#FINABudapest2017 || La Croacia de Xavi Garcia campeona del Mundial: Nos lo cuenta AJD

Hungría – Croacia 6-8 (0-4, 2-0, 2-2,2-2)

Proclamarse campeón del mundo por segunda vez (10 años después de Melburne 2007) y además contra la tricampeona Hungría, en su santuario del centro de Budapest, tiene que ser la repera. Las expectativas en Hungría eran enormes y en el mercado negro llegaron a pagarse hasta 800 euros para ver la final en la mítica piscina de Margit Sziget.

Croacia se lanzó a por el título desde el primer momento con la moral por las nubes por derrotar en un partido épico al campeón actual Serbia en la semifinal. Enfrente los húngaros empezaron agarrotados por la tremenda presión, por ser obligados a ganar en casa. Los anfitriones ganaron el primer sprint, pero fallaron en el remate. El primer ataque croata tuvo dos protagonistas: Xavi García y Sandro Sukno. Dos jugadores que iban a convertirse después en héroes de la final. Xavi vió la entrada de su compañero detrás de la espalda de su marcador y le sirvió un balón en bandeja para que Sandro inaugurara el marcador a dos metros de Nagy: 0-1. El español con pasaporte croata es un genio en ataque, pero defender no es precisamente su fuerte. Fue expulsado en la transición posterior húngara, pero Hosnyanszky se topó con el poste. Los árbitros aplicaron el mismo criterio riguroso, pero justo: “impedir el movimiento es expulsión” y Croacia ejecutó rápido y con sorna la superioridad. Desmarque de Loncar en los dos metros, pase y gol. Así de sencillo, pero letal: 0-2. Arriba Hungría consiguió su segundo uno más. Pero el bosque de brazos croata obligaban a los magyars a buscar los huecos imposibles y primero Manhercz y luego Varga enviaron sus tiros a la madera. La falta de suerte en ataque provocaba cada vez más nerviosismo en la las filas del equipo anfitrión. Un fallo en la coordinación defensiva permitió a Maro Jokovic a colarse libre en la zona de 5 m. y batir a Victor Nagy: 0-3. El seleccionador croata Ivica Tucak había ideado una defensa colectiva sobre los dos grandes lanzadores Denes Varga y Norbert Nosnyanszky que funcionaba de maravilla. Los de Támas Marcz intentaban romper la defensa rival  con movilidad y entradas en la zona croata, pero se atascaban  al amontonar muchos jugadores cerca de la portería de Bijac. El portero croata entró en acción en la tercera superioridad húngara en la primera parte, parando con dos brazos el remate al ángulo corto de Vamos.  En el siguiente ataque croata, el boya Luka Loncar logró la expulsión de su marcador. Croacia movió con criterio hasta que una genialidad de Xavi García fue provocó el cuarto gol. Dio un pase sútil a Marco Macan, al palo cercano, que apenas tocó el balón con las puntas de sus dedos, despistando a Nagy que esperaba un remate fuerte y se encontró con una suave parábola frontal con los brazos arriba y ojos cerrados…0-4. Baño croata en la ciudad de los balnearios.

Neutralizados por completo Vargas y Nosnyanszky, Támas Marcz dio luz verde al poderoso Marton Vamos a encargarse con la responsabilidad de chutar desde el arco. Nada más empezar el segundo período, el cañonero magyar envió un misil a la red de Bijac: 1-4. La grada, apagada por el recital goleador croata en el primero, despertó. Al rato Victor Nagy hizo una gran parada en inferioridad de su equipo que animó a Bela Torok, uno a los que las fuguras del equipo quitan protagonismo, a probar suerte. Al chaval le salió un tremendo golazo en toda la escuadra 2-4. Fue el inicio de una crisis en ataque del equipo balcánico que no vió puerta más de 12 minutos. Los croatas agotaban la posesión, no buscaban la finalización rápida y por sorpresa como en el primer cuarto. La defensa húngara logró a tapar, de momento, el chut exterior de Sukno y bloquear las vías hacia el boya Loncar. El resto hizo un entonándose poco a poco Victor Nagy, cada parada suya provocaba un entusiasmo de locura en la grada de Alfred Hajos.

El inicio de la tercera parte no fue distinta del desarrollo de la segunda. Nagy detuvo un remate forzado de Jokovic en los últimos segundos de la posesión y acto seguido el boya húngaro Harai expulsó a su marcador y Herdelyi materializó la superioridad provocando la euforia de la grada 3-4. Hungría había vuelto en el partido. Nadie diría que esta era la misma Croacia de la primera parte. El equipo de Tucak entró en dudas. Jokovic, Buslje, Setka fallaban ante Nagy, dos uno más incluidos. Eso sí, los postes también se aliaron con el portero. Nueva expulsión croata y pronto la joven esperanza del waterpolo magyar Cristian Manhercz con su golazo envió la grada y toda Hungría en éxtasis:  4-4. La final empezaba de nuevo desde cero. Todo presagiaba una remontada histórica de Hungría. Momento crucial. Y entonces apareció la figura de Xavi García (Horta, Barcelona, Terrasa, Barceloneta, Primorje, V.K.Jug). Nadie se atrevía a chutar de los croatas en la superioridad conseguida y eso que el balón pasó por la mano de Sukno y Jokovic. Y entonces se encargó con la responsabilidad Xavi, marcando con su zurda prodigiosa un gol de muchísimos kilates para Croacia. 4-5.  Poco después a los húngaros les pitaron un balón hundido muy protestado por el banquillo y la grada. Y llegó la pelota otra vez a la mano de Xavi. Pletórico de confianza se levantó de 8 m y con la ayuda de un brazo húngaro que desvió la trayectoria del balón, marcó el  4-6 croata. Dos goles que cambiaron el destino de la final, dos goles para la historia que despertaron en mí hicieron recuerdos viejos. Hace 15 años arbitré un El Olivar-Horta de Primera Nacional 11-12, Xavi marcó los 12 goles de Horta. Está claro que desde pequeño nunca huyede la responsabilidad. Su fé y concentración en moments claves salvó a Croacia en esta final, sacándola del pozo en que se encontraba. Porque a partir de 4-6, los de Ivica Tucak volvieron a ser el equipo que vimos contra Serbia en la semifinal  y contra Hungría de la primera parte de esta final.

En el inicio del cuarto período volvió también Sandro Sukno, el líder de la selección ajedrezada. Aprovechó un rechace de Nagy para llegar primero al balón y sentenciar definitivamente el choque 4-7. En el cuadro húngaro solo Marton Vamos (200/105, Szolnok) seguía con fé y fuerzas y marcó con su potencia descomunal dos golazos que volvieron las esperanzas de todo un país 6-7. Pero Sandro Sukno sentenció la final con su latigazo implacable de falta directa más allá de los 5 m. 6-8 a 3 minutos del final. Tiempo para que Marton Vamos lo intentara de todas las maneras, pero el otro héroe croata el portero Bijac lo paraba todo.

¡Enhorabuena a Croacia. Sin duda merecedor del título!

AJD

Desde Enfermos del Balón amarillo agradecemos a AJD su colaboración en el blog durante todo el Mundial de Budapest ¡Mil gracias por las crónicas!

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