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Somos demasidos, el desastre total se acerca

Mirémoslo de este modo. Si descubriéramos mañana que hay un asteroide cuya trayectoria se cruzará con la Tierra y –dado que la Física es así de sencilla-pudiéramos calcular que la colisión se produciría el 3 de Junio de 2072, y supiéramos además que el impacto destruiría el 70 por ciento de  la vida en la Tierra, los gobiernos de todo el mundo pondrían en marcha una movilización planetaria sin precedentes.

Enrolarían a todos los científicos, ingenieros, personal universitario y empresarios: la mitad para investigar la forma de impedirlo, la otra mitad para buscar soluciones con el fin de que nuestra especie sobreviva y reconstruya lo destruido, si la primera opción no da resultado.

La situación en que nos encontramos (de superpoblación y acelerada escasez de recursos) es aproximadamente la misma, con la diferencia de que no hay ningún asteroide ni se puede precisar la fecha.

El problema somos nosotros.

Estamos capacitados para cambiar esta situación. Probablemente no recurriendo a la tecnología, pero es posible. Es posible si modificamos radicalmente nuestra conducta.

Pero no hay el menor indicio de que se esté modificando ni de que vaya a modificarse.

Creo que todo seguirá como hasta ahora.

Necesitamos con urgencia hacer algo radical –y digo  hacerlo realmente, con actos- para impedir una catástrofe planetaria. Pero creo que no haremos nada.

Creo que estamos jodidos”.

LIBRO.Diez mil millonesEsta es la conclusión a la que llega Stephen Emmot tras analizar los problemas que hemos creado por nuestro irracional uso de la energía y los recursos naturales, debido todo ello a nuestra codicia e inconsciencia. Cambio climático, pérdida de biodiversidad, escasez de agua y suelo fértil, superpoblación que nos aboca a los diez mil millones aludidos en el título… todo nos lleva a un túnel sin salida. Aunque haya solución -una solución no tecnológica que pasaría por un cambio radical de nuestra actitud- no cree que vayamos a adoptarla y por tanto pronostica el colapso de nuestra especie y de nuestro planeta.

Este ensayo es una obra sobre los problemas medioambientales, pero a la vez es un libro apocalíptico, un libro de terror como alguien escribió. Es un optimista informadísimo, un gran pesimista este científico inglés que dirige un amplio equipo interdisciplinar en Oxford. Por medio de lapidarias frases nos pinta un panorama desolador sobre nuestro futuro cercano.

Insisto, si quieren sentir el más profundo terror sin recurrir a la ficción, lean detenidamente esta obra. Si quieren dormir tranquilos no lean este breve trabajo de Stephen Emmot, Diez mil millones.

Jokin Aldazabal

Kim Stanley Robinson imagina el futuro en el 2312

El estadounidense Kim Stanley Robinson es mucho más que un magnífico escritor de ciencia-ficción. Es sobre todo un hombre de visión, un autor que es capaz de extrapolar las tendencias que se vislumbran en el día de hoy, para trazar un mapa de nuestro futuro. Lo hizo maravillosamente en la multipremiada trilogía de Marte (Marte rojo, Marte verde y Marte azul) en la que trazaba un impresionante fresco de lo que podría ser la terraformación y la colonización de un planeta por la Humanidad y en la que se analizaban todos los conflictos que podrían originarse desde multitud de puntos de vista: político, económico, social, ecológico, religioso…

Tras aquel monumental trabajo Robinson publicó otras novelas que no tuvieron tanto impacto, si excluimos Tiempos de arroz y sal en la que imaginaba una historia alternativa del mundo en la que los habitantes de Europa habían desaparecido por el desastre de la Peste Negra. Por eso, por esa falta de punch de sus últimos libros, creo yo, ha decidido intentar repetir el éxito conseguido con la trilogía de Marte, con una extensa novela, 5LIBRO.231226 páginas, en la que lleva la historia de la Humanidad tres siglos en el futuro, hasta el 2312.

