanza que cree en los protocoles y en el trabajo metódico. Marian todo lo contrario, es caótica y parece fiarse solo de su instinto. Lo curioso es que tarde ó temprano los dos se necesitarán porque sus formas de acercarse, aunque antagónicas, resultan complementarias.

En El beso del diablo, una novela que vendi√≥ tan solo en Noruega cien mil ejemplares, cuenta una historia terrible que se inicia con el asesinato de una mujer casada y con hijos, cerca de su casa. Una mujer con una personalidad poli√©drica repleta de rincones oscuros. Los polic√≠as se encuentran con una marabunta de indicios que les llevan a todas partes y que convierte a vecinos, familiares y amigos en sospechosos. Todo se agrava a√ļn m√°s cuando el hijo peque√Īo de la fallecida es secuestrado y se inicia una carrera contrarreloj para hallarle. La historia se complica con los problemas personales de los dos polic√≠as. La mujer de Cato le amenaza con el divorcio si no dedica m√°s tiempo a su familia, y Marian tiene que lidiar con un joven adolescente del que se ha convertido en tutora por la decisi√≥n de su viejo mentor, un polic√≠a honesto que fue asesinado en la anterior novela.

Un relato apasionante, absorbente, que hace un retrato muy crudo y duro de la sociedad noruega, y en el que destaca un epílogo exento de bondad, porque en las novelas de Lindell no hay finales felices, porque nadie es inocente… no del todo.

Enrique Martín

El raro apocalipsis de Juan Carlos M√°rquez

Tras publicar libros de relatos como Norteamerica profunda o Llenad la tierra, tras la nouvelle Lobos que reclaman la noche, y tras las historias cruzadas de Tangram, un trabajo por el que mereci√≥ el Premio Euskadi de Literatura, el escritor bilba√≠no Juan Carlos M√°rquez regresa a las librer√≠as con Los √ļltimos. Se trata de una novela apocal√≠ptica que, situada en el g√©nero de la ciencia ficci√≥n, bebe del c√≥mic, del cine y de los videojuegos. Os contar√© sin destripar nada, porque esta es una novela de argumento, de las que engancha, cu√°l es el planteamiento de la historia. El mundo se va al traste, la oscuridad se cierne sobre el planeta y en ese apocalipsis una extra√Īa amenaza se cierne sobre un grupo de supervivientes que vaga por una Tierra polvorienta, insalubre, agrietada. Los componentes de ese grupo humano son los protagonistas de Los √ļltimoLIBRO.Los √ļltimoss: el matrimonio formado por el narrador de esta historia y su esposa Eve, su hijo Benjamin, un cient√≠fico llamado Boom y algunos de sus vecinos. Creo que puedo adelantar que, de todas formas, la ‚Äúplantilla‚ÄĚ, por decirlo de alguna manera, no ser√° estable. Como dec√≠a los supervivientes dejan sus casas y deambulan por un entorno de supermercados vac√≠os, de calles desiertas, hasta encontrar refugio en las ruinas de Walt Disney World. Sin embargo, tambi√©n se ver√°n abocados a abandonar tan peculiar emplazamiento y es en ese instante cuando arranca la segunda parte de la novela, de la que ya no vamos a adelantar nada.

El libro est√° estructurado en cap√≠tulos muy cortos, trepidantes, que son en realidad el diario del narrador, por lo que podemos ser part√≠cipes en todo momento de su punto de vista. Un punto de vista, una forma de sobrellevar las cosas, de adaptarse a las circunstancias, que en ocasiones, como poco, os sorprender√°. Aunque sea √©sta una novela apocal√≠ptica tengo que aclarar que hay mucha iron√≠a, mucho sarcasmo y mucho surrealismo, marca de la casa. Yo, a ratos, me he re√≠do a carcajadas. De todas formas, tambi√©n, y sobre todo, encontramos en Los √ļltimos momentos muy emotivos, muy duros e impactantes, propios de las situaciones l√≠mite, y poco m√°s l√≠mite se me ocurre que el fin del mundo. Sin duda, llegados a un extremo, ni el orden social, ni el concepto de familia, ni el de amistad, ni ciertos rasgos de humanidad que creemos inalienables de nuestra condici√≥n, salen indemnes. M√°rquez ha derrochado imaginaci√≥n en esta novela que, pese a su apariencia envuelta en mutantes, naves espaciales y eternos crep√ļsculos, no deja de hablarnos de nuestra condici√≥n real.

