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Vitoria: historia de la familia Herrán y el Ferrocarril Vasco-Navarro

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Hace unos meses, en este blog de Vitoria-Gasteiz, contábamos la historia de la calle Los Herrán, como seguramente recordaréis. Aquello fue a finales de febrero. En el texto, basado, como siempre, en el libro “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I”, de Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar, editado por Euskaltzaindia en 2009, hablábamos, muy por encima, en torno al importante papel que jugó la familia Herrán en la creación y puesta en marcha del Ferrocarril Vasco-Navarro; en concreto, consignamos que Juan José Herrán, un miembro de la familia, “trabajó como ingeniero en el Ferrocarril Vasco-Navarro“, lo que motivó que se otorgara el nombre de su familia a la calle donde estaba la estación de este tren (a la calle Los Herrán, como es lógico).

Aquel texto, publicado el 24 de febrero pasado, recibió un comentario de un gasteiztarra, Javier Suso, que habló así: “He estudiado la historia del ferrocarril Vasco-Navarro y su relación con los Herrán y, realmente, la historia es más compleja y bastante más profunda. Si queréis que os la explique, poneos en contacto conmigo“. Dicho y hecho; recibida la “traviesa” lanzada por Javier, contactamos de inmediato con él, y, muy amablemente, nos facilitó amplia información acerca de la labor desempeñada por la familia Herrán en el citado proyecto. Agradeciendo mucho a Javier su enorme ayuda (y pidiéndole disculpas, por el tiempo que hemos tardado en aprovecharla), os contamos, a continuación, un poco más sobre ello. Lo que viene a continuación se lo debemos, única y exclusivamente, a Javier. ¡Muchas gracias a él!, y esperamos que os guste.

La documentación que nos hizo llegar Javier se centra en Juan José y Joaquín Herrán, y, según apuntó, la consiguió “tirando del hilo del libro de Juan Vidal Abarca sobre la familia Herrán“. Esta obra, titulada “Los Herrán, una saga vasca”, aparece citada en un artículo del diario “Noticias de Álava“, del 31 de diciembre de 2007, en el que se hacen eco de la interesantísima vida de Joaquín Herrán; en otro artículo, del mismo mes de diciembre de 2007, que apareció en el Periódico Municipal de Vitoria-Gasteiz, también la mencionan. Joaquín Herrán, cuentan en ambos textos, nació el 21 de julio de 1846 en Salinas de Añana, en el seno de una familia que nuestro colaborador Javier Suso calificó, en diciembre de 2007, como “compleja“, a causa de los diversos casamientos que se registraron entre primas y primos de la misma.

Joaquín Herrán fue un hombre muy destacado en la vida cultural, política y económica de Vitoria a finales del siglo XIX; con 25 años, en 1871, vino a vivir aquí, y llegó a ser, durante tres meses, desde el 8 de octubre de 1873, alcalde de la ciudad, representando al bando liberal. El golpe de Estado del general gaditano Manuel Pavía, que terminó, en la práctica, con la I República Española, en enero de 1874, finalizó con su labor como primer edil. No obstante, Joaquín Herrán, dejó una huella muy profunda también al margen de la faceta política: llegó a ser presidente de la sección de Artes del Ateneo de Vitoria y vicepresidente de la Sociedad Geográfica Vitoriana La Exploradora. Además, aficionado al canto, para el que “estaba bien dotado“, llegó a formar parte del Orfeón Alavés. Fue, además, impulsor de la Procesión de los Faroles.

Joaquín, como leemos en la información aportada por Javier Suso, fue el impulsor del Ferrocarril Vasco-Navarro, en el que, de hecho, puso en juego (y, en gran medida, perdió) su fortuna personal. Fue en 1880 , vemos en los artículos aparecidos en Noticias de Álava y en el Periódico Municipal, cuando Juan José Herrán el, tío de Joaquín, que era ingeniero de Montes, se lanzó a realizar “los primeros trabajos de campo para la construcción de una línea férrea entre Vitoria, Durango (donde podría enlazar con la conexión Bilbao-San Sebastián) y Estella-Lizarra“. El tren tendría un ramal hacia Arróniz y Lerín. Cuando el proyecto se encontraba ya avanzado, Joaquín Herrán solicitó y obtuvo, junto a Wenceslao Martínez, la concesión ferroviaria; a partir de allí, Joaquín se afanó en buscar financiación para un ferrocarril que no parecía contar, a tenor de los hechos, con la confianza de las diferentes instituciones locales. Fue en Inglaterra donde un inversionista atendió a su petición, y, con su ayuda, pudo formalizar, el 25 de mayo de 1886, la compañía AngloVascoNavarra Railway Company Limited, que contaba con un capital de 14.250.000 pesetas (más de 85.600 euros). Se cumplen 125 años, pues, de aquel acontecimiento. Pasados unos meses de aquello, dieron inicio las obras de la nueva línea, probada ya el día de San Sebastián de 1888 (el 20 de enero de aquel año, con una máquina, llegada desde la firma inglesa “Falcon”, que tenía por nombre “Euskalerria”), y estrenada un año después, con un recorrido entre Vitoria-Gasteiz y Salinas de Léniz.

