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Fermin Etxegoien toma el pulso a la cultura vasca

Eutsiko diougu? es el nuevo trabajo del escritor y periodista Fermín Etxegoien. Se trata de un libro de entrevistas que principalmente responde a una única pregunta, la siguiente: Eutsiko diogu? ¿Aguantaremos? Es una cuestión que se les formula a los profesionales autónomos del mundo de la creación. Así, en este libro se dan cita gentes del teatro, el cine, la literatura, la bertsolaritza, la música, la comunicación… Citaremos sus nombres: Ander Lipues, Estitxu Eizagirre, Luistxo Fernández, Mari Añes Gorostiaga, Eñaut Elorrieta, Miren Amuriza, Hedoi Etxarte, Maider Unda, Iban Arantzabal, Maia Eder Kurutxet, Jon Garaño eta Jose Mari Goenaga y Miren Agur Meabe. Las reflexiones de todos ellos no arrojan una respuesta contundente pero sí representan un termómetro de la situación de la cultura en euskera. LIBRO Eutsiko dioguEn este trabajo aparecen dificultades propias de los sectores en los que se mueven los entrevistados. Por poner un ejemplo, citaremos a la bertsolari Miren Amuriza: “Momentu honetan, Bertsozale Elkarteari etorri zaio murrizketa eta, plazetan ere, nabaritzen dugu aktuazioak gero eta motzago.” Pero también encontramos análisis más generales y muy críticos, como el del escritor y músico Hedoi Etxarte: “Nola planteatu kultura, ez denean egon kultura nazional bat sustatu duen klase bat, beste lekuetan bezala? (…) Orduan, zer egin, jaso duguna hori baldin bada. Esan nahi dut: klase sozial horrek ez baldin badu euskaraz garatu bere kultur bizitza.”

Etxegoien, que sí plantea repreguntas y respeta el registro oral de cada entrevistado, concluye que la escasa socialización lingüística, merma la creatividad, aunque el tono general de los entrevistados es optimista, seguramente porque tampoco podría ser de otra manera. El libro que se lee muy bien y tiene algunos momentos divertidos arroja luz a la fotografía actual que podemos sacar del euskera, la creación, la sociedad en la que vivimos, y el mercado laboral al que nos enfrentamos. Pero como decía y a pesar de todo, la disposición clara, la convicción incluso, es la de aguantar. Algo que se resume en las siguientes palabras de Luistxo Fernández: “Nik uste dut baietz, eutsiko diogula, oro har hartuta. Gure puntutik baino okerrago daudenak asko dira, eta aguden egoeratik abiatuta, ba pentsatzen dut hemen segituko dugula lanean eta bizitzen eta tabarra ematen.”

Txani Rodríguez

Amor y odio en la poesía de Yahya Hassan

LIBRO Yahya HassanPadre tuvo otro hijo mientras yo estaba ingresado.

No sé cómo se llama,

Y he olvidado si es niño o niña.

En un permiso de fin de semana visité a mi padre.

Cuando llegué los niños se alegraron y quisieron jugar conmigo.

Pero su mujer

Dijo que yo no iba a tocar a sus hijos.

El niño mayor siguió gateando hacia mí.

                                      Ella le pegó en la cara con la mano abierta.

                                 Él se echó a llorar y dijo: pero yo te quiero mama.

                                     Ella volvió a pegarle y le dijo: yo no te quiero.

Amor es uno de los poemas escritos por Yahya Hassan en el que es su primer poemario. Un libro de poemas escrito en danés, publicado por una gran editorial danesa, y que en dos meses ha vendido más de cien mil copias. Yahya Hassan nació en Aarhus en 1995, pero es uno de los hijos de una pareja palestina que huyó a Europa en los ochenta. Ha escrito 150 poemas crudos, sangrantes; aunque probablemente sería más correcto decir que los ha escupido. Es un poemario que a medida que se lee te va dejando sin aliento, sin oxígeno. Escrito de manera narrativa, cuenta sin pudor, sin metáforas y sin ninguna figura que pueda distorsionar lo ocurrido su vida. Un padre maltratador, profundamente religioso e intolerante hasta límites increíbles. Una infancia en la marginalidad, una adolescencia de delincuencia que acaba en diversos centros de menores.

