Un gol inolvidable
Sí, un gol inolvidable, aunque no sea los de mis compatriotas Maradona y Messi que tecnología mediante, han recorrido el mundo, como inolvidables fueron algunos goles de Zarra además del logrado ante Inglaterra y los de "Piru" Gainza o aquel otro tan poco conocido de otro argentino Rinaldo Martino ante Uruguay después de driblear a cuatro jugadores uruguayos: Sarro, Obdulio Varela, Prado y Tejera en un Campeonato Sudemaricano en Santiago de Chile.
El gol al que me refiero tuvo lugar en el espacio de tierra y poca hierba que servia de campo de fútbol en el patio del Colegio de Nuestra Señora de Begoña en el barrio de Indautxu (Bilbao) a fines de la década de 1940-1950.
Mis amigos de Argentina y de Euskadi conocen de sobra mi superlativa ineptitud en todo lo que sea trabajo manual a lo que sumarèémi definición de consumado "patadura" o "maleta" para el fútbol.
Como toda regla tiene su excepción que la confirma, me referiré al UNICO gol que metí en mi vida pero que representa una de las mayores alegrías que he experimentado en mi vida.
En màs de una ocasión he escrito que mis estudios primarios los hice con los PP. Jesuitas en el Colegio de Nuestra Señora de Begoña, situado en el barrio bilbaino de Indautxu. En el esquema pedagógico empleado por los Jesuitas por aquellos años, amén de pertenecer desde la entrada en el Colegio a uno de los dos bandos Roma y Cartago que con sus respectivos lábaros competían en las distintas asignaturas, los recreos eran para jugar a algo, pero jugar: fuese fútbol, pelota a mano, ping-pong o lo que fuese. ..nada de estar quieto o formar círculos de conversación…
El Padre encargado de la división lanzaba un balón cual la manzana de París y todos corríamos detrás del mismo, gastando toxinas con zapatos de invierno de los que sobresalían escarpines de blanca lana.
Cada tanto se organizaban en el campo central partidos entre divisiones de distinta edad y fue en uno de esos encuentros que sucedió lo que paso a contar a continuación.
Situado, lejos de donde estaba el balón, con el que no me entendía nada, pero cercano a la portería contraria, sin saber como, de repente me cayó a los pies el balón…sin pensarlo chuté (o como se dice en Argentina pateé) con el estilo más heterodoxo conocido: léase de "puntín".
Nunca pude entender la dirección que tomó aquel balón, pero el caso es que entró por uno de los ángulos superiores de una portería que no tenía red.
No me dio tiempo para darme cuanta de lo ocurrido…Mis compañeros de divisiòn Allende, Epalza, Arbaiza, Aresti, Galindez,,, me abrazaban . Hasta vinieron a hacerlo el P. Aguirre y el P. Caballero…
Recién entonces tome conciencia que el portero (arquero en Argentina) del equipo de tercer año era Riestra, el hijo de Genaro Riestra, gobernador civil en funciones de Vizcaya, falangista "camisa vieja" y sàdico represor del nacionalismo vasco y de los sectores obreros en especial durante la histórica huelga de mayo de 1947.
Para calificar a Genaro Riestra (padre) baste reproducir un fragmento del discurso que pronunciara en la empresa Babcock Wilcox en Galindo junto a Sestao en julio de 1945: :"No os voy a hablar de política, después de comer dificulta las digestiones. Pero si os diré que en estas criticas circunstancias que atraviesa el mundo, hay que afirmar rotundamente que COMO ESPAÑA NADA".
Las "criticas circunstancias" se referían a que apenas dos meses antes había finalizado la guerra mundial con la derrota de Hitler y Mussolini, artífices logísticos de la victoria de Franco en la guerra incivil de 1936 a 1939 .
El caso es que cuando volví aquel día a mi casa en la calle Particular de Alzola y conté a mis padres lo sucedido, estos decidieron ir a la confitería de Arrese a comprar unos ricos pasteles y mi padre que era argentino contaría al día siguiente a sus amigos de tertulia en el Café Boulevard que su hijo le había "metido un gol a Riestra", como si lo hubiera hecho René Pontoni que deslumbrara a vascos, portugueses y españoles durante la histórica gira de San Lorenzo de Almagro.
Aquel "puntinazo" fue durante unos días motivo para que algunos amigos de mi ama, como el gernikes Pertika me pasara la mano cariñosamente por la cabeza y me dijera " chaval , le hiciste un gol a Riestra"…, como si se tratara de un gol en una final de Copa…
Han pasado muchos años , unos sesenta, no metí un gol más en mi vida, pero aquel extraño gol a un apellido que era en aquellos años el símbolo de la opresión sobre lo vasco en Bizkaia, herrialde donde naciera mi ama, sigue siendo para mi un "GOL INOLVIDABLE" .

Debes ser de los pocos que se acuerdan de quién fue aquel Riestra, Genaro. Unos no querrán acordarse para no sufrir, otros, para que no les afeen que fueron amigos. A esta país como que se le fue la memoria, y algunos les viene muy bien.
Kaixo Mikel: Entiendo la alegría por el gol, pero, pieso yo, no hubiera sido motivo de más alegría que el balón, en lugar de sobrepasar la línea de portería, hubiera ido a parar entre las piernas del portero, jejeje. Creo yo que seguirías acordándote del puntinazo con la misma alegría o mayor que si hubiera sido gol.
Besarkada bat.
Quien crea que Mikel solo se destaca con los libros, se equivoca. Se descubre aquí un hecho digno de la inspiración de un cuento de nuestro recientemente fallecido Roberto Fontanarrosa, el querido “Negro” rosarino …
Un fuerte abrazo.
puta