Todo parecía ir bien encarrilado (nunca mejor dicho ;-) ), pero lo cierto es que a partir de ahí comenzaron los problemas: los trabajos del ferrocarril se estancaron cerca de la localidad guipuzcoana de Eskoriatza, y, además, uno de los socios que promovía la construcción del “trenico”, la Banca Artola, entró en crisis. El Estado, valorada la situación, decidió incautarse del ferrocarril (en 1903, de manera definitiva), y, años después, en 1914, retomó las obras. Ahí jugó un papel muy destacado Eduardo Dato, otro insigne vitoriano, que apostó por el “trenico”. Los trabajos concluyeron, “con la creación de una línea entre Estella-Lizarra y Bergara“, en 1927. Para entonces, Joaquín Herrán llevaba fallecido 12 años; el 12 de junio de 1915, tras luchar en los juzgados por recuperar el ferrocarril, en una serie de pleitos que mermaron de manera muy notable su patrimonio y su salud, había muerto, sin poder ver finalizado su gran proyecto. Aquí tenéis una imagen suya:

Un retrato de Joaquín Herrán, que hemos recibido de Javier Suso.

Un retrato de Joaquín Herrán, que hemos recibido de Javier Suso.

El papel de Juan José Herrán

Juan José Herrán, por su parte, como apuntábamos, era ingeniero de Montes; nació en Salinas de Añana el 27 de diciembre de 1831 (quince años antes que su sobrino Joaquín); ya en la década de los setenta del siglo XIX, tras haber estudiado en Madrid y trabajado en Teruel (Aragón) y Pamplona-Iruña, quedó vinculado para siempre a Vitoria-Gasteiz. De la mano de su primo Fermín, y con el mismo carácter liberal que caracterizó a toda la familia Herrán, tomó parte activa en la vida cultural de la ciudad. En 1879, leemos en el libro “Los Herrán, una saga vasca”, de Juan Vidal Abarca, publicó, en la “Revista de las provincias euskaras”, un artículo titulado “Ferrocarril de Bilbao a Durango y Vitoria”, en el que manifestaba su apoyo a un proyecto que había pasado de largo en nuestra ciudad diez años antes, cuando la línea entre Bilbao y Miranda de Ebro, que pasaba por Orduña, no había contemplado una parada en Gasteiz. Juan José Herrán trabajó con gran ilusión en el estudio de la línea y su trazado, aun cuando su especialidad profesional no era esa. Su papel fue decisivo para el impulso del Ferrocarril Vasco-Navarro. El “trenico” no dio, precisamente, alegrías de índole económica, lo que llevó a Juan José a solicitar diversos préstamos y a vender e hipotecar gran parte de sus bienes. Falleció a principios del siglo XX totalmente desvinculado de la Vitoria que tanto le había desvelado.

Aquí os dejamos un retrato de Juan José Herrán y otro, caricaturesco, de su primo Fermín (que también hemos mencionado en el texto):

Juan José Herrán, tío de Joaquín.

Juan José Herrán, tío de Joaquín.

Curiosa caricatura de Fermín Herrán, otro miembro de la "saga".

Curiosa caricatura de Fermín Herrán, otro miembro de la "saga".

El “trenico”, el “Anglo” y el “Vasco”

¿Y el tren? ¿Ese Ferrocarril Vasco-Navarro que ocupó y preocupó tanto a la familia Herrán? En el portal guagua.com, según comprobamos gracias a la información aportada por Javier Suso, lo califican, “sin ninguna duda“, como la línea férrea de vía métrica “más importante que nunca ha existido en la Península Ibérica“. Sus 143 kilómetros de vía electrificada y completamente automatizada, apuntan, “hicieron de él uno de los trenes más modernos de la vieja Europa allá por los años treinta“, cuando el proyecto, fallecido ya Joaquín Herrán, fue asumido por el Gobierno de España.