No tiene piedad, con la religión sobre todo, con la religión en la que le educaron, con las asfixiantes tradiciones que hacen imposible la vida y la convivencia, con los abusos, con la situación de los emigrantes, con las estrictas reglas de los centros de menores, con la sociedad en general. Es un poemario que si algo tiene es fuerza, es autenticidad, y es al mismo tiempo frescura. En castellano lo ha publicado la editorial Suma de Letras.

Goizalde Landabaso

Por fín, los cuentos del cubano Leonardo Padura

Que una antología de relatos del escritor cubano mas considerado del momento empiece en Angola quizá represente la importancia que tuvo aquella guerra para los habitantes de la isla caribeña. Padura estuvo en Angola como periodista durante un año y parece que la experiencia le marcó bastante como evidencia la aparición del conflicto en tres de los trece relatos de este volumen. Leonardo Padura es el creador de Mario Conde, ese investigador que comenzó como protagonista de una tetralogía y ya ha ampliado sus correrías hasta las ocho novelas. Una de ellas, La neblina del ayer, toma su título de un bolero que aparece en el segundo relato de Aquello estaba deseando ocurrir, donde una cantante misteriosa se relaciona con el protagonista durante nueve noches. LIBRO Aquello estaba deseando ocurrirSi hubieran llegado a la décima quizá la vida de ambos hubiera sido diferente. Padura, por supuesto ha escrito más libros, El hombre que amaba a los perros sobre Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, y La historia de mi vida. Es pues un autor conocido por sus novelas y sorprende que, hasta ahora, no se hubieran recogido sus narraciones breves, aunque algunas de ellas estuvieran flotando por el mercado en diferentes formatos y ediciones.

No podían perderse cuentos como el de la sesentona atravesada por la escritura y el escritor desesperado por tener que tratar con gente que, considera, no está a su nivel. Reconozco que, a estas alturas yo ya estaba ganado por la escritura de este autor que ya conocía, pero que quizá se muestra más ajustada en la distancia corta. Seis páginas necesita para contar las añoranzas de Rafaela sentada frente a un piano recordando a Bogart en Casablanca. Una obra maestra. La canción El tiempo pasará, se conoce allí más ajustadamente como Según pasan los años. Así se titula el siguiente cuento, una muestra de las estupideces que cometemos las personas cuando se trata de amor. Bueno, también las cometemos en otros campos, pero las de amor parecen más llamativas. Leonardo Padura es un tremendo escritor que siempre tiene la palabra justa para definir las situaciones que plantea, que sabe retratar a sus personajes con tal precisión y tal profundidad que, incluso en las breves páginas de estos relatos, acaban siendo como conocidos de toda la vida. Y aún así, todavía sabe sorprenderte. El final de Mirando al sol nos admira porque cambia totalmente lo que habíamos leído. Lo mismo ocurre con Nochebuena con nieve, los dos cuentos con mayor carga erótica, a los que dota de mayor densidad como si no le pareciera suficiente con la carga sexual de los mismos. Hay un cuento narrado como si de una encuesta se tratara, y un viaje sorprendente que muestra lo volubles que somos los humanos. O lo inseguros según otro. O como no hay manera de zafarse del destino, aunque en algún otro sí se consigue.

Este es el mundo de Leonardo Padura, leer estos cuentos hace que ya no puedas librarte de él, que estés deseando leer más libros suyos. Afortunadamente hay bastantes, tenemos suerte. Pero eso tan difícil de conseguir, un volumen de cuentos perfecto, es algo tan raro, que no deberían ustedes dejarlo pasar.

Félix Linares

Iñaki Uriarte, prosigue el encantamiento

Abrir la tercera parte de los Diarios de Iñaki Uriarte es como reemprender la conversación con un amigo que hace tiempo que no vemos pero con quien, a pesar de la distancia, nos sentimos cómodos. “¿Dónde lo dejamos la última vez?”, podríamos preguntar antes de empezar a leer este libro. Aquí reaparecen renovados el gato Borges y Montaigne; algunos viajes como el que hizo a Nueva York para pronunciar una conferencia en el Instituto Cervantes; Benidorm o la Provenza; las referencias a sus lecturas; reflexiones filosóficas; malestares; anécdotas más livianas o citas abiertamente humorísticas. Pero en definitiva, nos reencontramos con un punto de vista sobre la vida muy concreto: profundo, lúcido, divertido, sosegado.

