Las lágrimas de un padre
Miguel Angel Piña De León estaba muy afectado el miércoles (16 de mayo) al mediodía. Se enteró de las muertes de su hija, Elena Piña Mateo, y de su nieta, Keila, por una llamada que recibió desde Madrid el martes, a eso de las 10 de la noche (hora local). “¡Ay, Dios!”. Sus lamentos se escuchan del otro lado de la línea telefónica. “Intenté suicidarme”, dice entre sollozos desde su vivienda, ubicada en el sector El Almirante, en el municipio de Santo Domingo Este, a escasos kilómetros de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana.