Las estaciones por donde discurría “El Trenico” de Vitoria a Bergara, vemos en guagua.com, de la mano de Javier Suso, eran las siguientes: Vitoria-ciudad, Gamarra, Durana, Retana, Urbina, Villarreal de Álava y Landa, en Álava; entrando en Gipuzkoa por Salinas de Leniz, Marín, Mázmela, Eskoriaza, Aretxabaleta, Arrasate, San Prudencio, Bergara y Mekolalde. En la línea de Lizarra-Estella eran: Vitoria-norte, Olárizu, Otazu, Aberásturi, Andollu, de donde partía el ramal a Estíbaliz, siguiendo por Trocóniz, Gauna, Erenchun, Ullíbarri-Jáuregui, Laminoria, Cicujano, Maestu, Atáuri, Antoñana, Fresnedo, Santa Cruz de Campezo en Álava. Entrando en Navarra por Zúñiga, Acedo, Ancín, Granada, Muriera, Zufia, y Zubielqui, para terminar la línea en la estación de Estella.

Es importante destacar que el ferrocarril Vasco-Navarro tuvo muchos nombres: “En los primeros tiempos –cuentan, en guagua.com-, se le llamaba el Anglo, después el Vasco. En la zona de la montaña alavesa y en Navarra se le llamaba El Trenico, pero también se le llamó el tren cangrejero o el tren de los montañeros“.

El 31 de diciembre de 1967, el Ferrocarril Vasco-Navarro efectuó su último viaje, hace ya más de 40 años. Con su desaparición, quedó atrás toda una historia de proyectos, ideas, duro trabajo, inversiones y preocupaciones, siempre con Vitoria-Gasteiz con un papel protagonista. Con la ayuda de Javier Suso, hemos tratado de contarla, brevemente. Esperamos que os haya gustado ;-) .

Calle Gorbea y Parque del Norte (Vitoria): historia de sus nombres

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Vamos a conocer datos sobre la historia de dos rincones de Vitoria-Gasteiz: la Calle Gorbea y el Parque del Norte (que es como se conoce al Parque Molinuevo). Paseamos hoy por allí a propuesta de Vanesa Nuñez Soria, que pedía, en el muro de la página de Vitoria en Facebook, que nos ocupáramos de la Calle Gorbea, y de Conchi Escalera Plaza, que preguntaba, entre otros lugares, por el Parque del Norte. Conchi, de hecho, solicitaba información sobre el Portal de Villarreal, cuya historia ya vimos aquí (su nombre actual es el de Portal de Legutiano), y acerca de la Senda de los Canónigos, de la que nos ocuparemos próximamente. Desde Cruz Roja Álava dejaban caer el nombre de Portal de Castilla, que al igual que la Senda de los Canónigos, aparecerá por aquí dentro de poco ;-) . Por supuesto, para todo ello contamos con la ayuda de Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar, coautores del libro “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I“, editado, en 2009, por Euskaltzaindia.

La historia de la Calle Gorbea, por la que preguntaba Vanesa, arranca el 3 de diciembre de 1947, cuando el Ayuntamiento de Vitoria decidió otorgar este nombre “a la futura avenida señalada en el plano del ensanche, y que atraviesa, en dirección Norte, la Calle Beato Tomás de Zumarraga“. La denominación de “Gorbea”, explican Knöor y Martínez de Madina, solo hacía referencia, inicialmente, a la parte central de la calle; pero en posteriores ampliaciones, la vía enlazó con la Calle Sancho el Sabio, por un lado, y, desde 1953, con la Plaza de la Constitución. ¿Y por qué se escogió el nombre del mítico monte para llamarla? Pues, sencillamente, porque se encuentra, “más o menos“, en dirección al Gorbea.

Vamos ahora con el Parque del Norte, que era una de las peticiones de Conchi. Se trata, leemos en el libro, de la manera en que se conoce al Parque Molinuevo, por la situación que ocupa, al norte de Gasteiz. La Calle San Ignacio de Loyola, que lo rodea, se llamaba Ronda del Norte, también. Y el caso es que el Parque Molinuevo se llama así desde el 31 de julio de 1979; fue construido en dos fases, entre 1977 y 1983, y se encuentra entre las calles Portal de Legutiano, Reyes Católicos, Portal de Arriaga y la mencionada San Ignacio de Loyola.

Pues lo dicho… Pronto, el resto de calles que habéis solicitado. ¡Esperamos que os haya gustado lo de hoy! ;-)

Calle Diputación, Vitoria (historia): desde cuándo se llama así

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Vamos a conocer datos sobre la Calle Diputación, de Vitoria-Gasteiz; es una vía cuyo nombre oficial, desde el 31 de enero de 1964, es el de Calle de Diputación Foral, pero todo el mundo la conoce con la denominación que hemos utilizado al principio: Diputación. Así lo cuentan Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar, autores de la obra “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I” (editada por Euskaltzaindia, en 2009), que hemos consultado para escribir este artículo.