Se mantiene por tanto el autor en la línea de los dos anteriores tomos. Hay, sin embargo, una ruptura en este volumen: en una de las primeras entradas que le leímos decía que iba a escribir como si hablara solo. Efectivamente, eso parece aún, que habla solo. LIBRO Diarios Iñaki UriarteEl tono no se ha alterado, pero quien firma esta nueva entrega –parte de ella, al menos- ya no es un escritor inédito. Uriarte publicó en 2010 y este diario alcanza esas fechas. “Yo estoy seguro de que ahora escribo menos páginas en estos archivos porque tengo galería”. En este tomo, relata que decidió publicar sus páginas mientras lavaban el coche a las afueras de Benidorm: “Tengo una docena de lectores que los han pasado bien al leerlas, tengo la venia de dos críticos severos, tengo el ofrecimiento de una pequeña editorial medio anarquista de Logroño, que seguro será cuidadosa. La situación parece perfecta (…). Hay muchas razones por las que intentar publicar algo. Una de ellas echarlo de casa.” Lo que vino a partir de ahí, es conocido: publicó, tuvo un recibimiento extraordinario por parte de la crítica y de los lectores y mereció algunos reconocimientos, entre ellos, el Premio Euskadi de Literatura.

Ahora, podemos internarnos también en la trastienda de su exitoso itinerario: el mal genio antes de las presentaciones, el ánimo inquieto, la insatisfacción ante las entrevistas, cierto miedo, al menos moderado, a escribir y bastante perplejidad: “Estoy sorprendido con la aceptación que ha tenido el libro entre personas de condición muy diferente. Desde gente que apenas lee hasta personas de sólido juicio literario. Yo pensaba haber publicado un diario “socialmente incorrecto”, con unas cuantas opiniones no muy acordes a las ordenanzas, pero esto no parece haberse visto, o no se le ha dado importancia. Debe de haber algo en el tono, en el estilo, lo que sea, que me ha permitido decir que he vivido como un “okupa”, tomo drogas, abomino del trabajo y creo que no hay que tener hijos, sin que por ello se me caiga el pelo”.

En todo caso, este Uriarte ya editado sigue siendo el mismo de los dos primeros tomos y por ello el libro satisfará, en mi opinión, las expectativas de los lectores. Puede haber incluso algo más de humor. Dos muestras, desde la capital de Bizkaia escribe: “Hay gente en esta ciudad que admira a Unamuno porque era de Bilbao” o “Ese instante de alarma y temor a no entenderlo cuando anuncian que te van a contar un chiste”. Ese tipo de observaciones, que a veces suenan a confidencias, posibilitan que la vida misma tome relieve en estas páginas sencillas, francas, cercanas. “Copiar citas, contar cosas que me afectan escribir bobadas, banalidades, mis banalidades, pues sé que puedo haber leído veinte mil palabras en un día, pero me voy más contento a la cama si he apuntado en cualquier sitio una mía.” Esa confortabilidad que le proporciona al autor tomar estas notas se trasvasa –la alquimia de la literatura- a quien lea estas páginas que nos dan que pensar, claro que sí, pero de buen rollo.

Txani Rodríguez

Los miasmas de Samanta Schweblin

Este libro no ha sido escrito para ser degustado por estómagos delicados. Este libro te deja en estado de shock. Es una fábula, una fábula malsana envuelta en un relato tenebroso, trufado de miedos infantiles y terrores maternos. Por momentos parece una historia de horror, por momentos el delirio de un enfermo o de un loco, por momentos una parábola de la realidad argentina, de la podredumbre argentina, que es argentina como podría ser de cualquier otro país. El lector no sabe a qué carta quedarse, solo sabe de los sentimientos que provoca: escalofrío, temor irracional, temblor ante lo inesperado, ante lo que vendrá.

