El abuso de la guagua
Ocho y veinticinco minutos de la mañana. Hora tropical. El mar se deja encandilar por los rayos del sol. Tomo el Malecón de Santo Domingo. Circulo en mi vehículo por el carril derecho. Con paciencia, calma y buena letra, me mantengo en fila.
Dos carros adelante va una guagua, vehículo de transporte público perteneciente a un sindicato choferil. De la puerta, abierta, cuelga el cobrador. La guagua se para. No hay parada. Lo hace en el carril derecho de la carretera. Todo el mundo detenido hasta que los pasajeros bajen.