El autor imagina una Humanidad que ha colonizado el Sistema Solar. Muchas de las colonias se han independizado de la Tierra, y los habitantes del planeta azul, inmerso en estériles crisis políticas y asolado por todo tipo de desastres medioambientales, miran con envidia y recelo a sus primos del espacio. En ese momento se produce un grave atentado terrorista que acaba con Termidor, la ciudad rodante de Mercurio, siempre en movimiento para escapar de la fuerza destructora del sol. Una de las ciudadanas mercurianas más relevantes, la diseñadora de ambientes y mundos Cisne Er Hong (genial, irascible y frágil) inicia una investigación con la ayuda de varios miembros relevantes de la Iniciativa Mondragón (Sí, por nuestras cooperativas), una alianza de varios mundos que apuestan por un nuevo modelo socioeconómico de colaboración y solidaridad enfrentado al capitalista. Sus principales aliados serán Fitz Wahram, científico de Titán, y Genette, inspectora de la policía interplanetaria.

Kim Stanley Robinson vuelve a encandilarnos con su capacidad para crear mundos, para imaginar la historia futura –es capaz de contar en tan solo dos páginas lo que sucede en la Tierra desde 2005 hasta 2320-, para intuir que las inteligencias artificiales llegarán a convertirse en seres conscientes y con “alma”, para construir ecosistemas, para definir al nuevo homo espacial, para intuir los nuevos peligros que acechan al crecimiento de la Humanidad. Y lo hace con diferentes prismáticos. Contando las andanzas de la protagonista de planeta en planeta; “informándonos” de la realidad social, política y científica del siglo XXIV; ofreciéndonos listas de palabras y conceptos; exponiéndonos la realidad de cada planeta y satélite; y relatándonos los pasos que van dando los “cubos” cuánticos, las inteligencias artificiales, hacia su emancipación.

Reconozco que a veces me he sentido abrumado y superado por la cantidad de “información”, que he sido incapaz de procesar en su totalidad. Pero al concluir la novela he tenido que reconocer que he aprendido muchas cosas, que he vibrado con los buenos momentos de acción y aventura que ofrece la narración y que he vuelto a congraciarme con el género de la ciencia-ficción tan de capa caída en los últimos tiempos por la falta de ideas y de ambición a la hora de plantear los asuntos. Porque este género, ya se sabe, si vale de algo es por las reflexiones que pueda aportar sobre la realidad del mundo actual. Si no, no vale nada.

Enrique Martín

E.M. Delafield y las desventuras cotidianas femeninas

E.M. Delafield nació en 1890 en Inglaterra. Era hija de una famosa novelista de la época y recibió una educación clásica y victoriana. Llegó incluso a entrar como postulante en un convento belga. Pero ocho años después se casó con un ingeniero de caminos con quien viviría durante una larga temporada en el sudeste asiático.

Delafield fue una escritora muy prolífica; firmó más de una treintena de novelas. En 1929 la editora de una revista feminista le pidió que colaborara con una columna.LIBRO.Diario de una dama de provincias Y así nació este Diario de una dama de provincias, que tal y como señalaron en el The New York Times fundó un género: el de la narración en primera persona de las desventuras cotidianas femeninas. Es el antecedente por tanto de libros tan populares Diario de un ama de casa desquiciada, El diario de Bridget Jones o Sexo en Nueva York.

En este diario nos encontramos a una dama de provincias que vive una cotidianidad procelosa, que a veces la sobrepasa. La narradora vive en una bonita casa de campo. Allí la vemos bregar con la economía doméstica, con su algo susceptible cocinera, con la institutriz de sus hijos, y con su vecina, la entrometida Lady B. Forma parte de un club del libro y la jardinería, especialmente los bulbos de interior, la llevan por la calle de la amargura. Su marido interactúa lánguidamente y tiende a quedarse dormido leyendo el Times. La dama de provincias nos da buena cuenta de las fiestas a las que asiste, de las compras navideñas, de las reuniones familiares, de sus reencuentros con antiguas amigas, de sus vacaciones en el sur de Francia pero también comparte sus dificultades para equilibrar la economía familiar.