Estos son los nombres que Knöor y Martínez de Madina acreditan, para la Calle Diputación, a lo largo de la historia: “Calle de las Huertas” (hacia 1823), “Calle Constitución” (antes de la anterior denominación, y hasta 1939), “Calle Generalísimo Franco” (1939-1964) y el actual (“Calle de Diputación Foral“, algo recortado, a pie de calle, como hemos señalado).

Leemos en el libro que hemos consultado cómo fue en 1822 cuando la Calle Diputación recibió su primer nombre, el de Calle de la Constitución; la zona comprendida entre la Plaza de la Virgen Blanca y la Plaza de la Provincia (así llamadas hoy en día) formaba parte, a principios de la década de los 20 del siglo XIX, de las “Cercas”, “extramuros de la ciudad, en este caso de las Cercas Altas“. “Cuando se trazó la actual calle –apuntan los autores-, se ocupó parte de lo que fue el ‘Paseo del Espolón’, que daba acceso al Parque la Florida“. A la nueva vía se le llamó, pues, Calle de la Constitución.

Como hemos constatado, hacia 1823-1824 la calle que hoy nos ocupa fue, momentáneamente, conocida como “Calle de las Huertas”, porque en ella comenzaban las huertas vitorianas, que desaparecieron a finales de los años cincuenta del pasado siglo XX.

La dictadura franquista motivó que, desde el 22 de febrero de 1939, la “Calle de la Constitución” pasara a llamarse “Calle del Generalísimo Franco”. Se mantuvo con ese título hasta 1964, cuando pasó a ostentar su nombre actual.

¿Qué os parece? La semana que viene, nuevas historias ;-) .

Calle Fueros (Gasteiz): por qué y desde cuándo se llama así

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Vamos a conocer datos sobre la Calle Fueros, de Vitoria-Gasteiz. Se trata de una calle que ha ostentado una interesante lista de nombres, a lo largo de su historia, y por eso la hemos escogido para terminar este mes de marzo; abrimos, como es costumbre, el libro “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I”, escrito por Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar, y editado por Euskaltzaindia, en 2009, y trasladamos a este blog lo que encontramos en sus páginas, no sin antes recordar que ya hace meses que escribíamos acerca de otro rincón de Gasteiz con un nombre similar: la Plaza de los Fueros.

“Calle”, “Barrio” o “Cuesta del Resbaladero” (con “v”, al parecer, también se ha podido leer), “Travesía” o “Callejón de la Fuente de las Ánimas”, “Calle del Mediodía” y, por fin, “Calle de los Fueros” o “Calle Fueros”; entre mediados del siglo XIX y la actualidad, esa ha sido la evolución documentada de las diferentes denominaciones que ha tenido la calle que hoy nos ocupa. De hecho, el nombre con que la conocemos hoy en día es antiguo: la Calle Fueros se llama así desde el 12 de octubre de 1887, “exclusivamente, en el tramo entre la actual Calle Independencia y las vías del ferrocarril Madrid-Irun“, apuntan Knöor y Martínez de Madina.

Anteriormente, desde el 21 de agosto de 1867, “conforme iba adquiriendo su trazado actual“, se llamó Calle del Mediodía. El tramo más al sur de la misma abarcaba el Callejón o Travesía de las Ánimas, así conocida por encontrarse cerca de la Fuente de las Ánimas. Al otro extremo, mientras tanto, la gente lo llamaba “El Resbaladero”, desde principios del siglo XIX, porque superaba un fuerte desnivel “hasta la confluencia de las calles San Francisco y Portal del Rey“. Aunque no lo indica en el libro, seguramente las costaladas serían frecuentes en el lugar, entre l@s vitorian@s de la época… y de ahí el nombre.

El tramo de “El Resbaladero” fue absorbido por la Calle Fueros en 1929, el 11 de diciembre; no obstante, como tantas veces sucede, la gente ha seguido refiriéndose a él con esa denominación. De hecho, y como prueba de que la pendiente que le caracterizaba no era ninguna broma, ahí ha habido, hasta hace algunos años, “unos tacos en la calzada, para sujetar carruajes y automóviles“.

Pues ya sabéis… A no resbalar en El Resbaladero… ;-) .

Plaza de Correos (Gasteiz): historia de sus nombres

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Vamos a conocer datos sobre la Plaza de Correos, de Vitoria-Gasteiz, atendiendo a la historia de sus nombres. Se trata, según leemos en la obra ‘Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I’ (Euskaltzaindia, 2009), de Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina, de una plaza que no consta como tal, con nombre oficial, en la actualidad, en el callejero de Vitoria, una vez que, en 1929, “el espacio frente a la fachada del nuevo edificio de Correos y Telégrafos tomó el nombre del tramo central de la Calle Postas, eliminando la referencia a la plaza“. Pero, como dicen los autores, todo el mundo llama a este lugar “Plaza de Correos”, y es ahí donde nos vamos a trasladar en el día de hoy.