Es difícil resumir el argumento de esta breve e inquietante novela, ciento veinticuatro páginas. La historia se articula en torno a un diálogo que mantienen, en lo que parece un hospital, una mujer muy, muy enferma, y un niño que susurra, que guía a la enferma en la búsqueda de la verdad. Pero, ¿la voz del niño conduce a la verdad ó conduce por caminos que llevan al engaño, al desastre? El niño hace recordar a la mujer lo que ha vivido en los últLIBRO Distancia de rescateimos días. Ella, Amanda, está pasando unos días de vacaciones en una casa del interior. Está en la casa con su hija pequeña, Nina. Su marido trabaja en la capital. Enfrente, en una casa parecida a la suya, vive otra mujer. Se llama Carla. Tiene un hijo pequeño que se llama David, que pronto averiguaremos que es la voz que susurra en la habitación del hospital. Carla está convencida de que en el cuerpo de su hijo no habita su espíritu, sino “otra cosa”, que está compuesta por el recuerdo del espíritu de su hijo y de otra presencia que ocupa ese cuerpo desde que desapareció el espíritu de David. ¿Cómo ha sucedido todo esto?, se pregunta el lector. Pues porque en el ambiente de esa ciudad hay algo malsano que parece emanar de unos barriles que transportan misteriosamente y dejan “por ahí” unos obreros sonrientes. De esos barriles supura un líquido extraño que moja como el agua y deja las manos negras. ¿Contaminación? ¿Una plaga? Cuando David resultó infectado, Carla lo llevó a “la mujer de la casa verde”, que salvó el cuerpo del niño, pero no su espíritu. Y mientras tanto mueren personas, desaparecen caballos y aparecen tumbas de animales mientras la enfermedad avanza.

La novela recuerda un poco a Los pájaros de Hitchcock, pero rodada por un director de cine independiente. El mal está ahí, lo cotidiano se vuelve tenebroso, y nadie sabe muy bien qué pasa, ni por qué. En la película son los pájaros; en la novela los niños. Lo más curioso de todo es que el lenguaje de Distancia de rescate te atrapa por su extraña poesía, por su lirismo, por la peculiar cadencia del ritmo narrativo. Hay un fluir natural, dentro de lo irracional del relato; un medido in crescendo sin explosión final; un extrañamiento incomprensible que al final obligará al lector a hacer su propia interpretación de lo leído. Impresionante la escritora argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978), a la que no habíamos leído todavía. Pensamos abalanzarnos sobre sus dos libros anteriores El núcleo del disturbio y Pájaros en la boca.

Por cierto, el título de la novela, Distancia de rescate, hace referencia a la distancia de seguridad que los padres mantienen con sus hijos cuando les dejan dar su primeros pasos independientes cuando son niños pequeños. Una distancia que teóricamente hará posible que puedas llegar a tu hijo antes de que se produzca la catástrofe, lo irremediable. Pero lo que la ficción demuestra, y aquí coincide con la realidad, es que la “distancia de rescate” es un mito, porque nadie garantiza nada.

Enrique Martín

Mikel Ayllon, de batallas perdidas y mundos por venir

Ez tiro egin ambulantziei es una novela con la que el lector tiene que hacerse. Se entra con interés y un punto de desconcierto pero enseguida nos acostumbramos al espacio literario que propone el escritor, traductor y periodista Mikel Ayllón. Lo primero que nos encontramos es una serie de personajes, que parecen aislados los unos de los otros –luego veremos que no- y que parecen estar inmersos en un tiempo que avanza con una morosidad increíble. Fred es un tipo algo débil que se está quedando ciego; Montag un hombre nervioso, que cuida con celo de una maleta de madera; Karim es un musulmán que reza mirando a La Meca aunque no sepa a ciencia cierta dónde queda el templo; Telmo es un personaje angustiado, que necesita llevar piedras en los bolsillos para ayudarse a no perder contacto con la realidad y que recibe una carta que funcioLIBRO.Ez tiro egin anbulantzieinará como un revulsivo. Pronto sabremos que están en la cárcel, que se tratan, que hay otro preso, Gerard, sobre el que descansa gran parte de la acción del libro y que una mujer a la que él amó, Silvie, puede ser la respuesta a muchas de las preguntas que les atribulan.

Los presos superan días en los que los horarios los marcan las llaves. “Hemen-leemos-giltzak dira denboraren neurgailu. Giltza kolpeek esnatuko zaituzte goizero. Giltza kolpeekin ohartaraziko dizute finitu dela goiza”, pero la intriga del libro aumenta con las repentinas desapariciones de los personajes.

Ayllon maneja bien el punto de vista narrativo y sabe mantener la tensión en esta historia en la que ha arriesgado mucho, especialmente, con la estructura ya que va de atrás hacia adelante. Su escritura tiene ritmo, es plástica, llama la atención el uso de las onomatopeyas, y consigue que Ez tiro egin ambulantziei resulte un libro en el que la atmósfera creada sea un elemento fundamental.