Txani Rodríguez

 

¬°Esos bonitos e inofensivos drones!

LIBRO.La guerra de los drones“Uno de los problemas de confiar en armas de alta tecnología (como los drones) es que crean no sólo un falso sentido de superioridad, sino también un incentivo inherente para usarlas. Después de gastar  muchos millones en comprar nuevas armas y en entrenar personal para utilizarlas, los militares se mueren por ponerlas a prueba en combates reales. Y los que han recibido entrenamiento desean poner a prueba sus habilidades. Y obviamente los fabricantes de armas están deseosos de que se usen, para que se compren más. 

Algunos contratistas privados que participan en el programa de drones de la CIA tienen otro incentivo, seg√ļn averigu√≥ el American Security Project. El personal contratado para programas de selecci√≥n de objetivos trabaja con porcentajes fijos, es decir, debe revisar un n√ļmero de objetivos posibles en un n√ļmero determinado de horas. Como son contratistas, la continuidad de su empleo depende de su capacidad para satisfacer la medida de eficacia establecida. En consecuencia, (los operadores de los drones americanos) tienen un incentivo econ√≥mico para tomar decisiones de vida o ¬†muerte en relaci√≥n con posibles objetivos a ejecutar, s√≥lo para seguir bajo contrato.

Deber√≠a ser una situaci√≥n intolerable, pero como el sistema carece de transparencia y no hay revisi√≥n exterior, es casi imposible vigilarlo o alterarlo.‚ÄĚ

Estos son p√°rrafos de La guerra de los drones, escrito por Medea Benjamin y publicado por Anagrama.

A muchos de ustedes, con esto de los drones, les habrá pasado como a mí. Primero piensa uno que qué maravilla, cuánta tecnología se puede condensar en un aparato de tan pocos kilos. Segundo, que eso no huele bien. Pero como hay tanto problema en el mundo, pues lo olvidamos y seguimos adelante como podemos.

En cambio hay personas que ven en el uso de los drones un c√ļmulo de conculcaciones de derechos humanos, de fuente de desestabilizaci√≥n social y pol√≠tica, de manipulaci√≥n de los pol√≠ticos por parte de la industria de armamentos y por tanto un gran desgaste para la democracia.

El uso de drones pone en evidencia graves fallos de funcionamiento de nuestras sociedades: ya no se distingue entre guerra declarada y acciones de asesinato selectivo; el manejo de estas armas se encomienda a agencias, no al ejército; no se distingue a objetivos militares de las víctimas civiles e incluso se ponen en marcha políticas de matar y no capturar, tal como ha hecho la administración del Premio Nobel de la Paz Barack Obama. Y es que si el enemigo es capturado, hace falta un proceso con unas garantías judiciales, y mientras hay que tenerlo en una cárcel, con todos los gastos y las protestas que ello conlleva. Mejor eliminar y listo.

Por cierto, nuestros telediarios, tan √°vidos de im√°genes impactantes, ¬Ņcu√°ndo fue la √ļltima vez que nos ofrecieron im√°genes de una operaci√≥n con drones en la que las v√≠ctimas eran los asistentes a una boda en alguna aldea de Afganist√°n?¬† Bueno y tampoco vemos las operaciones digamos exitosas. Y c√°maras precisamente ¬†no faltan en los drones. ¬ŅNo les parece?¬† A la CIA no le debe gustar hacer publicidad del¬†uso de estas armas

Esta obra hace un interesante y completo repaso sobre la tecnología de los drones, sus aspectos económicos, connotaciones políticas, consideraciones de derecho internacional y los movimientos de oposición a los mismos.

Jokin Aldazabal

V√≠ctor del √Ārbol, la nueva voz catalana de la novela negra

Aceptemos los prejuicios. Si leemos en la solapilla del libro que el autor ha sido durante veinte a√Īos mosso d‚Äôesquadra y que dos de sus novelas anteriores han obtenido premios de g√©nero negro en Francia, inmediatamente adjudicaremos al escritor esa especialidad, m√°xime si leemos en la contraportada que en Un mill√≥n de gotas se cuenta la historia de un abogado que decide averiguar por qu√© se ha suicidado su hermana, acusada de la tortura y asesinato de un mafioso ruso que secuestr√≥ y mat√≥ a su hijo. Y eso que no dicen que la hermana era polic√≠a. As√≠ que V√≠ctor del √Ārbol escribe novelas criminales, decidimos. Y as√≠ podemos aplicarle la vara de medir g√©neros.