Desde principios del siglo XIX hasta 1837, cuentan Knöor y Martínez de Madina, “esta plaza se llamó ‘Plaza de Oriente’, porque formaba parte de la Calle de Oriente, actual Calle Postas“, y en contraposición a la Plaza de Occidente, referida a la Plaza Vieja, que hoy en día es la Plaza de la Virgen Blanca (ya vimos la historia de los nombres de la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria en este blog).

Con motivo de la visita que Fernando VII, Rey de España, cursó a Gasteiz en junio de 1828, en la “Plaza de Oriente” se celebraron diversos actos taurinos; a diferencia de la “Plaza Vieja”, la de Occidente, la “Nueva”, es decir, esta de Oriente, no cambió ya su nombre después de la marcha del soberano, y se quedó, con dicha denominación. La otra, la de Occidente, volvió a su denominación de “Plaza Vieja”.

En 1837, nueva variación; la “Plaza de Oriente” pasó a ostentar el título de “Plaza de Bilbao, en recuerdo, leemos en la obra que hemos consultado nosotros, “a la toma de Bilbao por los liberales, dando fin al sitio de los carlistas“. De hecho, el Ayuntamiento de Vitoria organizó varios festejos para dejar patente “el interés de la población por la heroica defensa y levantamiento del sitio de Bilbao“. Así lo escribía J. M. Bastida, en 2003, en El Periódico de Álava; Knöor y Martínez de Madina se hacen eco de un artículo firmado por este autor.

En 1910, en el centro de la “Plaza de Bilbao”, fue plantado un retoño del Árbol de Gernika, y volvió a acoger corridas de toros. La plaza, de hecho, era mucho más grande que en la actualidad, ya que no existía aún el edificio de Correos y Telégrafos, que fue finalizado en 1928, y que redujo sensiblemente el tamaño del lugar.

Como decíamos al inicio, la “Plaza de Correos”, con ese nombre, solo existe en el habla popular, ya que oficialmente forma parte de la Calle Postas. Pero bueno, si toda la gente la llama de esta manera, razón de sobra para dedicarle este pequeño artículo, ¿no creéis? ;-) .

Calle Beato Tomás de Zumarraga (Gasteiz): historia de sus nombres

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Vamos a conocer datos sobre la Calle Beato Tomás de Zumarraga, de Vitoria-Gasteiz. Se trata de una calle que ya mencionábamos hace unos meses, el pasado 1 de diciembre, al hablar sobre la Calle Domingo Beltrán de Otazu, ya que la que vía que hoy nos ocupa estuvo en el origen de la construcción de esta última calle. Con la ayuda, como siempre, de Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar, autores de la obra “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I” (editada por Euskaltzaindia, en 2009), nos damos un paseo por este lugar de Vitoria-Gasteiz.

Es una calle cuya historia arrancó hace varios siglos; según vemos en el libro, a finales del siglo XV quedó documentado el nombre de “Puerta de Heali”; ya en el siglo XVIII, un escrito cita el “Camino de Aly”, y años más tarde se usaba el topónimo “Camino de Ali”, que pasó a ser, poco antes de finalizar el siglo XIX, “Calle de Ali”. Ya a principios del siglo pasado, en la década de los veinte, pasó a ostentar el título de “Calle de Fray Tomás de Zumárraga” (así, con “Fray” y con tilde en el topónimo de la localidad guipuzcoana), y desde los años treinta del siglo XX está documentada la denominación de Calle Beato Tomás de Zumárraga (con tilde, también).

Cuentan los autores que el trayecto hacia la Ermita de San Martín y el pueblo de Ali, “desde las murallas de la ciudad“, se hacía desde el Portal Oscuro o de Angevín (no, no tiene nada que ver con la Puerta Oscura del “El señor de los anillos” ;-) ); por ello, “a partir de este lugar, este camino se llamó Portal de Ali, y Camino de Ali“, explican Knöor y Martínez de Madina, que añaden otro nombre con el que fue conocido: “Camino de Abendañu“. Ya a mediados del siglo XIX, el entorno de la muralla se comenzó a urbanizar, con lo que el camino fue convirtiéndose, poco a poco, en calle: en 1869 recibió el título de Calle de Ali.

¿Por qué Fray Tomás de Zumárraga?