Las entradas del diario no son demasiado extensas, y la dama se revela enseguida como una mujer enérgica, inteligente y dueña de una fina ironía. En su diario traslada también sus dudas internas y se va dejando notas mentales a modo de recordatorios,  relacionados frecuentemente con la intendencia de la casa.  El resultado de todas sus entradas y acotaciones constituye un buen reflejo de la alta sociedad inglesa de la época. Y para la época que es no dejan de sorprender algunas anotaciones sobre los roles de esposa y madre que efectúa esta dama de provincias, esta heroína de las plantas de interior.

Txani Rodríguez

Caitlin Moran ó lo que aguantan las mujeres

Este es un libro que figura en una colección de narrativa, así que resulta lógico pensar que estamos ante una novela. Pero no, se trata de un ensayo autobiográfico, si es que existe esa figura. Para aclarar este lio les diré que se trata de contar la vida de la autora, algunos episodios, dando pie a reflexiones sobre determinados temas. ¿Autoficción, entonces? Pues no de manera manifiesta porque evidentemente la autora no añade nada imaginado a la historia que nos cuenta. En cualquier caso este es un libro excelente, por precisar desde el principio.

Caitlin Moran es periodista y tras un primer escarceo literario, que acabó en nada, decidió contar su vida, y reflexionar sobre ella porque le parecía que contaba con elementos suficientes como para servir de ejemplo en  el mundo de hoy, al menos a las mujeres de su generación. Lo escribió hace tres años, cuando contaba treinta y cinco, cuando ya había reflexionado  sobre los temas aquí abordados, que no son todos los que la vida ofreLIBRO.Cómo ser mujerce. Por ejemplo, resulta sorprendente la ausencia de narración, y pertinentes apuntes, sobre trabajo y sexo. Sabemos, por ejemplo, que Caitlin trabajó en el Melody Maker, aunque no sabemos cómo llegó allí. En otro momento nos cuenta que colabora en The Times. ¿Simultaneó ambos empleos? ¿Los alternó con otras ocupaciones? Lo mismo ocurre con el sexo. La autora habla muy ligeramente de algunos encuentros, menciona a su marido al que solo conocemos por un detalle, de sus hijas, aunque el mejor retrato sea el de su hermana. Y de sexo ni palabra. Contrasta, por ejemplo, con la importancia que da a la depilación, sobre todo la púbica, a la que dedica bastantes páginas. Aunque, ahora que lo pienso, tampoco habla de coches, así que estoy dispuesto a considerar que trabajo y sexo son cosas importantes para los hombres y no tanto para las mujeres.

No me tomen por frívolo, y desde luego no lo hagan con la autora, que comienza su relato en la adolescencia  y llega hasta el momento en que ella comienza a considerarse, algo prematuramente me parece, muy mayor. A los primeros miedos y preocupaciones adolescentes, escritos con cierto humor y autocrítica le siguen cuestiones de mayor calado y posicionamiento más crítico. Y ya en las últimas páginas, Caitlin se lanza a fondo sobre las estupideces del mundo actual, los tópicos patriarcales, las tradiciones insensatas y las mentiras que el poder deja caer sobre nosotros. Se enfrenta a cuestiones espinosas, lleva la contraria a ciertos ideales feministas y lo hace argumentando y desmontando detalladamente las instalaciones que la pereza y la credulidad han colocado entre nosotros.

No es una obra cómoda, seguramente irritará a algunos lectores, también lectoras, pero no se puede decir que la autora no se haya trabajado todas las respuestas. Y lo hace con gracia. No sé, por hablar de cuestiones menores, a mí mismo me parece que yerra el tiro cuando considera a Lady Gaga un emblema del feminismo. No sé lo que opinaría ahora de Myley Cirus. Pero este libro se escribió antes de esos escándalos. Se publicó entre nosotros hace unos meses y sorprende que no haya provocado ninguna polémica. Podría ser que todos estemos de acuerdo con lo que aquí se dice y no es necesario comentario alguno sobre ello. O que ya no nos preocupamos de casi nada. En cualquier  caso algunos de los conceptos e ideas de Cómo ser mujer se quedarán en nuestro cerebro. Y nos harán bien.