Lo que se dice en la contraportada es cierto, existe esa investigaci√≥n y esas muertes, pero tambi√©n se cuenta aqu√≠ la peripecia del abogado que tiene una vida familiar y profesional bastante tormentosa, y en ella aparecen otros personajes que enriquecen el guiso. Pero, sobre todo, est√° tambi√©n la vida del padre del protagonista que, en cap√≠tulos alternos va marcando las andanzas de este hombre desde los a√Īos treinta a los sesenta del pasado siglo, a trav√©s de la rep√ļblica espa√Īola, el Gulag ruso, la Guerra Civil, LIBRO.Un mill√≥n de gotasla mundial, la clandestinidad en la Espa√Īa franquista y los manejos en la Europa de la guerra fr√≠a con multitud de episodios que se podr√≠an enmarcar en la novela de aventuras, o, m√°s claramente, en el melodrama. No quiere esto decir que el autor nos enga√Īe. De hecho podemos decir que as√≠ se ampl√≠a el campo de inter√©s de la novela lo que permite que m√°s de seiscientas p√°ginas no acaben siendo algo reiterativo, aunque algunas repeticiones hay.

Ha montado V√≠ctor del √Ārbol una buena estructura de manera que el lector va descubriendo misterios y viviendo sorpresas en un nivel de la narraci√≥n que enriquecen oportunamente lo que ocurre en el otro. Es esta una novela ambiciosa que solo en parte alcanza sus metas y no solo porque en un relato tan largo, a veces, el autor se pierda, o porque a veces se tiene la sensaci√≥n de que las coincidencias resultan algo artificiales, sino porque tiene del √Ārbol tanto material, tanta documentaci√≥n, que no sabe d√≥nde ponerla y tiende a interrumpir la acci√≥n y los di√°logos, para dar paso a cualquier detallito que importa bastante menos que lo que tendr√≠a que narrar en ese momento. Es el conocido sistema de Arturo P√©rez Reverte: espolvorear la informaci√≥n que creen que es necesaria, que siempre aumenta las p√°ginas del libro, aunque no sea imprescindible para la narraci√≥n.

Pero dejando esto al margen Un mill√≥n de gotas es una novela muy interesante, mas en su vertiente hist√≥rica, que presenta personajes sugestivos metidos en problemas m√°s grandes que la vida y que se hace enormes preguntas, y tratan de contestarlas. Con un poquito m√°s de control sobre su desmesura, con algunas p√°ginas menos, la novela podr√≠a mejorar. Ejemplo: un personaje secundario, Atxaga se apellida, que aparece en contadas ocasiones y siempre a√Īade inter√©s y avances a la trama. Si hubiera aplicado el mismo sistema a toda la novela esta mejorar√≠a. Pero son pejigueras de lector resabiado, no me hagan caso, lean a V√≠ctor del √Ārbol.

Félix Linares

Los cincuenta a√Īos de Patxi Zubizarreta

50 es el nuevo libro del escritor de Ordizia afincado en Gasteiz Patxi Zubizarreta. La historia parte de un motivo feliz: Nikolas, un escritor de escaso √©xito, creativamente empantanado, y Rafael, un pintor, le han organizado a un tercer amigo, a Joseba, un pianista que tampoco consigui√≥ que su carrera musical despegara, una sorpresa. En concreto, han orquestado un recital en un balneario de Panticosa para que puedan volver a reunirse los tres. Todo correcto y estupendo pero desde los primeros momentos del viaje empezamos a intuir que hay cosas que no van bien: Joseba se muestra muy nervioso, la ausencia de Gilen, un amigo que ya no est√° entre ellos comienza a tomar cierto protagonismo, y no faltan tampoco las tensiones entre los personajes. Durante el trayecto y la estancia en el hotel se revelaran secretos, oscuros, pesados. Estamos en el oto√Īo de 2009. El cese definitivo de la violencia a√ļn no ha llegado. Los problemas sociopol√≠ticos est√°n presentes y tambi√©n las tragedias personales. Miserias y grandezas del ser humano. De alguna manera, adem√°s, se reflexiona sobre lo poco que hemos avanzado, esencialmente, desde la prehistoria, y ese tipo de indagaciones confieren a este libro un corte casi filos√≥fico.u