Como informan Henrike Knöor y Elena Martínez de Madina, el 25 de enero de 1923 fue aprobada la denominación de “Calle Fray Tomás de Zumárraga” para una nueva calle de Vitoria-Gasteiz. Inicialmente, se pensó en la prolongación de la Calle de San Prudenciopara que llevara dicho nombre“; pero pocos meses después, las autoridades de la época pensaron en cambiar el nombre a la Calle de Ali, con el objetivo de que ostentara el título recién propuesto. El 12 de enero de 1927 se acordó, de manera oficial, la sustitución. “En dicho acuerdo -leemos en el libro-, se tuvo en cuenta que el Seminario Diocesano estaba en construcción de esa misma calle. Este edificio ostenta, en su fachada principal, tres imágenes: la de San Prudencio, Patrón de Álava, la de San Ignacio de Loyola, Patrón de Gipuzkoa y Bizkaia, y la de San Valentín de Berriotxoa, Patrón de Bizkaia“. Así pues, la calle en la que se encontraba este seminario merecía llevar el nombre del Beato Tomás de Zumarraga, “mártir vitoriano“.

El 14 de julio de 1931, tres meses después de la proclamación de la II República Española, la vía recobró el nombre de Calle de Ali… que volvió a ser sustituido en 1936. Como muchas otras veces, las circunstancias socio-políticas tenían su reflejo en la denominación de una calle de Vitoria-Gasteiz.

Fray Tomás de Zumarraga fue un sacerdote gasteiztarra, formado en el Convento de Santo Domingo de Vitoria; fue misionero, y murió martirizado en Japón en 1622. Así lo cuentan Henrike Knöor y Elena Martínez de Madina, y así lo contamos aquí.

Intensa historia, la de hoy, ¿verdad? ;-)

Calle los Herrán, Vitoria (historia): por qué se llama así

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Vamos a conocer datos sobre la Calle los Herrán, de Vitoria-Gasteiz. Hemos escogido esta calle, en el día de hoy, para repasar su historia (la de sus nombres, fundamentalmente), como homenaje a tod@s l@s vitorian@s de la página de Vitoria en Facebook que lo son de sentimiento, o de corazón, pero viven en otros lugares; ¿por qué? Fácil: porque es la primera calle que pisan quienes se acercan a nuestra ciudad en autobús, llegados desde pueblos o ciudades más o menos lejanos. Ya sabéis que la estación de autobuses de Gasteiz está en esta vía de la que nos ocupamos hoy, razón más que de sobra para que la de los Herrán sea una de las calles más conocidas de Vitoria… incluso fuera de la propia Vitoria.

Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar nos “chivan”, en su libro “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I” (editado por Euskaltzaindia en 2009), que la calle los Herrán se llama así desde el 27 de febrero de 1920 (este domingo se cumplen 91 años, pues); pero antes de eso, explican, “el tramo comprendido entre la Calle Arana y la de Santiago, frente a la Estación del Ferrocarril Anglo-Vasco-Navarro, ostentaba, desde el 30 de junio de 1897, el nombre del Canciller Ayala“. Seguro que ya lo sabéis, pero, por si acaso, recordamos que el Canciller Ayala se llamaba Pedro López de Ayala, nació en Vitoria en 1332 y fue un poeta, historiador y estadista en la Castilla del siglo XIV.

Un nombre casi igual, el de Calle Canciller Ayala (sin el “del”), era el que tenía el resto de la vía, desde el Barrio de Santiago hasta la actual Calle la Florida. En 1947, no obstante, la parte que empezaba en la Calle Olagibel y terminaba en la actual Florida pasó a denominarse “Calle de las Trianas”, con lo que la Calle Canciller Ayala quedó relegada “al corto tramo entre la Calle Santiago y la de Olagibel“.

Como apuntan Knöor y Martínez de Madina, la actual Calle los Herrán ha visto completada su longitud en dos ocasiones: en 1944, “cuando se prolongó hasta Portal de Legutiano“, y en 1962, año en que “absorbió” el tramo de lo que quedaba de la Calle Canciller Ayala, “y la prolongación hasta el cruce con la Calle la Florida en las Trianas“.

Ya tenemos, por tanto, la historia de la calle; pero, ¿por qué los Herrán? ¿Quiénes formaban esta familia que da la bienvenida a miles de personas que se acercan a Vitoria en autobús? Se trataba de una “saga” de políticos y humanistas: el abuelo, Gregorio Urbano; los hijos, Gabriel y Adrián; los nietos, Juan José, Gregorio y Fermín; “y hasta un tataranieto, llamado Joaquín“, apuntan los autores del libro que hemos consultado nosotros.

