Mertxe Paris una editora independiente en El Cairo y Bagdad.
Mertxe Paris es de Lleida. Editora independiente interesada en la publicación de literatura producida especialmente en los países árabes; se supone que es por su formación ya que ha estudiado árabe. Realizo cursos en Marruecos y ha vivido en El Cairo y Túnez. De octubre de 2003 a enero 2004 convivió con una familia en Bagdad. Llego a la capital de Iraq a los pocos meses de la invasión del ejercito de Estados Unidos. La experiencia la recoge en un libro escrito en catalán con el titulo de “Mentre l´Iraq dormia” (Pagès editors 2004).
Mertxe Paris presentó en la Casa de la Palabra (5/6/2009) la novela “Ladrones jubilados” del escritor egipcio Hamdi Abu Golayyel. Es uno de los doce libros hasta ahora publicados por deParís, la editorial creada por Mertxe.
“Ladrones jubilados” es la primera novela de Hamdi, salió a la venta en Egipto en 2002. Las escenas se ubican en un suburbio obrero de El Cairo, una ciudad de veinte millones de habitantes. Mertxe nos describió cómo son estos barrios desconocidos para el extranjero europeo. Formados por beduinos que llegan a la capital de Egipto, levantan pisos según crece la familia. Los edificios están sin terminar y el hacinamiento es tal que la ventana del vecino apenas dista unos centímetros. Como se lee en la contraportada: “Las historias se escuchan a través de la pared, se cuelan por los ojos de las cerraduras, corren por los callejones de los barrios y se cuentan en los innumerables cafés de la ciudad”. De manera que Hamdi Abu Golayyel, fino observador de la realidad, lo ha tenido fácil para inspirarse en esta su primera novela.
Mertxe Paris nos relató cómo fue el año que pasó en El Cairo y cómo se adaptó a una metrópoli tan bulliciosa. Nos describió la vida en los suburbios y de esta manera nos introdujo en los ambientes de “Ladrones jubilados”.
A sabiendas de que Mertxe, por su parte, es autora de un libro sobre Iraq, le entrevisté nuevamente, esta vez para Levando Anclas (14/6/2009). Viajó a Bagdad por encargo de Pagés editors, medio año después de la invasión. Fue en un buen momento pues todavía parte de la población estaba eufórica por el derrocamiento de Saddam Hussein. Le acogió una familia con la que comprobó cómo era la vida cotidiana, tanto en Bagdad como en Suleimania en el Kurdistan, a donde se trasladaban en las vacaciones.

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