Bruto y peligroso, al volante
Fue como un chasquido, fino y crujiente, como si hubiera aplastado con la rueda de mi coche un cartón de huevos. Pero no era eso, sino otro coche con el que, sin darme cuenta, porque ya me encontraba en medio de la calzada para incorporarme a mi carril, choqué suavemente. Para mi infortunio, porque el conductor, menos decente, se puede decir que era de todo.
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