Desde mi trópico

Gustav, un huracán formado sobre nosotros

Sus vientos huracanados están dando duro en Haití. Gustav, el primer huracán de la temporada que nos está sacudiendo, se formó esta pasada noche, 26 de agosto, frente a la costa Sur de la República Dominicana. En menos de 24 horas hemos pasado de tener unas nubecillas con forma de ondra tropical a ser azotados por una depresión tropical convertida en cuestión de horas en tormenta tropical y, casi sin tiempo, en huracán.

  

  

Ayer lunes, 25 de agosto, llovió mucho en República Dominicana. Nos veníamos quejando de calor, de sequía -algo raro en esta época del año- y de apagones.

Las lluvias han llegado, y como suele pasar, los filtrantes no dan abasto. Cientos de calles de la capital están inundadas. Más de lo normal, lo cual me hace pensar que el crecimiento desordenado y abusivo en forma de edificios de varias plantas donde sólo había viviendas unifamilares ha traído más problemas que soluciones.

Por suerte, la lluvia no ha llegado con viento, y las señales de huracán, por lo menos en donde vivo, no han aparecido. Estamos en alerta roja y salir a la calle se convierte en un acertijo y un desafío, a parte de que se puede convertir en una gran pérdida de tiempo porque las rutas habituales no sirven y los vehículos se concentrarn en los mismos escapaderos. Caos.

Las autoridades han dispuesto decenas de refugios. Alertan a quienes viven cerca de los ríos para que abandonen sus casas. Han hecho operativos de desalojo con personas que no quieren abandonar sus pocos enseres para salvar su vida… Contradicciones de la pobreza que sólo ella las entiende.

A partr del 15 de agosto, cada temporada ciclónica, vivimos con el ojo puesto en el mapa de satélite que nos indica si hay nubes o no en el Atlántico. En caso afirmativo, comenzamos a rezar… Y a organizarnos para que los efectos del posible huracán sean los menos posibles. Aunque siempre son.