El personaje de Nikolas adquiere una importancia diferente al resto, entre otras cosas, porque el narrador siempre los espeta desde la segunda persona del singular o del plural. Eso hace que conozcamos mejor la personalidad del escritor. Especialmente, aunque no solo, a trav√©s de √©l, Patxi Zubizarreta nos cuenta multitud de cosas. Y eso es lo que m√°s me ha gustado, con diferencia del libro: la voz de Nikolas o quiz√° la voz de Zubizarreta, derram√°ndose en una catarata de citas literarias, de pensamientos, de referencias. Nos habla, por ejemplo, de un insecto, la ef√≠mera, que tras una largu√≠sima gestaci√≥n solo vive durante veinticuatro horas, o nos dice que a los cincuenta a√Īos habremos derramado de media 39 litros de l√°grimas, o nos trae los ecos literarios de Xuan Bello, Mark Twain o Julio Llamazares, entre otros muchos. Como digo, ese entramado de referencias resulta no solo provechoso; a ratos, delicioso tambi√©n.

Intercalados en el relato estricto del viaje y la posterior revelación, encontramos diversos relatos narrados en tercera persona, interesantes, ilustrativos y no del todo desconectados de la trama principal. Y notamos también que los elementos naturales y, sobre todo el agua, el agua que parece revolverse en el transcurso de los acontecimientos, son fundamentales en 50 por tener un alto valor simbólico.

Por otro lado, y una vez m√°s, hay que aplaudir el buen hacer de la editorial Txalaparta. Estamos ante lo que se llama libro-arte. Un trabajo en el que la literatura no camina sola. En 50 destacan las estupendas ilustraciones de Mintxo Cemill√°n, que se acompa√Īan tambi√©n de un delicado disco comandado por el pianista Joserra Senperena en el que participan Oihane Igerabide, Maddi Oihenart, Antton Valverde y el gran Rafa Berrio.

Una joyita en definitiva de la que personalmente sobresale el gusto por contar de Patxi Zubizarreta, due√Īo de una voz inquieta y generosa que tiene mucho que contar, que llega en esta ocasi√≥n, en espl√©ndida compa√Ī√≠a.

Txani Rodríguez

Jean Echenoz, los inicios del maestro como maestro

El escritor franc√©s Jean Echenoz no deja de sorprendernos libro tras libro. Ya hemos comentado aqu√≠ m√°s de una vez que atraviesa un momento creativo en estado de gracia. Todo comenz√≥ hace ahora ocho a√Īos cuando inici√≥ su trilog√≠a de novelas dedicada a tres grandes personalidades del siglo XX que se movieron en √°mbitos muy diferentes. La primera novela fue Ravel dedicada al gran compositor de m√ļsica cl√°sica de Iparralde en sus √ļltimos a√Īos de vida cuando compuso el Bolero. La segunda fue Correr, protagonizada por el gran atleta checo Emil Zatopek, el hombre que destroz√≥ todos los r√©cords de media y larga distancia tras la II Guerra Mundial. Y la tercera Rel√°mpagos en la que fijaba sus ojos en Nikola Tesla, el gran inventor estadounidense de origen croata que descubri√≥ la corriente continua y que esboz√≥ miles de inventos que cambiaron el mundo. Hace dos a√Īos completaba esta trilog√≠a con otra brillante novela, 14, en la que nos habla de la Primera Guerra Mundial de manera muy inteligente, a trav√©s de un grupo de amigos que se enrolaban para participar en un conflicto que ‚Äúno durar√≠a m√°s de dos semanas‚ÄĚ, como se dec√≠a en los primeros d√≠as. Todas estas novelas contaban historias de largo recorrido en un n√ļmero limitado de p√°ginas y con uLIBRO.Un a√Īon estilo depurad√≠simo. ¬ŅC√≥mo hab√≠a llegado Echenoz a este tipo de libros cuando en sus inicios no dej√≥ de producir m√°s que novelas de larga duraci√≥n, posmodernas e incomprensibles, muy estimadas por determinada cr√≠tica -¬°Oh, qu√© bien epata este hombre!-, y que provocaban dolor de cabeza en la mayor√≠a de los lectores? La clave est√° en esta breve novela Un a√Īo, que fue publicada en 1997 y ahora aparece en castellano gracias a la editorial argentina Mardulce.