Ez tiro egin ambulantziei, que llega respaldada por la beca Igartza, es un trabajo con un punto de irrealidad que reflexiona sobre el ocaso de un mundo antiguo y sobre uno nuevo que no termina de eclosionar, sobre las batallas perdidas y sobre las que restan por librar, sobre la vigencia de determinados conceptos revolucionarios, y, en mitad de todo eso, sobre el amor.

Txani Rodríguez

 

 

Súper, el gran divulgador de las energias alternativas

LIBRO.Ingenios eólicos“Habitualmente, la tecnología eólica se nos antoja una ciencia envuelta en un halo de inaccesible dificultad. Solemos relacionarla con los aerogeneradores gigantescos, las complicadas formulaciones de aerodińámica, la hi-tec y la ingeniería de altos vuelos.
A menudo, los tratados sobre la energía del viento son auténticos tratados teóricos y técnicos que pueden llegar a asustar a quien se acerca por primera vez a este tema.

Con este libro queremos aportar una nueva herramienta que sirva para facilitar el acercamiento de la tecnología eólica a toda la ciudadanía. Ingenios eólicos es un manual práctico especialmente dirigido a aquellas personas que deseen adquirir conocimientos básicos de energía eólica mediante el juego y la experimentación. Como digo a menudo “Aprender por las manos”. Para ello presentamos aquí esta selección de ingenios eólicos.

En cada propuesta de construcción, aparecen los materiales y herramientas necesarios para llevar a cabo el montaje en cuestión, se dan consejos para su utilización y, si procede, se hace referencia a conceptos teóricos relacionados, aportando propuestas para la experimentación y otras informaciones adicionales.”

Este es un párrafo de la introducción de Ingenios Eólicos. Propuestas para jugar, aprender y experimentar con la energía del viento, escrito por José Manuel Jiménez, Súper, y publicado por Pamiela. A la mayor parte de nuestros oyentes, la editorial Pamiela les sonará más por publicar literatura en euskara, de Atxaga o Sarrionandia, pero hay que decir que desde hace muchísimos años tiene una pequeña colección dedicada a la energía donde se publicó la realmente mítica obra de los hermanos Urkia, Energía Hidráulica y Eólica Práctica.

También en esta misma colección se ha publicado la anterior obra del mismo autor, el vizcaíno afincado en Navarra, José Manuel Jiménez. Esta obra, titulada Ingenios Solares ha resultado un superventas, ya que con su gran repercusión en Latinoamérica ha llegado a vender más de 50.000 ejemplares, maravilloso record si tenemos en cuenta el tema.

La obra que hoy comentamos cuenta la historia de la energía eólica y sus usos por parte del hombre, desde las más antiguas civilizaciones hasta nuestros días. Pero el abordaje es a la vez muy próximo, ya que nos da oportunidad de jugar con el viento, construyendo los más variados artilugios desde bumerangs hasta aeromotores pasando por cometas o pequeños coches eólicos. Oportunidades para jugar incluso utilizando a los niños como coartada. Pero además es un agradable tratado sobre todo lo que tiene que ver con el viento, en lo tecnológico, pero también en lo cultural e incluso lo arquitectónico.

Ingenios eólicos. Pamiela. Que lo disfruten.

Jokin Aldazabal

Karen Rusell, extraños compañeros de ficción

Hay un par de vampiros en un limonar. Padecen la sed característica de estos seres, pero tratan de evitar el morder la yugular de los seres humanos. ¿Se puede sustituir la sangre por zumo de limón? Así, de repente no parece muy buena alternativa. Y de hecho el cuento no es deslumbrante, casi disuade al lector de seguir adelante. Pero debe haber algo en la escritura de Karen Russell, de quien solo conocíamos su primera novela Tierra de caimanes de una producción que tiene solamente un libro de relatos anterior, que obliga a seguir. Segunda narración: unas mujeres son compradas por unos extraños individuos que las tendrán encerradas generando hilos de seda sacados de su propio cuerpo con destino a la industria de ese extraño lugar. La atmósfera de este relato es verdaderamente opresiva, agobiante, desesperada. E invita a seguir adelante.LIBRO.Vampiros y limones

No les voy a contar todos los cuentos porque no tendría demasiado sentido, pero si tengo que decirles que todos participan de un ambiente común, una sensación inquietante de estar en un mundo muy raro que, sin embargo es el nuestro, por muy extravagante que resulte la propuesta. Hay uno, el más breve, que cuenta un extraño torneo entre ballenas y su alimento. La rareza del argumento no es lo mejor. Lo mejor es como se cuenta. Podrían sorprendernos las abalanzas de Stephen King que aparecen en la solapilla, pero las entenderemos cuando leamos el último de los relatos, una versión corregida y aumentada, e incluso mas turbia de El cuerpo, aquella nouvelle que dio pie a la película Cuenta conmigo.