El autor Venancio del Val, citado por Knöor y Martínez de Madina, y valiéndose, a su vez, de las palabras de Francisco Javier de Landáburu, explica que Herrán es un apellido “de rancio abolengo alavés“; J. M. Bastida, en un artículo publicado en El Periódico de Álava en marzo de 1998, apunta que es posible que la gente que vive en la Calle los Herrán los relacione “con la creación del desaparecido trenico Vasconavarro; lo que quizá sea más difícil que conozcan -continúa- es que procedían de Salinas de Añana, donde se conserva su magnífico palacio“. Y es que Juan José Herrán trabajo como ingeniero en el Ferrocarril Vasco-Navarro, lo que motivó que se otorgara el nombre de su familia a la calle donde estaba la estación de este tren.

Vamos, que la relación de los Herrán con los medios de transporte (ferrocarril, autobús…) viene de antiguo… y es intensa, desde luego. La semana que viene, más historias de Vitoria. ¡Hasta entonces!

Calle Manuel Iradier, Vitoria: historia de sus nombres

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Vamos a conocer datos sobre la Calle Manuel Iradier, de Vitoria-Gasteiz. Lo haremos, como es habitual, tras echar un vistazo a la obra “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I”, escrita por Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar (editada por Euskaltzaindia, en 2009), en la que hemos encontrado la información que pasamos ahora a compartir con tod@s vosotr@s. Nos ha parecido interesante y curiosa, y esperamos que tengáis la misma impresión.

Esta vía se encuentra, como sabéis, al final de la Calle San Antonio, donde estaba el Molinatxo, “el molino que servía de las aguas del río Zapardiel“, apuntan Knöor y Martínez de Madina, y este molino dio nombre a la calle que se estaba formando, paralela al norte de la vía de ferrocarril, “entre la Calle de la Estación y el punto donde se encontraba el Molinatxo“. Hasta ahí, todo normal: ya hemos visto otros casos, en esta serie de textos sobre la historia de las calles de la ciudad, en los que se decidía el nombre de un lugar en función de algún elemento peculiar o característico del entorno (en este caso, la Calle del Molinatxo, por el molino que se localizaba en ella).

Pero he aquí que alguien debió pensar que no era de muy buen gusto tener una calle con esta denominación. Al parecer, el nombre de “Molinatxo” producía mal efecto al oído, “se consideraba despectivo“, explicaba Venancio del Val en un artículo que escribió en 1999 (y que se cita en el libro que hemos consultado); ¿sería algún vecino más fácil de impresionar? ¿O quizás alguien que relacionaba el molino con algún “gigante” cuya naturaleza desconocemos? La cuestión es que el problema se zanjó dando a la Calle del Molinatxo el nombre de Calle del Sur (suponemos que por estar en el extremo opuesto al que ocupaba la Calle del Norte, antes mencionada). Estamos hablando de 1880, del 6 de octubre, concretamente.

36 años después, el 29 de diciembre de 1916, la Calle del Sur dejó de ostentar ese nombre y pasó a llamarse Calle Manuel Iradier, denominación que mantiene en la actualidad. Con ello, la intención era recordar al “pionero explorador vitoriano, destacado naturalista y geógrafo, que realizó varios viajes a la cuenca del Río Muni, en el Golfo de Guinea, en África“, subrayan Knöor y Martínez de Madina. Manuel Iradier nació en 1854 y falleció, en la localidad segoviana de Valsaín, en 1911; fue un hombre clave en la historia de la Guinea Ecuatorial de hace un siglo.

No obstante, hay que decir que, al margen de lo estrictamente oficial, la Calle Manuel Iradier sigue siendo conocida como Calle del Sur por mucha gente de Vitoria, y fue llamada “del Mediodía” en algún tiempo.

Llamativo, esto de cambiar de nombre a una calle apelando al “buen gusto”, ¿no? ¿Qué os parece?

123 plazas en escuelas infantiles, para Salburua y Zabalgana

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Las familias de Salburua y Zabalgana, en Vitoria-Gasteiz, dispondrán a partir de marzo de 123 nuevas plazas en escuelas infantiles, tras la apertura de dos centros en los que se han invertido 2,8 millones de euros.

La concejala de Educación, Isabel Martínez, ha anunciado esta mañana la fecha de apertura de los nuevos centros que el Ayuntamiento está construyendo en ambos barrios.

Según ha dicho en un comunicado, el 1 de marzo abrirá sus puertas la escuela infantil Katagorri, ubicada en la Avenida de Praga, en Salburua, y el día 15 lo hará la escuela infantil Galtzagorri, que está situada en la Avenida de las Naciones Unidas, en el barrio de Zabalgana. Katagorri ofertará 55 plazas y Galtzagorri 68.