Félix Linares

Irati Jiménez y los consejos de los escritores

Reconozco que el género “libros que hablan sobre asuntos literarios” me gusta mucho de entrada, pero más allá de mi subjetividad me parece que Aiztoa eta arkatza es un trabajo delicioso. En el mismo, Irati Jiménez recopila los consejos de escritura de algunos de los más grandes autores de todos los tiempos. Este volumen editado por Txalaparta reúne normas o reflexiones aparecidas en libros de memorias, biografías, ensayos, entrevistas o incluso en poemas, como el que en 1977 Charles Bukowski dirigió a los escritores.LIBRO.Aiztoa eta arkatza

Como suele decirse, cada maestrillo tiene su librillo, así que merece la pena leer todos y cada uno de los consejos, si bien es cierto que algunas ideas se repiten. Por ejemplo, destaca la importancia que conceden a la reescritura, al hecho de divertirse escribiendo y a la certeza de que recortar es mejorar el texto. Así mismo, la mayoría coincide en restarle mística al tema de las musas y en subrayar la importancia del trabajo, de la constancia. Susan Sontag, por ejemplo, mantiene lo siguiente: “El escritor, como el atleta, tiene que entrenar a diario”. Por su parte, Virginia Woolf recomendaba actividad física frecuente en el exterior y la lectura de buenos libros como preludio a la escritura, al trabajo. Algunos consejos recogidos por la autora de Mundaka destacan por su gran pragmatismo. Margaret Atwood recomienda escribir a lápiz en los aviones porque a los bolígrafos se les puede escapar la tinta y también que se realicen ejercicios de espaldas porque el dolor, distrae.

Como bien señala Harkaitz Cano en el interesante prólogo a este trabajo ilustrado por Antton Olariaga, este libro no es solo para aficionados a la escritura sino para cualquiera, ya que se glosan actitudes ante el trabajo y ante la vida. Se habla de espacios íntimos de libertad, de la constancia; también de la vanidad, de la envidia y de esas miserias que anidan en las profundidades del alma humana.  Tanto es así, que la editorial presenta el libro con un divertido subtítulo que hace referencia a los manuales de autoayuda: Idazteari buruzko idazleen aholkuak (autolaguntza gida bat).

Respecto a la estructura, podemos decir que los capítulos llevan por título el nombre de los escritores cuyos consejos recogen. En cada capítulo, además de las normas, se esbozan breves semblanzas  que nos ayudan a ubicar a los escritores referidos en su contexto. En la parte final, se agrupan  citas o frases sobre temas como la inspiración, el bloqueo, el estilo y la crítica. El texto se cierra con un consejo  sobre los consejos de Irati Jiménez. Esa última recomendación viene a subrayar que las normas de estos escritores consagrados no son, ni mucho de menos, de obligado cumplimiento. De hecho, a veces es necesario también rechazar algunos consejos.  Jiménez pone de ejemplo a Charlotte Bronte que si hubiera seguido las indicaciones que le dio el poeta Robert Suothey, nos hubiera privado de obras tan importantes como Jane Eyre.