Las narraciones de Karen Russell ocurren en lugares desolados, amenazantes, imprecisos y sórdidos. Pero los personajes parecen conocerlos muy bien porque se mueven en ellos con una determinación que incluye la asunción de sus peculiaridades. Hay un western fantasmagórico que parece sacado de las brumas de la Edad Media mezclado con un laberinto kafkiano, donde salvajismo y burocracia se dan la mano por difícil que pueda parecer. Y un remedo de Los pájaros, menos impactante pero quizá más sugerente que la película de Hitchcock. No, olviden esto, es imposible ser más sugerente que una película de Hitchcock, pero el relato está muy bien. Hay un veterano de guerra y una tatuadora y ambos crean un mundo donde no hay esperanza. Y, quizá el mejor de todos, hay un cuento sobre una granja donde algunos presidentes de los Estados Unidos resucitan convertidos en caballos. Es tal el grado de identificación con los personajes que el lector acaba considerando el asunto algo absolutamente real. Lo que le sirve a la autora para desperdigar unas cuantas críticas, tampoco muchas, este es un cuento fantástico no una narración política.

Ven, al final no he podido resistirme y he mencionado todos los relatos. Lo que sí parece claro es que Karen Russell se arregla mejor con los cuentos breves, quizá porque su escritura está muy pendiente de la idea que les da cuerpo. Pero también sabe crear ambientes, siempre opresivos, siempre turbios, y sumerge a los lectores en universos a mitad de camino del sueño y la realidad. Karen tiene poco más de treinta años. Quiero pensar que tiene por delante un esplendoroso futuro literario. Y quiero pensar que nosotros vamos a poder disfrutarlo.

Félix Linares

Aixa de la Cruz sigue creciendo

Modelos animales es el nuevo libro de la escritora bilbaína Aixa de la Cruz. Se trata de una colección de siete relatos en los que la violencia y la crueldad irrumpen en situaciones que no anticipaban determinadas truculencias. El primer relato, que da título al volumen, está protagonizado por una joven dramaturga que reside temporalmente y gracias a una beca en Canadá. El segundo relato, que no despertará instintos maternales precisamente, recrea la angustia de una madre que acaba de dar a luz a un niño afectado por talasemia. En el tercero, una chica que regresa de una estancia en Londres para desintoxicarse, experimenta una especie de desdoblamiento de la realidad durante un viaje en tren. El cuarto relato, El cielo de Bilbao, relata las bromas cada más pesadas y peligrosas que un grupo de adolescentes gasta a una serie de víctimas que contactan por internet de forma aleatoria. Spin off es una historia que, como quien esconde una bomba de relojería, sitúa en el desierto a una pareja en la que ha existido la traición. El sexto relato está protagonizado por un joven bulímico, diana de crueles comentarios sobre su orientación sexual, que cree encontrar una tabla de salvación en los gimnasios. El libro se cierra con una cantante de rock, que escribe desde una institución penitenciaria y que descubre que una de sus canciones se utilizaba parLIBRO.Modelos animalesa torturar a presos incomunicados.

Los puntos de partida son atractivos y los desarrollos están bien resueltos. Aixa de la Cruz tiene capacidad para comprimir situaciones trascendentes en pequeños detalles y para obtener textos muy plásticos que toman, en mi opinión, más vuelo cuando la autora opta por la primera persona. Por otro lado, en la mayoría de los cuentos, la bilbaína arriesga formalmente y plantea estructuras novedosas, asumiendo así uno de los reto de la narrativa actual. De hecho, los cuentos resultan en su conjunto muy actuales. Las nuevas tecnologías están tan presentes en este libro, que los primeros videojuegos y cibercafés –en los que se alude en una de las historias- parecen aparatosos vestigios de una era muy anterior a la nuestra. También tienen presencia series de televisión tan aclamadas como 24 o Juego de Tronos. Pero hay otros rasgos más interesantes que son signos de nuestro tiempo y que la autora aborda: la ansiedad, la psicosis, el extrañamiento de la violencia que irrumpe a través de las pantallas en nuestra cotidianidad un día y otro. Un tema, el de la violencia, sobre el que Aixa de la Cruz reflexiona a través de la ironía a veces, y otras, a través de componentes más sanguinolentos y explícitos. Pero, tal y como comentábamos, los personajes, en principio, podrían ser cualquiera de nosotros, como si la línea roja que separa la locura y la cordura no fuera un vigoroso muro moral, humanista incluso, sino algo más frágil y nervioso, algo similar, tal vez, a una arteria.