Martínez ha destacado que en esta legislatura se habrán abierto seis nuevas escuelas, dos proyectadas por el anterior gobierno local (Salburua y Zabalgana) y cuatro por el actual: Landaberde (Lakuabizkarra), Henrike Knöor (Salburua), Katagorri (Salburua) y Galtzagorri (Zabalgana).

Estamos hablando de una inversión global de 12 millones de euros en nuevas escuelas y reforma de las ya existentes, con la que habremos creado cerca de 400 nuevas plazas“, ha destacado.

La concejala de Educación también ha anunciado la reforma de la escuela infantil Aranbizkarra, con una inversión de 411.000 euros. Las obras está previsto que duren cinco meses y en septiembre este centro se integrará en la red del consorcio Haurreskolak, junto con la escuela de El Pilar.

Con estos dos traspasos, concluirá la transferencia al consorcio de las diez escuelas municipales fijadas en el convenio firmado por ambas instituciones.

Historia de las calles Alberto Schommer y Antonio Machado (Vitoria)

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Vamos a conocer datos sobre dos calles de Vitoria-Gasteiz, actualmente conocidas como Alberto Schommer y Antonio Machado. Lo hacemos, como siempre, después de haber echado una mirada a la obra “Toponimia de Vitoria I – Gasteizko toponimia I”, de Henrike Knöor Borrás y Elena Martínez de Madina Salazar (editada, en 2009, por Euskaltzaindia), donde encontramos la información que pasamos a detallar a continuación. Gracias a estas dos calles, vamos a recordar a cuatro importantes personas, de los ámbitos político y cultural, tres de ellas nacidas en nuestra tierra de Álava, y dos de ellas en la misma Vitoria.

Empezamos con la calle Alberto Schommer, para comprobar que, como sucede en muchos casos, no siempre se ha llamado así; en 1947 (el 3 de diciembre, apuntan los autores) “se concedió el nombre de Calle del Excelentísimo Señor Don Luis Orgaz a la que, partiendo de la Plaza de San Cristóbal, continúa por detrás del antiguo Hospital Militar hasta Palazioetakolanda – Campo de los Palacios-, y Camino de Olárizu“. Luis Orgaz, que daba nombre a la calle, era un militar, gasteiztarra, que había sido Alto Comisario de España en Marruecos y participó, por parte del bando rebelde, en la Guerra Civil (1936-1939).

Mucho más recientemente, el 31 de octubre de 1997, se decidió otorgar a esta calle el nombre de Alberto Schommer. Eso, por la trayectoria “humana y profesional” de este reconocido fotógrafo, nacido en Vitoria en 1938 y “embajador permanente de nuestra ciudad“. ¡Cuántas veces habremos visto Vitoria a través del hábil ojo de Alberto Schommer! Él también, pues, tiene su calle en Gasteiz.

Calle Antonio Machado

Nos desplazamos ahora a la actual Calle Antonio Machado; tal y como leemos en las páginas del libro de Knöor y Martínez de Madina esta vía data de 1976, cuando se acordó denominar “Calle Blas López” a la vía que, “penetrando en la confluencia de la Calle Sansomendi y la Calle Urartea“, seguía hacia el interior del polígono de viviendas de Lakua.

Blas López, por lo tanto; pero, ¿quién era este hombre? Pues nada menos que alguien que tiene la distinción de “padre de la provincia de Álava”. Fue un político y jurisconsulto alavés, nacido en Nanclares de Oca en 1781, que falleció en 1861. Fue acalde de Vitoria en 1843, pero su carrera, en la que destacó la defensa de los fueros vascos, resultó ser amplísima: llegó a ser diputado a Cortes, comisionado-representante de Álava en Madrid, por las Juntas de Alegría de 1850, magistrado honorario de la Audiencia de Barcelona, consultor de la Diputación…Vamos, un personaje histórico más que notable, de trayectoria amplia y muy destacada.

Se van a cumplir 15 años, el 12 de julio, desde que parte de esta calle Blas López pasó a ostentar otro nombre; fue en 1996 cuando los propios vecinos pidieron que la zona exterior de esta vía, entre la Calle Urartea y Duque de Wellington, comenzara a denominarse Calle Antonio Machado. Solamente unos meses después, el 3 de enero de 1997, fue toda la calle Blas López (también el tramo interior, que era el que aún llevaba este nombre) la que pasó a llamarse Calle Antonio Machado. Con ello, uno de los más importantes literatos españoles, encuadrado en la Generación del 98, pasó a tener su rincón en nuestra ciudad. Antonio Machado nació en Sevilla, en 1875, y murió en Francia en 1939.

Cuatro grandes nombres, para dos calles de Vitoria-Gasteiz. Y, dentro de unos días, más historias. ¡Un saludo! ;-)