Txani Rodríguez

Netsuke, el marqués de Sade hoy

Esta novela narra una historia morbosa, la de un psicoanalista que rompe todos los principios éticos de su profesión para acostarse con sus pacientes. El protagonista, del que nunca sabremos su nombre, es un doctor prestigioso y acaudalado que camina por el filo de una navaja que cae por un desfiladero. El proceso autodestructivo es evidente, pero el psicoanalista no es capaz de enderezar el rumbo. Todo es bastante incomprensible y se vuelve absurdo e inquietante cuando conocemos a su mujer, Akiko, una artista japonesa de exquisita sensibilidad que adora a su marido.LIBRO.Netsuke

Lo curioso del asunto es que la pulsión lujuriosa del psicoanalista no es baladí, no responde tan solo a una inquietud erótica. El psicoanalista quiere hacer un estudio sobre el erotismo que considera revolucionará su disciplina. Quiere ser el Marqués de Sade de la psicología. Sabe que muchos le odiarán, pero que otros le venerarán. Se considera un genio cuyo talento será algún día reconocido. Por eso va investigando la querencia erótica de sus diferentes pacientes. Cuando encuentra uno con posibilidades lo saca del despacho del Aburrimiento, el de los casos normales, y le lleva  al despacho del Hechizo, el de los descubrimientos asombrosos. El problema es que el doctor acabará atrapado en su propia tela de araña, en los brazos despiadados de un travesti atormentado. Lo que acabará provocando las sospechas de su esposa y la destrucción de un matrimonio aparentemente sólido.

A pesar de lo morboso de la historia, la narradora, poeta y artista estadounidense Rikki Ducornet nos brinda una novela de gran elegancia, de profundo lirismo, donde brillan los perfiles de los personajes (el psicoanalista, su mujer, algunos pacientes) que son en el fondo como “netsukes”, esos objetos japoneses bellos y decorativos, pequeñas estatuas, obras maestras, como los que elabora Akiko, que se acaban transformando en metáfora de las vidas de los protagonistas: hermosos por fuera, vacíos por dentro.

Cuidado con este libro, la fascinación produce monstruos.

Enrique Martín

Muñoz Rengel, cuentos milagrosos tras el hipocondríaco

Vamos a decir que el nuevo trabajo de Juan Jacinto Muñoz Rengel se titula El libro de los pequeños milagros y lo vamos a dejar así; aunque el título completo es más largo que algunos de los relatos que contiene este volumen. Pero sí añadiremos que en el propio título, -la primera joya que encontramos en esta colección de microrrelatos-, se anuncia que estamos ante un ramillete de cuentos  que versan sobre grandes hazañas pero también sobre hechos de apariencia intrascendente.  Como señalan en la editorial, en Páginas de Espuma, Rengel ofrece un recorrido que va desde el fondo de nuestros cajones, desde debajo de nuestras camas hasta las galaxias más remotas. LILBRO. El libro de los pequeños milagros

Por empezar por el principio, les diré que este “libro de los pequeños milagros” se abre con el relato Spoilers que es magnífico, la verdad. Lo malo es que mantener un nivel tan alto es muy complicado. Por supuesto, no todos los relatos pueden ser antológicos pero el conjunto que nos trae Muñoz Rengel es más que digno: es ambicioso y estimulante. Estos textos llegan cargados de segundas intenciones, de complicidad, en sus brevedades. Salvo excepciones, la extensión de los cuentos no supera la página y algunos son tan cortos como un par de líneas.

El libro está dividido en tres partes: Urbi, Orbe y Extramundi. En la primera división las historias son, digamos, más terrenales; en la segunda destaca el recorrido por la historia de las civilizaciones que efectúa a través de numerosos relatos y en última, en Extramundi, donde nos habla de extraños y desconocidos planetas. La diversidad de atmosferas, de planteamientos y de escenarios nos da idea de la imaginación poderosa del autor. Pero además el libro está recorrido por la ironía y por la crítica social. Cuestiona por ejemplo la pasividad ante los abusos o los atropellos, la nueva sociedad de la información, la mentira, los dogmas.

Muñoz Rengel se sirve del humor, del terror, de la fantasía, del realismo y del hiperrealismo, de la ciencia ficción, del relato de corte histórico, de fábulas, de alegorías… para trasladarnos cómo ve él el mundo que nos rodea, tanto a ras de suelo como a vista de pájaro… o desde una nave espacial.