Un a√Īo se publica poco despu√©s de Lago y Nosotros tres y unos a√Īos antes de Me voy y Al piano, sus √ļltimos experimentos extravagantes. Parece concebida como un ejercicio de estilo, pero se atisba ya en ella el brillante camino que su autor tom√≥ casi una d√©cada despu√©s. Es una novela muy breve, tan solo setenta y cuatro p√°ginas, que condensa el descenso a los infiernos de una mujer a lo largo de 365 d√≠as. Ella se llama Victoire y abandona Par√≠s precipitadamente tras encontrar muerto en su cama a un amigo √≠ntimo. Retira casi todos sus ahorros y toma un tren sin saber a d√≥nde va. Acabar√° en Iparralde. All√≠ alquila una casa por tres meses, una casa que tiene que dejar porque alguien entra en ella y le roba todo su dinero. Comenzar√° entonces un vagabundeo por el sur de Francia en el que ir√° perdiendo todo: su bicicleta, sus pertenencias, su dignidad. Hasta acabar con un grupo de vagabundos que la acogen y con los que realizar√° diversos hurtos para sobrevivir. La extra√Īa aparici√≥n de un amigo parisino en diferentes momentos del relato, impregna a la narraci√≥n de un halo de misterio cercano a la novela negra. El posterior regreso a la capital francesa, a punto ya de perder definitivamente lo poco que le queda, su vida, cierra la historia con un sorprendente giro argumental.

Un a√Īo es un libro que no se puede considerar menor dentro de la producci√≥n de Jean Echenoz, porque contiene ya todos los elementos que encontraremos en su brillante √ļltima etapa como narrador: concisi√≥n, brillantez estil√≠stica, profundidad en el relato social y de personajes y una cierta sensaci√≥n de extra√Īeza. Creo que es una forma muy adecuada de hincarle el diente al trabajo de este, ahora s√≠, grande de las letras europeas. Demos las gracias a la editorial argentina Mardulce y que su periplo por el mercado espa√Īol sea provechoso.

Enrique Martín

Nickolas Butler, la curiosa vida corriente de la gente

Canciones de amor a quemarropa nos cuenta la historia de cuatro amigos, Henry, Lee, Kip y Ronny que crecieron en Little Wing, un peque√Īo pueblo de Wisconsin. Los presentar√© brevemente: Henry est√° casado, felizmente, es padre y se gana la vida, justo, justo, como granjero; Lee, un personaje inspirado al parecer en el m√ļsico Bon Iver, es una estrella del rock de fama mundial; Kip es corredor de bolsa y Ronny se dedica a los rodeos. Pero la vida, lo sabemos al principio, les devuelve a todos a su localidad natal: Henry nunca se fue, Lee siempre regresa tras las largas giras en las que se ve embarcado, a Ronny el alcoholismo y un golpe mal dado lo apartan de los rodeos y Kip compra la gran f√°brica de piensos del pueblo, donde se establece con su familia. ¬ŅPor qu√© regresar? Kip dice: LIBRO.Canciones de amor a quemarropa‚ÄúCon todo, est√°bamos enamorados de ese lugar. Enamorados de ser los reyes del pueblo, de levantarnos sobre esas torres en ruinas y otear el futuro en busca de algo: tal vez la felicidad, tal vez el amor, tal vez la fama. Y cuando algunas de esas cosas las encontr√© en Chicago (‚Ķ), no se me ocurri√≥ otra cosa que abandonar mi exilio y volver a casa para que esos chicos-ahora hombres-lo vieran‚ÄĚ.
Los cuatro hombres llevan el peso de la historia de esta novela, ya que sus puntos de vista se van intercalando en sucesivas narraciones en primera persona. Pero además a ese coro de voces se suma la mujer de Henry, Beth, y es precisamente la de ella la perspectiva que más me ha interesado. Lo que van desgranando, por lo demás, son los acontecimientos más o menos felices, más o menos desgraciados, que han ido conformando sus vidas: amores, desamores, triunfos modestos, decepciones, complicaciones, lealtades, deslealtades… Y sobrevolando todo ello, trenzándolo todo, la amistad, y el paisaje que rodea a estos personajes.
El autor es Nickolas Butler, quien por cierto vive en Wisconsin, algo que nos acerca a la teor√≠a de que lo contado no ande muy lejos de su experiencia personal. La novela, a la que se le ha puesto la etiqueta de ‚Äúindie‚ÄĚ (ya sabemos c√≥mo va esto de las etiquetas) ha sido celebrada en el mundillo literario norteamericano. Lo cierto es que est√° bien escrita y ofrece pasajes muy hermosos y soberbias descripciones. Sin embargo, la historia carece de conflicto, la tensi√≥n narrativa es algo endeble y el inter√©s puede desfallecer. Tambi√©n sorprende que todos los narradores tengan un registro parecido. No s√©, por tanto, si estas canciones de amor van mucho a quemarropa, pero desde luego, son capaces de mecernos en una placentera lectura.