“Una debe procurar desde joven que su fama la preceda”, dice la narradora del primer relato. Aixa de la Cruz nació en 1988 así que joven es y su fama también la precede: entre otras cosas fue elegida por El Cultural entre los 12 narradores menores de 40 años con mejores perspectivas.

Modelos animales llega a las librerías en un momento en el que existe un hastío notable de buenismo y muchas prevenciones quizá hacia la ternura. No me importaría leer a esta autora en otros registros, aunque esta reflexión directa sobre la violencia es un material literario de alta calidad. Y hay que decir también que quizá esté contaminada por el imaginario truculento que la acompaña día a día, ya que realiza su tesis doctoral sobre la representación de la tortura en las series norteamericanas post-11S.

Txani Rodríguez

Milena Busquets y los hijos de la gauche divine

Milena Busquets (Barcelona, 1972) escribió esta novela, una de las sensaciones de la pasada Feria de Fráncfort, pocos meses después de la muerte de su madre, Esther Tusquets, la creadora de una de las editoriales españolas más prestigiosas de la Transición, la editorial Lumen. Tusquets fue además una de las más interesantes escritoras de la denominada “gauche divine” catalana, la generación de los hijos de la burguesía ganadora de la Guerra Civil que se convirtieron en azote de la sociedad de la que provenían y enarbolaron todo tipo de banderas progresistas, entre ellas la de la oposición al régimen franquista. Seguramente pocos escritores han retratado tan bien en sus novelas a estos personajes como Tusquets, especialmente en la famosa trilogía que forman las novelas El mismo mar de todos los veranos, El amor es un juego solitario y Varada tras el último naufragio.

Esta introducción no es baladí, porque Milena Busquets rinde en su segunda novela un homenaje a su madre y a esa generación que prácticamente ha desaparecido ya. LIBRO.También esto pasaráLa novela arranca en un cementerio en el que Blanca, la protagonista, rememora sus recuerdos y sentimientos durante el funeral de su madre, una mujer de fuerte personalidad que ha vivido la vida libremente. Tras esta pérdida, Blanca, de unos cuarenta años y de carácter impulsivo, se traslada a la casa familiar de Cadaqués junto a sus dos hijos, sus dos ex maridos, dos amigas, el novio de una y el hijo de otra y una niñera. Además tiene cerca a su último amante, un hombre casado. Blanca es un náufrago de su propia vida, que además ha visto desaparecer la luz que le guiaba hacia la costa, su madre. Lo único que espera es que el verano en la vieja casa –el sol, los amigos, el sexo- pueda servir para paliar su dolor y encontrar el camino.

La novela establece un claro paralelismo entre los hijos de la “gauche divine” y sus padres y concluye que no hay tantas diferencias entre las dos generaciones. Las dos generaciones vivieron sus vidas con una aparente libertad, a pesar de las dificultades. Todos sus componentes se vieron enfrentados a la necesidad del éxito, exigido por la clase social a la que pertenecían y pertenecen. Vivieron libremente el amor y se equivocaron: tuvieron esposos, amantes, hijos; se separaron, encontraron otra vez pareja, volvieron a separarse. El eterno tobogán del amor y el desamor.

Y esta es la clave de este libro, el amor. Porque esta novela es un canto al amor. “Nunca somos tan poderosos como cuando estamos enamorados y somos correspondidos”, se dice. Pero también se asegura que “no hay marcha atrás en una historia de amor”, porque “una relación es siempre una carretera de sentido único”. Aunque “una de las cosas más sorprendentes del amor es su milagrosa capacidad de regeneración”. Y en todo caso, en lo relativo a la tristeza y el dolor, como dice el título de la novela “también esto pasará”.

Milena Busquets tira de sus vivencias personales para escribir una de las historias más conmovedoras, reveladoras y honestas que uno ha podido leer en los últimos tiempos. Una historia repleta de risas y lágrimas, de derrotas y victorias, de pesadillas y sueños, de angustias y esperanzas. Una fotografía de la vida y sus recovecos.

Enrique Martín