Txani Rodríguez

Lecturas de fin de semana. Laurent Gaudé, mitología y poesía

Laurent Gaudé (París, 1972) es en estos momentos uno de los escritores más apreciados por los lectores franceses. También la crítica le suele tratar muy bien. Ha ganado el Goncourt, el Jean Giono y el Premio de los Libreros, galardones de gran prestigio, y su obra ha sido ampliamente traducida. Obra en la que destacan novelas tan atractivas como El legado del rey Tsongor, El sol de los Scorta y Eldorado. LIBRO.El último cortejo

El último cortejo narra lo que sucedió en la antigüedad cuando murió el gran Alejandro Magno. En tan solo unos años había conquistado gran parte del mundo conocido occidental, extendiendo los dominios de Macedonia desde Grecia a Egipto, desde Persia al Mar Arábigo. Incluso sus ejércitos llegaron hasta el Indo y fue en ese momento cuando Alejandro enfermó y murió en Babilonia.  La novela se centra en los días y horas anteriores a su muerte, en la debacle que esa muerte provocó y en las guerras que enfrentaron a los generales macedonios para quedarse con el imperio, con el trono de Alejandro, ó por lo menos con algunos de los trozos más sabrosos de lo conquistado. Ese “último cortejo” al que alude el título es el cortejo funerario con el cuerpo de Alejandro que parte desde Babilonia hacia el Mediterráneo con la intención de ser recogido por su madre. Pero los generales se pelean por ese cuerpo y acaba finalmente en Alejandría, por lo menos es lo que dice la Historia. Y es aquí donde Gaudé introduce la fantasía e imagina a un Alejandro en espíritu guiando a un grupo de leales, entre ellos Dripetis, hija del gran Darío derrotado por el macedonio, para que lleven su cuerpo al Indo donde quiere guiar la última carga.

Una novela bellísima, con personajes históricos convertidos en símbolos de la lealtad, el amor, la traición, la venganza, la piedad, la amistad y el destino. La mitología en manos de Gaudé se transforma en poesía.

Enrique Martín

El poeta Andrés Neuman, sin puntuación y a lo loco

NO SÉ POR QUÉ lloramos mejor con el cine

Que con el argumento de la propia vida/

Pero cuando las luces

Se encienden/ cuando se abre la puerta

Los personajes salen y nos siguen/

Asisten en silencio a nuestros diálogos/

A veces aplauden/ en general se aburren/

Nos acompañan/ sufren con respeto.

LIBRO. No sé por quéEl nuevo poemario de Andrés Neuman tiene dos partes diferentes. La primera recoge poemas que comienzan con NO SÉ POR QUÉ… donde nos da cuenta de impresiones y de miradas al escritor, a sus incógnitas, a sus contradicciones, a todas esas cosas que nunca logramos entender ni explicarnos; y que Andrés Neuman trata de hacerlo convirtiéndolas en poemas.

No sé por qué nos asombra tanto acordarnos de aquello que hicimos juntos”, se pregunta el autor. Y mientras leo el poema pienso en esos momentos compartidos, que a mí también se me hacen extraños. Pero no todo son reflexiones existenciales, hay momentos para preguntarse por acciones cotidianas, tan extrañas que enternecen.

Es un poemario sin puntuar. Tan solo las tildes han logrado un lugar en este libro. El resto, no existen. “No sé por qué ponemos comas, las palabras razonan entre sí”… dice un Andrés queriendo responder a mi inquietud por la falta de puntuación.

Los locos no se dan gusto a sí mismos/

Prefieren masturbarse mutuamente/

Tienen las manos sucias/ entran en confianza

Todos ellos iguales en la mugre/

Pero irrumpe de pronto la enfermera/

La enfermera gordita/ la nueva/ la que fuma/

Oliendo más o menos a parís

A colonia y tabaco y bus del centro/

El alboroto cesa/ las manos se retiran

Hay alguien más al fondo/

Que se ríe dormido.