Txani Rodríguez

Itxaro Borda, poemas musicales

“Muga anitz zeharkatu dut,LIBRO.Zure hatzaren ez galtzeko

Control zakar sobera pairatu

Zuregatik.

Badakit

Izenetik beretik

Eraikuntza faltsua naizela:

Urguilua eta beldurra

Daramatzat

Nigan.

Gaur dator Lagako hondartzara.

Kobre koloreko itsasoan Izaro datza itzal.

Ogo√Īo lur muturra uhinetaraino

Itxeskatzen bezala da ispilu bila.

Memoria ezabatzera doa.FOTO.Itxaro Borda

Saminak ahanzten ditut

Nire biharraren balizko ardatza

Bizi-pozez zizelkatzeko.

Ubarroi hegaldi bat miretsiz

Xuxurlatzen dut ad libitum:

Nork zaitu hark urrunetik

Bezainbeste maite?

Mapa handia tatuatu dut begiaren zurian

Zure hatzaren ez galtzeko.‚ÄĚ

Itxaro Bordaren azken poema liburua bizi da, borborka dago, zuzena da. Eskaintzaz beterik dator. 54 poema dira, eta gehienek daramate eskaintzarik edota aipurik. Sinead O’Connor, Niko Etxart, Teresa Yusta, Radio Euskadiko gure lankidea, Miren Etxezarreta, Aingeru Epaltza, Dostoievski, Aresti, Madonna, Itziar Ziga… hamaika dira bertan azaldutakoak. Niri neuri olerki liburu baikorra egin zait, bizitzari eta maitasunari kantatzen dio, sexuari, eta gatazka sozialentzat lekurik bada ere, gehiago dira sentimenduei zuzendutakoak.

Oso musikala egin zait, hau da, batzuetan poemak irakurtzen ari zara, eta abestiak irakurtzen ari zarela ematen du. Ohikoa duen hizkuntza aberastasuna nabarmena da liburu honetan. Eta baditu esaldi batzuk eder-ederrak: Aterpe gabeak bilakatuko garela diote. Basaltozko harria da gorputza: egutegi aztekaren araberako bizitzaren lehen denboraldia bukatzen doakit.Urmael hilak dira egunak ameslarientzat.

Itxaro Bordaren bizitza zatiak daude liburu honetan, eta liburu zintzoa iruditu zait, biluzia tartean malenkoniatsua eta oso lotua itsasoari eta urari. Zure hatzaren ez galtzeko liburuan hitzek ez dute beste hitzen makulurik, ez dute beste hitzen edertasunik behar. Nahikoa pertsonalitatekoak dira. Berbarik bera amarauna osatzen zoaz, eta kolpean Louis Bourgeois-en armiarma datorkizu burura, eta Bilbo, eta Dublin eta aitorpen bat ‚Äúni postaria naiz‚ÄĚ.

Hizkuntzek elkar topo egiten dute esaldietan, inglesak eta euskarak. (Take care bata besteaz eta ibili aware) Eta Arestiren Askaotik sendejara berridazten ausartzen da, eta unibertso oso bat biltzen du liburuak.

Zure hatzaren ez galtzeko dagoeneko, nirea da.

Goizalde Landabaso