La segunda parte del poemario refleja la construcción de un Patio de locos, que así se llama esta segunda parte. Todo un universo de locura concentrado en pequeños poemas, que tampoco sufren la tiranía de la puntuación.

Un lugar donde todos están locos, donde el Doctor Nube es un hombre que pone inyecciones y sufre al ver la locura a su alrededor. Una espacio donde el Narrador es un ser que quiere huir, que no quiere saber nada de este patio de locos, que le puede la ironía, pero al fin, no puede rendirse a los encantos del día a día del patio de locos.

La editorial Pre-Textos nos deja una colección de poemas de Andrés Neuman que no sé por qué, pero imbuidos en su locura, los he devorado.

Goizalde Landabaso

Ricardo Piglia, el maestro del sur viaja al norte

No se confundan, la Ida del título es una profesora que ofrece a Emilio Renzi, el personaje habitual de los escritos de Piglia, un empleo como profesor en una universidad estadounidense para dar un curso sobre Guillermo Enrique Hudson un curioso escritor inglés nacido en Argentina. Ida y Emilio han tenido relaciones sentimentales en el pasado. Piglia ocupa unas páginas contando, con detalles de todo tipo y digresiones constantes que le permiten hablar por encima de cuestiones tan variadas como las características de la sexualidad masculina, de las dificultades idiomáticas de los escritores rusos, de las complicadas relaciones entre humanos y gatos, el reencuentro, las características del autor estudiado, los detalles de la nueva vida de Renzi, hasta que, de repente, Ida muere en un extraño accidente que parece apuntar a un acto terrorista. LIBRO.El camino de ida

Si piensan que estoy contando demasiado tendrían que echar un vistazo a la contraportada del volumen, ahí sí que no queda nada por explicar. Seguramente el editor ha pensado que la literatura de Ricardo Piglia es otra cosa, algo diferente a la narrativa, aunque aparezca en una colección que lleva ese término en su título, que no estamos desde luego ante una novela de intriga y no hay por qué guardar misterio alguno. Y tiene razón. En Piglia no interesa tanto lo que se cuenta sino las posibilidades que esto le da al autor para reflexionar sobre diferentes temas, algo como lo que hace Javier Marías, pero de manera diferente. Y está bien que así sea porque si Piglia se pusiera a escribir ensayos seguramente hablaría de bastantes menos cosas de las abordadas aquí. Un ensayo generalmente parte de una idea, a veces ni eso, y se prolonga páginas y páginas añadiendo referencias y citas para justificar que eso que el autor dice es verdad como demuestran los otros autores citados. Piglia no necesita justificar su pensamiento, lo ha incrustado en una novela, ese género que sirve para todo y que lleva mutando prácticamente desde el comienzo de su historia.

Hay otras cosas en El camino de ida tras la muerte de la profesora, pero no se lo voy a contar aunque esas cosas, insisto, son importantes en función de las posibilidades que dan al autor para que analice y piense sobre el terrorismo, por ejemplo, o sobre las cosas que la humanidad se hace a sí misma, en nombre de una serie de ideas que nos han hecho llegar y que no hemos discutido. Piglia es brillante, ameno, medido, piensa con rigor, expone con tino, se limita a marcar el camino para que el lector, si le apetece, siga por él en búsqueda de explicaciones más profundas y salta constantemente de tema como si quisiera decir que él es un autor libre, que no se sujeta ni a sus propios escritos y que todo, absolutamente todo, le interesa. Bien, pues también a nosotros nos interesa lo que escribe Ricardo Piglia, de hecho yo he leído todos sus libros y puedo asegurar que El camino de ida es uno de los mejores. Aunque tratar de establecer una clasificación en su obra es algo tonto.

Por cierto ha comenzado la reedición en bolsillo de las obras más destacadas del autor a cargo de Random House Mondadori. Ya en las librerías Respiración artificial, Plata quemada y La ciudad ausente. Todas son interesantes. Si quieren empezar por el último ahí tienen El camino de ida, si por los clásicos por los otros. Siempre acertarán.

 

Félix Linares